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La tecnología está revolucionando la compra venta de inmuebles en España. Un informe de El País de Madrid, sostiene que dentro de poco los planos, las fotografías, los renders estáticos y los locales de venta serán cosa del pasado. Al igual que en el sector financiero con las “fintech”, el sector inmobiliario está siendo colonizado por nuevas empresas cuyo objetivo es innovar y simplificar el negocio a través de herramientas tecnológicas.

Son las llamadas proptech, un término acuñado en el mercado anglosajón para definir a toda aquella industria tecnológica que está creando valor al sector inmobiliario.

Y abarca desde portales inmobiliarios, pasando por el crowdfunding, el big data, la realidad virtual para comercialización, la visualización de inmuebles, el software de gestión, la domótica o el Internet de las cosas, según explicó Ignacio Martínez-Avial, director general de Desarrollo de Negocio Corporativo y responsable del lanzamiento de Aguirre Newman Digital.

Esta consultora ha realizado el primer mapa de empresas proptech en España y ha identificado a cerca de 60 compañías españolas, o de gestión española, con un foco tecnológico e inmobiliario puro. “El potencial de esta industria es grande y hay muchas más start-ups de tamaño muy pequeño que están trabajando estas tecnologías”, afirmó Martínez-Avial.

Si bien la tendencia ha comenzado en España, en Inglaterra se ha ido afincando en los últimos años. De hecho, en este país hay identificadas más de 250 compañías consideradas proptech de 17 industrias o subsectores vinculados al sector inmobiliario.

En los últimos cinco años, este mercado ha pasado de captar 221 millones de dólares a superar los 2.665 millones en un total de 235 operaciones, fundamentalmente en Reino Unido y Estados Unidos, según la plataforma CB Insights.

En este devenir imparable despunta la realidad virtual, llamada a cambiar radicalmente la forma de comprar y vender propiedades. Las sensaciones y emociones que despierta no tienen rival. Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, estima que en 2025 el negocio de la realidad virtual en el sector inmobiliario superará los 2.600 millones de dólares en el mundo.

 

Aplicaciones

La primera aplicación (app) que traslada la realidad virtual al sector inmobiliario se llama Vitrio y el  usuario puede comprar, vender o alquilar su casa aprovechando todas las posibilidades de esta tecnología. “Permite vivir la experiencia de visitar una casa sin tener que desplazarse”, explicó Jesús Rodríguez, cofundador de Vitrio, que nace de la unión de Ressolutions, compañía de servicios inmobiliarios, y Massive Square, especialistas en tecnología de realidad virtual. Eso sí, siempre que el usuario cuente con gafas para esta tecnología.

Algunas promotoras y fondos de inversión ya permiten visitar promociones que aún no existen, tanto de las zonas comunes como del interior de los pisos, echando mano de proptech como BaboonLab, una empresa de Zaragoza puntera en el mundo de la realidad virtual y nuevas tecnologías para la arquitectura.

Su gran salto ha sido crear una inmersión en tiempo real utilizando tecnología de macroproducciones de videojuegos. “Hemos pasado del plano de venta a las infografías y de éstas a las visitas virtuales en tiempo real que permiten a los compradores pasear físicamente por la vivienda y configurarla a su gusto con una calidad hiperrealista”, afirmaron desde la empresa.

Los especialistas creen que el salto que dará el sector inmobiliario español será inmenso. “Poder experimentar la sensación de conocer de una forma tan realista lo que pretendemos adquirir, sin límites de distancia y con anticipación, es un ventaja impresionante. Es como tener un piso piloto a miles de kilómetros de distancia”, sostuvo Miguel Teus, socio fundador de MTB Gestión Inmobiliaria. Este experto cree que la capacidad de cerrar acuerdos a larga distancia, sin presencia física de los interesados, agiliza y dinamiza el sector de una forma “jamás vista hasta ahora”.

El uso de realidad virtual acelera las ventas y los alquileres. “Las viviendas virtualizadas se venden en menos de un mes desde el comienzo de la comercialización de una promoción”, recalcaron desde Baboonlab.

También  el sector de la decoración y las reformas no se está quedando atrás en esta nueva era, en la que el cliente descubre cómo podría quedar el piso tras ser reformado y decorado, una herramienta de incalculable valor para las agencias y portales inmobiliarios. Desde diciembre de 2016, los clientes de la empresa  Rimontgo pueden acceder a un recorrido virtual desde cualquier lugar del planeta.

De esta revolución entre tecnología y ladrillo también participan las agencias inmobiliarias digitales, cuyo signo distintivo es que no hay intermediarios ni comisiones.

“En mercados maduros como Reino Unido, son ya una alternativa a las agencias tradicionales, cuyo modelo de negocio se basa casi exclusivamente en las comisiones”, sostuvo Lorenzo Ritella, fundador y consejero delegado de Propertista, agencia online que aterrizó en el mercado a principios de 2016.

Cliventa, también nacida en 2016 y con más de 120 clientes, es otra de estas agencias con “un nuevo modelo de negocio, una nueva forma de operar que se apalanca en la tecnología para dar una respuesta más efectiva y a un precio más competitivo al cliente”, concluyó Alejandro Briceño, director general de Cliventa.

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El edificio corporativo Plaza Alemania, que se construye en la rambla del barrio Palermo de Montevideo, estará finalizado entre marzo y abril de este año, según explicó a revista Propiedades Román Viñoly, director de Integrated Developments, la firma desarrolladora del proyecto.

Detrás de esta construcción se encuentra el reconocido arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, quien inició en 2017 esta aventura y ya analiza nuevos proyectos arquitectónicos.

 

Estructura y confort

Contará con dos subsuelos para estacionamiento, 17 pisos de oficinas que van desde los 500 a 1.000 metros cuadrados y un último piso destinado para una terraza panorámica.

Pretende ser uno de los edificios de oficinas premium de mayor altura y mayor espacio de la ciudad, abarcando una superficie total de 14.000 metros cuadrados.

La planta baja funcionará como hall de acceso a Plaza Alemania y alojará un restaurante de primera categoría con terraza sobre la plaza que lleva el nombre del edificio.

Román Viñoly dijo a la revista Propiedades que “el edificio, en su totalidad, será destinado a renta. Fue concebido como una inversión de valor a largo plazo y le pertenece a una sociedad que lo administrará como un único activo. De este modo, se evitan las complejidades operativas de edificios que son financiados por la preventa de múltiples unidades”.

 

Smartbuilding

La idea es que empresas internacionales ocupen sus instalaciones. Con ese objetivo fue concebido ya que se trata de un smartbuilding, detalló. “Así fue diseñado, conforme a todos los requerimientos que hoy en día se encuentran en los manuales de inmobiliaria de las multinacionales más importantes: desde LEED, IBC, NFPA, hasta puntos de recarga de vehículos eléctricos, etc.”, afirmó Viñoly.

“El edificio cuenta con sistemas automatizados de control de acceso y seguridad, cortinas, iluminación LED de alta eficiencia, llamada anticipada de ascensores, distribución de carga de climatización, utilización de la energía generada por su planta solar, re-uso de aguas grises. La envolvente del edificio está diseñada para disminuir entre un 20% y 60% el ingreso de radiación solar respecto de una envolvente tradicional”, detalló.

“Entendemos que el conjunto de características técnicas de este edificio no se encuentran en los otros proyectos que se están levantando en la ciudad. Por el avance de nuestra comercialización puedo confirmar que hay demanda como la que proyectamos en nuestro plan de negocio”, añadió el director de Integrated Developments.

 

Zona privilegiada

¿Cuál es la importancia de contar con un proyecto como este en la rambla de Montevideo? Viñoly tiene claro que el emprendimiento se ubica en una zona “privilegiada”, con “vistas abiertas hacia al mar, la rambla y la ciudad en un entorno verde de parques costaneros”.

“La zona cuenta con buenos servicios, una creciente población residencial y por su posición central entre Buceo y Ciudad Vieja, permite el rápido traslado a estas y otras zonas hasta en las horas más congestionadas”, opinó.

Este edificio es sólo el comienzo de las operaciones de Integrated Developments en la capital del país.

“Hay algunas oportunidades en la zona de este emprendimiento y por otras partes de Montevideo”, sostuvo el entrevistado.

Viñoly explicó los proyectos, y desafíos de la empresa quelidera.

“En Integrated Developments nos atrae el clima profesional de la ciudad, la relativa estabilidad de la economía, su rol regional y el espíritu de colaboración que aporta un equipo de trabajo que incluye la constructora Arca Construcciones, los bancos BBVA y Santander que financiaron esta obra, y el grupo de asesores, proveedores y gremios que nos han permitido llegar a este momento en presupuesto y cronograma”, sentenció.

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El asesor inmobiliario y especialista del sector Julio Villamide analizó para Del Constructor lo ocurrido en el 2018 y los posibles escenarios para este año. La devaluación del peso argentino, algo inesperado para muchos analistas, impactó en el mercado inmobiliario nacional y aún se perciben las consecuencias. Nuestro otro vecino, Brasil, estrenando nuevo gobierno, no sería un riesgo para Uruguay de fortalecerse el real y de concretar acuerdos extra Mercosur. El asesor inmobiliario también se refirió al retiro de capitales de países emergentes, tal es el caso de Uruguay, hacia países centrales, básicamente a Estados Unidos, y a los esfuerzos que hizo el gobierno uruguayo para atraer nuevos inversores.

 

¿Cómo ha sido a nivel inmobiliario el 2018?

Ha sido un año complicado. Yo lo calificaría como de regular para abajo. Arrancó un poco mejor, pero después con las dificultades argentinas, el mercado prácticamente se paralizó. La crisis cambiaria argentina fue de una magnitud desconocida. El Ministro de Economía argentino llegó a decir que es el primer gobierno de su país que sobrevivió a una devaluación del cien por ciento, porque todos los demás cayeron. No es algo para vanagloriarse, pero lo cierto es que la magnitud de la crisis fue impactante y tuvo efectos sobre el mercado uruguayo. Detuvo la llegada  de inversores, porque los inversores que tienen dólares, cuando se genera esa volatilidad, se quedan quietos a esperar.

El otro día, en una nota de Ámbito Financiero se afirmaba que el 2018 fue el peor año de la historia del mercado inmobiliario argentino. Arrancaron el 2018 muy bien y lo terminaron en el subsuelo en materia de inversiones y de la industria de la construcción. Y eso, obviamente, produjo un efecto negativo en nuestro mercado.  El tenedor de dólares en Uruguay, porque también el dólar acá en menor medida empezó acompañar la devaluación del peso argentino, también tuvo el mismo comportamiento que el inversor argentino: guardarse los dólares. El peor momento para el mercado inmobiliario es cuando se devalúa el peso, el dólar sube y por lo tanto bajan todos los precios de la economía, incluido el de la vivienda.

Entonces, en ese contexto, la gente no tiene ningún apuro en comprar. Es lo que estamos viendo en estos momentos. La gente viene en abril por ejemplo, vuelve en julio, o deja la decisión de compra para el próximo año. Saben que el tiempo juega a su favor. Es todo lo contrario a cuando se dan los procesos donde hay inflación en dólares en el país. Ahí todos los precios -incluidos los salarios y el costo de la construcción, por ejemplo- suben en dólares, al igual que el precio de las propiedades, y el comprador no espera porque pierde. Es otro contexto de otra dinámica. Pero esos son los ciclos.

No podemos tener siempre devaluación en dólares, otros le dicen atraso cambiario, porque si no los productos uruguayos dejan de competir, o somos caros para el turismo. Cada tanto los precios relativos se deben corregir.

 

O sea que el cimbronazo económico argentino afectó nuestro mercado inmobiliario.

Sí, sobre todo como usted dice en el mercado inmobiliario. Yo lo que no esperaba es la crisis que Argentina tuvo. No estaba en nuestros pronósticos en absoluto. Nunca esperamos que fuera una luna de miel del 2017 al 2019 porque Argentina siempre tiene cimbronazos, pero tampoco esperábamos esta crisis.

Sobre todo en un contexto regional en el que parecía que las tasas de interés efectivamente iban a comenzar a subir y que se podía cortar el crédito hacia los emergentes. Uruguay lo previó e hizo admisiones de deuda que no necesitaba el año pasado para cubrir todo los vencimientos, de manera de no tener  que salir al mercado hasta que los mercados vuelvan a normalizarse. De lo contrario, teníamos que pagar tasas muy altas o directamente nos podría pasar como el caso argentino donde, de un día para otro, les dijeron ´no les prestamos más´. Los auxilió el Fondo Monetario, lograron zafar hasta finales de 2019, pero Argentina es vulnerable por su propia macro economía y por un déficit fiscal muy alto. 

Nosotros, repito, no previmos, y creo que ningún analista, argentino incluso, la magnitud de la crisis que atravesaron. Y el mercado inmobiliario uruguayo fue uno de los sectores más afectados por esta situación junto, como lo estamos viendo, con el turismo.

 

 ¿Se puede decir que el año pasado fue uno de los peores para el mercado inmobiliario uruguayo?

No; si uno compara los valores de compraventa le digo que no, porque estamos en el promedio de los últimos veinte años.

Obviamente, muy por debajo de los años buenos que hubo a principio de esta década, pero estamos por encima ligeramente del 2015 y 2016 que fueron años bastantes complicados. O sea que no es un desastre. Lo que sí pasó es que arrancamos bien, al igual que Argentina, y después hubo un párate entre abril y mayo que continúa hasta hoy, donde todos los colegas inmobiliarios dice que la gente demora meses en concretar operaciones.

 

¿El gobierno uruguayo puede, en alguna medida, revertir esta situación a través de inversiones públicas en vivienda?

En inversiones públicas el gobierno ya no tiene margen y los recursos que tiene están asignados, fundamentalmente al cooperativismo que ha sido la gran estrella de la inversión pública de este período de gobierno. Me imagino que van a seguir ejecutando el presupuesto que tienen hasta el fin del mandato. No va a haber una ampliación de presupuesto en un contexto donde se vio que en la Rendición de Cuenta hubo un descenso en las asignaciones a los ministerios. Y el Ministerio de Vivienda no fue uno de los que salió precisamente beneficiado.

No hay inversión pública en vivienda, lo que sí está habiendo y, probablemente, haya en mayor medida en este año es inversión pública en infraestructura, como carreteras y la red vial para trenes de UPM.

 

La pérdida de inversores

¿Usted cree que el gobierno apostó todo a la inversión de UPM y no diversificó en otros inversores?

Yo creo que no fue una decisión, sino lo que el mercado determinó en función de las nuevas coyunturas mundiales. No nos olvidemos que cambió el flujo. Antes venían capitales a países emergentes y ahora se están yendo a los países centrales, básicamente a Estados Unidos, que tienen una economía que está creciendo y demandando, por lo tanto, recursos.

Por lo tanto, no creo que haya sido una decisión del gobierno. Es más, el Ministerio de Economía, particularmente, amplió los beneficios intentando que la caída de la inversión fuera menor, pero la verdad es que había pocas empresas dispuestas a invertir en emergentes.  

 

¿En cuánto se evalúa la pérdida de inversión?

En términos de inversión extranjera, nosotros pasamos de dos mil millones de dólares anuales a negativa en 2017. O sea, se fueron. Eso tuvo un impacto muy grande, pese a los esfuerzos que hizo el gobierno. La aprobación de los beneficios fiscales para mega obras en Punta del Este es un ejemplo de desesperación. No era prioritario, no atiende demandas sociales, pero genera mano de obra, en un momento que el número de trabajadores de la industria de la construcción sigue cayendo.

 

Una interrogante llamada Brasil

¿Y cómo podrá impactar en el sector de la construcción y en el mercado inmobiliario uruguayo las medidas que adopte Brasil y su presidente Bolsonaro?

No sé si su ministro de Economía no es más liberal que sus antecesores. Lo que está planteando Bolsonaro es que Brasil va a tener una política agresiva de acuerdos extra Mercosur. Algo que se nos prohibió expresamente a Uruguay durante la época de Lula, cuando nuestro país planeaba  la posibilidad de hacer un acuerdo con Chile o con otros países de manera independiente y Brasil lo vetaba, de manera grosera en algunas ocasiones. Ellos ahora lo van a poder hacer y Uruguay no lo va a poder vetar. 

Lo que quizás, si ese es el camino, si Brasil concreta esto que estamos hablando, Uruguay pueda  hacer acuerdos que no pudo hacer en su momento, justamente por ese veto. Y como Macri también está en una postura  más aperturista, habrá que ver cómo funciona el Mercosur en sí. 

No tengo tantos temores. Brasil es la economía más protegida de América Latina y una de las cerradas del  mundo. Por lo tanto, si efectivamente Brasil quiere crecer -el mercado interno que fue la gran varita mágica de Lula para crecer a tasas muy altas cuando ascendió socialmente a millones de pobres y, por lo tanto, el consumo interno aumentó- pero eso tiene un techo. 

Me da la sensación que el presidente brasileño va a querer crecer hacia afuera y para eso tiene que bajar aranceles y si quiere crecer hacia el Mercosur también tendrá que pasar de una unión aduanera a una zona de intercambio de productos más libres.

Yo no veo por el lado de las políticas comerciales de Brasil un riesgo, sino por el contrario una posibilidad de que los tres principales países, y sumo a Paraguay que también está en la misma, entren en una modalidad donde digan ´bueno, el mundo se está poniendo proteccionista, salgamos como Mercosur o individualmente, a generar comercio que hoy no tenemos´.

 

¿Y a Uruguay le queda alguna carta a jugar para atraer inversores? 

Está haciendo esfuerzos, lo que pasa que cuando el mundo cambia de sentido, los esfuerzos son muchos más difíciles. Cuando los flujos de los capitales van de los emergentes a los países centrales, pararse un país chiquito y decirles ´hey, no se vayan es muy difícil´. En materia de inversión inmobiliaria, la gran vedette, la que ha salvado los platos, ha sido la vivienda promovida por la ley 18.795, que representa más de la mitad de la viviendas nuevas construidas en Montevideo en los últimos seis años.

Ahí el gobierno, a través del Ministerio de Vivienda, ha jugado en contra y frenó inversores que hubieran invertido si se mantenían las reglas originales. Primero, esas reglas fueron cambiadas en el 2014 y luego, más gravemente, en marzo de 2017. 

El Ministerio de Economía hizo enormes esfuerzos para intentar revertir esa situación y no pudo.  Es claro que hay menos inversiones en esta modalidad y esto se está reflejando en menor cantidad de viviendas terminadas por año. Si no influyó tanto la cantidad de viviendas, fue porque los que pudieron seguir presentando proyectos fueron los más grandes. Por eso, si bien es cierto que la cantidad de viviendas bajó, no fue tanto debido a la cantidad de proyectos de cuatrocientas o doscientas viviendas que ya habían sido aprobados. Esas empresas tienen la espalda financiera como para esperar que un 10% de sus viviendas, cuando estén terminadas, se las ceda al ministerio para que tenga un año para venderlas y si no las vende al cabo de ese período, se las devuelve. Eso tiene un costo financiero enorme que una empresa chica no lo puede bancar.

 

¿Cómo cree que será este 2019, teniendo en cuenta la coyuntura regional y nuestro mercado interno, a lo que se le suma que es año electoral?

Los años electorales nunca son buenos para el mercado inmobiliario, sobre todo por la incertidumbre con respecto a la transición. Me parece que lo que se percibe para la próxima administración, sea del partido que sea, es un gobierno que tenga obligaciones de consensuar mucho más a nivel parlamentario y eso creo que es bueno para el país.

A nivel de la economía local, el país va a volver a crecer, probablemente menos que el año pasado. En lo que respecta específicamente al sector inmobiliario, creo que este año va a ser bastante parecido al 2018, complicado, quizás con los países vecinos jugando menos en contra de nosotros. Ya no digo a favor, pero menos en contra, lo que podría llegar a concretarse en que tengamos un entorno levemente mejor.

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El real estate uruguayo se mantendrá estable en 2019 tras cerrar un año sin grandes novedades, según varios especialistas consultados por revista Propiedades. En la etapa electoral no se prevé que haya un importante despegue del mercado. Por el contrario, se aguarda que la actividad se mantenga por debajo de los niveles de los años anteriores.

Daniel Porcaro, titular de Porcaro Consultores y coordinador académico del Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios de la Universidad ORT, sostuvo que el año que finalizó no trajo consigo cambios positivos respecto a 2017, sino que la situación se dio a la inversa. Para los próximos 12 meses, no se aguardan cambios sustanciales.

“En ocasión de comentar las perspectivas para el año 2018, sostuvimos que no preveíamos que el sector inmobiliario tuviera una actividad diferente a la del año 2017, lo que nos faltó aclarar es que ese escenario se daría en el mejor de los casos. A fines de este año, los indicadores muestran un descenso de actividad (medido según la evolución del ITP), de precios de venta y alquileres y de tasas de rentabilidad de las inversiones inmobiliarias”, manifestó.

“La volatilidad de los mercados globales derivada de guerras comerciales, el estancamiento de la región por causas políticas, la consiguiente devaluación de las monedas regionales y el impacto de la inflación han determinado un cóctel con sabor amargo para el sector. Las causas reseñadas afectaron las bases mismas del mercado a partir del segundo semestre del año porque tuvieron incidencia en los precios de los inmuebles, en los costos de construcción y en el poder adquisitivo de la población respecto del acceso a la vivienda, ya sea para compra o alquiler”, añadió Porcaro.

 

¿Qué esperar?

Para el coordinador académico del Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios de la Universidad ORT “las mejores expectativas para 2019 pueden estar centradas en la creencia que la temporada turística no sea mala, que Argentina logre estabilizar el tipo de cambio y disminuir la inflación, que Brasil se encamine en un rumbo económico de crecimiento previsible y que a nivel global Estados Unidos pueda compatibilizar su crecimiento con menor hostilidad comercial y bajas tasas de interés”, declaró.

A nivel local, en este año electoral no se esperan “ajustes importantes que disminuyan aún más el nivel de actividad”, dijo. A su entender, si la evolución de las variables anteriormente mencionadas no complican el panorama, “en el mejor de los casos, podemos esperar un año 2019 sin grandes ajustes de mercado a la espera del resultado electoral”. La expectativa, entonces, estará puesta en el año 2020.

Por su parte, el director del Estudio Kaplan, Alfredo Kaplán, dijo a revista Propiedades que “cierra un año de una actividad moderada en el sector inmobiliario debido a la coyuntura regional y por otro lado a factores específicos de nuestro país que afectan el mejor desempeño del sector”.

A esta altura, dijo, “está claro que el tema del tope de precios en las viviendas promovidas a más de 20 meses de los cambios de las normas provocaron un descenso de más del 50% en la presentación de proyectos ex vivienda social a la Agencia Nacional de Vivienda”.

Kaplán manifestó que en la zona costera de Montevideo y alrededores, el movimiento es “pausado, fundamentalmente con unidades chicas” y que en Punta del Este “hubo varios megaproyectos presentados de los cuales un buen número aún no han comenzado por razones del mercado. El mercado mantiene los valores, pero que está poco dinámico. Se habla que no se va a prorrogar el sistema de megaproyectos y las perspectivas para el año 2019, además de las complejidades de un año electoral, parecen bastante similares al año que cerramos”.

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La Intendencia de Canelones ha recibido interesados en invertir en desarrollos inmobiliarios en Ciudad de la Costa luego de anunciar cambios en el plan maestro de la zona, llamado Costa Plan.

A mediados de 2019 se terminará de revisar el nuevo ordenamiento territorial del lugar y será elevado a la Junta Departamental para su consideración, según informó el director general de Secretaría de Planificación de la Intendencia de Canelones, Sergio Ashfield.

El Costa Plan se encuentra en la etapa final de revisión y hasta el momento hubo “buena respuesta” de los posibles inversionistas, con los que se está llegando a “buenos acuerdos”, informó.

La transformación de Ciudad de la Costa será una realidad, especialmente luego de la detección de un gran número de habitantes de Montevideo que deciden invertir en la compra o el alquiler de un inmueble para residir de manera permanente.

El crecimiento del lugar se observa con la edificación cada vez mayor de comercios, residencias y espacios públicos. Algunos lugares convocan más que otros, pero las proximidades del aeropuerto internacional de Carrasco son las más codiciadas. Allí se ha visto un crecimiento en los últimos años de propuestas inmobiliarias y emprendimientos comerciales de distinto tipo.

Las zonas de desarrollo urbano tendrán normativas específicas sobre lo que se podrá construir. Estas zonas definidas para el desarrollo inmobiliario con edificios de hasta 60 metros son los alrededores del Lago Botavara, Shangrilá, Pinar Norte las cercanías del Arroyo Pando, San José de Carrasco, Montes de Solymar y algunas zonas de Lagomar Norte. Allí es donde se podrá apreciar edificios en altura y, además, algunas construcciones de menor porte, pero siempre con el distintivo del verde y de los espacios abiertos.

Las torres con alturas de hasta 13.5 metros serán permitidas en otras zonas de Ciudad de la Costa, como en Avenida Giannatasio desde Alvear hasta Márquez Castro, la Rambla desde Racine hasta Márquez Castro, Racine desde Avenida de las Américas hasta la Rambla, Calcagno desde Ruta 101 hasta la Rambla, Alvear desde el Centro Cívico hasta la Rambla y Avenida de las Américas acera norte.

Se apuesta a que en la zona del Arroyo Pando haya una propuesta mixta en la que se edifiquen edificios y también un barrio jardín.

La Intendencia de Canelones tiene previsto utilizar espacios sin edificar en todas esas zonas. En algunos predios se hallan grandes extensiones de tierra sin uso alguno, pero en otros casos se trata de locaciones de menor porte donde se podría albergar una o dos torres.

En todos los casos, hay interesados en poder generar desarrollos inmobiliarios, informó el jerarca de la Intendencia de Canelones. El objetivo, además, es que los inversionistas prevean la conexión de los emprendimientos con los servicios públicos, como el saneamiento, ya que Ciudad de la Costa se halla en pleno trabajo de conexión a la red.

Las principales inquietudes provienen del impacto de estas obras en el mapa verde de Ciudad de la Costa y, además, en la necesidad de generar nuevas obras viales que canalicen el tránsito que suele haber entre Canelones y Montevideo en las horas pico. Por lo pronto, en la Intendencia de Canelones existe un optimismo en la posibilidad de avanzar durante este año en varias obras al amparo de la inversión privada.

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