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A nivel mundial, se estima que los proyectos de construcción a menudo se extienden hasta un 20% más de lo previsto y exceden sus presupuestos iniciales en más de un 80%, lo que ha llevado a que los actores del sector buscaran un método efectivo para cumplir en tiempo y forma, sin pasarse de los costos iniciales, con los proyectos de obra.

De esta manera surgió el BIM (Building Information Modeling, por sus siglas en inglés), un conjunto de metodologías, tecnologías y estándares que permiten diseñar, construir y operar una edificación o infraestructura de forma colaborativa en un espacio virtual.

 

Modelos tridimensionales

Por un lado, las tecnologías permiten generar y gestionar información mediante modelos tridimensionales en todo el ciclo de vida de un proyecto. Por otro lado, las metodologías, basadas en estándares, permiten compartir esta información de manera estructurada entre todos los actores involucrados (arquitectos, ingenieros, constructores y otros actores técnicos), fomentando el trabajo colaborativo e interdisciplinario, agregando así valor a los procesos de la industria.

En general, el Building Information Modeling (BIM) o Edificio de Inteligencia de modelado, como se pide por algunos expertos, es una metodología de trabajo colaborativo que centraliza toda la información relacionada con la construcción y gestión de infraestructuras.

Donde antes la información de los proyectos estaba dispersa en planos 2D, folletos, informes y repartida entre diferentes actores del proceso de construcción sin vinculación entre las etapas de diseño, construcción y operación, ahora está centralizada en una única base de datos digital accesible a todos y, actualizada en tiempo real.

La falta de coordinación entre los actores y entre las etapas de los proyectos, el escaso uso de tecnologías que optimizan el flujo de información, la informalidad y el déficit de empleados cualificados son algunos de los factores que hacen que la productividad del sector de la construcción ha sido la más baja de todas las industrias en las últimas décadas.

 

Baja productividad

Además falta comprensión acerca de la importancia de los costos de operación de una infraestructura en la fase de diseño. Es decir, no se dibuja teniendo en cuenta el mantenimiento de la obra, cuando los costos de operación y mantenimiento representan cerca del 80% de los costos totales de la vida útil de una infraestructura, y solo el 20% corresponde al diseño y construcción.

 

Apuesta fuerte

En esa perspectiva, la asociación de las palabras “construcción y disrupción digital” suena más como uno de los próximos desafíos que deberá enfrentar la industria, sobre todo en América del Sur, ya que en países como Reino Unido, Francia y Estados Unidos se ha comenzado a trabajar con esta metodología.

En los últimos años, los gobiernos del Reino Unido, Hong Kong y Corea del Sur apostaron fuertemente en iniciativas de adopción del BIM con excelentes resultados, así como países escandinavos como Noruega, Dinamarca y Finlandia, que ya vienen usando la metodología desde hace más de una década.

El caso del BIM es solo un ejemplo en el que incorporar tecnologías digitales tiene el poder de modernizar sectores enteros de nuestra economía, a través de la eficiencia, y ofrecer al mismo una mayor transparencia en todo el proceso constructivo.

Atenko, empresa uruguaya, pionera y líder en andamios y encofrados, celebra 60 años de actividad ininterrumpida, al servicio de la construcción y la industria nacional. Bajo el nombre Andamios Tubulares, surge en 1958. Hoy ha expandido su presencia en países de la región y consolidado alianzas internacionales.

Desde sus inicios, Atenko centra sus esfuerzos en contar con personal altamente calificado y en constante capacitación, manteniendo un stock permanente que asegura la adecuada respuesta a la necesidad del cliente. Asimismo, continúa en la búsqueda de la seguridad, las innovaciones y los avances del diseño y la tecnología para ofrecer un servicio de excelencia.

En 2016, firmó una alianza para la región con DOKA (referente mundial en ingeniería, diseño, desarrollo, fabricación y distribución de sistemas de encofrados) con la finalidad de dar respuesta a grandes obras de infraestructura (represas, puentes, túneles y grandes edificios), incrementando Atenko su presencia en: Argentina, Paraguay y Bolivia.

La ingeniería de Atenko sustenta cada proyecto que busca optimizar las cantidades de equipos y racionalizar el encofrado según el cronograma de obra con los mayores estándares de seguridad. Con dicha alianza, Atenko puede dar respuesta a importantes proyectos, como encofrados autotrepantes, puentes de sección de hormigón empujados, y otros; alcanzando a la región, toda la ingeniería de vanguardia en encofrados.

El Equipo de Monitores de Atenko visita periódicamente las obras, entrenando en el buen uso de los diferentes sistemas y en el mantenimiento adecuado de los equipos.

“Pretendemos seguir adelante, mejorando y logrando la satisfacción de los clientes. Queremos agradecer a aquellos que confían en nuestro trabajo desde hace seis décadas, quienes nos permitieron participar en obras de distinto porte e importancia para el país”, destacó Martín Soler Amato, director de Atenko.

En los 60 años de trayectoria, la empresa ha participado en obras y eventos de diversas características y tamaños, estando presente en la mayoría de los proyectos realizados en Uruguay.

En el trabajo, presentado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Lucía Dean señala la necesidad de construir “vínculos de cooperación entre lo nuevo y lo existente” para “establecer relaciones más complejas en las edificaciones finales”.

Según el documento, del que se hizo eco la revista Propiedades, “en la actualidad, el debate sobre la estrategia que la ciudad debe asumir para construir relaciones más justas y sustentables posiciona al suelo urbano en un lugar de privilegio”.

En ese contexto, “la posibilidad de acceso a servicios y el contar con infraestructuras adecuadas se vuelve un diferencial a la hora de pensar la ciudad” y “la función social del suelo y el acceso equitativo a las zonas mejores servidas se vuelve la principal dificultad a la hora de pensar en la construcción de nuevas viviendas”.

Hoy en día, indica Dean, “los diferentes organismos se plantean la elaboración de políticas que ataquen la subutilización de los espacios urbanos” y, a raíz de esto, existe la “oportunidad de repensar ese sustrato existente para poder desarticular los imaginarios que muchas veces acotan las posibilidades de intervención”.

Desde su perspectiva, la necesidad de construir más viviendas motiva que se traslade el “enfoque cuantitativo a uno cualitativo”, mirando la ciudad “ya no desde la densidad sino desde la intensidad de uso”.

“Esto contrasta con la necesidad de un uso más intensivo de las zonas centrales y podría ser el resultado de la incapacidad de la propia trama urbana de responder a la necesidad de espacio semipúblico con modelos de mayores densidades”, señala el estudio.

En este contexto, agrega que  “habiendo cambiado el funcionamiento de la ciudad, las viviendas continúan respondiendo a lógicas anteriores y, en los casos de densidad elevada, en lugar de reelaborar el esquema previo, renuncian tanto a espacios abiertos como a áreas semipúblicas sin que en la mayoría de los casos los habitantes puedan volcar dichas actividades a los espacios públicos”.

 

Soluciones habitacionales

La autora propone, además, revisar el concepto de obsolescencia de los espacios edificados. Cree que lo mejor es realizar un reordenamiento de la ciudad, especialmente de los espacios ocupados para intervenir en ellos y crear soluciones habitacionales en la trama urbana.

“Allí donde las relaciones que establece la vivienda han quedado desfasadas de las transformaciones del habitar actual, se abre un abanico de oportunidades de modificación de las condiciones de uso que sólo es posible a través de la transformación”, sostiene. Dean.

“Reconceptualizar el patrimonio existente como un espacio de oportunidad para operar fuera de las constreñidas reglas de juego de la construcción en la actualidad nos interpela sobre nuestra propia realidad construida. ¿Son nuestros espacios centrales lugares obsoletos en términos de infraestructura edilicia? ¿Es necesario la aplicación de estrategias de sustitución para redensificar las áreas altamente servidas o existe una operativa alternativa? ¿Qué posibilidades se encuentran en la sinergia entre la vivienda existente y la vivienda nueva? ¿Es posible construir edificaciones que a su vez aporten a una recodificación de lo existente?”, añade. Por este motivo es que propone “explorar” vínculos de “cooperación entre lo nuevo y lo existente”.

“Ello nos permitiría primeramente, establecer relaciones más complejas en las edificaciones finales ya que son el resultado de la particularidad del caso concreto de un sustrato existente y no la aplicación de reglas genéricas de obra nueva. Por otra parte, se disminuyen costos tanto de demolición como de cimentación que permiten pensar en mayores inversiones. Asimismo, refuerza las estrategias de densificación en zonas altamente servidas despegándose de operaciones puntuales de alto aprovechamiento del padrón para realizarlas de forma extensiva en densidades medias”, sostiene la profesional.

Dean subraya que “gran parte del tejido existente en zonas centrales está compuesto de viviendas unifamiliares de uno o dos niveles” que “muchas veces responden a condicionantes de una realidad ya no existente, tanto en su interior como en su relación con el entorno”.

Dean concluye que “ningún soporte es neutro y ser conscientes de las condicionantes que tiene cada uno es fundamental a la hora de diseñar. Pensar el entorno en clave estática nos priva de la capacidad creadora de la realidad y de la riqueza que contienen los procesos híbridos por fuera de los límites abstractos de ordenación”.

Se inauguró la Innovation Tower, la primera de las dos torres diseñadas por el estudio holandés OMA y el arquitecto Reinier de Graaf, que constituyen el complejo Norra Tornen en Hagastaden, un nuevo distrito en el norte de Estocolmo desarrollado por el Instituto Karolinska, que otorga el Premio Nobel de Medicina.

El diseño de Norra Tornen, que redibuja el skyline del centro de Estocolmo, es la expresión de un sistema modular de elementos prefabricados de hormigón sin tratar. Combinados, forman una composición de bloques proyectados y terrazas retranqueadas en una aparente acumulación desordenada que evoca la arquitectura brutalista. La referencia a este estilo está plenamente justificada. De acuerdo con el crítico de arquitectura Reyner Banham, el térmico “arquitectura brutalista” fue inventado por el sueco Hans Asplund, al referirse al trabajo de sus colegas de estudio en una carta a unos arquitectos británicos conocidos.

La Innovation Tower comprende 182 unidades que van de los 44 metros cuadrados de los apartamentos con un dormitorio a los 271 metros cuadrados del ático de la última planta. Una sala de cine, un comedor para celebraciones, un gimnasio con sauna y una zona de relajación completan los equipamientos sociales del complejo. Con una altura de 125 metros, la torre es la más alta del centro de Estocolmo. La Helix Tower, que completará el proyecto Norra Tornen, comprenderá 138 unidades y se terminará previsiblemente a finales de 2019.

De esta manera, las dos torres introducen un nuevo modo habitacional que incrementa la densidad a la vez que permite a sus habitantes disfrutar del espacio exterior. No en balde Estocolmo se sitúa como la cuarta ciudad de la Unión Europea con mejor calidad del aire.

Según Reinier de Graaf, el proyecto Norra Tornen representa un hito en la obra de OMA. Se trata de la culminación de un esfuerzo continuo por crear una nueva generación de viviendas, basada en la mayor variedad de tipologías posible a partir de un número limitado de elementos prefabricados. “De este modo, el formalismo habitual de una torre de apartamentos da paso a la personalización, a la domesticidad... y quizá incluso al humanismo”, concluyó de Graaf.

El reciclaje de contenedores de mercancías en viviendas asequibles es una solución que lleva practicándose ya desde hace algún tiempo. Las casas hechas con contenedores marinos pueden llegar a ser un 40% más económicas que las casas tradicionales. Es, además, una forma de dar salida a los aproximadamente 300 millones de contenedores sin uso que se calcula que hay actualmente en todo el mundo. De este modo, además de abordar la necesidad de vivienda social se hace frente también a un problema medioambiental.

La novedad que aporta el estudio LOT-EK, fundado en 1993 por Ada Tolla y Giuseppe Lignano y con base en Nueva York, es la dimensión del proyecto Drivelines Studios: todo un conjunto residencial de seis plantas realizado con 140 contenedores en Maboneng, una zona de la ciudad surafricana de Johannesburgo de reciente transformación y revitalización urbana.

Para los autores, el proyecto responde al deseo de la generación post-apartheid de recuperar el centro urbano como lugar habitable a través de nuevos modelos habitacionales.

Abarcando la geometría triangular de la parcela, el edificio está integrado por dos volúmenes independientes que forman una V, enmarcando de este modo el espacio social del patio interior abierto. Al igual que una valla publicitaria, las fachadas exteriores son lisas y alineadas con la calle, mientras que las caras interiores están articuladas por las escaleras, pasillos y puentes que conectan todas las plantas y dan acceso a las viviendas.

Los contenedores no se pintaron, de modo que el color del conjunto fue dictado por la disponibilidad de elementos. Los contenedores fueron apilados y cortados en el sitio para combinarse y formar las unidades. Un corte en diagonal recorre la cara larga de cada contenedor para generar las ventanas a cada lado. La repetición de este gesto dibuja el patrón gráfico de la fachada. La superficie de las viviendas varía entre los 28 y los 56 metros cuadrados dependiendo de si ocupan uno o dos contenedores. Todas ellas disponen de zona exterior a lo largo de los pasillos que se asoman al patio interior.

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