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Este 6 y 7 de octubre se conmemora una nueva edición del Día del Patrimonio, bajo el lema “Patrimonio y diversidad cultural – 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Para conocer cómo se prepara el evento que moviliza al 10% de la población, unas trescientas mil personas, Del Constructor conversó con Nelson Inda, presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural.  Inda, explicó además, los diferentes tipos de patrimonio, que se dividen en materiales, inmateriales y naturales, que hacen al acervo cultural de nuestro país.

 

¿Cuáles son los alcances de esta nueva edición del Día del Patrimonio? 

Esta edición tiene un lema compuesto, porque es un lema que por un lado provoca y convoca a los uruguayos con los 70 años de la Declaratoria de los Derechos Humanos. Algo que es muy importante, en el cual todo el planeta se adhirió a ese tema al terminar la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, al cumplirse los setenta años, de algún modo se está adhiriendo el Día del Patrimonio a esa declaración. Pero a su vez, esa declaración se ha ido complementando y hoy ya no hablamos solo de derechos individuales, sino que estamos hablando de derechos colectivos. O sea, el derecho que tiene el ciudadano de adherirse a su núcleo social para determinadas culturas que se pueden practicar perfectamente y que no solamente es un tema de patrimonio, sino que es un tema de sobrevivencia social. Entonces la Unesco, que realiza sus propuestas a los estados partes, una de las convenciones que tiene es, justamente, las expresiones de la diversidad cultural, que es el enunciado del derecho colectivo a tener su propia expresión cultural. Y a nosotros nos pareció que complementaba la Declaración de Derechos Humanos con esta edición donde, de algún modo, estamos planteando los derechos colectivos.  ¿Y dónde está adherida la Unesco? La Unesco se ha adherido a un tema que hoy por hoy es un tema casi mundial y es que las naciones no se identifican por una sola identidad. Por ejemplo, nuestra identidad hoy es pluri identitaria, se arma de diferentes modelos patrimoniales. Y eso lo conocemos acá, no necesitamos decir la influencia que ha tenido en el Uruguay las corrientes migratorias. Nuestro país es el fruto de muchas identidades.

 

¿Hay algún circuito preparado para esta edición?

Si existen, están en la guía del patrimonio que se elabora en la Comisión, a través de las inscripciones que realizan más de cuatrocientas instituciones de todo el país que proponen más de mil actividades. Eso se arma con aquellos que coordinan el Día del Patrimonio. Pero tu pregunta es importante, porque el Día del Patrimonio no lo arma la Comisión de Patrimonio, ni el Ministerio de Educación y Cultura. Lo arma la gente. ¿Cuál es nuestro trabajo entonces? Juntarlas, visualizar que las actividades para que no se superpongan aquellas del mismo tipo y después elaborar la guía de actividades que fueran presentadas antes del 10 de agosto. Igual son muchas más actividades de las que aparecen en la guía, pues muchas se concretan después de esa fecha.  Nosotros vamos a hacer la apertura del Día del Patrimonio en Aceguá, visualizando lo que podría ser una cultura fronteriza y aceptándola, y el cierre será en el Palacio Legislativo con el aparto de delegados de las Naciones Unidas y de la Unesco en referencia a los setenta años de la declaración de los Derechos Humanos. 

 

Material e inmaterial 

¿Cuán rico es el acervo patrimonial uruguayo? 

El Uruguay tiene, por convención, tres tipos de patrimonio. Está el patrimonio cultural material que es la arquitectura, los documentos, los sellos y obras de artes. Luego está el natural, que está por fuera de nuestra comisión y del Ministerio de Educación y Cultura y compete al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Luego está el paquete del patrimonio inmaterial, que son los saberes, habilidades, ritos, bailes, que conforman esa otra cara del patrimonio, que el  Uruguay debe mantener, conservar y acrecentar. En ese sentido, al firmar la Convención del Patrimonio Inmaterial, el Uruguay se comprometió frente a la comunidad internacional,  al igual que todos los países que la firmaron, presentar ese patrimonio inmaterial. En este momento, desde la Comisión del Patrimonio se está organizando el inventario nacional de patrimonio inmaterial. La tarea es visualizar cuál es el elemento inmaterial y definirlo. Por ejemplo, el talabartero, ese oficio que trabaja con el cuero y que tiene doscientos años y aún está vivo. Porque esa otra condición: el patrimonio inmaterial debe estar vivo. El patrimonio muerto no sirve. Tiene que estar vivo y formar parte de la sabiduría o de las habilidades de nuestros compatriotas. El segundo tema es descubrir qué colectivo es el propietario de ese patrimonio inmaterial, ya que este no tiene un único propietario. Alguien puede ser propietario de un monumento histórico en caso que lo haya comprado, pero no se puede ser propietario de una sabiduría o de un baile. Hay que descubrir entonces a qué colectivo, que puede ser nacional o local, rural o urbano, le corresponde ese patrimonio inmaterial. Y después hay que descubrir cuál es el espacio físico que ocupa ese colectivo. Siguiendo con el ejemplo de la talabartería, hay que ver si ocupa todo el territorio nacional o se concentra en un lugar específico del país. Otro tema es la salvaguarda. Así como en el patrimonio edilicio, la salvaguarda está en la gestión y en el mantenimiento, esto último, algo fundamental, en el inmaterial la salvaguarda es el registro del proceso de cómo se va elaborado en el tiempo. Ahí está la clave. Si no hay registro, no hay salvaguarda. El Uruguay y sus ciudadanos tienen que saber si, y volvemos a la talabartería, sigue trabajando con los mismos elementos de 1880, si se elaboró otros modos de trabajar en el siglo XX, si hoy se trabaja igual y quiénes utilizan esa producción.

        

Lo edilicio

¿Qué es lo fundamental en el caso del patrimonio edilicio?

Lo fundamental es seleccionar. En Montevideo hay doscientos mil edificios. ¿Pueden ser todos ellos monumentos históricos? No. Entonces la pregunta es ¿cuáles pueden ser y qué merito tienen para ser patrimonio de todo el Uruguay? Ahí es donde entra la Comisión del Patrimonio para seleccionar. Y para seleccionar, cada vez somos más estrictos, en el sentido que se selecciona edificios que tengan méritos históricos y específicos arquitectónicos, que tengan una administración o un propietario dispuesto a mantenerlo y que además su designación sea la ocasión de un acto público de compromiso de mantenimiento del edificio. Eso son los términos que utilizamos para la designación. Por lo tanto son pocos los que ingresan anualmente a esa lista.

 

¿Y cuántos hay en la lista?

La interpretación de la lista de monumentos históricos puede dar lugar a errores. Por ejemplo, el departamento de Colonia no solamente es monumento histórico del Uruguay, sino que está en la lista del Patrimonio Mundial y para estar en esta lista, todos los padrones que conforman Colonia deben ser monumento histórico. O sea, en Colonia hay 275 padrones que son monumentos históricos. Colonia es una unidad, pero a los efectos de monumento histórico, cada padrón, cada casa, también lo es. Otro ejemplo de lo que estamos hablando es el barrio Reus al norte, donde cada edificio es un monumento histórico. Entre Colonia y barrio Reus son dos monumentos históricos como unidad pero conformados entre ambos por setecientos monumentos históricos. Si sumamos padrón por padrón deben andar en 1.800 monumentos histórico en todo el Uruguay, pero si sumamos lo que son las unidades ya evidentemente es menos.        

 

Y año a año se puede ver la avidez del público por visitarlos.

Es increíble. Te diría que somos la envidia de América Latina, porque si bien en todos los países latinoamericanos existe el Día del Patrimonio, pero no tienen la convocatoria, la concurrencia que tiene el de Uruguay. Acá ya es un tema turístico. Hay gente que viene de Argentina a Colonia para ver los monumentos históricos cuando conmemoramos nuestro día del patrimonio. En Uruguay moviliza más de trescientas mil personas, lo que demuestra que hay una gran expectativa. El Día del Patrimonio ya pasó a ser patrimonio de los uruguayos.

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Miércoles, 12 Septiembre 2018 17:08

Fachadas surrealistas en el Museum Garage

Las fachadas son, sin dudas, los principales atractivos de un edificio o de una construcción. Un claro ejemplo es el Museum Garage de Miami, un complejo de siete pisos, que concentra espacios comerciales, áreas públicas, y un estacionamiento con capacidad para 800 vehículos. Inaugurado hace unos meses, sus fachadas generan una imagen surrealista como consecuencia de la combinación de cinco intervenciones artísticas.

La historia de este edificio se remonta a 2015, cuando el promotor del Distrito del Diseño de Miami, Craig Robins, encargó al arquitecto Terence Riley desarrollar conceptualmente el proyecto, quien tuvo la idea de invitar a cinco estudios de arquitectura de todo el mundo: WORKac, J Mayer H, Clavel Arquitectos, Nicolas Buffe y K / R. A. A. cada uno le asignó un área para que crearan libremente y como resultado quedó esta verdadera obra de arte.

El estudio J Mayer H, con sede en Berlín, diseñó una fachada titulada XOX (abrazos y besos en inglés) que se encuentra en la esquina del edificio. La intervención se compone de grandes volúmenes de formas sinuosas con rayas rojas y azules, que se mezclan con pantallas metálicas lacadas en blanco. Las piezas parecen un rompecabezas que flota por encima del edificio. Un detalle, además, es que de noche las pantallas blancas se retroiluminan.

La intervención del equipo de WORKac, fue más allá de una simple piel, su fachada adquiere un cierto volumen pero alberga en altura una auténtica Granja de Hormigas (así es el título de la intervención). Se trata de espacios en miniatura que recrean un jardín, una biblioteca, un espacio de arte y un patio de recreo. Las áreas de circulación aparecen y desaparecen detrás de una pantalla de metal perforada.

Otra de las intervenciones que se destacan es la que diseñó la firma española Clavel Arquitectos. Se trata de una cuadrícula de 45 vehículos pintados en tonos dorados y plateados. Con el título Atasco urbano, esta obra se inspira en el renacimiento de la vida urbana en el Distrito del Diseño de Miami, donde las estructuras antiguas se convierten en espacios revalorizados.

El estudio neoyorkino K / R. A. A. ha diseñdo una fachada estampada en naranja y blanco que toma su forma de las barreras de trafico de EEUU. Bautizada como Barricada, en la obra sobresalen grandes cubos de hormigón que parecen volar sobre la acera.

Por último, el artista francés Nicolas Buffe, creó una composición con enigmáticas figuras en chapa negra cortada con láser y plástico de resina de fibra. A nivel de calle, como si de un edificio renacentista se tratara, el diseñador colocó cuatro cariátides (figura femenina esculpida, apoyada sobre una columna, con un entablamento que descansa sobre su cabeza), con función de columna de siete metros de altura a la entrada y a la salida del garaje. La instalación denominada “Juego serio” es el resultado de la yuxtaposición de las dos obsesiones del autor: el anime japonés y la arquitectura barroca y rococó.

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Ubicado muy cerca de Zurich, el edificio Ballet Mécanique está integrado por cinco unidades de viviendas distribuidas en tres pisos. Su autor, Manuel Herz, nombró así al edificio por el movimiento que despliega su fachada. En los cuatro lados del Ballet Mecánico las paredes de los dos niveles más bajos se abren mediante sistemas hidráulicos para formar balcones, pantallas y aleros de colores.

El edificio cuenta con elementos móviles de distintos tamaños. Los más grandes alcanzan a transformarse en balcones enmarcados por barandas plegables y se ubican frente a las salas de estar de cada departamento. En tanto, los paneles más pequeños se pliegan para formar balcones estáticos que funcionan como extensión de las habitaciones o como persianas.

Este sistema de aberturas funciona como protección solar y, al mismo tiempo, genera espacios residenciales más introvertidos cuando están cerrados. Por el contrario, cuando están abiertos, acercan la vegetación del entorno a los interiores. La idea de Herz fue generar un espacio intermedio entre el exterior y el interior, como una especie de ambiente de transición. Con esta intención, el arquitecto diseñó un bloque de viviendas que remite, en su estética, al Museo Heidi Weber de Le Corbusier. El resultado es un edificio que cambia de apariencia, desde un cubo monótono a una forma colorida e irregular, a partir del movimiento de las persianas.

Cada una de las persianas móviles está pintada del lado interno con distintos tonos de rojo y azul pensados en función de su vínculo con el museo, así como con la decoración de los departamentos. De superficies pálidas, los ambientes se tiñen de los tonos de los paneles por acción de su posición y el paso de la luz natural.

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En Uruguay, el valor de los servicios de arquitectura e ingeniería se estiman en U$S 300 millones anuales, pero menos del 10% es exportado. Esto implica la existencia de un potencial enorme para promover en el extranjero la venta de productos y servicios de los estudios y las empresas nacionales.

De acuerdo a un relevamiento presentado recientemente por la consultora MVD Consulting en un seminario de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), los profesionales uruguayos tienen un margen muy grande para crecer hacia el extranjero.

Algunas estimaciones señalan que el mercado de servicios globales de arquitectura e ingeniería vale aproximadamente U$S 80 mil millones y crece anualmente cerca de 3,5%. Estados Unidos es el principal exportador de servicios de este tipo, por U$S 13,9 mil millones (17,3%), según da cuenta un artículo de la revista Propiedades.

En Uruguay, el valor de los servicios de arquitectura e ingeniería se estiman en U$S 300 millones anuales, menos del 10% es exportado. Esto representa un 0,00037% del total mundial. Asumiendo el mismo ratio de venta al extranjero que Estados Unidos, Uruguay podría exportar por un valor de U$S 176 millones, según MVD Consulting.

Es por ello que, según la empresa, se debe planificar de manera profusa los distintos pasos para ejecutar la internacionalización de la compañía. “Una parte esencial del proceso de internacionalización es la planificación estratégica. Esto brinda a la empresa una dirección y define una serie de objetivos medibles, permitiendo evaluar el progreso y hacer los cambios necesarios al modelo”, sostuvieron los ejecutivos de la consultora Mario Tucci y Adrián Escofet. Ambos señalaron que la venta es uno de los procesos centrales en cualquier empresa ya que su gestión es de fundamental importancia para el crecimiento.

Al momento de hablar sobre las mejores prácticas a desarrollar, se recomendó viajar para inspirarse en lo que ocurre en otros países, aprender a compararse en el mundo, entender las dinámicas de los mercados y, además, identificar qué es lo diferente de mi servicio o producto. Justamente, en la presentación se destacó la necesidad de ofrecer un servicio o producto con diferenciales para lograr atraer a los posibles clientes de otros países. Asimismo, se aconsejó planificar una estrategia, hacer un presupuesto y, finalmente, encontrar un líder con quien compararse y guiarse para lograr la internacionalización de los servicios.

MVD Consulting hizo referencia a poner hincapié en que la internacionalización “no es de escritorio”, sino que requiere un contacto permanente y “cara a cara” entre las partes. Asimismo, podría implicar recurrir a otros talentos porque “con la misma gente haciendo las mismas cosas no se logran resultados diferentes”. Y, por otra parte, se recomienda “estar preparados para las frustraciones” ya que lograr acuerdos de venta de servicios y productos es difícil. Este seminario organizado por la SAU  es uno de los tantos encuentros llevados a cabo por estos meses con el objetivo de incentivar la internacionalización de los estudios de arquitectura e ingeniería.

Por su parte, un documento elaborado por el Instituto Uruguay XXI hace referencia a la existencia de “la disponibilidad y excelente relación costo – beneficio de la mano de obra de alta calificación y compromiso, contando con profesionales de nivel internacional en distintas áreas del conocimiento y arquitectos uruguayos reconocidos mundialmente”.

Anualmente, se gradúan en Uruguay más de 500 profesionales, existiendo un número aproximado de 11.000 estudiantes en las carreras asociadas a la arquitectura e ingeniería civil. El total de profesionales registrados es cercano a los 10.000, según el reporte.

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Esta “instalación escultórica ciberfísica” fue diseñada y desarrollada por Ozel Office, un estudio de arquitectura con sede en Los Ángeles que explora el vínculo entre arquitectura, diseño y tecnología.

El invento, bautizado como Cypher, activa sus movimientos a partir de sensores, escáneres y tecnología de realidad virtual. La escultura viviente se comporta de dos maneras: por un lado, se infla y desinfla cuando detecta movimientos de personas, animales o cualquier objeto en movimiento. Por otro, reacciona adoptando diferentes formas a partir de las órdenes recibidas por un usuario que tenga un casco VR conectado. 

“El proyecto tiene como objetivo desafiar las nociones de lo que es real y virtual, y fusionar dominios que generalmente se ven como distintos. Cypher crea un puente entre los mundos físico y digital, colocándolos en el mismo plano experimental a través de una combinación de simulación de realidad virtual y e interacción sensor-basada humano-robot. Cypher tiene la habilidad de traducir conceptos y experiencias que tradicionalmente se ven como pares de dominios opuestos: escultura y arquitectura, digital y físico, visual y táctil, material y simulado",  explicó Güvenç Özel, líder del estudio californiano.

La escultura tiene un marco de aluminio T-ranurado con juntas de acero. Dentro del marco funciona un compresor de aire y una computadora, que sirven como el "cerebro" de la escultura. Estos componentes están conectados a un entramado de sensores, válvulas y circuitos que permiten generar los movimientos de Cypher. Para la "piel" se utilizaron paneles flexibles de silicona y termoplástico con fibra de carbono.

En cuanto a su tonalidad oscura, los creadores explican que “el color negro brillante se utiliza para mejorar la mística del objeto, borrando así las verdaderas cualidades morfológicas de la escultura a través de la ausencia de luz y reflejos variables". La piel tiene una serie de "clusters robóticos blandos" con sensores infrarrojos que están conectados a válvulas de solenoide. Son estas válvulas que se comunican con la computadora y controlan los movimientos.

En su parte superior, un escáner de luz láser permite detectar los objetos del entorno. Este dispositivo permite a Cypher detectar objetos a una distancia de hasta 40 metros.  El equipo creó una serie de patrones de comportamiento preprogramados que se basan en la proximidad de los espectadores. Cuanto más cerca de la escultura, mayor reacción. Además de los sensores infrarrojos y el escáner, el movimiento de Cypher también puede ser controlado por una persona a través de un dispositivo VR. Se trata de un casco negro fabricado con el mismo material y el mismo proceso de Cypher.  Mientras usa los auriculares, el usuario es "teletransportado" al interior de la escultura, que puede generar cambios de forma a partir de movimientos de manos y brazos.

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