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Del Constructor

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El Índice del Costo de la Construcción (ICC) que elabora este Instituto, presentó una suba de 0,18% en Julio de 2018 y su número índice se fijó en 634,77. La variación acumulada en el año es de 2,72 % y en los últimos 12 meses fue de 7,90 %.
En materiales el número índice es de 512,59 reflejándose una suba de 0,47%, con una incidencia de 0,12 puntos porcentuales.
En mano de obra el número índice es de 826,88, reflejándose una suba de 0,01%.

(Fuente INE)

 

VARIACIÓN MENSUAL

1) Indice General. 2) Indice General sin Impuestos. 3) Indice Parcial.

4) Indice Parcial sin Impuestos. 5) Indice de Materiales. 6) Indice de Mano de Obra.

7) Indice de Gastos Generales. 8) Indice de Impuestos. 9) Indice de Leyes Sociales.

10) Indice de Conexiones Definitivas. 11) Indice de Costos de Permisos.

Este 6 y 7 de octubre se conmemora una nueva edición del Día del Patrimonio, bajo el lema “Patrimonio y diversidad cultural – 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Para conocer cómo se prepara el evento que moviliza al 10% de la población, unas trescientas mil personas, Del Constructor conversó con Nelson Inda, presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural.  Inda, explicó además, los diferentes tipos de patrimonio, que se dividen en materiales, inmateriales y naturales, que hacen al acervo cultural de nuestro país.

 

¿Cuáles son los alcances de esta nueva edición del Día del Patrimonio? 

Esta edición tiene un lema compuesto, porque es un lema que por un lado provoca y convoca a los uruguayos con los 70 años de la Declaratoria de los Derechos Humanos. Algo que es muy importante, en el cual todo el planeta se adhirió a ese tema al terminar la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, al cumplirse los setenta años, de algún modo se está adhiriendo el Día del Patrimonio a esa declaración. Pero a su vez, esa declaración se ha ido complementando y hoy ya no hablamos solo de derechos individuales, sino que estamos hablando de derechos colectivos. O sea, el derecho que tiene el ciudadano de adherirse a su núcleo social para determinadas culturas que se pueden practicar perfectamente y que no solamente es un tema de patrimonio, sino que es un tema de sobrevivencia social. Entonces la Unesco, que realiza sus propuestas a los estados partes, una de las convenciones que tiene es, justamente, las expresiones de la diversidad cultural, que es el enunciado del derecho colectivo a tener su propia expresión cultural. Y a nosotros nos pareció que complementaba la Declaración de Derechos Humanos con esta edición donde, de algún modo, estamos planteando los derechos colectivos.  ¿Y dónde está adherida la Unesco? La Unesco se ha adherido a un tema que hoy por hoy es un tema casi mundial y es que las naciones no se identifican por una sola identidad. Por ejemplo, nuestra identidad hoy es pluri identitaria, se arma de diferentes modelos patrimoniales. Y eso lo conocemos acá, no necesitamos decir la influencia que ha tenido en el Uruguay las corrientes migratorias. Nuestro país es el fruto de muchas identidades.

 

¿Hay algún circuito preparado para esta edición?

Si existen, están en la guía del patrimonio que se elabora en la Comisión, a través de las inscripciones que realizan más de cuatrocientas instituciones de todo el país que proponen más de mil actividades. Eso se arma con aquellos que coordinan el Día del Patrimonio. Pero tu pregunta es importante, porque el Día del Patrimonio no lo arma la Comisión de Patrimonio, ni el Ministerio de Educación y Cultura. Lo arma la gente. ¿Cuál es nuestro trabajo entonces? Juntarlas, visualizar que las actividades para que no se superpongan aquellas del mismo tipo y después elaborar la guía de actividades que fueran presentadas antes del 10 de agosto. Igual son muchas más actividades de las que aparecen en la guía, pues muchas se concretan después de esa fecha.  Nosotros vamos a hacer la apertura del Día del Patrimonio en Aceguá, visualizando lo que podría ser una cultura fronteriza y aceptándola, y el cierre será en el Palacio Legislativo con el aparto de delegados de las Naciones Unidas y de la Unesco en referencia a los setenta años de la declaración de los Derechos Humanos. 

 

Material e inmaterial 

¿Cuán rico es el acervo patrimonial uruguayo? 

El Uruguay tiene, por convención, tres tipos de patrimonio. Está el patrimonio cultural material que es la arquitectura, los documentos, los sellos y obras de artes. Luego está el natural, que está por fuera de nuestra comisión y del Ministerio de Educación y Cultura y compete al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Luego está el paquete del patrimonio inmaterial, que son los saberes, habilidades, ritos, bailes, que conforman esa otra cara del patrimonio, que el  Uruguay debe mantener, conservar y acrecentar. En ese sentido, al firmar la Convención del Patrimonio Inmaterial, el Uruguay se comprometió frente a la comunidad internacional,  al igual que todos los países que la firmaron, presentar ese patrimonio inmaterial. En este momento, desde la Comisión del Patrimonio se está organizando el inventario nacional de patrimonio inmaterial. La tarea es visualizar cuál es el elemento inmaterial y definirlo. Por ejemplo, el talabartero, ese oficio que trabaja con el cuero y que tiene doscientos años y aún está vivo. Porque esa otra condición: el patrimonio inmaterial debe estar vivo. El patrimonio muerto no sirve. Tiene que estar vivo y formar parte de la sabiduría o de las habilidades de nuestros compatriotas. El segundo tema es descubrir qué colectivo es el propietario de ese patrimonio inmaterial, ya que este no tiene un único propietario. Alguien puede ser propietario de un monumento histórico en caso que lo haya comprado, pero no se puede ser propietario de una sabiduría o de un baile. Hay que descubrir entonces a qué colectivo, que puede ser nacional o local, rural o urbano, le corresponde ese patrimonio inmaterial. Y después hay que descubrir cuál es el espacio físico que ocupa ese colectivo. Siguiendo con el ejemplo de la talabartería, hay que ver si ocupa todo el territorio nacional o se concentra en un lugar específico del país. Otro tema es la salvaguarda. Así como en el patrimonio edilicio, la salvaguarda está en la gestión y en el mantenimiento, esto último, algo fundamental, en el inmaterial la salvaguarda es el registro del proceso de cómo se va elaborado en el tiempo. Ahí está la clave. Si no hay registro, no hay salvaguarda. El Uruguay y sus ciudadanos tienen que saber si, y volvemos a la talabartería, sigue trabajando con los mismos elementos de 1880, si se elaboró otros modos de trabajar en el siglo XX, si hoy se trabaja igual y quiénes utilizan esa producción.

        

Lo edilicio

¿Qué es lo fundamental en el caso del patrimonio edilicio?

Lo fundamental es seleccionar. En Montevideo hay doscientos mil edificios. ¿Pueden ser todos ellos monumentos históricos? No. Entonces la pregunta es ¿cuáles pueden ser y qué merito tienen para ser patrimonio de todo el Uruguay? Ahí es donde entra la Comisión del Patrimonio para seleccionar. Y para seleccionar, cada vez somos más estrictos, en el sentido que se selecciona edificios que tengan méritos históricos y específicos arquitectónicos, que tengan una administración o un propietario dispuesto a mantenerlo y que además su designación sea la ocasión de un acto público de compromiso de mantenimiento del edificio. Eso son los términos que utilizamos para la designación. Por lo tanto son pocos los que ingresan anualmente a esa lista.

 

¿Y cuántos hay en la lista?

La interpretación de la lista de monumentos históricos puede dar lugar a errores. Por ejemplo, el departamento de Colonia no solamente es monumento histórico del Uruguay, sino que está en la lista del Patrimonio Mundial y para estar en esta lista, todos los padrones que conforman Colonia deben ser monumento histórico. O sea, en Colonia hay 275 padrones que son monumentos históricos. Colonia es una unidad, pero a los efectos de monumento histórico, cada padrón, cada casa, también lo es. Otro ejemplo de lo que estamos hablando es el barrio Reus al norte, donde cada edificio es un monumento histórico. Entre Colonia y barrio Reus son dos monumentos históricos como unidad pero conformados entre ambos por setecientos monumentos históricos. Si sumamos padrón por padrón deben andar en 1.800 monumentos histórico en todo el Uruguay, pero si sumamos lo que son las unidades ya evidentemente es menos.        

 

Y año a año se puede ver la avidez del público por visitarlos.

Es increíble. Te diría que somos la envidia de América Latina, porque si bien en todos los países latinoamericanos existe el Día del Patrimonio, pero no tienen la convocatoria, la concurrencia que tiene el de Uruguay. Acá ya es un tema turístico. Hay gente que viene de Argentina a Colonia para ver los monumentos históricos cuando conmemoramos nuestro día del patrimonio. En Uruguay moviliza más de trescientas mil personas, lo que demuestra que hay una gran expectativa. El Día del Patrimonio ya pasó a ser patrimonio de los uruguayos.

Este 6 y 7 de octubre se conmemora una nueva edición del Día del Patrimonio, bajo el lema “Patrimonio y diversidad cultural – 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Para conocer cómo se prepara el evento que moviliza al 10% de la población, unas trescientas mil personas, Del Constructor conversó con Nelson Inda, presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural.  Inda, explicó además, los diferentes tipos de patrimonio, que se dividen en materiales, inmateriales y naturales, que hacen al acervo cultural de nuestro país.

 

¿Cuáles son los alcances de esta nueva edición del Día del Patrimonio? 

Esta edición tiene un lema compuesto, porque es un lema que por un lado provoca y convoca a los uruguayos con los 70 años de la Declaratoria de los Derechos Humanos. Algo que es muy importante, en el cual todo el planeta se adhirió a ese tema al terminar la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, al cumplirse los setenta años, de algún modo se está adhiriendo el Día del Patrimonio a esa declaración. Pero a su vez, esa declaración se ha ido complementando y hoy ya no hablamos solo de derechos individuales, sino que estamos hablando de derechos colectivos. O sea, el derecho que tiene el ciudadano de adherirse a su núcleo social para determinadas culturas que se pueden practicar perfectamente y que no solamente es un tema de patrimonio, sino que es un tema de sobrevivencia social. Entonces la Unesco, que realiza sus propuestas a los estados partes, una de las convenciones que tiene es, justamente, las expresiones de la diversidad cultural, que es el enunciado del derecho colectivo a tener su propia expresión cultural. Y a nosotros nos pareció que complementaba la Declaración de Derechos Humanos con esta edición donde, de algún modo, estamos planteando los derechos colectivos.  ¿Y dónde está adherida la Unesco? La Unesco se ha adherido a un tema que hoy por hoy es un tema casi mundial y es que las naciones no se identifican por una sola identidad. Por ejemplo, nuestra identidad hoy es pluri identitaria, se arma de diferentes modelos patrimoniales. Y eso lo conocemos acá, no necesitamos decir la influencia que ha tenido en el Uruguay las corrientes migratorias. Nuestro país es el fruto de muchas identidades.

 

¿Hay algún circuito preparado para esta edición?

Si existen, están en la guía del patrimonio que se elabora en la Comisión, a través de las inscripciones que realizan más de cuatrocientas instituciones de todo el país que proponen más de mil actividades. Eso se arma con aquellos que coordinan el Día del Patrimonio. Pero tu pregunta es importante, porque el Día del Patrimonio no lo arma la Comisión de Patrimonio, ni el Ministerio de Educación y Cultura. Lo arma la gente. ¿Cuál es nuestro trabajo entonces? Juntarlas, visualizar que las actividades para que no se superpongan aquellas del mismo tipo y después elaborar la guía de actividades que fueran presentadas antes del 10 de agosto. Igual son muchas más actividades de las que aparecen en la guía, pues muchas se concretan después de esa fecha.  Nosotros vamos a hacer la apertura del Día del Patrimonio en Aceguá, visualizando lo que podría ser una cultura fronteriza y aceptándola, y el cierre será en el Palacio Legislativo con el aparto de delegados de las Naciones Unidas y de la Unesco en referencia a los setenta años de la declaración de los Derechos Humanos. 

 

Material e inmaterial 

¿Cuán rico es el acervo patrimonial uruguayo? 

El Uruguay tiene, por convención, tres tipos de patrimonio. Está el patrimonio cultural material que es la arquitectura, los documentos, los sellos y obras de artes. Luego está el natural, que está por fuera de nuestra comisión y del Ministerio de Educación y Cultura y compete al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Luego está el paquete del patrimonio inmaterial, que son los saberes, habilidades, ritos, bailes, que conforman esa otra cara del patrimonio, que el  Uruguay debe mantener, conservar y acrecentar. En ese sentido, al firmar la Convención del Patrimonio Inmaterial, el Uruguay se comprometió frente a la comunidad internacional,  al igual que todos los países que la firmaron, presentar ese patrimonio inmaterial. En este momento, desde la Comisión del Patrimonio se está organizando el inventario nacional de patrimonio inmaterial. La tarea es visualizar cuál es el elemento inmaterial y definirlo. Por ejemplo, el talabartero, ese oficio que trabaja con el cuero y que tiene doscientos años y aún está vivo. Porque esa otra condición: el patrimonio inmaterial debe estar vivo. El patrimonio muerto no sirve. Tiene que estar vivo y formar parte de la sabiduría o de las habilidades de nuestros compatriotas. El segundo tema es descubrir qué colectivo es el propietario de ese patrimonio inmaterial, ya que este no tiene un único propietario. Alguien puede ser propietario de un monumento histórico en caso que lo haya comprado, pero no se puede ser propietario de una sabiduría o de un baile. Hay que descubrir entonces a qué colectivo, que puede ser nacional o local, rural o urbano, le corresponde ese patrimonio inmaterial. Y después hay que descubrir cuál es el espacio físico que ocupa ese colectivo. Siguiendo con el ejemplo de la talabartería, hay que ver si ocupa todo el territorio nacional o se concentra en un lugar específico del país. Otro tema es la salvaguarda. Así como en el patrimonio edilicio, la salvaguarda está en la gestión y en el mantenimiento, esto último, algo fundamental, en el inmaterial la salvaguarda es el registro del proceso de cómo se va elaborado en el tiempo. Ahí está la clave. Si no hay registro, no hay salvaguarda. El Uruguay y sus ciudadanos tienen que saber si, y volvemos a la talabartería, sigue trabajando con los mismos elementos de 1880, si se elaboró otros modos de trabajar en el siglo XX, si hoy se trabaja igual y quiénes utilizan esa producción.

        

Lo edilicio

¿Qué es lo fundamental en el caso del patrimonio edilicio?

Lo fundamental es seleccionar. En Montevideo hay doscientos mil edificios. ¿Pueden ser todos ellos monumentos históricos? No. Entonces la pregunta es ¿cuáles pueden ser y qué merito tienen para ser patrimonio de todo el Uruguay? Ahí es donde entra la Comisión del Patrimonio para seleccionar. Y para seleccionar, cada vez somos más estrictos, en el sentido que se selecciona edificios que tengan méritos históricos y específicos arquitectónicos, que tengan una administración o un propietario dispuesto a mantenerlo y que además su designación sea la ocasión de un acto público de compromiso de mantenimiento del edificio. Eso son los términos que utilizamos para la designación. Por lo tanto son pocos los que ingresan anualmente a esa lista.

 

¿Y cuántos hay en la lista?

La interpretación de la lista de monumentos históricos puede dar lugar a errores. Por ejemplo, el departamento de Colonia no solamente es monumento histórico del Uruguay, sino que está en la lista del Patrimonio Mundial y para estar en esta lista, todos los padrones que conforman Colonia deben ser monumento histórico. O sea, en Colonia hay 275 padrones que son monumentos históricos. Colonia es una unidad, pero a los efectos de monumento histórico, cada padrón, cada casa, también lo es. Otro ejemplo de lo que estamos hablando es el barrio Reus al norte, donde cada edificio es un monumento histórico. Entre Colonia y barrio Reus son dos monumentos históricos como unidad pero conformados entre ambos por setecientos monumentos históricos. Si sumamos padrón por padrón deben andar en 1.800 monumentos histórico en todo el Uruguay, pero si sumamos lo que son las unidades ya evidentemente es menos.        

 

Y año a año se puede ver la avidez del público por visitarlos.

Es increíble. Te diría que somos la envidia de América Latina, porque si bien en todos los países latinoamericanos existe el Día del Patrimonio, pero no tienen la convocatoria, la concurrencia que tiene el de Uruguay. Acá ya es un tema turístico. Hay gente que viene de Argentina a Colonia para ver los monumentos históricos cuando conmemoramos nuestro día del patrimonio. En Uruguay moviliza más de trescientas mil personas, lo que demuestra que hay una gran expectativa. El Día del Patrimonio ya pasó a ser patrimonio de los uruguayos.

En conferencia de prensa, autoridades de la empresa finlandesa señalaron que se ingresó en la tercera fase, fundamental para la concreción de la planta de celulosa.

La papelera finlandesa UPM, que está estudiando invertir en la segunda planta de pasta de celulosa en Uruguay, destacó que tanto la empresa como el país están haciendo un trabajo “muy fuerte” para cumplir con las etapas previstas y concretar la inversión.

Así lo dijo el vicepresidente senior del Proyecto de Desarrollo en Uruguay, Petri Hakanen, en una conferencia donde explicó que se cerró “satisfactoriamente” con la segunda etapa de la segunda fase del proceso del acuerdo de inversión para la instalación de la segunda papelera.

“Estamos ingresando a la fase tres, donde los principales asuntos están relacionados con los aspectos fundamentales del negocio de UPM, la previsibilidad y estabilidad necesarias para poder desarrollar operaciones sostenibles en el largo plazo. Estamos satisfechos con los avances y se ha realizado un trabajo muy fuerte por todas las partes”, sostuvo.

 

Inversiones a largo plazo

En este sentido, el vicepresidente acotó que el negocio de la celulosa está basado “en inversiones de largo plazo” en el entorno de los 30 a 50 años y generan empleo en muchos aspectos ya que permiten el desarrollo regional y de pequeñas y medianas empresas.

“UPM ya está establecido en Uruguay desde hace mucho tiempo, ya con operaciones en funcionamiento ininterrumpido desde hace más de diez años en Fray Bentos”, subrayó Hakaen y agregó que los principales aspectos del país son su estabilidad política y social y su tradición democrática.

Por otra parte, el representante de UPM también señaló la importancia del cumplimiento de los aspectos complementarios a la propia planta como el desarrollo del ferrocarril para el transporte de carga desde el sitio en el que se instalaría la empresa hacia el puerto de Montevideo.

Si bien reconoció ciertos atrasos en el proceso de licitación enfatizó que no están preocupados y que confían en que se puedan cumplir con los plazos establecidos.

“El ferrocarril es fundamental para UPM, la empresa aportaría la carga crítica que es de alrededor del 50% de la capacidad de la carga total, que es de aproximadamente 4,5 millones de toneladas anuales”, afirmó.

Hakaen consideró que, a diez meses de firmar el primer acuerdo, se ha realizado “mucho esfuerzo” para que los trabajos avancen según lo previsto.

Una vez que se concrete la inversión y que el ferrocarril esté en construcción, el representante de UPM manifestó que “alrededor de 30.000 personas en el mundo” se verán impactadas por esto.

La última etapa de la segunda fase está prevista que se cierre en marzo del 2019 y la empresa finlandesa tendrá como plazo máximo el 15 de febrero del 2020 para decidir si efectivamente desea concretar la millonaria inversión en nuestro país.

 

Adjudicación

Por su parte, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, afirmó que, si todo está en regla, las autoridades dispondrán la adjudicación provisoria con el objetivo de comenzar las obras en enero de 2019. El proceso legal incluye el pasaje por el Tribunal de Cuentas.

“Este es un paso más en el proceso de licitación para la construcción del Ferrocarril Central”, señaló Rossi, en declaraciones a la prensa, luego de la apertura de la oferta económica del grupo Vía Central, integrado por las empresas Saceem, Berkers, Sacyr y NGE, en la sede ministerial. Este consorcio es el único que ha superado las diferentes etapas del proceso licitatorio.

El jerarca adelantó que “en breve se pasará a la evaluación por parte del Comisión Técnica encargada de analizar las ofertas, al tiempo que se harán las consultas con asesores externos” y agregó que “si todo está bien, se hará la adjudicación provisoria para comenzar los trámites correspondientes.

La oferta económica está dentro de los topes previstos”.El secretario de Estado sostuvo además que “los trámites incluyen el pasaje por el Tribunal de Cuentas de la Nación”. Sobre el recurso presentado por la empresa Acciona, descalificada del proceso, informó que “no tiene efectos suspensivos y seguirá por los carriles legales”.

 

Modalidad PPP

El proyecto del Ferrocarril Central tiene una inversión inicial estimada en 825 millones de dólares y se ejecutará mediante la modalidad de participación público-privada (PPP), con un esquema de financiamiento, diseño, construcción, rehabilitación y mantenimiento por parte de un inversor privado durante un plazo de 18 años.

Está previsto que las vías existentes se lleven a un estándar superior, que permita la circulación de trenes de carga a 80 kilómetros por hora y 22,5 toneladas por eje.

La vía férrea abarca una longitud de 273 kilómetros e incluye un tramo de vía doble de 26 kilómetros entre Montevideo y Progreso. También comprende una docena de vías secundarias para cruces de trenes, un tramo de vía para acceso industrial y más de 40 puentes ferroviarios, que se reforzarán o construirán.

El trazado definido incluye el bypass de varios centros poblados y la rectificación de curvas. En la interacción con las tramas urbanas de diferentes ciudades se construirán pasajes a desnivel (ferrocarril soterrado en trinchera) y en los cruces a nivel se colocarán sistemas de barreras con señalización luminosa y efectos sonoros.

Con más de 20 años de experiencia en la planificación, diseño y construcción de nuevos edificios, infraestructura pública y paisaje urbano, el urbanista Uwe Brandes participó en el 2º Congreso Internacional de Urbanismo y Movilidad, denominado “La Ciudad que Queremos”, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde expuso sus conocimientos y experiencia en base a una pregunta: “¿Cómo serán las ciudades en 2050”.

Durante el congreso, Brandes, que además es profesor de Planificación en la Universidad de Georgetown y autor de varios libros sobre arquitectura y urbanismo, sostuvo que  “vivimos en una sociedad compleja, desigual y cambiante y la ciudad modelo 2050 deberá incorporar esa diversidad”.

En este contexto, se refirió a las ciudades del futuro y explicó por qué prefiere hablar de city builders (constructores de ciudades) y no de urbanistas. “Es un término más ligado a la acción. Las ciudades son elementos vivos y la gente tiende a identificar a los urbanistas como personas que trabajan detrás de un escritorio y sólo en cuestiones de arquitectura. Hoy la profesión está más atravesada por temas sociales que por lo meramente proyectual”, afirmó.

 

Pensar el futuro

Esta visión nueva y expandida de la profesión implica muchas más cuestiones que las tradicionales. “Tenemos que pensar en términos energéticos, medioambientales, económicos, laborales y culturales. En cómo organizar, más que en cómo construir. Los gobernantes piensan en políticas e inversiones y nosotros pensamos en términos de barrios y de convivencia”.

Sostuvo además que uno de los desafíos del urbanismo actual es cómo generar identidad. “Mucha gente le teme a la globalización, porque piensa en que se va a perder el espíritu de las ciudades. Sin embargo, la autenticidad va cambiando. Lo primero que hay que hacer es saber escuchar, entender e interactuar con la gente de la ciudad y con los nuevos. Tenemos que pensar en las ciudades de una nueva manera. Asegurarnos de que todos se sientan bienvenidos, de que todos la pasen bien. Encontrar formas para que la gente viva en paz y pensar en la seguridad también como un tema de urbanismo. Este es un desafío importantísimo en los Estados Unidos. En nuestras ciudades convive gente de diferentes razas y orígenes, muchas veces aisladas y enfrentadas. Tenemos que asegurarnos de que vivan en paz”.

Brandes aseguró que el gran desafío del city builder es escuchar y entender las historias y las culturas de esa gente nueva que viene a integrarse a la ciudad. “Todos quieren que sus hijos tengan una vida mejor, ese es un deseo universal. Las personas que migran van a ciudades en las que piensan que van a progresar. Entonces, debemos partir de generar condiciones más igualitarias de acceso al trabajo, a la educación, a la movilidad, a los servicios de la ciudad”.

El urbanista advirtió que los riesgos económicos son un tema por el que hay que preocuparse, sobre todo en términos urbanos. “La gente hace dinero y vive en la ciudad. Yo me pregunto cómo va a hacer dinero la gente en 14 años. Estamos asistiendo a una revolución digital, que cambia nuestra relación con el mundo a cada instante. Los vehículos autónomos son un buen ejemplo. ¿Qué va a pasar cuando los ómnibus y los camiones se manejen solos? Millones de personas perderán sus trabajos y así sucederá con decenas de oficios. Obviamente, se notará mucho más en las ciudades que en el campo. La economía rural es mucho más estable”, sostuvo aunque se mostró optimista. “Pienso que va a haber otros trabajos, pero va a haber que adaptarse a ellos. Hay cambios que se vienen y que hay que prevenir sus consecuencias. Educar a las futuras generaciones en los nuevos saberes, pensar en cómo reconvertir a los adultos que sean desplazados”, afirmó.

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