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La coyuntura económica argentina y la devaluación apresurada de su moneda en las últimas semanas pusieron en alerta al sector inmobiliario uruguayo, donde las lecturas hechas tienen diferentes perspectivas, pero donde se coincide que, como suele ocurrir, las disrupciones de la vecina orilla tendrán su impacto en la plaza local. De acuerdo a un relevamiento hecho por revista Propiedades, se prevé un impacto, aunque no hay coincidencias sobre la magnitud del mismo.

 

Opiniones

La publicación consultó a Daniel Porcaro, titular de Porcaro Consultores y coordinador académico del Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios de la Universidad ORT, quien dijo que “hasta que el valor del dólar no logre anclarse en Argentina surgirán dudas sobre el camino que recorrerá en Uruguay. Con dudas sobre el valor del dólar, el principal impacto en el negocio inmobiliario es que no hay precio para las transacciones, nadie compra, vende ni se endeuda si no tiene claro el valor de su moneda”.

Porcaro añadió que “una vez que logre acomodarse en un nuevo valor de intercambio habrá que ver si el plan económico argentino es sustentable luego del nuevo contexto y a partir de ahí sacar conclusiones. Es muy probable que de aquí a un año veamos un mercado inmobiliario más propicio para especuladores que para consumidores finales”.

Desde su punto de vista, “el inversor argentino genuino y sano de los últimos tiempos fue que el que tuvo importantes excedentes de dinero provenientes de la actividad agropecuaria o del comercio”. 

Con la crisis actual, “esos inversores ya no tienen el disponible de antes y si los tienen guardados son muy cuidadosos al momento de invertir” por lo que “aumentarán las exigencias para hacer inversiones”.

En los tiempos por venir, “tendrán importantes oportunidades de inversión en la propia Argentina si es que se produce en los próximos seis meses una reversión de las condiciones productivas”.

En tanto, desde la firma Vitrium Capital, empresa argentina dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios que opera en suelo uruguayo desde 2015, se informó que se aguarda que el mercado uruguayo no pierda atractivo para los inversores de su país. Ricardo Mataloni, director de ventas de la compañía, dijo que “es lógico que se planteen este tipo de consultas debido a la proximidad y vínculos de nuestros países”, pero entiende que lo ocurrido en Argentina “no debería producir ningún impacto debido a los índices de la economía uruguaya que son muy diferentes”.

“Es el mensaje que trato de transmitir a colegas uruguayos cada vez que me consultan al respecto. Tenemos economías independientes y con indicadores muy distintos por lo que no deberían producirse movimientos por lo que sucede en Argentina. El inversor argentino sabe que los precios de las propiedades es muy difícil que bajen debido a estos cimbronazos económicos y no modifica su postura de inversión al respecto. Si por algún motivo decide esperar antes de tomar una decisión, lo hace tanto en Argentina como en Uruguay o cualquier otro país del mundo”, manifestó Mataloni

 

Medidas 

Consultados sobre cómo debería responder Uruguay ante la situación, para Porcaro lo importante es “conservar y defender” al consumidor final uruguayo para lo cual, afirmó, “se debe apuntalar el crédito hipotecario, mejorar condiciones, extender plazos para que aquellos que están endeudados puedan seguir solventando su préstamo”.

Agregó además que “el mercado de alquileres deberá más pronto que tarde ajustarse a la nueva realidad que surja del nuevo contexto del valor del peso frente al dólar. Dólar barato con tasas de interés bajas es un contexto que nos acompañó durante diez años y que estamos dejando atrás”.

En tanto,  Mataloni pidió “bajar mensajes de tranquilidad al mercado, una vez más, haciendo hincapié en que lo que sucede en un país no tiene por qué repercutir en Uruguay”.  Y sostuvo que se debe “seguir generando la confianza entre sus propios habitantes” a través de la aprobación de proyectos concebidos al amparo de herramientas como la ley de vivienda promovida.

Con más de 20 años de experiencia en la planificación, diseño y construcción de nuevos edificios, infraestructura pública y paisaje urbano, el urbanista Uwe Brandes participó en el 2º Congreso Internacional de Urbanismo y Movilidad, denominado “La Ciudad que Queremos”, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde expuso sus conocimientos y experiencia en base a una pregunta: “¿Cómo serán las ciudades en 2050”.

Durante el congreso, Brandes, que además es profesor de Planificación en la Universidad de Georgetown y autor de varios libros sobre arquitectura y urbanismo, sostuvo que  “vivimos en una sociedad compleja, desigual y cambiante y la ciudad modelo 2050 deberá incorporar esa diversidad”.

En este contexto, se refirió a las ciudades del futuro y explicó por qué prefiere hablar de city builders (constructores de ciudades) y no de urbanistas. “Es un término más ligado a la acción. Las ciudades son elementos vivos y la gente tiende a identificar a los urbanistas como personas que trabajan detrás de un escritorio y sólo en cuestiones de arquitectura. Hoy la profesión está más atravesada por temas sociales que por lo meramente proyectual”, afirmó.

 

Pensar el futuro 

Esta visión nueva y expandida de la profesión implica muchas más cuestiones que las tradicionales. “Tenemos que pensar en términos energéticos, medioambientales, económicos, laborales y culturales. En cómo organizar, más que en cómo construir. Los gobernantes piensan en políticas e inversiones y nosotros pensamos en términos de barrios y de convivencia”.

Sostuvo además que uno de los desafíos del urbanismo actual es cómo generar identidad. “Mucha gente le teme a la globalización, porque piensa en que se va a perder el espíritu de las ciudades. Sin embargo, la autenticidad va cambiando. Lo primero que hay que hacer es saber escuchar, entender e interactuar con la gente de la ciudad y con los nuevos. Tenemos que pensar en las ciudades de una nueva manera. Asegurarnos de que todos se sientan bienvenidos, de que todos la pasen bien. Encontrar formas para que la gente viva en paz y pensar en la seguridad también como un tema de urbanismo. Este es un desafío importantísimo en los Estados Unidos. En nuestras ciudades convive gente de diferentes razas y orígenes, muchas veces aisladas y enfrentadas. Tenemos que asegurarnos de que vivan en paz”.

Brandes aseguró que el gran desafío del city builder es escuchar y entender las historias y las culturas de esa gente nueva que viene a integrarse a la ciudad. “Todos quieren que sus hijos tengan una vida mejor, ese es un deseo universal. Las personas que migran van a ciudades en las que piensan que van a progresar. Entonces, debemos partir de generar condiciones más igualitarias de acceso al trabajo, a la educación, a la movilidad, a los servicios de la ciudad”.

El urbanista advirtió que los riesgos económicos son un tema por el que hay que preocuparse, sobre todo en términos urbanos. “La gente hace dinero y vive en la ciudad. Yo me pregunto cómo va a hacer dinero la gente en 14 años. Estamos asistiendo a una revolución digital, que cambia nuestra relación con el mundo a cada instante. Los vehículos autónomos son un buen ejemplo. ¿Qué va a pasar cuando los ómnibus y los camiones se manejen solos? Millones de personas perderán sus trabajos y así sucederá con decenas de oficios. Obviamente, se notará mucho más en las ciudades que en el campo. La economía rural es mucho más estable”, sostuvo aunque se mostró optimista. “Pienso que va a haber otros trabajos, pero va a haber que adaptarse a ellos. Hay cambios que se vienen y que hay que prevenir sus consecuencias. Educar a las futuras generaciones en los nuevos saberes, pensar en cómo reconvertir a los adultos que sean desplazados”, afirmó.

Los asentamientos informales, los sistemas inadecuados de transporte público y la sostenibilidad medioambiental son los "principales desafíos de resiliencia" que tiene Montevideo, según un diagnóstico realizado por la Intendencia que tomó en consideración la percepción de 1.000 actores de la ciudad, al que accedió el diario El País.

La movilidad es una de las tensiones que más preocupa a los capitalinos. El informe de percepción asegura que el proceso de expansión urbana que tuvo Montevideo generó una "mayor dependencia de los desplazamientos individuales" y una "presión importante" en el funcionamiento del transporte público colectivo. Esta expansión provocó que los barrios tuvieran "menos interacción" entre ellos.

El estudio señala, además, que en Montevideo existen más de 2.000 viviendas abandonadas y que la crisis institucional y económica que afectó al país a mediados de los 70 y 80 agudizó los procesos de expansión territorial y la "expulsión de la población de la ciudad consolidada" y que algunas herramientas de gestión territorial "no han tenido los resultados esperados". En la actualidad, el 6% de las viviendas de Montevideo (30.000 en total) están localizadas en asentamientos informales, ocupando una superficie de 1.144 hectáreas.

También el aumento del parque automotor acrecentó el problema del tránsito en la ciudad. En el texto, se asegura que en materia de viabilidad no se ha encontrado "una adecuada y atractiva alternativa para su desarrollo" y que éste es uno de los rubros que debe motivar la resiliencia. (Es decir, la capacidad de recuperación frente a la adversidad con acciones futuras).

El estudio concluye que si bien en los viajes de distancias cortas, "el transporte a pie tiene una alta incidencia, en trayectos medios y largos se ha acentuado el crecimiento del transporte motorizado, con predominio del vehículo privado individual", lo que viene causando embotellamientos.

La investigación, que toma en consideración a miembros de la academia, del sector privado, sector público y de la sociedad civil,  integra, entre otros insumos, encuestas de opinión pública que realiza en forma bimestral el gobierno departamental y opiniones de diez expertos en diferentes temáticas tras la realización de algunas mesas de trabajo.

El análisis de percepción realizado refleja la sensibilidad de los montevideanos respecto a la contaminación de los recursos hídricos del departamento. "Los asentamientos informales en sus riberas, vinculados a los procesos de segregación socioterritorial, provocan contaminación del recurso, tanto por el vertido directo de efluentes domiciliarios, como por el rol de cuerpo de receptor en puntos clandestinos de clasificación, disposición informal de residuos", agrega el estudio.

 

Desafíos 

Otro desafío mencionado es el cambio climático. Sus consecuencias (inundación por lluvias, colapso de viviendas, arbolado e infraestructuras) afectan a todo el departamento. Unas 10.000 personas viven o realizan actividades en zonas afectadas por inundaciones con periodicidad.

La ocurrencia de estos eventos climáticos extremos en tramos de los 20 kilómetros de playas del departamento ha provocado pérdidas de arena "por causas naturales o antrópicas" y una pérdida de ecosistemas marinos y terrestres.

Los expertos hablan que los principales cursos de agua urbanos (arroyos Pantanoso, Miguelete y Carrasco) también se ven afectados por estos fenómenos, sobre todo, cuando las precipitaciones son intensas y muchas personas que viven en su entorno deben evacuar.

El informe señala que el accionar del Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed) y relocalización de viviendas ubicadas en áreas inundables) dan respuesta a estos eventos. Pero estas acciones "no son identificadas" como "iniciativas vinculadas a la gestión de riesgo".

Una de las tensiones más importantes que surgieron en este análisis de la percepción sobre la ciudad es la falta de cohesión social. En el estudio se concluye que "hay una expresión territorializada de desigualdad social". 

"El reconocimiento y el respeto por la diversidad de todos los habitantes se torna fundamental para la construcción de resiliencia; desde trabajadores rurales hasta la población migrante, atendiendo también las diferencias etarias, de género y socioeconómicas", dice el estudio.

 

Estrategia

Tras este diagnóstico, la Intendencia de Montevideo dio a conocer  la Estrategia de Resiliencia, que busca dar respuesta a todos estos temas. Las iniciativas buscan que la capital del país sea "conectada y dinámica, inclusiva y solidaria, innovadora y cocreativa y comprometida y preparada". Estos planes están definidos en cuatro pilares, 14 objetivos, 45 iniciativas y tres procesos estratégicos denominados "laboratorios de resiliencia". 

Estas acciones se dan dos años después de que la ciudad fuera seleccionada para integrar la Red de 100 Ciudades Resilientes, impulsada por la Fundación Rockefeller.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad y la depresión son enfermedades muchas veces relacionadas con el trabajo, lo que genera menor productividad y mayor ausentismo. Es por eso que las empresas están cada vez más preocupadas por generar ambientes laborales saludables. Sin embargo, mientras las oficinas modernas, de espacios abiertos, promueven la comunicación en los lugares de trabajo, el ruido y las distracciones producen una gran cantidad de molestias.

Una encuesta de la Universidad de Sydney, Australia, el 50% de las personas que trabajan en una oficina abierta critican la falta de privacidad acústica, la condición que encuentran como la más molesta de su entorno de trabajo. Por otro lado, investigaciones de la Universidad de Estocolmo, Suecia, muestran que la gente que trabaja en oficinas abiertas tiene mayor tendencia a pedir licencias médicas. Otros estudios demuestran que el ruido puede reducir la productividad en un promedio del 10%.

 

Avances tecnológicos

Consultado por el suplemento ARQ del diario Clarín, Gabriel Caruso, arquitecto y director del área de Project Management para Argentina y Uruguay de Colliers International, señaló que por esas razones, hoy, las corporaciones se enfocan en el análisis de la forma de trabajo, el cambio generacional y las nuevas necesidades.

Uno de los factores que facilitan este cambio son los avances tecnológicos. “El uso de la tecnología provee soluciones innovadoras que integran el movimiento y la adaptabilidad al mobiliario de trabajo, como la inclusión de sensores que nos informan el uso y respuestas del usuario, recomendando mejores posturas y evitando así el sedentarismo”, sostuvo el especialista.

Caruso señaló que durante el NeoCon 2018, una convención que tiene lugar en Chicago desde 1969, donde se presenta lo más nuevo en diseño para usos comerciales e industriales e ideas innovadoras del ámbito corporativo, se vio como novedad la incorporación de los phonebooth,  cabinas de buena acústica que ofrece al empleado un espacio para mantener una llamada sin generar molestias al resto de los colaboradores.

 

Cabinas

En la muestra, la firma Framery, una compañía dedicada a la fabricación y desarrollo productos acústicos, también presento su cápsulas acústicas que vienen en tres modelos. La más pequeña de sus cabinas, Framery O, es un receptáculo cerrado para uso individual, ideal para hablar por teléfono o mantener video conferencias. La 2Q permite reuniones de cuatro a seis personas y la Q es perfecta para reuniones de dos personas. La gran ventaja de estas cabinas es que se pueden instalar y usar en el mismo día sin comprometer el funcionamiento de una oficina de planta abierta. Pueden ubicarse en lugares estratégicos sin demandar grandes reformas.

Productos como estos buscan solucionar los problemas que generan las distracciones en el entorno laboral, las que se deben principalmente a llamadas telefónicas y las típicas reuniones informales que suceden en las oficinas abiertas. Está comprobado que las conversaciones de terceros son las que producen la mayor interrupción en el flujo de trabajo. De hecho, estudios de la Universidad de California muestra que los empleados necesitan cerca de 20 minutos para volver a concentrarse luego de una pequeña distracción.

A pesar de los problemas acústicos, en términos de arquitectura, las plantas flexibles son beneficiosas en muchos sentidos. “Permiten mejor aprovechamiento del metro cuadrado y por lo tanto el aspecto económico del usuario”, explicó Caruso, y agregó: “Su auge se debe, en parte, al cambio generacional que modificó la forma de trabajo, a la vez que se generaron nuevas dinámicas laborales por el cambio tecnológico en donde se facilitó más el trabajo colaborativo”.

En las oficinas abiertas, al tener espacios diseñados acorde a cada tipo de área, se facilita el desempeño del empleado con mayor comodidad para el desarrollo de las tareas. “El espacio flexible también promueve la comunicación. Es por eso que pequeños equipamientos como los phonebooth pueden mejorar su mayor debilidad”, añadió el especialista a ARQ.

En esa búsqueda de privacidad, la firma De Vorm tiene su Pod PET Felt Privacy Chair, creada por el diseñador Benjamin Hubert.  Esta “silla de privacidad”, tal como se la ha bautizado, está pensada para áreas de descanso en oficinas y aún en viviendas. Sus altos laterales amortiguan los sonidos y aumentan la sensación de privacidad aún en lugares llenos de gente. Material y diseño aíslan a los usuarios de su entorno, y le permite trabajar de manera relajada y concentrada.

 

Sillas “capullos”

En el mismo rubro se inscriben otros productos como la silla Busby de Naughtone pensada como un “cocoon” (capullo) que sirve de refugio para los empleados que trabajan en oficinas abiertas, adecuado para que una persona haga llamadas telefónicas confidenciales, y con la capacidad de juntar dos o más piezas para un espacio más colaborativo. “Hay que tener en cuenta que el diseño de los espacios de trabajo ha ido mutando en relación con los cambios generacionales y la evolución de la tecnología”, afirmó Caruso y agregó que las oficinas se “democratizaron en pos de un bienestar general”.

En cuanto a lo que se viene en el futuro, el especialista afirma que el el diseño y las soluciones técnicas continuarán acompañando al cambio generacional y la versatilidad en la que se trabaja. “Creemos que se perderán aún más los límites de horarios y espacios, que la componente tecnológica tendrá mayor peso y que, de esta manera, se acortarán las distancias”, sostuvo.

El lunes 10 de setiembre se realizó una conferencia de prensa donde la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, y el presidente de Antel, Andrés Tolosa, anunciaron  la apertura del Antel Arena para  el 12 de noviembre con un espectáculo musical.

En este sentido, Tolosa dijo que la obra de 82 millones de dólares será inaugurada con “un espectáculo musical con la banda de rock No Te Va Gustar, la murga Agarrate Catalina y el dúo Larbanois y Carrero”. También participará la Orquesta Sinfónica Juvenil del Sodre y se coordina la actuación del Ballet Nacional, a lo que se le agregará artistas femeninas a confirmar.

Adelantó que el 17 de noviembre cantará Joan Manuel Serrat y luego habrá dos partidos de la selección uruguaya de básquetbol eliminatorios del mundial, el 10 de noviembre con Estados Unidos y el 2 de diciembre con México. Asimismo, se realizarán las finales de un torneo de básquetbol femenino y masculino de liceos de todo el país junto con la NBA junior.

Agregó que “el proyecto, además de ser un centro de espectáculos que atrae turismo del país y del extranjero, albergará grandes convenciones que impulsarán la hotelería y la gastronomía. El proyecto derrama a todas las industrias”, subrayó.

Por su parte, la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, se refirió a Antel y a las telecomunicaciones.  “La fibra óptica en los hogares, el cable submarino que conecta Uruguay con Estados Unidos (con una inversión de 50 millones de dólares) y el Data Center  construido en Pando, para el almacenamiento y desarrollo de nuevos servicios, es parte de una estrategia de desarrollo de las telecomunicaciones de la mejor calidad para todos los uruguayos”, afirmó la secretaria de Estado. 

Estos  proyectos, sostuvo, son ejemplos de que "es posible ser los mejores”,  y agregó, en referencia al Cilindro, que “se podría haber realizado algún parche, pero se resolvió construir algo de primera categoría para todo el Uruguay. Se puede hacer mejor las cosas o hacer cosas nuevas”.

 

El proceso

Casi cinco años atrás, el 12 de noviembre de 2013, se daba a conocer lo que sería este escenario, un proyecto seleccionado en concurso, que tiene por autores a los arquitectos Pablo Bacchetta, José Flores y Rodrigo Carámbula.

"Se trata de un proyecto con una gran construcción, que contendrá una plaza con fuerte presencia urbana donde el público acceda a la arena. Se configura como un escenario que permite duplicar el evento que se lleva adelante dentro o realizar un evento diferente en él", se sostenía en la descripción del proyecto erigido en el predio en donde estuvo el histórico Cilindro Municipal.

"El edificio será desarrollado para actividades deportivas y culturales. Cuenta con un sistema retráctil de gradas para permitir el armado del escenario y con un sector de maniobras para camiones. La capacidad es para 10.000 personas sentadas, aumentando su capacidad a 15.000 si se ocupa la zona de cancha".

Se  presentaron 73 proyectos y el jurado dio a conocer un tiempo después los cinco que llegaron a ser finalistas y debieron entregar en octubre de ese año un anteproyecto avanzado con definición de tecnologías a aplicarse y materialidad de la construcción. Tras la suspensión que ordenó el presidente Tabaré Vázquez en junio de 2015, las obras se retomaron en enero de 2016, sobre la base de un fideicomiso con la participación de la Corporación Nacional para el Desarrollo.

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