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Como si se tratara de un proyecto “hazlo tú mismo” para decorar el hogar, cada vez son más los arquitectos que comparten planos y diseños de viviendas de forma gratuita y desinteresada, ya que el objetivo de este movimiento de casas de código abierto no es otro que el de democratizar el mundo de la construcción de hogares.

De hecho, convertirse en el fabricante de nuestra propia casa puede suponer un importante ahorro económico: la mayoría de proyectos de esta índole persiguen abaratar los costos y  promover prácticas de construcciones accesibles y sostenibles, especialmente dirigidas a aquellos que más lo necesitan.

 

Asequibles y descargables

Al igual que compartir código para que otros programadores puedan acceder a él y modificarlo ha supuesto una revolución en el software, la filosofía de código abierto en la construcción podría cambiar en un futuro la forma en la que construimos casas. Así lo han querido demostrar unos estudiantes de arquitectura daneses, quienes en colaboración con el laboratorio de diseño Space 10 han delineado y publicado los planos de una microvivienda elaborada con materiales sostenibles y asequibles. El primer prototipo se ha instalado en la ciudad danesa de Stevns y su construcción ha costado unos 8.000 euros.

Cualquiera podría descargarse los archivos de este diseño, comprar los materiales y seguir los pasos de fabricación de las distintas piezas que forman este rompecabezas de contrachapado que se ensambla gracias a una fresadora. A partir de este plano base, los dueños pueden mejorar y ajustar el propio diseño de la casa a los materiales disponibles, el clima local (esta cabaña en principio está pensada para un ambiente nórdico) o el estilo de vida de cada uno. Porque una de las claves de esta iniciativa de código abierto es que dichos proyectos sean versátiles y puedan adaptarse a las necesidades de cada cual.

Una de las plataformas que más proyectos de código abierto alberga en su biblioteca digital es WikiHouse. Allí, el estudio japonés Dot Architects ha publicado el diseño de una pequeña vivienda diseñada para espacios urbanos, donde la mayoría de muebles son plegables y cuenta con paredes móviles. Ubicado en un barrio de Pekín, los creadores de este proyecto buscaban un microhogar que pudiese ser transformable, a veces en espacio de trabajo, otras en dormitorio.

“Los límites entre el hogar y la sociedad cada vez se ven más borrosos debido al aumento de la economía colaborativa, los trabajadores nómadas y la tecnología”, argumentaron los diseñadores. Las plantillas de la casa están pensadas para que se puedan reproducir por medio de fresadoras guiadas desde un ordenador, cortando principalmente madera. Esto ha permitido a los arquitectos crear una casa para el ciudadano moderno y urbano de bajo coste y rápida de construir.

 

Grandes casas

Algunos estudios han apostado por abrir al mundo proyectos más ambiciosos que las anteriores microcasas. El estudio francés Studiolada Architects, por ejemplo, ha querido combinar elementos básicos sostenibles y asequibles para diseñar un hogar impresionante y ‘open source’.

Sustituyendo los principales materiales por madera, esta casa ubicada en Baccarat, en Francia, ha conseguido ser rentable y energéticamente eficiente. El resultado es una vivienda moderna con dos pisos, terraza, patio privado: aquí se pueden consultar los planos y estimaciones de coste de forma gratuita. Ahora bien, aunque puedas aprovecharte de diseños como estos, has de tener en cuenta que en España vas a necesitar un proyectista y un director de obra, según lo establecido en la Ley de Ordenación de la Edificación.

Paperhouses también ha decidido centrar su proyecto en diseños más ostentosos. Su objetivo es popularizar a través de la arquitectura de código abierto casas dirigidas a la clase media poniendo especial cuidado en los detalles. Mientras que muchos arquitectos piensan que su obra es única e irreproducible, los muchos profesionales (algunos de renombre) que trabajan para la plataforma Paperhouses creen que la colaboración entre usuario y el arquitecto puede dar resultados distintos e interesantes. La arquitectura de código abierto nace en un clima de compromiso social y medioambiental, ya que hay profesionales que quieren aportar su granito de arena para cambiar el modelo actual. Por ejemplo, las iniciativas Open Source Ecology y Open Building Institute están trabajando en el desarrollo de viviendas ecológicas, modulares, asequibles y de código abierto. Una unión entre arquitectos, ingenieros y agricultores para que la construcción de casas sea un proceso abierto y colaborativo.

En este sentido, se celebró hace unos años una competición de casas de código abierto para desafiar a profesionales del sector a diseñar una casa asequible y unifamiliar en la región de Ghana. La convocatoria fue un éxito y el ganador fue el estudio Blaanc, que diseñó una vivienda elaborada con materiales locales, ecológica y a un coste de unos 10.500 euros. Después, los planos quedaron a disposición de la población local.

Por otro lado, Alejandro Aravena, arquitecto chileno y ganador del prestigioso premio Pritzker 2016, sorprendió al mundo cuando ese mismo año decidió liberar y dejar en código abierto cuatro de sus proyectos de vivienda social para que todos los usuarios pudieran hacer uso libre de los planos.

Su estudio ELEMENTAL publicó en su web un breve resumen con los principios (la planimetría, cortes, secciones, alzados y detalles constructivos) que apuntalan estos proyectos de vivienda social. Aravena recalcó la necesidad de trabajar todos juntos en el desafío que supone la rápida urbanización alrededor del mundo. En definitiva, la arquitectura de código abierto viene a dar respuesta a un mundo cada vez más interconectado, colaborativo y concienciado. Se trata de una iniciativa aún en cimientos, pero con proyectos bastante ambiciosos y con futuro.

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Para construirse, la arquitectura depende de la tecnología; también para representarse. Actualmente, diferentes programas para dibujar siguen transformando de manera radical la manera en que se concibe y resuelve un proyecto arquitectónico.

El dibujo técnico que desde hace más de cien años utilizan los diseñadores, arquitectos e ingenieros, es un lenguaje que, al igual que el dibujo que realizan los niños, busca representar visualmente ideas de algo que no existe. Los símbolos y códigos que integran el dibujo constructivo tienen como finalidad la representación de los espacios y objetos lo más exactamente posible en forma y dimensiones.

Actualmente, los diferentes programas para dibujar están transformando de manera radical, además de la manera de dibujar, la manera como se concibe y resuelve un proyecto arquitectónico.

Para muchos proyectistas la computadora, más allá de utilizarla para sustituir al dibujo técnico a mano, se ha convertido en un espacio de pruebas del espacio físico, lo que detona una verdadera revolución en la manera de crear y construir.

La conexión entre el pensamiento, el ojo, la mano y el ratón del mouse son lo que en el presente siglo está haciendo visibles las fantasías de los nuevos creadores. Existen pogramas como AutoCAD y Revit han cumplido su misión como herramientas de dibujo; por ello, ahora su evolución se ha orientado hacia el diseño arquitectónico.

Las recientes versiones de estos programas aparecen como un instrumento para pensar y representar lo pensado, con el que el proyectista puede plasmar sus ideas de manera inmediata.

 

Simuladores 

De ambos programas, el que propone mayores innovaciones es Revit, enfocado a lo que se denomina como Modelado de Información de Edificios (BIM). Revit permite a los usuarios modelar en 3D, obtener todas las fachadas, cortes y detalles de un edificio desde que comienzan a elaborar la planta.

Lo que se hace con este programa es construir modelos 3D similares a los de los juegos de realidad virtual, en los que aparece una biblioteca de bloques y que con un simple clic se toman los diferentes elementos arquitectónicos, como muros, pisos, techos  y columnas. De esta manera. se seleccionan colores, texturas, materiales, mobiliarios, vegetación y todo lo necesario para darle forma y ambientación al espacio.

Esta manera de trabajar, reconfigura la relación entre lo concebido y lo construido, ya que abandona la preeminencia dada a la planta como generadora del proyecto.

Las nuevas herramientas digitales, además de transformar la forma de representación y creación, podrían simbolizar el primer desarrollo importante de la arquitectura desde los días del movimiento moderno, periodo en que esta disciplina experimentó uno de sus cambios más radicales.

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El People’s Pavilion, creado especialmente para la Dutch Design Week (Semana del Diseño Holandés), que tiene lugar en la ciudad Eindhoven, es un edificio en el que no se perdieron materiales durante su proceso de  construcción. Esta característica es precisamente la que lo hace único ya que para sus 250 metros cuadrados se pidieron “prestados” todos los materiales y fueron “devueltos” una vez desarmado.

El People’s Pavilion, según consigna la revista especializada ARQ,  se armó íntegramente con materiales prestados, que luego se devolvieron, lo que representa una nueva tendencia de trabajar con insumos 100 % materiales reutilizables que se recibieron en consignación, no solo por proveedores y productores tradicionales, sino también por los habitantes de la ciudad.  Casi un manifiesto de la nueva economía circular, el pabellón, proyectado por SLA arquitectos, con interiores de Overtreders, se construyó sin tornillos, pegamentos, taladros ni sierras.

Es así como vigas de hormigón y madera, artefactos de iluminación, elementos de fachada, revestimiento de plástico reciclado, e incluso el techo de vidrio, todos los materiales fueron devueltos sin daños.

Párrafo aparte merecen las tejuelas de colores llamativos que compusieron la fachada superior y le dieron un aspecto de torta de cumpleaños. Las tejuelas fueron el resultado del reciclaje de materiales plásticos de desecho doméstico recogidos por los residentes de Eindhoven. Por eso, una vez desarmado, fueron distribuidas entre los habitantes de la ciudad.

 

Construcción colaborativa

La experiencia del People’s Pavilion conduce a un innovador lenguaje de diseño que revela un nuevo futuro para la construcción sostenible: la construcción colaborativa, que se pone en marcha sumando métodos inteligentes de construcción y ensamblaje. La base del People’s Pavilion es una construcción de 12 pilotes de cimientos y 19 marcos de madera, diseñados en colaboración con Arup. Los marcos consisten en vigas de madera sin cepillar de dimensiones estándar, unidas con correas de acero. Los pilotes y los marcos de hormigón están conectados con 350 cintas tensoras, creando una estructura primaria de ocho metros de altura para el edificio de 250 m2.

El techo de vidrio se realizó usando un sistema que comúnmente se emplea para invernaderos. De este modo ingresa luz en el interior, cuya planta es similar a la de una iglesia. De hecho, los bancos de madera que se utilizaron durante la feria fueron prestados por Keizersgrachtkerk, una iglesia de Ámsterdam.

La fachada de vidrio en la planta baja es un remanente de una remodelación de la sede central de una empresa de tecnología local y se utilizó para una nueva oficina después de la feria de diseño. Las losas de hormigón del podio también fueron prestadas. Lo mismo que la iluminación, la calefacción, la barra y otros elementos interiores.

Curiosamente, tanto el arquitecto Peter van Assche, responsable de SLA arquitectos, y Overtreders W están ligados al diseño espacial. Van Assche fue investigador en el Laboratorio Espacial Europeo en Munich y se graduó en Teoría de la Información en la Universidad de Tecnología de Eindhoven. Pero cuando le tocó escribir su tesis en el Instituto de Matemáticas Experimentales de Essen, descubrió que lo apasionaba el diseño de edificios. Así que en 2001 se graduó en la Rotterdam Architectural Academy. Y en 2002 fundó la oficina SLA, con sede en Ámsterdam. La mayoría de sus obras tiene un fuerte mensaje conceptual, como el vecindario en el que los ancianos viven junto a los jóvenes, o el Centro de Aprendizaje de Naturaleza y Medio Ambiente en Ámsterdam, un edificio de escuela en el que los niños pueden experimentar y comprender qué es la sustentabilidad.

En cuanto a Overtreders W, se trata de una agencia de diseño espacial, fundada en 2006 por Reinder Bakker y Hester van Dijk. Graduados de The Design Academy en Eindhoven, actualmente tienen su sede en Amsterdam. Overtreders W ha diseñado varios restaurantes y pabellones, una fábrica de lana, un portal para el mercado al aire libre más grande de Ámsterdam y un pabellón de picnic móvil con un techo inflable luminoso.

Ambos aseguraron en su sitio web que “la basura es un recurso” y dicen que, en sus diseños, el objetivo es revelar la belleza de los materiales cotidianos, estimular la artesanía y el reciclaje de materiales, de manera de cuidar el medioambiente.

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La Maison Bernand, edificada en la Costa Azul, próximo a Cannes, es una de los ejemplos más llamativos de la arquitectura de mitad de siglo XX.  Construida en 1971, parece más un submarino o una representación cinematográfica retro-futura, que un edificio real, que fue renovado, tras una gran reforma que duró cinco años. La particularidad de esta construcción,  creación del arquitecto búlgaro Antti Lovag, es la de una casa parecida a un hormiguero en la que son humanos los que pasean a través de sus túneles y cavidades.

Con una visión única Lovag llamó a su proyecto “Habitologist”,  y lo definió como “una casa envoltorio que abarcaba las necesidades del hombre”. Edificada en la región de la Provenza junto a los Alpes y la Costa Azul es el primer trabajo del arquitecto húngaro a la cual se le sumarían posteriormente otras logradas construcciones como, Le Palais Bulles, un proyecto para el diseñador Pierre Cardin.

En concreto, Maison Bernad se construyó para un empresario francés con unas formas orgánicas que posiblemente fueran destinadas más a llamar la atención, que para vivir en ella.

En “Habitologist”, las paredes revestidas con extraños orificios sustitutivos a los ventanales de una casa convencional y sus pasillos recuerdan a un pasadizo de hormiguero realizado a escala humana. Sus impresionantes vistas al mar Mediterráneo es otro de su atractivo principal, realmente sorprende encontrar en plena Provenza una casa con un diseño tan singular y construida hace 46 años.

Antti Lovag concibió esta casa encuadrando las vistas más espectaculares con las zonas principales de la vivienda, a partir de ahí se conectaron las habitaciones mediante largos pasillos de metal. Las renovaciones de la Maison Bernad han sido supervisadas por la arquitecta Odile Decq, cosa que a la profesional le ha deleitado entre tanto arte y excentricidad. Estoy convencida que ha colmado el trabajo de Lovag dando ese punto extravagante y actual que le faltaba por completar en nuestros tiempos y que al gran arquitecto no le habría importado en absoluto.

 

Arquitectura orgánica

Antti Lovag, quien falleció en el 2014, fue uno de los altos exponentes de lo que se denominó como “arquitectura orgánica”. De hecho, en la década de 1960, trabajó con Jacques Couëlle, uno de los primeros arquitectos en desarrollar ese estilo de arquitectura en Francia. A principios de los años setenta inició la construcción de la casa Bernard donde implementó su radical e innovador diseño de viviendas.

La arquitectura orgánica u organicismo arquitectónico es una filosofía de la arquitectura que promueve la armonía entre el hábitat humano y el mundo natural. Mediante el diseño busca comprender e integrarse al sitio. El estilo orgánico es un movimiento arquitectónico que se deriva del funcionalismo o racionalismo y que puede considerarse promovido fundamentalmente por los arquitectos escandinavos en la década 1930-40 y por el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright.

Lo que deseaba transmitir con la mansión su diseñador  Antti Lovag  era el círculo, en materia de construcciones,  como una forma simple y básico de cualquier vida, por lo que él, antes que arquitecto, se definía a sí mismo como “habitólogo” y preconizaba la “democracia de proximidad” como principio de urbanización.

Lo cierto es que la Mansion Bernard sigue cautivando por su estructura de “hormiguero”,  sus colores exteriores e interiores que recuerdan a la década del setenta. Hoy es una visita obligada para quienes se maravillan por los estilos arquitectónicos no tradicionales, pero, para preservar el misterio y su encanto, las visitas guiadas se realizan con los móviles en modo silencioso, los animales no están permitidos, los videos y fotografías están prohibidos desde cualquier dispositivo y no se facilita la ubicación real de la casa, ni siquiera en el mapa aparece su lugar específico, sólo una señas donde más tarde el trayecto se desvía.

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La “Vivienda Ampliada” es el término utilizado para el sistema de construcción que se extiende ocupando metros cuadrados disponibles o añadidos que no forman parte de su superficie útil inicial. De esta manera, los nuevos espacios pueden crecer hacia el interior o exterior del volumen inicial de la vivienda. Un ejemplo del tipo de espacios que se añaden podrían ser terrazas, balcones o altillos, por ejemplo.

En Batam, considerada la ciudad de crecimiento más rápido del mundo, la “Casa Ampliable” se ha transformado en un modelo de vivienda autosustentable y con capacidades productivas propias, ya que se trata de una respuesta sostenible a los desafíos que plantean las ciudades de rápido desarrollo, como el caso de la referida, ubicada en el archipiélago Riau, en Indonesia, que originariamente fue habitada por pequeños pueblos de pescadores muy dispersos.

Pero un acuerdo de libre comercio entre Indonesia y Singapur produjo una explosión migratoria en Batam, que rápidamente se convirtió en una ciudad cosmopolita de más de un millón de habitantes, cuyas edades no superan los 40 años. En 2015, Batam fue nombrada la ciudad de más rápido crecimiento en el mundo.

 

Cinco principios

Como consecuencia, la ciudad se enfrentó a grandes problemas de planificación: ¿Cómo acomodar la abrupta afluencia de población interna? ¿Cómo proporcionar suficientes viviendas y sistemas adecuados de agua y alcantarillado? ¿Cómo financiar una infraestructura de transporte y construir suficientes escuelas, universidades y hospitales?

La premisa básica del proyecto fue permitir que el edificio se configure de manera flexible en torno a las fluctuantes variables de consumo energético y producción de desechos. Según definen los autores, “como este metabolismo suele ser desigual y a menudo precario, es importante que la arquitectura se convierta en generadora de ingresos”.

La casa está diseñada en torno a los siguientes cinco principios: uno, a la que los proyectistas bautizaron como “Sándwich”, es un concepto modular compuesto por un techo izable, el piso y los cimientos (el pan), que pueden soportar hasta tres pisos adicionales (el relleno).

Este sistema permite una financiación por etapas. En un principio el desarrollador proporciona el techo y las fundaciones, mientras que los residentes van aportando "el relleno" según lo exijan sus circunstancias y su presupuesto.

Es decir, según el crecimiento familiar y las posibilidades de financiación irán agregando niveles y desarrollando nuevos espacios.

 “El segundo punto, puntualizaron los proyectistas, tiene que ver con la densidad doméstica. La casa fomenta la densificación a nivel vertical, respaldando los beneficios de la ubicación conjunta de las viviendas”. También ayuda a reducir la posibilidad de ocupar los lotes circundantes para destinarlos a huertas urbanas.

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