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La Intendencia de Canelones ha recibido interesados en invertir en desarrollos inmobiliarios en Ciudad de la Costa luego de anunciar cambios en el plan maestro de la zona, llamado Costa Plan.

A mediados de 2019 se terminará de revisar el nuevo ordenamiento territorial del lugar y será elevado a la Junta Departamental para su consideración, según informó el director general de Secretaría de Planificación de la Intendencia de Canelones, Sergio Ashfield.

El Costa Plan se encuentra en la etapa final de revisión y hasta el momento hubo “buena respuesta” de los posibles inversionistas, con los que se está llegando a “buenos acuerdos”, informó.

La transformación de Ciudad de la Costa será una realidad, especialmente luego de la detección de un gran número de habitantes de Montevideo que deciden invertir en la compra o el alquiler de un inmueble para residir de manera permanente.

El crecimiento del lugar se observa con la edificación cada vez mayor de comercios, residencias y espacios públicos. Algunos lugares convocan más que otros, pero las proximidades del aeropuerto internacional de Carrasco son las más codiciadas. Allí se ha visto un crecimiento en los últimos años de propuestas inmobiliarias y emprendimientos comerciales de distinto tipo.

Las zonas de desarrollo urbano tendrán normativas específicas sobre lo que se podrá construir. Estas zonas definidas para el desarrollo inmobiliario con edificios de hasta 60 metros son los alrededores del Lago Botavara, Shangrilá, Pinar Norte las cercanías del Arroyo Pando, San José de Carrasco, Montes de Solymar y algunas zonas de Lagomar Norte. Allí es donde se podrá apreciar edificios en altura y, además, algunas construcciones de menor porte, pero siempre con el distintivo del verde y de los espacios abiertos.

Las torres con alturas de hasta 13.5 metros serán permitidas en otras zonas de Ciudad de la Costa, como en Avenida Giannatasio desde Alvear hasta Márquez Castro, la Rambla desde Racine hasta Márquez Castro, Racine desde Avenida de las Américas hasta la Rambla, Calcagno desde Ruta 101 hasta la Rambla, Alvear desde el Centro Cívico hasta la Rambla y Avenida de las Américas acera norte.

Se apuesta a que en la zona del Arroyo Pando haya una propuesta mixta en la que se edifiquen edificios y también un barrio jardín.

La Intendencia de Canelones tiene previsto utilizar espacios sin edificar en todas esas zonas. En algunos predios se hallan grandes extensiones de tierra sin uso alguno, pero en otros casos se trata de locaciones de menor porte donde se podría albergar una o dos torres.

En todos los casos, hay interesados en poder generar desarrollos inmobiliarios, informó el jerarca de la Intendencia de Canelones. El objetivo, además, es que los inversionistas prevean la conexión de los emprendimientos con los servicios públicos, como el saneamiento, ya que Ciudad de la Costa se halla en pleno trabajo de conexión a la red.

Las principales inquietudes provienen del impacto de estas obras en el mapa verde de Ciudad de la Costa y, además, en la necesidad de generar nuevas obras viales que canalicen el tránsito que suele haber entre Canelones y Montevideo en las horas pico. Por lo pronto, en la Intendencia de Canelones existe un optimismo en la posibilidad de avanzar durante este año en varias obras al amparo de la inversión privada.

De ahora en más, los arquitectos, ingenieros, constructores y empresarios serán responsables por dos años -ya no diez- por problemas de “terminación” o “acabado” en las obras en las que hayan participado.

El Poder Ejecutivo aprobó una ley sustitutiva del Código Civil acerca de la responsabilidad que tienen los profesionales de la construcción en casos en los que ocurran desperfectos en las edificaciones en las que trabajaron tiempo atrás. La revista Propiedades, informó que el proyecto de ley había sido presentado en el Parlamento por la bancada del Frente Amplio que recogió el planteo de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU).

Con la nueva normativa, la denominada “responsabilidad decenal” quedará vigente solo para casos en los que una edificación sufra “defectos o vicios, ya sea en todo o parte, afecten su estabilidad o solidez, por vicio de la construcción o del suelo, por una incorrecta dirección de la obra, por defectos de cálculo o por la mala calidad de los materiales”. El nuevo artículo sustituye a uno que establecía responsabilidades para arquitectos y empresarios durante diez años tras su sola participación en la obra. Por otro lado, también se derogan los artículos 35 y 36 de la ley 1.816 de 1885 conocida como Reglamento de Construcciones que identificaba responsabilidades solo para los “constructores”.

En la nueva norma existen sin embargo, dos variantes: una establece la responsabilidad para un término de cinco años y la otra para dos años. En el primer caso es solo para obras que presenten otros tipos de “defectos” o “vicios”, en el segundo en cambio, la normativa regula los “defectos” o “vicios” que “afecten elementos de terminación y acabado de las obras”.

El año pasado las autoridades de la SAU explicaron en la Comisión de Constitución y Legislación del Senado el motivo de los reclamos solicitados. El entonces presidente de la gremial, Álvaro López, dijo que las disposiciones del Código Civil les adjudican a los agentes de la construcción “los defectos que en la obra se noten”. Añadió: “Quiere decir que pasamos a ser responsables de prácticamente todo lo que en la realización de la obra se produzca”.

A partir del pasado 13 de enero, se modificó el Código Civil en su artículo 1844, que refería a la responsabilidad decenal.

Ansiado anhelo de la gremial que presentó su primer proyecto allá por 1996, al influjo del recordado Arq. Guillermo Guerra.

En su momento presentamos un proyecto muy extenso, muy abarcativo y por aquello de que lo mejor es enemigo de lo bueno, no tuvo asidero y quedó encajonado. En distintos momentos, posteriores al año 1996, insistimos con la idea, sin éxito.

 

Téngase en cuenta, y así nos los hacían saber los legisladores, que el tema de marras es de extrema importancia para las empresas constructoras, los arquitectos, los ingenieros (ahora incluidos), pero no para aquellos que si bien ponían buena voluntad, el tema no estaba dentro de sus prioridades.

Así las cosas, comenzamos a reunirnos con la Sociedad de Arquitectos, para hacer un frente común y actuando de consuno, intentar analizar el tema con los legisladores. Corría el año 2017.

 

Fue determinante un evento donde tuvo rol destacado la SAU, donde varias cátedras de Derecho Civil de distintas Universidades, abogaron a favor de la idea, reclamando un cambio que era imprescindible. Téngase en cuenta que hablamos de una norma del siglo 19. Vaya si justificaba el cambio.

Lo cierto es que con ese visto bueno de la academia, comenzó la peregrinación al Parlamento de la SAU y nuestra gremial, primero exponiendo el tema que para algunos les era ajeno y luego de ello,  diálogo mediante lograr “convencer” a los legisladores de la situación.

 

El lobby fue intenso, constante y respetuoso. Teníamos referentes parlamentarios con quienes manteníamos un buen feed back, y ellos eran los interlocutores hacia el resto de la comisión de Constitución y Código en ambas Cámaras (el nombre de la comisión varía pero no hace a la cosa).

 

Solamente menciono y como homenaje, a la senadora Daniela Payseé, quien era precisamente uno de nuestros referentes, quien entendió el tema y lo llevó adelante dentro de su fuerza política, el Frente Amplio. Lamentablemente, a los pocos días de haberse votado en la Cámara de Senadores, dejó de existir.

Como temo omitir algún nombre, hago hincapié  en la recordada Daniela.

 

Una enseñanza importante que luce de Perogrullo, pero que hay que ejercitarla: juntar esfuerzos con quien tenemos intereses comunes. No me canso de decir y no me duelen prendas por ello, que la actuación de la SAU fue vital, como también me consta, se da el sentimiento recíproco de la citada gremial hacia APPCU.

Los parlamentarios estuvieron a la altura de las circunstancias y se dieron cuenta, que el artículo 1844 contenía aspectos que no se compadecían con lo que sucede en la actualidad. Sentido común, al fin y al cabo. No podía haber una responsabilidad genérica por 10 años, sin hacer distinciones.

 

A grandes rasgos la novel ley 19726 establece: se determinan plazos de responsabilidad diferentes según el tipo de vicio o defecto en cuestión. En caso de ruina estructural o funcional, 10 años de responsabilidad.

Defectos o vicios que solo afecten elementos de terminación y acabado de las obras, 2 años de responsabilidad. Demás defectos y vicios, 5 años.

 

Los plazos de responsabilidad se cuentan desde la recepción de la obra. Una vez manifestado el vicio o defecto dentro de dichos plazos, el damnificado tiene un plazo de 4 años para presentar el reclamo (antes era de 20 años).

Seriedad, compromiso, honestidad en los procedimientos de SAU y APPCU. Empatía de los legisladores hacia la causa, buena voluntad y responsabilidad. El resultado es virtuoso y ojalá el ejemplo cunda.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

Una instalación caleidoscópica brillante ilumina el Georgetown Waterfront Park de Washington, DC (Parque Nacional del Distrito Histórico) que forma parte del quinto festival anual de iluminación de Georgetown Glow. Éxito de público, la estructura denominada Prismatic fue diseñada por el estudio Hou De Sousa y puede visitarse en enero y febrero.

La estructura está hecha con armazones de armadura de acero y cables iridiscentes, e iluminada con una serie de luces led ultravioleta para exteriores. Prismatic tiene la forma de un cubo rectangular de 65 metros cuadrados pero se divide en nueve volúmenes escultóricos irregulares.

Quienes recorren la estructura pueden transitar por el espacio que se encuentra entre cada volumen mientras disfrutan de vistas del río Potomac y de la fuente de agua del senador Charles H. Percy Plaza.

“A medida que los visitantes giran su mirada o caminan, las imágenes en el fondo y en el primer plano convergen y dan la percepción de que las superficies estáticas están de alguna manera en movimiento”, se describe en el proyecto.

“Al diseñarla teníamos varios objetivos en mente, comentó  Josh de Sousa, cofundador del estudio de diseño. “Queríamos definir grandes volúmenes de espacio con elementos lineales, proporcionando así transparencia y creando efectos. Y, por supuesto -agrega-, queríamos construir una estructura liviana pero duradera”.

Esta instalación artística se fabricó y montó en sólo un mes y tuvo la colaboración con Jordan Woodson, ingeniero estructural senior en Arup. Prismatic es una de las 10 instalaciones de arte lumínico diseñadas por 16 artistas para la edición de este año del festival de iluminación Georgetown Glow.

Considerado como uno de los barrios más densos del país, Koreatown, ubicado al sur del centro de Los Ángeles, en Estados Unidos, está a la vanguardia de los modos cambiantes de la vida urbana contemporánea. El diseño del estudio Lorcan O’Herlihy Architects (LOHA) para Mariposa1038 juega con la densidad de esta creciente área con un cubo puro construido para ajustarse bien a su terreno, y luego se forma para devolver el gesto a la calle pública y al contexto circundante. Para difuminar la distinción entre las esferas pública y privada, LOHA empujó el cubo hacia adentro en cada uno de sus lados, creando curvas que otorgan alivio a la acera y devuelven partes del plano de tierra al ámbito público. La forma ligeramente curva de este complejo de departamentos fue la clave para bautizarlo con el nombre Mariposa.

Este proyecto de LOHA surgió ante de la necesidad de crear viviendas accesibles en esta zona. LOHA trabajó con la idea de crear un complejo que permitiera maximizar el espacio residencial sin necesidad de desplazar el espacio público.  El resultado es este complejo sencillo pero elegante. El edificio de 32 unidades de 21 metros cuadrados cada una. El arquitecto dobló las cuatro fachadas hacia el interior para crear un espacio de protección entre el exterior y el bloque de departamentos.

En la planta baja, en tanto, en el espacio frente a la elevación que da a la calle se colocaron maceteros de concreto. Arriba, capuchas de metal plegado sobresalen de las fachadas, enmarcando ventanas y balcones.

Como detalle especial, las fachadas están cubiertas de estuco blanco, y las campanas de metal se alternan entre blanco y negro, lo que le brinda una profundidad y un carácter que cambia a medida que el sol y las sombras se mueven durante el día.

En el interior, las sutiles curvas del exterior se reflejan en un patio central, que cuenta con una gran sembradora que actúa como una zona de captación de agua de lluvia y está delimitada por bancos de madera incorporados. En las terrazas se colocaron macetas y asientos para aprovechar las atractivas vistas a la ciudad de Los Ángeles.

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