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“Este 6 y 7 de octubre se conmemora una nueva edición del Día del Patrimonio, bajo…

Los datos publicados por el Banco Central del Uruguay (BCU) indican que la actividad del sector creció 2,5% durante el segundo trimestre de 2018, respecto al mismo periodo del año anterior. Es importante destacar que este es el segundo trimestre consecutivo de crecimiento de la construcción, luego de casi tres años de contracción. Cabe precisar que el crecimiento interanual del trimestre anterior (primer trimestre de 2018 versus mismo período de 2017) fue revisado a la baja, pasando de 2,1% a 1,3%.

Asimismo, cabe destacar que el crecimiento interanual del segundo trimestre de 2018 está influido positivamente por un efecto calendario relacionado con la semana de Turismo. En este sentido, la actividad de la construcción tuvo en el segundo trimestre de este año una semana más de actividad que el segundo trimestre del año 2017, lo que redunda en un impulso adicional sobre el valor agregado.

El crecimiento de la actividad del sector se explica por el incremento de la construcción en el sector privado que contrarrestó la caída en el sector público. En el sector privado, la construcción de edificios en Montevideo explica el dinamismo. En el sector público, las obras de vialidad del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y las realizadas por Antel, no lograron compensar la contracción en el resto del sector público, según consigna el BCU.

Por el lado de la inversión, medidas como la Formación Bruta de Capital Fijo, tuvieron un leve incremento durante el segundo trimestre de 2018 (+0,8%).

Este incremento se asocia enteramente a la actividad del sector público que incrementó su inversión en 14,7% interanual. En este sentido, la adquisición de una draga por parte de la ANP explica en parte este desempeño. Por el lado del sector privado, la inversión se contrajo 2%.

En síntesis, la construcción volvió a crecer en el segundo trimestre del año. Al igual que en el trimestre anterior, esto está relacionado a la actividad del sector privado en la construcción de edificios en Montevideo y las obras de vialidad realizadas por el MTOP, a las que se agrega obras realizadas por Antel.

El desempeño reciente de la industria de la construcción parece confirmar que el sector comienza a dejar atrás los años de contracción y que ha salido de la recesión, en línea con lo que sugieren otros indicadores como el empleo sectorial.

Por su parte, las importaciones se expandieron 5,6% (con una incidencia negativa de 1,8 p.p.), producto del aumento de las compras de maquinaria y equipo y de la mayor salida de uruguayos al exterior. En la misma línea, las exportaciones se contrajeron 6,7% interanual producto de la reducción de las exportaciones de soja y el menor flujo de turistas hacia Uruguay.

En conferencia de prensa, autoridades de la empresa finlandesa señalaron que se ingresó en la tercera fase, fundamental para la concreción de la planta de celulosa.

La papelera finlandesa UPM, que está estudiando invertir en la segunda planta de pasta de celulosa en Uruguay, destacó que tanto la empresa como el país están haciendo un trabajo “muy fuerte” para cumplir con las etapas previstas y concretar la inversión.

Así lo dijo el vicepresidente senior del Proyecto de Desarrollo en Uruguay, Petri Hakanen, en una conferencia donde explicó que se cerró “satisfactoriamente” con la segunda etapa de la segunda fase del proceso del acuerdo de inversión para la instalación de la segunda papelera.

“Estamos ingresando a la fase tres, donde los principales asuntos están relacionados con los aspectos fundamentales del negocio de UPM, la previsibilidad y estabilidad necesarias para poder desarrollar operaciones sostenibles en el largo plazo. Estamos satisfechos con los avances y se ha realizado un trabajo muy fuerte por todas las partes”, sostuvo.

 

Inversiones a largo plazo 

En este sentido, el vicepresidente acotó que el negocio de la celulosa está basado “en inversiones de largo plazo” en el entorno de los 30 a 50 años y generan empleo en muchos aspectos ya que permiten el desarrollo regional y de pequeñas y medianas empresas.

“UPM ya está establecido en Uruguay desde hace mucho tiempo, ya con operaciones en funcionamiento ininterrumpido desde hace más de diez años en Fray Bentos”, subrayó Hakaen y agregó que los principales aspectos del país son su estabilidad política y social y su tradición democrática.

Por otra parte, el representante de UPM también señaló la importancia del cumplimiento de los aspectos complementarios a la propia planta como el desarrollo del ferrocarril para el transporte de carga desde el sitio en el que se instalaría la empresa hacia el puerto de Montevideo.

Si bien reconoció ciertos atrasos en el proceso de licitación enfatizó que no están preocupados y que confían en que se puedan cumplir con los plazos establecidos.

“El ferrocarril es fundamental para UPM, la empresa aportaría la carga crítica que es de alrededor del 50% de la capacidad de la carga total, que es de aproximadamente 4,5 millones de toneladas anuales”, afirmó.

Hakaen consideró que, a diez meses de firmar el primer acuerdo, se ha realizado “mucho esfuerzo” para que los trabajos avancen según lo previsto.

Una vez que se concrete la inversión y que el ferrocarril esté en construcción, el representante de UPM manifestó que “alrededor de 30.000 personas en el mundo” se verán impactadas por esto.

La última etapa de la segunda fase está prevista que se cierre en marzo del 2019 y la empresa finlandesa tendrá como plazo máximo el 15 de febrero del 2020 para decidir si efectivamente desea concretar la millonaria inversión en nuestro país.

 

Adjudicación

Por su parte, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, afirmó que, si todo está en regla, las autoridades dispondrán la adjudicación provisoria con el objetivo de comenzar las obras en enero de 2019. El proceso legal incluye el pasaje por el Tribunal de Cuentas.

“Este es un paso más en el proceso de licitación para la construcción del Ferrocarril Central”, señaló Rossi, en declaraciones a la prensa, luego de la apertura de la oferta económica del grupo Vía Central, integrado por las empresas Saceem, Berkers, Sacyr y NGE, en la sede ministerial. Este consorcio es el único que ha superado las diferentes etapas del proceso licitatorio.

El jerarca adelantó que “en breve se pasará a la evaluación por parte del Comisión Técnica encargada de analizar las ofertas, al tiempo que se harán las consultas con asesores externos” y agregó que “si todo está bien, se hará la adjudicación provisoria para comenzar los trámites correspondientes.

La oferta económica está dentro de los topes previstos”.El secretario de Estado sostuvo además que “los trámites incluyen el pasaje por el Tribunal de Cuentas de la Nación”. Sobre el recurso presentado por la empresa Acciona, descalificada del proceso, informó que “no tiene efectos suspensivos y seguirá por los carriles legales”.

 

Modalidad PPP

El proyecto del Ferrocarril Central tiene una inversión inicial estimada en 825 millones de dólares y se ejecutará mediante la modalidad de participación público-privada (PPP), con un esquema de financiamiento, diseño, construcción, rehabilitación y mantenimiento por parte de un inversor privado durante un plazo de 18 años.

Está previsto que las vías existentes se lleven a un estándar superior, que permita la circulación de trenes de carga a 80 kilómetros por hora y 22,5 toneladas por eje.

La vía férrea abarca una longitud de 273 kilómetros e incluye un tramo de vía doble de 26 kilómetros entre Montevideo y Progreso. También comprende una docena de vías secundarias para cruces de trenes, un tramo de vía para acceso industrial y más de 40 puentes ferroviarios, que se reforzarán o construirán.

El trazado definido incluye el bypass de varios centros poblados y la rectificación de curvas. En la interacción con las tramas urbanas de diferentes ciudades se construirán pasajes a desnivel (ferrocarril soterrado en trinchera) y en los cruces a nivel se colocarán sistemas de barreras con señalización luminosa y efectos sonoros.

La coyuntura económica argentina y la devaluación apresurada de su moneda en las últimas semanas pusieron en alerta al sector inmobiliario uruguayo, donde las lecturas hechas tienen diferentes perspectivas, pero donde se coincide que, como suele ocurrir, las disrupciones de la vecina orilla tendrán su impacto en la plaza local. De acuerdo a un relevamiento hecho por revista Propiedades, se prevé un impacto, aunque no hay coincidencias sobre la magnitud del mismo.

 

Opiniones

La publicación consultó a Daniel Porcaro, titular de Porcaro Consultores y coordinador académico del Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios de la Universidad ORT, quien dijo que “hasta que el valor del dólar no logre anclarse en Argentina surgirán dudas sobre el camino que recorrerá en Uruguay. Con dudas sobre el valor del dólar, el principal impacto en el negocio inmobiliario es que no hay precio para las transacciones, nadie compra, vende ni se endeuda si no tiene claro el valor de su moneda”.

Porcaro añadió que “una vez que logre acomodarse en un nuevo valor de intercambio habrá que ver si el plan económico argentino es sustentable luego del nuevo contexto y a partir de ahí sacar conclusiones. Es muy probable que de aquí a un año veamos un mercado inmobiliario más propicio para especuladores que para consumidores finales”.

Desde su punto de vista, “el inversor argentino genuino y sano de los últimos tiempos fue que el que tuvo importantes excedentes de dinero provenientes de la actividad agropecuaria o del comercio”. 

Con la crisis actual, “esos inversores ya no tienen el disponible de antes y si los tienen guardados son muy cuidadosos al momento de invertir” por lo que “aumentarán las exigencias para hacer inversiones”.

En los tiempos por venir, “tendrán importantes oportunidades de inversión en la propia Argentina si es que se produce en los próximos seis meses una reversión de las condiciones productivas”.

En tanto, desde la firma Vitrium Capital, empresa argentina dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios que opera en suelo uruguayo desde 2015, se informó que se aguarda que el mercado uruguayo no pierda atractivo para los inversores de su país. Ricardo Mataloni, director de ventas de la compañía, dijo que “es lógico que se planteen este tipo de consultas debido a la proximidad y vínculos de nuestros países”, pero entiende que lo ocurrido en Argentina “no debería producir ningún impacto debido a los índices de la economía uruguaya que son muy diferentes”.

“Es el mensaje que trato de transmitir a colegas uruguayos cada vez que me consultan al respecto. Tenemos economías independientes y con indicadores muy distintos por lo que no deberían producirse movimientos por lo que sucede en Argentina. El inversor argentino sabe que los precios de las propiedades es muy difícil que bajen debido a estos cimbronazos económicos y no modifica su postura de inversión al respecto. Si por algún motivo decide esperar antes de tomar una decisión, lo hace tanto en Argentina como en Uruguay o cualquier otro país del mundo”, manifestó Mataloni

 

Medidas 

Consultados sobre cómo debería responder Uruguay ante la situación, para Porcaro lo importante es “conservar y defender” al consumidor final uruguayo para lo cual, afirmó, “se debe apuntalar el crédito hipotecario, mejorar condiciones, extender plazos para que aquellos que están endeudados puedan seguir solventando su préstamo”.

Agregó además que “el mercado de alquileres deberá más pronto que tarde ajustarse a la nueva realidad que surja del nuevo contexto del valor del peso frente al dólar. Dólar barato con tasas de interés bajas es un contexto que nos acompañó durante diez años y que estamos dejando atrás”.

En tanto,  Mataloni pidió “bajar mensajes de tranquilidad al mercado, una vez más, haciendo hincapié en que lo que sucede en un país no tiene por qué repercutir en Uruguay”.  Y sostuvo que se debe “seguir generando la confianza entre sus propios habitantes” a través de la aprobación de proyectos concebidos al amparo de herramientas como la ley de vivienda promovida.

Con más de 20 años de experiencia en la planificación, diseño y construcción de nuevos edificios, infraestructura pública y paisaje urbano, el urbanista Uwe Brandes participó en el 2º Congreso Internacional de Urbanismo y Movilidad, denominado “La Ciudad que Queremos”, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde expuso sus conocimientos y experiencia en base a una pregunta: “¿Cómo serán las ciudades en 2050”.

Durante el congreso, Brandes, que además es profesor de Planificación en la Universidad de Georgetown y autor de varios libros sobre arquitectura y urbanismo, sostuvo que  “vivimos en una sociedad compleja, desigual y cambiante y la ciudad modelo 2050 deberá incorporar esa diversidad”.

En este contexto, se refirió a las ciudades del futuro y explicó por qué prefiere hablar de city builders (constructores de ciudades) y no de urbanistas. “Es un término más ligado a la acción. Las ciudades son elementos vivos y la gente tiende a identificar a los urbanistas como personas que trabajan detrás de un escritorio y sólo en cuestiones de arquitectura. Hoy la profesión está más atravesada por temas sociales que por lo meramente proyectual”, afirmó.

 

Pensar el futuro 

Esta visión nueva y expandida de la profesión implica muchas más cuestiones que las tradicionales. “Tenemos que pensar en términos energéticos, medioambientales, económicos, laborales y culturales. En cómo organizar, más que en cómo construir. Los gobernantes piensan en políticas e inversiones y nosotros pensamos en términos de barrios y de convivencia”.

Sostuvo además que uno de los desafíos del urbanismo actual es cómo generar identidad. “Mucha gente le teme a la globalización, porque piensa en que se va a perder el espíritu de las ciudades. Sin embargo, la autenticidad va cambiando. Lo primero que hay que hacer es saber escuchar, entender e interactuar con la gente de la ciudad y con los nuevos. Tenemos que pensar en las ciudades de una nueva manera. Asegurarnos de que todos se sientan bienvenidos, de que todos la pasen bien. Encontrar formas para que la gente viva en paz y pensar en la seguridad también como un tema de urbanismo. Este es un desafío importantísimo en los Estados Unidos. En nuestras ciudades convive gente de diferentes razas y orígenes, muchas veces aisladas y enfrentadas. Tenemos que asegurarnos de que vivan en paz”.

Brandes aseguró que el gran desafío del city builder es escuchar y entender las historias y las culturas de esa gente nueva que viene a integrarse a la ciudad. “Todos quieren que sus hijos tengan una vida mejor, ese es un deseo universal. Las personas que migran van a ciudades en las que piensan que van a progresar. Entonces, debemos partir de generar condiciones más igualitarias de acceso al trabajo, a la educación, a la movilidad, a los servicios de la ciudad”.

El urbanista advirtió que los riesgos económicos son un tema por el que hay que preocuparse, sobre todo en términos urbanos. “La gente hace dinero y vive en la ciudad. Yo me pregunto cómo va a hacer dinero la gente en 14 años. Estamos asistiendo a una revolución digital, que cambia nuestra relación con el mundo a cada instante. Los vehículos autónomos son un buen ejemplo. ¿Qué va a pasar cuando los ómnibus y los camiones se manejen solos? Millones de personas perderán sus trabajos y así sucederá con decenas de oficios. Obviamente, se notará mucho más en las ciudades que en el campo. La economía rural es mucho más estable”, sostuvo aunque se mostró optimista. “Pienso que va a haber otros trabajos, pero va a haber que adaptarse a ellos. Hay cambios que se vienen y que hay que prevenir sus consecuencias. Educar a las futuras generaciones en los nuevos saberes, pensar en cómo reconvertir a los adultos que sean desplazados”, afirmó.

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