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Los avances tecnológicos posibilitan nuevos equipos de oficinas que buscan más privacidad en el ámbito laboral

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad y la depresión son enfermedades muchas veces relacionadas con el trabajo, lo que genera menor productividad y mayor ausentismo. Es por eso que las empresas están cada vez más preocupadas por generar ambientes laborales saludables. Sin embargo, mientras las oficinas modernas, de espacios abiertos, promueven la comunicación en los lugares de trabajo, el ruido y las distracciones producen una gran cantidad de molestias.

Una encuesta de la Universidad de Sydney, Australia, el 50% de las personas que trabajan en una oficina abierta critican la falta de privacidad acústica, la condición que encuentran como la más molesta de su entorno de trabajo. Por otro lado, investigaciones de la Universidad de Estocolmo, Suecia, muestran que la gente que trabaja en oficinas abiertas tiene mayor tendencia a pedir licencias médicas. Otros estudios demuestran que el ruido puede reducir la productividad en un promedio del 10%.

 

Avances tecnológicos

Consultado por el suplemento ARQ del diario Clarín, Gabriel Caruso, arquitecto y director del área de Project Management para Argentina y Uruguay de Colliers International, señaló que por esas razones, hoy, las corporaciones se enfocan en el análisis de la forma de trabajo, el cambio generacional y las nuevas necesidades.

Uno de los factores que facilitan este cambio son los avances tecnológicos. “El uso de la tecnología provee soluciones innovadoras que integran el movimiento y la adaptabilidad al mobiliario de trabajo, como la inclusión de sensores que nos informan el uso y respuestas del usuario, recomendando mejores posturas y evitando así el sedentarismo”, sostuvo el especialista.

Caruso señaló que durante el NeoCon 2018, una convención que tiene lugar en Chicago desde 1969, donde se presenta lo más nuevo en diseño para usos comerciales e industriales e ideas innovadoras del ámbito corporativo, se vio como novedad la incorporación de los phonebooth,  cabinas de buena acústica que ofrece al empleado un espacio para mantener una llamada sin generar molestias al resto de los colaboradores.

 

Cabinas

En la muestra, la firma Framery, una compañía dedicada a la fabricación y desarrollo productos acústicos, también presento su cápsulas acústicas que vienen en tres modelos. La más pequeña de sus cabinas, Framery O, es un receptáculo cerrado para uso individual, ideal para hablar por teléfono o mantener video conferencias. La 2Q permite reuniones de cuatro a seis personas y la Q es perfecta para reuniones de dos personas. La gran ventaja de estas cabinas es que se pueden instalar y usar en el mismo día sin comprometer el funcionamiento de una oficina de planta abierta. Pueden ubicarse en lugares estratégicos sin demandar grandes reformas.

Productos como estos buscan solucionar los problemas que generan las distracciones en el entorno laboral, las que se deben principalmente a llamadas telefónicas y las típicas reuniones informales que suceden en las oficinas abiertas. Está comprobado que las conversaciones de terceros son las que producen la mayor interrupción en el flujo de trabajo. De hecho, estudios de la Universidad de California muestra que los empleados necesitan cerca de 20 minutos para volver a concentrarse luego de una pequeña distracción.

A pesar de los problemas acústicos, en términos de arquitectura, las plantas flexibles son beneficiosas en muchos sentidos. “Permiten mejor aprovechamiento del metro cuadrado y por lo tanto el aspecto económico del usuario”, explicó Caruso, y agregó: “Su auge se debe, en parte, al cambio generacional que modificó la forma de trabajo, a la vez que se generaron nuevas dinámicas laborales por el cambio tecnológico en donde se facilitó más el trabajo colaborativo”.

En las oficinas abiertas, al tener espacios diseñados acorde a cada tipo de área, se facilita el desempeño del empleado con mayor comodidad para el desarrollo de las tareas. “El espacio flexible también promueve la comunicación. Es por eso que pequeños equipamientos como los phonebooth pueden mejorar su mayor debilidad”, añadió el especialista a ARQ.

En esa búsqueda de privacidad, la firma De Vorm tiene su Pod PET Felt Privacy Chair, creada por el diseñador Benjamin Hubert.  Esta “silla de privacidad”, tal como se la ha bautizado, está pensada para áreas de descanso en oficinas y aún en viviendas. Sus altos laterales amortiguan los sonidos y aumentan la sensación de privacidad aún en lugares llenos de gente. Material y diseño aíslan a los usuarios de su entorno, y le permite trabajar de manera relajada y concentrada.

 

Sillas “capullos”

En el mismo rubro se inscriben otros productos como la silla Busby de Naughtone pensada como un “cocoon” (capullo) que sirve de refugio para los empleados que trabajan en oficinas abiertas, adecuado para que una persona haga llamadas telefónicas confidenciales, y con la capacidad de juntar dos o más piezas para un espacio más colaborativo. “Hay que tener en cuenta que el diseño de los espacios de trabajo ha ido mutando en relación con los cambios generacionales y la evolución de la tecnología”, afirmó Caruso y agregó que las oficinas se “democratizaron en pos de un bienestar general”.

En cuanto a lo que se viene en el futuro, el especialista afirma que el el diseño y las soluciones técnicas continuarán acompañando al cambio generacional y la versatilidad en la que se trabaja. “Creemos que se perderán aún más los límites de horarios y espacios, que la componente tecnológica tendrá mayor peso y que, de esta manera, se acortarán las distancias”, sostuvo.

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