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La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación y el Ministerio de Educación y Cultura definirán cinco o seis de las construcciones de valor universal del ingeniero Eladio Dieste  (1917-2000), de una preselección de 14, para integrar el expediente que se presentará en febrero de 2019. La documentación será entregada a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para que las declare Patrimonio Mundial.

Las obras de Dieste se caracterizan por la optimización de recursos, destacó el director de la Comisión del Patrimonio, Nelson Inda.

“Toma el ladrillo, que debe ser el elemento prefabricado más antiguo que tiene la arquitectura, y lo lleva a su máxima liviandad en la creación de superficies curvas a partir de una nueva tecnología que denominó cerámica armada. Sus creaciones se expresan en  construcciones abovedadas realizadas con ladrillo, armadura de acero y un mínimo de hormigón”, afirmó Inda

Son más de 150 construcciones dispersas en distintos puntos de Uruguay, producidas por la empresa constructora fundada en 1954 por Dieste y el también ingeniero Eugenio Montañez, con sede en Montevideo. Las obras tuvieron la participación de ambos profesionales, junto con otros colegas y arquitectos.

 

Propuesta y preselección

Si bien la declaratoria de la agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sería genérica de la obra de Dieste, la propuesta que realizará Uruguay consta de una selección de cinco o seis casos representativos, de una preselección de 14 que fueron reconocidos o están en proceso de ser declarados Patrimonio Nacional de Uruguay.

Esas cinco o seis obras deberán incluir un plan de gestión, es decir, que esté asegurado su mantenimiento, que se consideran indispensables y en las que el autor tuvo una participación excepcional.

El expediente, cuya coordinación está a cargo de Marta Dieste, hija del autor, irá acompañado de los elementos gráficos, literarios e históricos que fundamentarán la candidatura del influyente ingeniero.

En la preselección de 14 obras figuran las iglesias de Cristo Obrero, en Atlántida, y de San Pedro, en Durazno, el Depósito Montevideo, en el recinto portuario homólogo, y su vivienda familiar, en la calle Mar Ártico 1227, en la capital del país.

En Maldonado, se incluyen la casa Berlingieri, en Punta Ballena, la torre de Canal 9, en la capital de ese departamento, y el gimnasio polideportivo de San Carlos. Otras obras destacadas son el gimnasio municipal de Artigas, la ex estación de ómnibus y parador Ayuí, ambos en Salto, el edificio de la planta embotelladora de refresco Fagar, en el paraje coloniense de San Juan, el silo de la cooperativa Copagran, en la ciudad rionegrense de Young, y la escuela pública n.º 27 La Macana, en Florida.

Con anterioridad, Colonia del Sacramento fue inscripta en la Lista del Patrimonio Mundial en 1995 y el Paisaje Cultural e Industrial de Fray Bentos, que tiene como núcleo al ex frigorífico Anglo, fue reconocido por la Unesco en 2015.

Dieste, oriundo de Artigas, egresó de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República en 1943 y es uno de los grandes arquitectos uruguayos reconocido a nivel internacional, creador de edificios emblemáticos como la Iglesia Cristo Obrero, en Atlántida; laIglesia San Pedro, en Durazno; edificio del Banco de Seguros del Estado; Mercado en Porto Alegre y el Mercado de Maceio, ambos en Brasil.

El 2005 fue designado como “Año Eladio Dieste” por parte del Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Universidad de Princeton y el MIT de Massachusetts, como forma de homenajear a su obra y en el 2006 se celebró en Uruguay el Día del Patrimonio bajo el lema “Tradición e Innovación. Eladio Dieste: el señor de los ladrillos”.

Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) señala que se registró en el 2017 una cierta mejora con respecto al año anterior y los empresarios tienen renovadas expectativas para 2018. De hecho, la producción de cemento portland creció en unas 101.000 toneladas en el segundo semestre respecto al anterior, y alcanzó el máximo volumen desde 2012, aunque parte del aumento se debió a mayores exportaciones hacia Argentina.

Asimismo, si bien la situación actual del sector continúa en terreno negativo según la percepción de los empresarios que respondieron al relevamiento bimensual del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción), mejoraron las expectativas, y un tercio de los consultados prevén un alza de la actividad.

El estudio indica que solo un 4% evaluó como “buena” la realidad del sector (el 29% la consideró “mala” y el 68% “ni buena ni mala”), pero 32% se mostró expectante de que exista un aumento de la actividad a futuro, contra un 18% que piensa que empeorará y un 50% que seguirá igual.

 

Proyectos PPP

Es este contexto, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, dijo al diario El País que tras alcanzar “un piso” en la caída de la actividad, el esperado repunte del sector llegaría a finales de este año de la mano de varios proyectos de Participación Público-Privada (PPP) que comenzarán obras públicas que crecen por ser época preelectoral y algunos emprendimientos privados en Montevideo y Punta del Este.

“En el resto de las obras privadas no vinculadas a vivienda hay menos inversión. Nuestra impresión es que se frenó la caída y la industria va a quedar estabilizada en el mismo nivel que el año pasado en los primeros meses de 2018”, sostuvo Otegui. Pese a este freno en la caída de la actividad del sector, aún no se ha logrado aumentar el número de trabajadores, teniendo en cuenta durante el boom de la construcción se llegó a un pico histórico de 73.000 trabajadores frente a las 45 mil obreros que hoy registra el sector.

Cabe recordar que en el último año el sector perdió 3.360 obreros  y no mejoran las perspectivas, ya que los empresarios ven más posible incorporar maquinaria que personal según la encuesta del CEEIC. De hecho, el 32,2% contestó que está a favor de la adquisición de maquinarias, mientras que el 28,6% cree que contratará mano de obra y un 71% cree “muy poco probable o poco probable” contratar empleados. Otro de los datos del informe del CEEIC es que el 68% de las empresas del sector operan con menos del 70% de su capacidad instalada (era 62,5% en la edición anterior), con un 60,7% que esperan a futuro mantener ese funcionamiento por debajo de sus posibilidades.

A su vez, solo el 3,5% trabaja con más del 90% de su capacidad instalada, y el 7,2% tiene expectativas de hacerlo. Además, el relevamiento mostró que el 42,8% de los empresarios entienden que los costos del sector evolucionan por encima de la inflación. Consultados sobre los factores que más influyen dentro de esos costos, un 92,9% mencionó la mano de obra, seguido muy de lejos por los insumos locales (3,6%).

 

Cemento

Por su parte, un informe de la Cámara de la Construcción del Uruguay señala que en el segundo semestre del año pasado la producción de cemento portland, sin incluir cemento blanco, cemento de albañilería ni ningún otro tipo de cemento, llegó a 411.833 toneladas, superando ampliamente (32,7% más) el registro del primer semestre de 310.265 toneladas.

Con esos datos, se llega a un volumen de producción anual de 722.098 toneladas, que significa un incremento de 20% respecto al año anterior (unas 122.000 toneladas más) y el mayor número para un año desde 2012.

“La producción y comercialización de cemento puede ser un indicador indirecto, en términos tendenciales, del dinamismo de la actividad de la construcción”, indicó el trabajo de la gremial.

Es que la mayor producción alcanzada en 2017 interrumpió “la trayectoria decreciente que se venía observando en forma continua desde 2012” en el sector.

Buena parte del aumento de la producción respondió a las exportaciones  hacia Argentina, que se duplicaron en 2017 respecto al año previo, alcanzando el nivel más alto desde 2011. Como ejemplo, se cita que  en 2013 se exportaron 8.672 toneladas y el año pasado 137.323. Lo producido en el segundo semestre del año se valoró en 1.863 millones de pesos, casi medio millón por encima del registro de la primera mitad de 2017.

Otro dato que incluye el trabajo es que en noviembre último se llegó al máximo nivel de producción mensual (87.457 toneladas) desde septiembre de 2011. En base a estas cifras, el informe de la gremial indica que la industria del cemento brinda “señales positivas para la construcción en el año corriente”.

El director de Movilidad de la Intendencia de Montevideo, Pablo Inthamoussu, recordó que avenida Italia como principal corredor de la ciudad, ya había sido objeto de varios proyectos para mejorar el tránsito, que han tenido idas y venidas en varias administraciones.

“Entendimos que había que empezar a pensar en soluciones concretas y palpables porque una vía con el flujo y el volumen de tránsito que tiene avenida Italia se deteriora y no han aparecido las soluciones concretas. Si bien no descartamos seguir analizando propuestas de miradas más estratégica en clave de corredor metropolitano integrado con avenida Giannattasio, es nuestra obligación mantener la infraestructura existente”, dijo el jerarca en declaraciones al diario El Observador.

El objetivo, dijo el jerarca, es aumentar la capacidad de transito, la velocidad de circulación e integrar el modo bicicleta por el cantero central. Son tres las grandes obras que empezarán este año y tendrán a avenida Italia congestionada durante todo 2018. La más grande y de mayor duración será el túnel en la intersección con Centenario, el punto más congestionado de tránsito en la ciudad.

Será el segundo paso a desnivel de la ciudad ya que el otro es el de 8 de Octubre, bajo la plaza de la Bandera y abarcará unos 300 metros de la avenida. El túnel tendrá dos sendas por sentido, e irá desde la calle Luis Sambucetti hasta Brito Foresti, cerca del ingreso al Hospital de Clínicas.

La parte techada del pasaje será de unos 85 metros, y se ubicará en el cruce de avenida Italia con las avenidas Centenario y Ricaldoni.

Otros dos carriles en ambos sentidos irán por fuera, y conectarán tanto con avenida Ricaldoni como con Manuel Albo, avenida Garibaldi, 8 de Octubre y Centenario.

 

Obras e inversión

La obra demorará entre 12 y 14 meses, comenzará en junio y costará US$ 19,3 millones financiada con el Fondo Capital.

Avenida Italia, en el tramo más congestionado de la intersección con Centenario, puede registrar hasta 2.250 vehículos por hora. En horas pico de la mañana, los autos transitan a una velocidad media de 12 km/h y los ómnibus de 11 km/h.

Con la construcción del túnel, el objetivo es que los autos transiten a una velocidad media de 28 km/h, y los buses a 24 km/h. Además, se busca que el tiempo de viaje estimado para el tramo de bulevar Artigas hasta Luís Alberto de Herrera sea reducido en 50%, pasando de 7 a 3,5/4 minutos. Además de esa obra, en breve comenzará el ensanche del tramo entre Alejandro Gallinal y Bolivia, una intervención en la que se agregará un carril más para transitar en ambos sentidos.

Esas obras costarán US$ 4 millones, durarán al menos 18 meses y serán financiadas por el Fondo de Infraestructura Metropolitana Montevideo que se nutre de recursos del Gobierno Nacional y la Corporación Andina de Fomento. El proyecto apunta a aumentar la velocidad de tránsito y la capacidad de circulación y mejorar la infraestructura. A eso se suma la repavimentación del tramo entre Bolivia y Barradas, una obra que ya está en ejecución y generará distorsiones en el tránsito por al menos dos meses. Esa tarea será financiada con fondos propios de la comuna y el costo total todavía se está estimando.

A eso además hay que agregarle el rebacheo en la intersección con Bulevar Artigas, que ya está en ejecución, durará dos meses, y ha generado en las últimas semanas varias molestias en conductores y peatones. La obra tiene un costo de US$ 625 mil para la comuna e implica la reparación estructural del pavimento.

Por si fuera poco, después de Semana de Turismo a fines de marzo comenzará la construcción de una bicisenda por el cantero central de avenida Italia en el tramo que va desde Gallinal hasta el Parque Batlle. Está previsto que la ciclovía ingrese al parque a través de Luis Morquio para luego conectarlas con otras bicisendas que se prevén para Bulevar Artigas e incluso para 18 de Julio si prospera el plan para reformular la avenida céntrica. La obra costará cerca de US$ 800 mil, será financiada con fondos propios y durará ocho meses.

“Las obras provocarán distorsiones, pero creo que avenida Italia, por su ancho, nos va a dar facilidades para los desvíos. En la construcción del túnel va a haber estrangulamiento de calzada pero tenemos una ventaja que es el cantero central, que lo podemos utilizar para trabajar con maquinaria. En el ensanchamiento entre Gallinal y Bolivia las vías secundarias nos van a servir para hacer desvíos”, dijo Inthamoussu.

Y agregó que “se viene un año de obras que van a complicar y nos van hacer acomodar nuestra movilidad. Sería bueno consultar a los medios de comunicación de la intendencia antes de salir a la calle”.

El Banco Mundial (BM) realizó para Uruguay entre marzo y diciembre de 2017 la Encuesta de Empresas, un relevamiento entre dueños y alta gerencia de 347 firmas (pequeñas, medianas y grandes), representativas del sector privado no agrícola y formal. La encuesta se enfoca en varios aspectos del clima de negocios (infraestructura, comercio, finanzas, regulaciones, impuestos y licencias comerciales, corrupción, crimen e informalidad y percepciones de obstáculos para hacer negocios). Estos “pueden ser beneficiosos o restrictivos para las empresas”, señala el informe. En tanto, el jefe de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Christian Daude dijo en su cuenta de Twitter que la encuesta del Banco Mundial es “un interesante insumo para identificar áreas de mejora en el clima de negocios en Uruguay y también, porque las hay, ver las fortalezas”.

El relevamiento detalla los resultados de los aspectos abordados y cómo compara Uruguay con el promedio de América Latina y el Caribe y con el promedio de países de ingresos altos. Por ejemplo, en el caso de infraestructura, el informe sostiene que “la infraestructura de calidad conecta eficientemente a las empresas con los mercados para obtener productos y tecnologías.

La encuesta, además, evaluó los problemas generados por cortes de energía. En Uruguay se pierden el 0,2% de las ventas por cortes eléctricos, un porcentaje similar al promedio de los países de ingresos altos y menor al de la región (0,8% de las ventas). También el número de cortes presenta resultados similares: 0,8 en Uruguay (0,9 en los de altos ingresos) y 2,1 en la región. En cambio, Uruguay está peor en los días que tarda obtener una conexión eléctrica: 34, frente a 22 de la región y 31 de los países de altos ingresos. En el número de insuficiencias en el suministro de agua en un mes típico, Uruguay está mejor: tiene 0,2, frente a 0,3 de los países de altos ingresos y 0,7 de América Latina.

 

Comercio exterior

Un 26% de las empresas uruguayas exportan directa o indirectamente, frente al 18% en promedio de la región y el 30% en promedio de los países de altos ingresos. A su vez, 95% de las firmas uruguayas (solo industriales) utilizan insumos de origen extranjero, frente al 71% en la región y 77% en países de ingresos altos.

A los exportadores uruguayos les lleva dos días en promedio para despachar sus bienes a través de la Aduana. En tanto, el promedio en la región es ocho días y en países de altos ingresos cinco días. Si se mira lo mismo, pero del lado de los importadores (solo industriales), la demora promedio son 11 días, frente a 14 en la región y siete en países de altos ingresos.

El sondeo identifica también las fuentes de financiamiento y las características de las transacciones financieros de las empresas uruguayas. Sobre cómo financian la inversión las firmas locales, no difiere mucho de lo que pasa en la región o en los países de ingresos elevados. El 70% de la inversión se financia internamente (63% en la región, 68% en los de altos ingresos) y el 19% a través de bancos (22% y 19% respectivamente en los otros dos grupos). El resto se da a través de otros proveedores de crédito. En cuanto al uso, 95% de las pequeñas empresas tienen una cuenta con cheques o de ahorro, guarismo que trepa al 100% en las medianas y grandes. A su vez, 46% de las pequeñas empresas tienen un préstamo bancario, frente a 61% de las medianas y 88% de las grandes. En cuanto a la informalidad, un 68% de las empresas uruguayas declaró competir con firmas informales (son 63% en la región y 45% en países de ingresos elevados).

 

Impuestos

Otro aspecto consultado es la regulación y los impuestos, bajo la pregunta ¿cuánto tiempo de su trabajo gasta un gerente senior en lidiar con regulaciones gubernamentales? En Uruguay 19,2% de su tiempo, más que en la región (10,7%) y en países de altos ingresos (8,9%). En cantidad de reuniones al año con funcionarios de impuestos, Uruguay está mejor (0,6 frente a 1,5 y 0,9 respectivamente). Otro aspecto del clima de negocios es cuánto tarda en obtener diferentes permisos. Para importar, en Uruguay se requieren 14 días, frente a 20 de los otros dos grupos de comparación. Para construir son 79 días, frente a 81 de la región y 119 de los países de ingresos altos. La licencia para operar tarda 176 días en Uruguay, frente a 42 en la región y 44 en países de ingresos altos.

“La mayoría de los indicadores en la Encuesta de Empresas se derivan de preguntas que solicitan a las firmas sus experiencias reales relacionadas con el clima de negocios. Por ejemplo, ¿cuántos días tomó obtener un permiso? Un pequeño número de preguntas de la encuesta pregunta a dueños o altos mandos de las empresas por su opinión subjetiva con respecto a la importancia de diversos elementos”, sostienen  el informe del Banco Mundial. Frente a la pregunta que cierra la encuesta y que refiere a cuál es el principal obstáculo que enfrentan las empresas uruguayas, el 25,5% opinó que es las tasas de los impuestos (en la región lo identifica el 10,2% y en países de ingresos altos el 19%), el 16,2% las prácticas del sector informal, 11,8% la educación inadecuada de la fuerza laboral, el 10,4% las regulaciones laborales, el 7,8% la administración de impuestos y 7,8% la electricidad, entre otros.

Combinar materiales reciclados con una buena arquitectura es cada vez más frecuente en los diseños arquitectónicos y de interiores. De hecho, una de las grandes tendencias del interiorismo en el 2018 es usar materiales sustentables y crear con ellos nuestro propio mobiliario.

Construir este tipo de casas es sumamente rentable por varias razones. Se aprovechan al máximo los recursos, abaratamiento de los costos y se evita la contaminación mediante el uso de materiales reciclados.  Además se promueve el cuidado del medio ambiente y que a la vez crean ambientes interiores funcionales y acogedores, gracias a las grandes visiones de diferentes arquitectos, ingenieros y constructores.

 

El pionero

Se dice que el primero en tomar esta iniciativa fue el alemán Gernot Minke, quien cursó estudios de arquitectura e ingeniería y fue luego director del Instituto de Investigación de Construcciones Experimentales de la Universidad de Kassel. En este instituto estudió construcción con materiales naturales y tecnologías alternativas. Sus estructuras hoy en día cumplen con estándares de calidad en habitabilidad de primer nivel. Sus obras de bajo costo tienen tanto éxito que ha impartido talleres y capacitaciones en Latinoamérica, Europa y la India.

Otro de sus propulsores es Michael Reynolds, un arquitecto estadounidense que cuenta con más de 40 años de experiencia en el rubro de las construcciones sustentables, y quizás sea el más conocido. Hace cuatro décadas, Reynolds se reveló contra la arquitectura tradicional, a la que considera “alienada” y lejos de las necesidades urgentes de las personas y el medio ambiente.

Lo supo a poco de terminar su carrera en la Universidad de Cincinnati, en 1969, y desde entonces comenzó a indagar en nuevas formas de construir, convencido de que el mundo requiere un cambio de enfoque ante las amenazas del calentamiento global, la sobrepoblación, la escasez de recursos y la espiral de catástrofes naturales.

 

La“nave tierra” oriental 

Para Reynolds, la solución está en lo que denomina “biotectura”, una forma distinta de edificar, con la eartheship (la “nave tierra”) como su máxima expresión. Se trata de viviendas levantadas con métodos sencillos y usando lo que está a mano, en especial, eso que a simple vista solo parece basura. Cada unidad es por completo independiente de la red: no recibe energía eléctrica, tampoco agua ni gas, produce sus propios alimentos y cuenta con un sistema para el manejo de efluentes.

Con el paso de los años, junto a su equipo, comenzó a difundir sus diseños por todos los rincones del mundo. Hicieron casas para personas en busca de una vida en armonía con su entorno; actuaron en zonas de desastre natural, instruyendo a los sobrevivientes para reconstruir sus hogares; y hace unos años llevaron el desafío a otro nivel: hacer de la “nave tierra” una escuela. Y nuestro país, Uruguay,  fue elegido. Se trata de la escuela sustentable ubicada en Jaureguiberry,  Canelones.

 Sus materiales de construcción predilectos son los ladrillos hechos con botellas, latas y neumáticos, además de materiales naturales. Su diseño de construcción, llamado Earthship (“Nave Tierra”), intenta eludir por completo el uso de cables y cañerías y en cambio fomentar el uso de paneles solares para convertir la luz y el calor en energía. Hasta el último detalle es pensado: las casas producen sus propios alimentos y almacenan el agua a través de la recolección y la filtración. Esta fabricación de energía y recursos aprovechando lo natural, apunta a una reducción de costos a largo plazo y a una mejor calidad de vida.

 

Todo sirve

Otro de los impulsores de las construcciones sustentables es también el estadounidense Dan Phillips, que se preocupa por la creación de viviendas para personas de bajos recursos. Su mayor mérito es que utiliza materia prima reciclada, que llega a ser el 80% de lo utilizado en el producto final. La reducción de costos, debido a que estos materiales son donados o recolectados, hace que las viviendas sean mucho más accesibles. Y Dan Phillips utiliza corchos, trozos de losa, marcos de cuadros y botellas de vidrio, que los transforma en materiales para una ventana, un techo, una división interior o una pared, por ejemplo. Se trata de dar una nueva vida a elementos que se convirtieron en chatarra o desperdicios y que ya cumplieron su función original, para poder utilizarlos nuevamente en hogares.

“Esta visión de la arquitectura sustentable nos inspira a hacer lo mismo en nuestro propio hogar. Con pequeños cambios, reutilizando lo que parece ya no tener uso, pensando en cómo ahorrar energía, podemos hacer que nuestra casa sea más ecológica y aportar nuestro granito de arena al cuidado del medioambiente”, explicó Phillips.

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