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Mientras los promotores privados reclaman modificaciones reglamentarias que devuelvan el dinamismo a la construcción de Viviendas Promovidas (antes Vivienda Social), el gobierno considera que el flujo de inversión privada sigue siendo importante.

A partir de 2015 y hasta la fecha, se han promovido 257 proyectos con 6.706 viviendas. Según el Ministerio de Vivienda, esa cifra supera la meta trazada en el plan quinquenal 2015-2019 que es de 6.000 nuevas unidades.

“Desde el momento de su aprobación y fundamentalmente a partir de 2012, la inversión privada en vivienda exonerada de ciertas cargas impositivas se viene ejecutando de forma sostenida”, informó la cartera.

Las cifras muestran que el pico de proyectos ingresados se dio entre 2012 y 2013 con una media algo superior a las 3.000 viviendas. En los años posteriores las cifras descendieron y el año pasado se presentaron algo más de 1.500 viviendas.

En lo que va de 2018 se presentaron ante la Oficina del Inversor de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) 33 nuevos proyectos por un total de 862 viviendas. Según el ministerio, el flujo de proyectos “no se ha detenido, sino que continúa a buen ritmo”.

En la actualidad hay 7.954 viviendas terminadas, 6.016 en construcción y 1.188 cuyo proyecto ya fue aprobado y se espera el inicio de las obras. En tanto, existe declaración de venta de los inversores-promotores de 6.430 unidades

Los promotores privados sostienen que los inversores comenzaron a perder interés a comienzo de 2017 cuando entraron en vigencia los cambios en el sistema de tope de precios dispuestos por el Poder Ejecutivo.

De hecho, señalan ese factor como el principal elemento que ha modificado sus ecuaciones y que ha desestimulado la presentación de nuevas obras. Los empresarios entienden que la única regulación de ese mercado promovido desde el gobierno con exoneraciones impositivas casi totales debe estar dada por la oferta y la demanda.

Originalmente, cuando se aprobó la ley de Vivienda Social en 2011, no había topes sobre los precios de venta. Tres años después se limitó el precio del 25% de las unidades de cada proyecto. Luego, en 2017 el tope se redujo al 10% de las viviendas, pero con la salvedad de que esas unidades se ponen a disposición del Ministerio de Vivienda hasta un año después de terminadas y a valores de entre US$ 35 mil y US$ 40 mil menos que su valor de mercado.

También se modificaron los beneficios fiscales para las viviendas que se vuelcan al mercado de arrendamiento. Los inversores que adquieren esos inmuebles pueden exonerar el 100% de IRPF e IRAE siempre que los precios de arrendamiento no superen los topes que determina el gobierno. Cuando se supera ese límite, el beneficio se reduce a 40% de las rentas generadas. Antes la normativa no hacía referencia a los precios.

La idea del arquitecto uruguayo Eduardo Bertiz  fue el centro de su Tesis de Maestría de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. En ella, el profesional propone que la terminal de pasajeros de Tres Cruces sea el eje articulador, que implica la instalación de dos ramales subterráneos que permiten liberar espacio en la circulación vial y, también, revitalizar algunos espacios públicos de Montevideo.

En el marco del Sistema de Transporte Metropolitano (STM), el autor del proyecto propone la puesta en marcha de un sistema de Trenes Ligeros de Montevideo (TLM) “un subsistema independiente más robusto, ya sea por la incorporación de más líneas o por los vínculos metropolitanos que se puedan generar en diferentes puntos de intercambio con otros modos de transporte”, según da cuenta la revista Propiedades.

El (TLM) se define en su etapa inicial por la creación de dos líneas de trenes ligeros con carácter metropolitano que circulan la ciudad por sus ejes Norte/Sur (Bulevar Artigas) y Este/ Oeste (Avenida Italia). Ambas líneas sustituyen a las correspondientes líneas troncales del STM y continúan confluyendo en la zona de la terminal de ómnibus Internacional de Tres Cruces.

El esquema inicial del proyecto establece la creación de un buffer de intercambios que comprende dos estaciones subterráneas enlazadas y conectadas con las líneas del transporte nacional e internacional de la terminal y con el sistema de transporte público local. Se prevén, además, articulaciones con nuevos estacionamientos públicos que estimulen el intercambio modal con el transporte público y con los medios no motorizados en el nivel calle.

 

Tránsito

De acuerdo a la iniciativa del arquitecto, el tránsito vehicular y el transporte público local también circularían en el cruce subterráneamente, sobre un nivel diferenciado al de los trenes. “Estas decisiones dejan liberada en superficie una importante área parquizada, plataforma soporte de actividades de carácter público y preámbulo de un hall urbano funcional al buffer de intercambios desarrollado en el subsuelo”, añade el proyecto.

Ambas líneas se vinculan a lo largo del recorrido en la ciudad con proyectos especiales asociados en puntos significativos del recorrido, manteniendo siempre el carácter de sistema abierto e integrador. Se plantea, en este sentido, contemplar la continuidad del flujo vehicular de Avenida Italia hasta la Terminal de trenes de AFE y la Ciudad Vieja por la calle Ferrer Serra, apostando a la reactivación de dicha terminal como lugar de intercambios a nivel nacional y regional. Estas aspiraciones, recuerda Bertiz, están contenidas en el espíritu de las directivas del Plan Director de 1957 e implican intervenciones de reconexión urbana en las calles Galicia y La Paz.

La Tesis de Maestría indica que las líneas de trenes ligeros presentarán a lo largo de su recorrido diferentes variantes de estaciones en cuanto a su ubicación con respecto al plano calle, evaluando la mejor disposición, generando otros puntos de intercambio y estacionamientos públicos de rotación en lugares estratégicos.

Concretamente, se propone que la primera línea se extienda desde la zona del shopping Punta Carretas, atraviese Bulevar Artigas hasta la terminal de Tres Cruces, prosiga hacia el Nuevo Centro Shopping y, luego, a través de distintas estaciones hasta la terminal de ómnibus de Colón. La segunda línea comienza en la terminal de La Aguada, se extiende hasta la terminal de Tres Cruces y a través de la zona de Avenida Italia finalizará en la calle Barradas, en el barrio Carrasco. 

“La tentativa inicial de programas arquitectónicos abarca la ampliación de la terminal de ómnibus, áreas comerciales y de oficinas, hotel y centro de convenciones, residencia, espacios de ocio y espera y estacionamientos públicos de rotación”, sostiene el proyecto.

Asimismo, se prevé la utilización del espacio del túnel que comunica 18 de Julio con 8 de Octubre. A tales efectos, se contemplan las zonas adecuadas a los intercambios y las conexiones con las estaciones actuales. Entre los objetivos principales está disminuir lo máximo posible el tránsito motorizado en superficie, otorgando mayores espacios al peatón.

El Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) elaboró una nueva edición del Índice de Importación de Maquinaria de la Industria de la Construcción (IME), y detalló su evolución en el período 2016-2017. Como principal conclusión, el informe revela que la inversión en maquinaria y equipos disminuyó 9,8%, en promedio, en los dos últimos años, y su participación en el PIB pasó de ser 8% en 2012 a 5% en 2017. Asimismo, la actividad de la industria de la construcción viene en retracción desde 2015, y cayó 6% en 2017.

El IME tiene como objetivo realizar una aproximación de las inversiones de capital que se realizan en la industria de la construcción, a partir de los datos de importación de maquinaria y equipos.

 

Inversiones 

Para entender lo que sucedió con el IME de la construcción en los últimos dos años, el CEEIC aconseja tener en cuenta que la economía uruguaya evidenció en el período analizado (2016 y 2017) un marcado descenso en la inversión.

En efecto, la inversión general medida como formación bruta de capital fijo aumentó 4% en 2016 y cayó 5% en 2017, cuando entre 2006 y 2015 la tasa de crecimiento promedio anual fue de 16%. En línea con estos resultados, la participación de la inversión en activos fijos en el PIB se ubicó en torno a 19% en 2016 y en 16,7% en 2017, en contraste con el 20% de participación promedio para el período 2005-2015.

En este contexto, la actualización del Índice arrojó resultados en línea con las conclusiones obtenidas en la primera edición del informe (que relevó entre 2000 y 2015) en la que, los principales resultados confirmaban que la industria de la construcción había acompañado el crecimiento de la inversión en el resto de la economía, incrementando de forma significativa su inversión en maquinaria y equipos.

Desde el pico de inversión en 2013, lo destinado a maquinaria y equipo en la industria de la construcción se redujo en US$ 120 millones frente a 2017. Esto implica una retracción significativa en la incorporación de infraestructura, aunque porcentualmente menor a la registrada por la economía en su conjunto.

 

Maquinaria

En cuanto a la participación de la construcción en el total de las inversiones en maquinaria y equipos de la economía (sin incluir importación de celulares), se ha mantenido dentro del rango de variación histórico.

Sin embargo, a pesar del menor dinamismo sectorial, la incorporación de maquinaria y equipos en la construcción representó en los últimos dos años una mayor proporción de la incorporación total de infraestructura a nivel agregado.

El estudio explica que esto indica que la disminución en la incorporación de bienes de capital en otros sectores de la economía, es mayor que en la industria de la construcción.

 

IME y Producto Bruto

Al comparar la evolución del IME y el Producto Bruto de la Construcción, ambas se mueven en conjunto. El sector se contrajo fuertemente en los últimos años (2,6% y 6% en 2016 y 2017 respectivamente) y, si bien, se observa un leve aumento del IME en 2016 (del orden de 7%), este se explica por una disminución del Índice de Precios de Importación de Bienes de Capital que se utiliza para deflactar el índice. En tanto, en 2017 el IME se contrajo 17%.

El rubro “Maquinarias, artefactos y aparatos mecánicos” continúa predominando en las importaciones del sector, y representan más del 90% del total en 2016 y 2017. A la interna de esa categoría, las importaciones de “Topadoras frontales, topadoras angulares, niveladoras, tráiler, palas mecánicas, compactadoras, apisonadoras” representan algo más de un tercio del total, seguidas por “Herramientas neumáticas, con motor eléctrico, sierras, tronzadoras, taladros” que explican cerca del 20% de lo importado, detalla el informe del CEEIC.

Ante una instancia tan peculiar que  viviremos en poco tiempo, con una cantidad muy importante de acuerdos salariales que deberían cerrarse, es buena cosa insistir en aspectos básicos.

Y lo que expondré no es ni  de derecha ni de izquierda, es sentido común y primacía de la ley, en lo posible. Ya alguna vez nos hemos referido a este tema en del Constructor.

 

El ejercicio de las libertades y derechos fundamentales (libertad de trabajo, de empresa, de circulación, de propiedad, seguridad jurídica), debe estar garantizado y protegido por el gobierno. Cuando se ocupa un lugar de trabajo, eso no sucede. Recurrentemente dicho: es inconstitucional.

 

Los protagonistas principales de las relaciones laborales deberían ser los empleadores y los trabajadores y sus organizaciones. Diálogo mediante, las organizaciones deberían llevar a cabo negociaciones colectivas bipartitas, libres y voluntarias. Incluso el artículo 2do de la ley de negociación colectiva se refiere a ello.

Pero eso no ocurre: en los Consejos de Salarios, se incorpora el gobierno, incluso estableciendo “pautas” o “lineamientos” desde el vamos. Como volvió a ocurrir. Los Convenios de la OIT, abogan por una negociación bipartita, libre y voluntaria.

El gobierno debe tener un rol subsidiario. Llevamos muchos años de negociación colectiva y sin duda los actores ya tienen la madurez y práctica suficientes, como para encarar las negociaciones sin la presencia gubernamental.

 

Sin perjuicio del imprescindible equilibrio que tiene que guardar el gobierno en todo este entramado (el gobierno de izquierda no debe volcarse a los trabajadores  per se), sería menester que con la antelación debida, aquél ponga sobre la mesa todas las propuestas que tenga en mente, modificaciones legales incluso, para que todos los actores puedan opinar y tener incidencia en una posible redacción. ¿Eso sucedió?

 

La buena fe debe imperar en todos los actores y el cumplimiento estricto de las normas. Se puede producir lo que se llama la anomia, donde las reglas existen pero son desoídas. Sucede.

Deberían haber sanciones trascendentes para quien incumpla la norma y el gobierno actuar con el equilibrio reclamado líneas arriba.

 

La huelga prevista en la Constitución desde 1934, mandata a la ley la reglamentación de su ejercicio y efectividad. Transcurridas varias décadas desde su reconocimiento, sólo se ha tenido en cuenta la obligación de preavisarla (y a veces no se cumple), con siete días. Hay que aprobar un marco regulatorio de la huelga, subsidiario del que puedan pactar las partes en la negociación colectiva. En dicho marco hay que especificar el concepto de huelga, reglas de procedimiento para su declaración y límites formales y materiales para su ejercicio.

 

Algo determinante: el gobierno debe asumir una postura de neutralidad e imparcialidad en su rol de mediador voluntario en los conflictos laborales. De ninguna manera debe mimetizarse con la postura de los trabajadores a priori, por el solo hecho de serlo. Cómo bien ha propuesto el abogado Nelson Larrañaga, versada y destacadísima figura en derecho laboral, habría que crear un órgano independiente del gobierno, integrado por idóneos en técnicas de negociación, que brinde servicios de conciliación, mediación y arbitraje voluntarios, como existe en países desarrollados.

 

Todo lo aquí propuesto (por lo menos eso entiendo yo)  no va en desmedro de nadie.

 

La consigna es recurrente: necesitamos magnanimidad y paz entre las partes en la mesa de discusión (que no es contradictorio con el  énfasis en la discusión). La paz brinda un tiempo para reflexionar, que es cuando la mayoría de las cosas buenas tienen su comienzo.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

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