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La construcción de casas para veraneo con contenedores adaptados tuvo una fuerte expansión en la costa uruguaya en los últimos años. Abonaron a esta tendencia su bajo costo, la agilidad con que se erigen y la conveniencia de no tener que viajar a supervisar obras, ya que se realizan en un taller y luego se instalan fácilmente en el terreno.

Un informe de la periodista Marcela Dobal, publicado por el suplemento El Empresario del diario El País, señala que mientras las empresas del rubro perciben un aumento en la demanda, en paralelo en algunos balnearios crece la instalación de contenedores sin un proyecto de diseño. Esto despertó alertas en las comisiones vecinales e incluso en la Intendencia de Maldonado, que ya trabaja en una reglamentación para “inhibir” estas construcciones.

Al margen de esas irregularidades, el mercado formal ofrece opciones estándar y otras de alta gama, según el material con que se reviste el interior. En los modelos básicos suele utilizarse melamínica en paredes y fenólico en techos, mientras que los más costosos incorporan yeso o lambriz. La construcción es “modular”, uniendo contenedores. Así, se pueden sumar metros cuadrados de a 15 m2 y 30 m2.

“El precio del metro cuadrado va de US$ 500 a US$ 800, depende de las terminaciones y tipos de aislamiento”, explicó Santiago Pérez, director de Total Containers, una de las principales empresas del mercado. “Apuntamos a un público que busca buena calidad, buenas terminaciones y no al costo más bajo”, remarcó. Otros jugadores de trayectoria en el negocio son Multicontainer y Living Containers.

Lo más demandado son las viviendas de dos contenedores (de 60 m2, con dos dormitorios, cocina, living y baño), que por tanto pueden obtenerse a un precio base de US$ 30.000.

A ese monto hay que sumarle el valor del terreno. Por lo general, los que son utilizados para este fin son de 300 m2 o 400 m2, indicó el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Maldonado, Jorge Díaz.

Punta Negra es uno de los balnearios donde más se desarrollaron viviendas con contenedores. Allí, el precio promedio del metro cuadrado de terrenos es de US$ 78,5, según los predios actualmente publicados a la venta en Gallito.com. Por tanto, se podría comprar terrenos a unos US$ 23.500. Pasando raya, con el desembolso de US$ 53.500 se obtiene una casa de veraneo estándar.

Ese precio es muy inferior al de las viviendas que más abundan a la venta en esa zona (las de tres dormitorios), que asciende a US$ 133.000 en promedio, según datos del portal Gallito.com procesados por El País. De dos dormitorios hay muy pocas casas publicadas, cuyo precio medio (unos US$ 100.000) casi duplica los US$ 53.500 de las viviendas con contenedores.

No obstante, Total Containers ha construido viviendas de hasta cinco o seis módulos. “Son para personas que empiezan a buscar casas grandes, cómodas, lindas. Con barbacoa, parrillero, deck, pérgola, de buen nivel”, dijo Pérez.

 

Préstamos bancarios

A diferencia de las de construcción tradicional, estas no se pueden hipotecar, pero hay disponible financiamiento bancario con préstamos al consumo. “Hace unos cuatro años comenzamos a financiar y la demanda siempre fue en aumento”, dijo Emilio Díaz, responsable de Desarrollo de productos de BBVA. Estos créditos “anualmente se incrementan en un 30% promedio”, aseguró al suplemento El Empresario.

El banco presta hasta US$ 40.000, aunque “se analizan excepciones por mayores capitales”. Y se puede financiar hasta el 100% de la vivienda, dependiendo de su valor, el patrimonio del cliente y la capacidad de pago.

Los requisitos que se exigen a los solicitantes son: ser mayor de 18 años, tener un año de antigüedad laboral (en caso de ser empleados dependientes) o tres en actividad (si son trabajadores) independientes. La exigencia de ingresos mensuales es que superen los $ 30.000 líquidos.

Al ser un préstamo al consumo, la tasa de interés es superior al de un crédito hipotecario. “Está en el entorno al 9% en Unidades Indexadas”, informó Díaz. También existen empresas del mercado que ofrecen planes a tasa cero en plazos hasta 36 meses. El plazo máximo que ofrece BBVA es de cinco años, pero el habitual es entre dos y tres.

El director de Total Containers señaló a la periodista Marcela Dobal del referido suplemento que el perfil de los clientes es muy variado. “Vendimos una casa divina de cuatro contenedores en Bella Vista a unos clientes mayores de 60 años. Hay gente joven, hay de todo. Antes el público era medio reacio, pero ahora se comprobó que esta construcción funciona y puede hacerse bien”, remató Pérez.

 

Reglamentación

“Estamos redactando una reglamentación para inhibirlos en zonas donde se entienda que la construcción con contenedores puede degradar el entorno, o sea, áreas balnearias que entendemos que tienen una cierta homogeneidad o calidad en el tipo de construcción, donde una edificación con contenedores pueda significar una depreciación de las residencias en esa área”, dijo a El Empresario la directora de Urbanismo de la Intendencia de Maldonado, Soledad Laguarda. Agregó que es probable que la inhibición alcance a “la mayor parte de las áreas balnearias y que si se autoriza, sea con alguna condición muy especial, porque reconocemos que existen construcciones que se realizan bajo diseño con proyectos interesantes que podrían ser viables. No alcanza con hacer una perforación para una ventana y una puerta, tiene que tener un proyecto, un diseño”, dijo. Se exigirán también ciertas condiciones de aislación acústica y térmica.

Según Laguarda, en Punta Negra, Sauce de Portezuelo y Ocean Park esta construcción “se convirtió en un problema y las propias comisiones vecinales nos están pidiendo que lo regulemos y limitemos”. Las viviendas ya deben tramitar permiso de construcción, conexión a la red pública de agua potable, al saneamiento, al alumbrado público y pago de contribución inmobiliaria.

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El año que culminó vino con un grupo no menor de edificios de extravagantes formas, gracias al uso de tecnologías innovadoras, lo ingenioso de las ideas puestas en práctica por los arquitectos y diseñadores y los conceptos que le dieron vida.

Una de estas obras fue el nuevo Louvre inaugurado en Abu Dhabi el 8 de noviembre del año pasado. El proyecto es del francés Jean Nouvel quien saltó a la fama a fines de los años 80 cuando hizo en París el Instituto para el Mundo Árabe con una fachada repleta de gigantes obturadores, como los de las máquinas de fotos, que a la vez de controlar el paso de la luz, remitían a las geometrías orientales.  Esta vez, Nouvel usa esas formas hexagonales para construir una cúpula con forma de platillo de 180 metros de diámetro, donde abajo se organizan prismas irregulares surcados por canales de agua donde funcionan las salas y dependencias del museo.

La Filarmónica de Elba, en la ciudad de Hamburgo, fue otra de las obras impactantes que alumbró 2017. Algunos describen el proyecto de los suizos Herzog & de Meuron como “una inmensa ola de cristal sobre un lecho de piedra”. Ese lecho de piedra es en realidad una fábrica construida en los años 60, ahora reciclada para formar parte de este edificio multipropósito donde no solo funciona la espectacular sala filarmónica, un salón de música de cámara, restaurantes, bares, una terraza panorámica con vistas a la ciudad de Hamburgo y al puerto, también incluye departamentos, un hotel y varios niveles de estacionamientos.

 

El mar del conocimiento

Si las formas hexagonales del nuevo Louvre remiten a las mezquitas árabes y la superficie acristalada de la Filarmónica de Elba a un mar picado; el Centro Rey Abdulaziz para la Cultura Mundial en Dhahran, ubicado en Arabia Saudita, y diseñado por el estudio noruego Snøhetta, rinde homenaje al petróleo con una morfología que imita la figura de cantos rodados y que al estar revestidos en acero inoxidable brillan a la luz del sol. Pero, además del homenaje, este “puñado de piedras” alberga un museo, una biblioteca, un centro de conservación de archivos históricos, un auditorio y una biblioteca con unos 200.000 libros. La Biblioteca Tianjin Binhai, en Tianjin, China, diseñada por otro estudio vanguardista: los holandeses MVRDV, también tiene  200.000 libros. Pero, en realidad, fue pensada para albergar 1.2 millones de ejemplares. Para que parezca completa de libros, los responsables de  MVRDV llenaron las estanterías con falsos lomos de libros que están impresos en chapas de aluminio a la espera que la biblioteca se complete. La llaman el “mar de conocimiento” porque sus estanterías ondulantes y en forma de olas, como si fuera un “océano de libros”, envuelven en toda su altura un gran espacio en cuyo centro hay una esfera blanca de 21 metros de diámetro donde está el auditorio. En el proyecto original, esta esfera cuya superficie debía ser reflejante, estaba colocada de tal manera que permitía tener una visión panorámica del todo el interior de la biblioteca. La idea era que la biblioteca fuera un espacio de encuentro, un lugar para ver y ser visto. Pero al final, este volumen terminó siendo una prístina esfera blanca, casi como si fuera el iris de un gigantesco ojo.

Otro de los edificios impactantes del año es el Via 57 frente al río Hudson, Manhattan, proyectado por el estudio danés BIG-Bjarke Ingels Group. Via 57, es un conjunto residencial sobre el Río Hudson en Manhattan, proyectado por Bjarke ingels, quien diseñó un gigantesco edificio de viviendas de 77.100 metros cuadrados que combina la densidad del rascacielos neoyorkino con las cualidades de las construcciones con patio europeas. Ingels se las ingenió para que, dándole una curiosa forma piramidal, los departamentos (son 709) tengan buena vista y den al jardín interior de unos 2.000 m2.

 

Funcionales y espaciales

Pero hay otro tipo de arquitecturas, cuando a las necesidades funcionales y espaciales se les da un papel más importante que a las necesidades simbólicas o del marketing. Es aquí donde sobresale el edificio corporativo de Apple, en Cupertino, California, diseñado por el estudio inglés de Norman Foster, el mismo que diseñó la sede de gobierno porteño en Parque Patricios. Foster propuso para este edificio de unos 260.000 m2 un forma circular con un techo que tiene una “granja” solar que abastece, con sus paneles fotovoltaicos de energía limpia, al complejo.

La misma matriz geométrica tiene una obra argentina incluida en esta selección. Es el Centro de Tecnología Y-Tec en Berisso que diseñó el estudio Antonini-Schon-Zemborain, un edificio de laboratorios para YPF y el Conicet que explora la potencialidad del círculo para crear ámbitos “sociables”, propicios para la interacción informal de los investigadores.

Otra de las innovaciones   arquitectónicas argentinas que se destaca es el Banco Galicia, en el barrio porteño de Chacarita, proyectado por los cordobeses Atelman-Fourcade-Tapia. Este edificio, con diseño de última tecnología, propone una doble piel de vidrio facetada para controlar el sol en su interior y conseguir una imagen potente frente al parque.

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Lunes, 15 Enero 2018 16:56

En busca de ciudades que respiren

La arquitectura sustentable busca optimizar los recursos naturales y aprovechar las condiciones climáticas y geográficas donde se emplazan las edificaciones. ¿El objetivo? Disminuir su impacto ambiental. Este enfoque ecológico en la construcción ya no parece un concepto futurista, sino que es una realidad que crece cada vez más. La idea es construir edificios que se autoabastezcan de energía o que incluso pueden vender el excedente de lo que producen.

Uno de los pioneros en este concepto fue el austríaco Georg Reinberg, quien a fines de los 70 comenzó a desarrollar la “arquitectura solar” como respuesta a la segunda crisis del petróleo ya que Austria rechazó el uso de la energía atómica. Pero mientras en Europa cada vez son más las construcciones que aprovechan la energía solar, en América Latina, donde la radiación es mayor, aún es incipiente.

 

Informe de Naciones Unidas

Uno de los sectores que más huellas deja en el medio ambiente es la construcción. Según el Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, publicado en 2015 por las Naciones Unidas, los edificios del mundo representaron el 32% del consumo global de energía final y el 19% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que contribuyen al calentamiento global.

Según las proyecciones de este estudio, si no hay cambios significativos en la forma en que se hacen y crecen las ciudades, el consumo energético de los edificios a nivel mundial podría duplicarse o incluso triplicarse para el 2050. Por esto se ha comenzado a implementar nuevas formas de concebir el diseño arquitectónico para optimizar recursos naturales y los sistemas de edificación de tal modo que minimicen el impacto en el ambiente y la salud humana.

Pero la eficiencia energética es una de las principales metas de la arquitectura sustentable, aunque no la única. Esta exige una estrecha colaboración entre arquitectos e ingenieros. Los componentes medioambientales de un edificio no son accesorios sino que están diseñados para condiciones climáticas particulares. Es decir, no son solo una “piel decorativa” para cubrir una armadura. Este es un proceso de integración de factores estéticos, estructurales, sociales y ambientales en un todo orgánico.

 

En la región 

En América del Sur, varios países como Colombia promueven descuentos e incentivos fiscales para aquellos cuyas construcciones tengan un diseño sustentable y sean energéticamente eficientes. Son los llamados “créditos verdes”, los que buscan apoyar la creación y desarrollo de proyectos que promuevan la protección y conservación del medioambiente. Siguiendo con el ejemplo de Colombia, una de estas apuestas es el edificio del canal de televisión Telemedellín, que recientemente obtuvo su licencia Leed Gold, la cual certifica que se rige por estándares de optimización energética, uso responsable de materiales, disposición adecuada de aire e iluminación para el bienestar de sus habitantes y uso adecuado del recurso hídrico.

Cabe recordar que en 2015, coincidiendo con el Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Colombia se comprometió con reducir en 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030. Y para 2050, se espera que la economía nacional sea neutra en estas emisiones.

Lograr estas metas depende en buena parte de cómo se pueda reacomodar la producción nacional, comenzando por la construcción de viviendas y el desarrollo urbano, según dijo en abril del año pasado el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, durante la presentación de Edge, un programa que busca certificar en temas de sostenibilidad las construcciones nuevas.

No solo se trata de reducir el impacto de las construcciones por una preocupación ambiental, el cambio climático, como alerta la ONU, también supone una amenaza para las edificaciones tales como mayor frecuencia de vientos fuertes, inundaciones y el incremento del calor en las ciudades, que se dispara cuando la vegetación y el agua son reemplazadas por el hormigón y el asfalto y se exacerban por el exceso de automóviles. Se espera que esto agregue otros dos grados a las estimaciones del calentamiento global en las ciudades más pobladas para 2050.

En Chile, el primer ejemplo se dio en la ciudad de Antofagasta, cuando en 2014 se firmó un convenio entre la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios y la Cámara Chilena de la Construcción, con el patrocinio de los ministerios de Energía y Medioambiente y el Plan CREO Antofagasta, para fortalecer la demanda de viviendas con energías renovables y entregando facilidades crediticias para implementarlas.

En Argentina, comenzaron a desarrollarse los primeros proyectos de este tipo que se conocen como BIPV, Sistemas Solares Fotovoltaicos Integrados en Edificios (por sus siglas en inglés, Building Integrated Photovoltaics). Estos, consisten en la integración de paneles fotovoltaicos como cubierta o fachada del edificio, generando ahorro tanto en materiales como en los costos de la energía  eléctrica, reduciendo el uso de combustibles fósiles y de emisiones de carbono. Todo ello atendiendo a una estética innovadora, a un diseño moderno y sustentable.

Por otro lado, es posible también combinar la colocación de los paneles solares fotovoltaicos, los que producen la energía eléctrica con sistemas solares térmicos, para agua caliente sanitaria y calefacción, generando un mayor ahorro aún y también mejorando el beneficio para el medioambiente. “Para Argentina es un concepto de edificio novedoso, que combina la arquitectura con los sistemas de ahorro energético. La idea era dar una fachada que capture la energía del sol para producir energía renovable y, a su vez,  utilizar los techos para colocar termotanques solares”, explicó al diario La Nación, el especialista Pablo Greco. “Entendemos la palabra eficiencia energética como: primero, ahorro; segundo, generación sustentable y tercero, control de la eficiencia a través de sistemas automáticos, en un tipo de casa inteligente. Algo que podría llegar a mostrarse como tendencia en un futuro próximo en lo que es la arquitectura de Argentina”, afirmó Greco.

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Sábado, 13 Enero 2018 16:50

Presentan nuevo material aislante

Un nuevo material aislante económico y amigable con el medio ambiente han desarrollado un grupo de ingenieros de la Universidad de Colorado, Estados Unidos.

Este material tiene la capacidad de enfriar objetos incluso bajo la luz solar directa con cero consumo de energía y agua. Cuando se aplica a una superficie, esta capa plástica refresca el objeto extrayendo su calor para emitirlo en forma de radiación térmica infrarroja.

El nuevo material, podría proporcionar un recurso respetuoso con el medio ambiente para el enfriamiento de centrales termoeléctricas, que actualmente requieren grandes cantidades de agua y electricidad para mantener las temperaturas óptimas de funcionamiento para su maquinaria.

Este nuevo material mide apenas 50 micrómetros de grosor, ligeramente más grueso que el papel de aluminio de la cocina y económicamente puede fabricarse en rollos, lo que lo convierte en una tecnología potencialmente viable a gran escala para aplicaciones residenciales y comerciales.

El material se aprovecha del enfriamiento radiactivo pasivo, el proceso natural por el cual los objetos emiten calor en forma de radiación infrarroja, sin consumir energía. “Sólo con 10 a 20 metros cuadrados de este material en el techo podrían enfriar una casa en verano” afirmó uno de los ingenieros desarrolladores.

Además de ser útil para la refrigeración de los edificios y las plantas de energía, el material también podría ayudar a mejorar la eficiencia y vida útil de los paneles solares.

Con la luz directa del sol, los paneles pueden recalentarse a temperaturas que dificultan su capacidad para convertir los rayos solares en electricidad. Sólo mediante la aplicación de este material a la superficie de un panel solar, podemos refrescar el panel y recuperar un 1-2 % de eficiencia solar. Lo que a gran escala es una cantidad considerable. Los ingenieros Zhai Yao, Yaoguang Ma, Dongliang Zhao, Sabrina David, Runnan Lou y H.J. Smead, responsables del nuevo material, han solicitado una patente para esta nueva tecnología y están trabajando para explorar potenciales aplicaciones comerciales.

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Viernes, 12 Enero 2018 16:22

Un sauna dentro de un huevo solar

La creación del estudio Bigert & Bergström se inspira en el clima ártico de Kiruna, la ciudad sueca más próxima al Polo Norte, donde las condiciones de luz cambian con las estaciones de manera extrema: 24 horas de oscuridad o de sol pleno según sea invierno o verano.

Una de las últimas creaciones de los arquitectos suecos Mats Bigert y Lars Bergström es el Solar Egg, una gran escultura o un pequeño edificio, como se lo quiera ver, que tiene la forma de un huevo y resultó ser la estrella principal del último festival de diseño y arquitectura Swedish Design Moves que tuvo lugar en París en diciembre.

Desde el punto de vista urbanístico, el Solar Egg es un faro capaz de integrarse al paisaje reflejando los diferentes matices y tonalidades según la posición solar. En efecto, las láminas espejadas que conforman la cáscara del huevo se ensamblan de manera mutifacética, reflejando el sol, la ciudad, el cielo, la nieve y el entorno rural conformado por la actividad minera. La iluminación interior led se alimenta a través de los paneles solares que conforman la envolvente.

El interior del huevo se conforma a partir de paneles de madera de pino y álamo. En el centro del huevo se dispone la estufa a leña, con forma de corazón y terminada en hierro y piedra. Un conducto se eleva hasta lo más alto del huevo atravesando su parte superior, funcionando como chimenea.

El huevo mide 4 metros de alto por cinco de ancho y fue desarrollado por la firma Riksbyggen, una de las principales constructoras suecas, y tiene la doble misión de exhibir los últimos avances del diseño sueco, por un lado, y exponer a partir de esta creación diversas propuestas urbanas. “Estamos orgullosos de representar la arquitectura y el diseño de Suecia", declararon

Pero la propuesta del Huevo Solar también tiene que ver con la posibilidad de discutir el futuro de la planificación urbana y destacar a la ciudad de Kiruna como un ejemplo fascinante de sostenibilidad social.

El Huevo Solar fue recientemente reconocido con el Red Dot y el German Design Award y fue nominado a los Premios Internacionales de Londres y el Premio Sueco de Diseño. Además, Bigert & Bergström están preparando su exposición a gran escala en la galería Artipelag en Estocolmo.

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