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Ubaldo Camejo: "Los números no cierran debido a los altos costos de producción"

El titular de la Liga de la Construcción del Uruguay, que reúne a unas trescientas empresas del todo el país, Ubaldo Camejo, analizó la situación del sector durante el 2018 y las expectativas para el 2019, teniendo en cuenta las elecciones nacionales y la coyuntura política y social de la región, especialmente en Argentina y Brasil.

Camejo afirmó que este año ha sido “muy difícil” para las pequeñas y medianas empresas, debido a la baja inversión en obra pública, la presión tributaria, los costos de masa salarial y materia prima. En este contexto, abogó por una revisión de todos los componentes que hacen al costo final de las viviendas promovidas y a la búsqueda de soluciones para permitir el acceso a quienes no tienen la capacidad de ahorro suficiente para adquirirlas.

 

¿Qué balance hace la Liga de la Construcción de este año?

La Liga, conjuntamente con el resto de las gremiales de la construcción, hemos transitado durante este año de una forma normal, dentro de lo que teníamos previsto. Sabíamos que no iba a ser un año espectacular, sabíamos de las carencias que está padeciendo  el gobierno y que las obras de promoción pública iban a ser mínimas por razones que ya son de público conocimiento. Evidentemente que si queremos ajustar el déficit fiscal que el país tiene, no hay más alternativa que apretar la canilla.  Por otro lado, hemos logrado un convenio en los Consejos de Salarios sin que haya dolores de cabeza para ninguna de las partes, quiero decir que se llegó a un acuerdo sin enfrentamientos, ni paros, más allá de que es un convenio totalmente atípico a veintiún meses, pero hubo acuerdo entre las partes. Y así lo transitaremos hasta el 2020. En cuanto al balance de este año, le diría que  tratamos de sobrevivir a la mínima expresión, porque todas las empresas tuvimos que desprendernos de operarios, ya sea enviando trabajadores al seguro de paro o despidiéndolos. Las empresas del sector se enfrentan, hoy, a un problema bastante serio, porque los costos de producción no dan como para cerrar los números. Me atrevo a decir que la gran mayoría de las empresas subcontratistas están teniendo problemas bastantes serios en el aspecto económico, ya sea por las cobranzas tardías o la escasez de trabajo. A eso hay que agregarle la voracidad del Estado a la hora de recaudar que no nos da respiro. Ha sido un año muy difícil para las pequeñas y medianas empresas que integran la Liga.

 

¿Cuáles son las expectativas para el próximo año?

Este es un año extraño. En otras épocas, en los dos últimos años de  gobierno, era cuando las empresas teníamos más trabajo. De alguna manera, sin importar el partido político, los gobiernos querían dejar una buena impresión al final de su mandato. Hoy sucede lo contrario, porque el gobierno tiene que tapar en parte el déficit fiscal que tiene. Desde nuestra óptica, el 2019 no va a tener mayores diferencias con este año. Creo que si no es peor, será igual. 

 

¿La construcción de una segunda planta de UPM podría reactivar la industria?

El gobierno está jugado a eso, pero en este momento hay silencio sobre el tema. Más allá de que se sigan las gestiones entre la empresa y el gobierno, tengo que suponer que es así, poco se sabe en este momento. Recién lo sabremos el año que viene. Lo que sí es fundamental para la implementación de esta segunda planta, y todos los sabemos, es el ferrocarril. Si el Estado uruguayo no empieza la línea férrea de Paso de los Toros a Montevideo  en los próximos primeros tres meses del año que viene va a ser muy difícil que se concrete la construcción de la planta.    

 

¿Las Viviendas Promovidas, antes llamadas  Viviendas de Interés Social, han repercutido favorablemente en el sector?

Muy poco, es un punto donde creo que el gobierno tiene que ahondar más.  El tema de los topes fue negativo y, más allá de eso, debe ahondar en la posibilidad  de acceso a la vivienda de una gran parte de la población que hoy está imposibilitada por el costo de las mismas. Hay gente que lamentablemente no puede pagar una cuota  porque los salarios no son suficientes.

 

Y, a su juicio, ¿cuáles serían las medidas que habría que adoptar para reactivar la industria o, al menos, bajar los costos de producción?

Creo que necesitamos una fuerte inversión pública en distintos rubros de la construcción, ya sea en infraestructura u obra civil, además de una inversión privada que sea relevante. Para esto último, el Estado debe  incentivar a las empresas y a los capitales de inversión privada. En las condiciones actuales va a ser muy difícil. Otra medida que ayudaría sería una baja de la presión fiscal o una disminución de los aportes sociales al BPS como forma de incentivar la inversión. Hay que buscar fórmulas para atraer al inversor.  La presión fiscal y el costo de la masa salarial son dos componentes importantísimos dentro del costo final del producto. Por eso, acá habría que hacer una revisión total de varios componentes. Por un lado, los costos de la vivienda; después el acceso a la misma y la presión fiscal. 

 

¿Cuánto influye la situación en la región, sobre todo lo que está ocurriendo en Argentina y Brasil?

Somos dependientes de Argentina, así como lo somos de Brasil. En Argentina hay una situación delicada y en Brasil aún no sabemos qué puede ocurrir hasta que asuma el nuevo presidente el 1º enero. El ministro de Economía dice que ya no dependemos tanto de estos países y en parte tiene razón. Es cierto que Uruguay se abrió más al mundo y ya no sólo le vendemos a Argentina y Brasil. No obstante, creo que sigue existiendo un grado de dependencia, por lo que habría que profundizar los vínculos comerciales con otros países, por fuera de nuestros vecinos. Claro que para eso hay que ser un país competitivo y Uruguay no lo es. Tenemos una mano de obra cara, no solamente para el producto interno sino para el producto de exportación. Eso es otro de los temas que hay que solucionar.

 

Hablando de inversión y ante una nueva temporada estival, ¿cómo está Punta del Este en ese sentido? 

Hay proyectos en Punta del Este que, si bien no se han parado, se han enlentecido. Y esto es lógico. Si Argentina está en un proceso de retroceso económico, evidentemente repercute también en los capitales.

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