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Argentina quiere aprovechar la baja de los costos en dólares para impulsar el sector de la construcción

Emilio Rivoira, titular del estudio de arquitectos Hampton-Rivoira y Asociados recordó que el 2018 fue “un pantano que ya hemos navegado tantas veces. Las expectativas para 2019 nos colocan en posición de recurrir una vez más a nuestra ya desgastada experiencia en ‘surfear’ la incertidumbre periódicamente: no ser especialistas y estar atentos a lo que ocurre”.

Por su parte Carlos Sallaberry, del estudio Manteola Sánchez Gómez Santos Solsona Sallaberry Vinson (conocido por sus siglos como M/SG/S/S/S), con más de 50 años de actividad en Buenos Aires, señaló al diario Clarín que “fue malo para el desarrollo de nuevos proyectos. Luego de las grandes ventas de tierra en Catalinas y Puerto Madero, quienes compraron postergaron sus decisiones de proyecto y comienzo de construcción. La influencia de la devaluación aún se siente en los grandes inversores.

Los desarrolladores de emprendimientos a menor escala de construcción e inversión, sí avanzaron con sus proyectos, impulsados por el menor costo de construcción en dólares”.

Sin embargo, este estudio no tuvo suspensiones en su agenda de proyectos, que incluye varias viviendas colectivas en el corredor Norte y desarrollos corporativos y comerciales, como las oficinas del Banco Bice; y La Maltería, en Hudson. También sumó desarrollos en el exterior, como la ampliación de los aeropuertos de Guadalajara y Los Cayos, en México; y el Complejo Ministerial de Asunción, Paraguay.

En tanto, Fernando Sabatini, socio de la respetada firma MRA+A, definió al 2018 como un año complejo. “El mercado inmobiliario está tendiendo a corregir las asimetrías que genera el US$/m2 como patrón del mercado. A principios de año generaba precios en esta moneda inverosímiles. Hoy, tras la devaluación, habría empezar a encontrar valores de equilibrio. Junto a una estabilidad cambiaria e inflación a la baja, este valor debería jugar a favor, tanto en el mercado interno como con los actores externos que podrían ver en Buenos Aires oportunidades competitivas y atractivas respecto a otras ciudades de Latinoamérica”, explicó.

Todos los consultados por el diario de la vecina orilla señalaron que el tipo de cambio hizo que muchos estudios vieran la posibilidad de salir a proyectar al exterior como una alternativa para saltar la recesión local.

“Hace más de 40 años que trabajamos en el exterior, fundamentalmente en Uruguay, Paraguay, Barcelona y alguna experiencia en Miami. No obstante, no es la panacea ni mucho menos, el mundo es hoy un escenario extremadamente complejo”, advirtió Sabatini.

 

Proyectos en Uruguay 

Para Rodolfo Miani, de Bodas-Miani-Anger (BMA), la política de oficina global del estudio les permite encarar más relajadamente los proyectos locales.

“BMA tiene proyectos hace más de 15 años, principalmente en Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Uruguay, Bolivia y los Estados Unidos. Ahora estamos terminando la torre del Banco Mercantil, en Santa Cruz de la Sierra”.

Miani sostuvo que el 2018 fue bueno a pesar de la coyuntura: “las variables en la Argentina ya son parte de los vaivenes propios de un país emergente y en crecimiento, que se enfrenta a salir de una época de desconexión del mundo tanto en negocio como en tendencias de la arquitectura. Estamos desarrollando proyectos tanto de uso público como privado, como el nuevo aeropuerto de Ezeiza, estaciones de micros, y edificios de usos mixtos”.

 

Préstamos UVA

Otro dato que aparece en el informe de Clarín es que el acceso al crédito también complicó el escenario. Los consultados aseguran que el lanzamiento de los préstamos Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) generó optimismo y obligó a replantearse el modelo de desarrollista/financista que había regido, a la fuerza, durante la última década argentina.

Después de la primavera inicial, la crisis cambiaria barrió con las carpetas de aprobación y puso en peligro a muchos proyectos.

“El año pasado empezó con grandes expectativas y proyectos nuevos a desarrollar, pero con el aumento del dólar y la alta tasa de inflación, los proyectos se fueron postergando a la espera de que se aclare el panorama. Nuestra estrategia fue generar proyectos medianos de 1.500 m2, de unidades de poca superficie, pero muy bien equipadas y diseñadas y ubicadas en el corredor Norte de CABA y GBA, destinados a inversores o consumidores finales de su primera vivienda”, dice Darío López, de Arquitectónika.

Ignacio Trabucchi, Director Comercial y de planificación estratégica de ATV Arquitectos, coincide en que 2018 fue un año marcado por la inestabilidad. “Fue un gran desafío, pero entramos en 2019 con el plan de comenzar 4 nuevos desarrollos, y lanzar 4 nuevos proyectos”, indicó.

“El contexto no es fácil, pero seguimos trabajando con entusiasmo”, definió Valeria del Puerto. La titular de Del Puerto-Sardin y flamante presidenta del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) aseguró que la coyuntura exige nuevos saberes a los arquitectos.

“Debemos sumar, a nuestra tarea usual, el ejercicio de adaptación a las variables económicas, la búsqueda de nuevos caminos y soluciones, en la gestión, el desarrollo y la concepción de proyectos donde la flexibilidad es un punto esencial”, señaló.

Para Mariano Solowieiczyk, de Vila+ Solowieiczyk (V+S), que la macroeconomía no ayude no es una novedad. “No podemos decir que 2018 fue un año atípico ya que nuestra industria siempre ha lidiado con los cambios en el mercado. Si bien esta vez fueron repentinos, debemos reconocer, luego de un tiempo, que no eran tan inesperados”, admite. No obstante el contexto, V+S mantuvo un buen ritmo, con proyectos corporativos y de viviendas.

“Lo que queda es esperar que se recupere la confianza y desaparezca el temor”, afirmó Solowieiczyk, “porque la oportunidad que se presenta es la baja del costo en referencia al dólar. Quizás esa brecha presione sobre los valores de venta traccionados por el costo de reposición”.

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