JoomlaLock.com All4Share.net

Con más de 20 años de experiencia en la planificación, diseño y construcción de nuevos edificios, infraestructura pública y paisaje urbano, el urbanista Uwe Brandes participó en el 2º Congreso Internacional de Urbanismo y Movilidad, denominado “La Ciudad que Queremos”, organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde expuso sus conocimientos y experiencia en base a una pregunta: “¿Cómo serán las ciudades en 2050”.

Durante el congreso, Brandes, que además es profesor de Planificación en la Universidad de Georgetown y autor de varios libros sobre arquitectura y urbanismo, sostuvo que  “vivimos en una sociedad compleja, desigual y cambiante y la ciudad modelo 2050 deberá incorporar esa diversidad”.

En este contexto, se refirió a las ciudades del futuro y explicó por qué prefiere hablar de city builders (constructores de ciudades) y no de urbanistas. “Es un término más ligado a la acción. Las ciudades son elementos vivos y la gente tiende a identificar a los urbanistas como personas que trabajan detrás de un escritorio y sólo en cuestiones de arquitectura. Hoy la profesión está más atravesada por temas sociales que por lo meramente proyectual”, afirmó.

 

Pensar el futuro 

Esta visión nueva y expandida de la profesión implica muchas más cuestiones que las tradicionales. “Tenemos que pensar en términos energéticos, medioambientales, económicos, laborales y culturales. En cómo organizar, más que en cómo construir. Los gobernantes piensan en políticas e inversiones y nosotros pensamos en términos de barrios y de convivencia”.

Sostuvo además que uno de los desafíos del urbanismo actual es cómo generar identidad. “Mucha gente le teme a la globalización, porque piensa en que se va a perder el espíritu de las ciudades. Sin embargo, la autenticidad va cambiando. Lo primero que hay que hacer es saber escuchar, entender e interactuar con la gente de la ciudad y con los nuevos. Tenemos que pensar en las ciudades de una nueva manera. Asegurarnos de que todos se sientan bienvenidos, de que todos la pasen bien. Encontrar formas para que la gente viva en paz y pensar en la seguridad también como un tema de urbanismo. Este es un desafío importantísimo en los Estados Unidos. En nuestras ciudades convive gente de diferentes razas y orígenes, muchas veces aisladas y enfrentadas. Tenemos que asegurarnos de que vivan en paz”.

Brandes aseguró que el gran desafío del city builder es escuchar y entender las historias y las culturas de esa gente nueva que viene a integrarse a la ciudad. “Todos quieren que sus hijos tengan una vida mejor, ese es un deseo universal. Las personas que migran van a ciudades en las que piensan que van a progresar. Entonces, debemos partir de generar condiciones más igualitarias de acceso al trabajo, a la educación, a la movilidad, a los servicios de la ciudad”.

El urbanista advirtió que los riesgos económicos son un tema por el que hay que preocuparse, sobre todo en términos urbanos. “La gente hace dinero y vive en la ciudad. Yo me pregunto cómo va a hacer dinero la gente en 14 años. Estamos asistiendo a una revolución digital, que cambia nuestra relación con el mundo a cada instante. Los vehículos autónomos son un buen ejemplo. ¿Qué va a pasar cuando los ómnibus y los camiones se manejen solos? Millones de personas perderán sus trabajos y así sucederá con decenas de oficios. Obviamente, se notará mucho más en las ciudades que en el campo. La economía rural es mucho más estable”, sostuvo aunque se mostró optimista. “Pienso que va a haber otros trabajos, pero va a haber que adaptarse a ellos. Hay cambios que se vienen y que hay que prevenir sus consecuencias. Educar a las futuras generaciones en los nuevos saberes, pensar en cómo reconvertir a los adultos que sean desplazados”, afirmó.

Publicado en Noticias

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad y la depresión son enfermedades muchas veces relacionadas con el trabajo, lo que genera menor productividad y mayor ausentismo. Es por eso que las empresas están cada vez más preocupadas por generar ambientes laborales saludables. Sin embargo, mientras las oficinas modernas, de espacios abiertos, promueven la comunicación en los lugares de trabajo, el ruido y las distracciones producen una gran cantidad de molestias.

Una encuesta de la Universidad de Sydney, Australia, el 50% de las personas que trabajan en una oficina abierta critican la falta de privacidad acústica, la condición que encuentran como la más molesta de su entorno de trabajo. Por otro lado, investigaciones de la Universidad de Estocolmo, Suecia, muestran que la gente que trabaja en oficinas abiertas tiene mayor tendencia a pedir licencias médicas. Otros estudios demuestran que el ruido puede reducir la productividad en un promedio del 10%.

 

Avances tecnológicos

Consultado por el suplemento ARQ del diario Clarín, Gabriel Caruso, arquitecto y director del área de Project Management para Argentina y Uruguay de Colliers International, señaló que por esas razones, hoy, las corporaciones se enfocan en el análisis de la forma de trabajo, el cambio generacional y las nuevas necesidades.

Uno de los factores que facilitan este cambio son los avances tecnológicos. “El uso de la tecnología provee soluciones innovadoras que integran el movimiento y la adaptabilidad al mobiliario de trabajo, como la inclusión de sensores que nos informan el uso y respuestas del usuario, recomendando mejores posturas y evitando así el sedentarismo”, sostuvo el especialista.

Caruso señaló que durante el NeoCon 2018, una convención que tiene lugar en Chicago desde 1969, donde se presenta lo más nuevo en diseño para usos comerciales e industriales e ideas innovadoras del ámbito corporativo, se vio como novedad la incorporación de los phonebooth,  cabinas de buena acústica que ofrece al empleado un espacio para mantener una llamada sin generar molestias al resto de los colaboradores.

 

Cabinas

En la muestra, la firma Framery, una compañía dedicada a la fabricación y desarrollo productos acústicos, también presento su cápsulas acústicas que vienen en tres modelos. La más pequeña de sus cabinas, Framery O, es un receptáculo cerrado para uso individual, ideal para hablar por teléfono o mantener video conferencias. La 2Q permite reuniones de cuatro a seis personas y la Q es perfecta para reuniones de dos personas. La gran ventaja de estas cabinas es que se pueden instalar y usar en el mismo día sin comprometer el funcionamiento de una oficina de planta abierta. Pueden ubicarse en lugares estratégicos sin demandar grandes reformas.

Productos como estos buscan solucionar los problemas que generan las distracciones en el entorno laboral, las que se deben principalmente a llamadas telefónicas y las típicas reuniones informales que suceden en las oficinas abiertas. Está comprobado que las conversaciones de terceros son las que producen la mayor interrupción en el flujo de trabajo. De hecho, estudios de la Universidad de California muestra que los empleados necesitan cerca de 20 minutos para volver a concentrarse luego de una pequeña distracción.

A pesar de los problemas acústicos, en términos de arquitectura, las plantas flexibles son beneficiosas en muchos sentidos. “Permiten mejor aprovechamiento del metro cuadrado y por lo tanto el aspecto económico del usuario”, explicó Caruso, y agregó: “Su auge se debe, en parte, al cambio generacional que modificó la forma de trabajo, a la vez que se generaron nuevas dinámicas laborales por el cambio tecnológico en donde se facilitó más el trabajo colaborativo”.

En las oficinas abiertas, al tener espacios diseñados acorde a cada tipo de área, se facilita el desempeño del empleado con mayor comodidad para el desarrollo de las tareas. “El espacio flexible también promueve la comunicación. Es por eso que pequeños equipamientos como los phonebooth pueden mejorar su mayor debilidad”, añadió el especialista a ARQ.

En esa búsqueda de privacidad, la firma De Vorm tiene su Pod PET Felt Privacy Chair, creada por el diseñador Benjamin Hubert.  Esta “silla de privacidad”, tal como se la ha bautizado, está pensada para áreas de descanso en oficinas y aún en viviendas. Sus altos laterales amortiguan los sonidos y aumentan la sensación de privacidad aún en lugares llenos de gente. Material y diseño aíslan a los usuarios de su entorno, y le permite trabajar de manera relajada y concentrada.

 

Sillas “capullos”

En el mismo rubro se inscriben otros productos como la silla Busby de Naughtone pensada como un “cocoon” (capullo) que sirve de refugio para los empleados que trabajan en oficinas abiertas, adecuado para que una persona haga llamadas telefónicas confidenciales, y con la capacidad de juntar dos o más piezas para un espacio más colaborativo. “Hay que tener en cuenta que el diseño de los espacios de trabajo ha ido mutando en relación con los cambios generacionales y la evolución de la tecnología”, afirmó Caruso y agregó que las oficinas se “democratizaron en pos de un bienestar general”.

En cuanto a lo que se viene en el futuro, el especialista afirma que el el diseño y las soluciones técnicas continuarán acompañando al cambio generacional y la versatilidad en la que se trabaja. “Creemos que se perderán aún más los límites de horarios y espacios, que la componente tecnológica tendrá mayor peso y que, de esta manera, se acortarán las distancias”, sostuvo.

Publicado en Noticias
Miércoles, 19 Septiembre 2018 19:52

Fachadas surrealistas en el Museum Garage

Las fachadas son, sin dudas, los principales atractivos de un edificio o de una construcción. Un claro ejemplo es el Museum Garage de Miami, un complejo de siete pisos, que concentra espacios comerciales, áreas públicas, y un estacionamiento con capacidad para 800 vehículos. Inaugurado hace unos meses, sus fachadas generan una imagen surrealista como consecuencia de la combinación de cinco intervenciones artísticas.

La historia de este edificio se remonta a 2015, cuando el promotor del Distrito del Diseño de Miami, Craig Robins, encargó al arquitecto Terence Riley desarrollar conceptualmente el proyecto, quien tuvo la idea de invitar a cinco estudios de arquitectura de todo el mundo: WORKac, J Mayer H, Clavel Arquitectos, Nicolas Buffe y K / R. A. A. cada uno le asignó un área para que crearan libremente y como resultado quedó esta verdadera obra de arte.

El estudio J Mayer H, con sede en Berlín, diseñó una fachada titulada XOX (abrazos y besos en inglés) que se encuentra en la esquina del edificio. La intervención se compone de grandes volúmenes de formas sinuosas con rayas rojas y azules, que se mezclan con pantallas metálicas lacadas en blanco. Las piezas parecen un rompecabezas que flota por encima del edificio. Un detalle, además, es que de noche las pantallas blancas se retroiluminan.

La intervención del equipo de WORKac, fue más allá de una simple piel, su fachada adquiere un cierto volumen pero alberga en altura una auténtica Granja de Hormigas (así es el título de la intervención). Se trata de espacios en miniatura que recrean un jardín, una biblioteca, un espacio de arte y un patio de recreo. Las áreas de circulación aparecen y desaparecen detrás de una pantalla de metal perforada.

Otra de las intervenciones que se destacan es la que diseñó la firma española Clavel Arquitectos. Se trata de una cuadrícula de 45 vehículos pintados en tonos dorados y plateados. Con el título Atasco urbano, esta obra se inspira en el renacimiento de la vida urbana en el Distrito del Diseño de Miami, donde las estructuras antiguas se convierten en espacios revalorizados.

El estudio neoyorkino K / R. A. A. ha diseñdo una fachada estampada en naranja y blanco que toma su forma de las barreras de trafico de EEUU. Bautizada como Barricada, en la obra sobresalen grandes cubos de hormigón que parecen volar sobre la acera.

Por último, el artista francés Nicolas Buffe, creó una composición con enigmáticas figuras en chapa negra cortada con láser y plástico de resina de fibra. A nivel de calle, como si de un edificio renacentista se tratara, el diseñador colocó cuatro cariátides (figura femenina esculpida, apoyada sobre una columna, con un entablamento que descansa sobre su cabeza), con función de columna de siete metros de altura a la entrada y a la salida del garaje. La instalación denominada “Juego serio” es el resultado de la yuxtaposición de las dos obsesiones del autor: el anime japonés y la arquitectura barroca y rococó.

Publicado en Noticias

Ubicado muy cerca de Zurich, el edificio Ballet Mécanique está integrado por cinco unidades de viviendas distribuidas en tres pisos. Su autor, Manuel Herz, nombró así al edificio por el movimiento que despliega su fachada. En los cuatro lados del Ballet Mecánico las paredes de los dos niveles más bajos se abren mediante sistemas hidráulicos para formar balcones, pantallas y aleros de colores.

El edificio cuenta con elementos móviles de distintos tamaños. Los más grandes alcanzan a transformarse en balcones enmarcados por barandas plegables y se ubican frente a las salas de estar de cada departamento. En tanto, los paneles más pequeños se pliegan para formar balcones estáticos que funcionan como extensión de las habitaciones o como persianas.

Este sistema de aberturas funciona como protección solar y, al mismo tiempo, genera espacios residenciales más introvertidos cuando están cerrados. Por el contrario, cuando están abiertos, acercan la vegetación del entorno a los interiores. La idea de Herz fue generar un espacio intermedio entre el exterior y el interior, como una especie de ambiente de transición. Con esta intención, el arquitecto diseñó un bloque de viviendas que remite, en su estética, al Museo Heidi Weber de Le Corbusier. El resultado es un edificio que cambia de apariencia, desde un cubo monótono a una forma colorida e irregular, a partir del movimiento de las persianas.

Cada una de las persianas móviles está pintada del lado interno con distintos tonos de rojo y azul pensados en función de su vínculo con el museo, así como con la decoración de los departamentos. De superficies pálidas, los ambientes se tiñen de los tonos de los paneles por acción de su posición y el paso de la luz natural.

Publicado en Noticias

El hotel circular ecosostenible “Svart” tendrá un sistema innovador donde, mediante la electricidad generada por paneles solares y aprovechando la luz y el calor del sol hasta su último rayo, se transformará en el primer edificio de este tipo que produzca materia energética positiva.

El nombre de este, hotel ‘Svart’, que significa “negro” en noruego, es un homenaje al hielo azul oscuro del glaciar Svartisen y al propio nombre Svartisen, que denomina a esta masa de hielo que cubre una extensión total de 370 kilómetros cuadrados a solo 20 metros sobre el nivel del mar.

Como la palabra para designar el “negro” y el “azul” es la misma en el idioma noruego antiguo, esta denominación es una referencia al patrimonio natural de Svartisen, su precioso glaciar y su entorno natural, explica la firma Snøhetta (https://snohetta.com), que ha proyectado este hotel.

Además de simbolizar y homenajear el espectacular ecosistema y el clima del norte noruego, el hotel será el primero del mundo en materia energética positiva (Energy Positive) situado sobre el círculo polar ártico y diseñado de acuerdo a una norma denominada ‘Powerhouse standard’, de acuerdo a Snøhetta.

Esta norma es una colaboración entre Snøhetta, las firmas Entra, Skanska y Asplan Viak, y la organización ZERO, y se aplica a los llamados “plus house” o “Casas Plus”, edificios productores de energía que, en el transcurso de 60 años generarán más energía renovable que el total de energía que se necesitaría para construir el edificio, producir sus materiales, sostener sus operaciones diarias y demolerlo.

En comparación con un hotel equivalente construido de acuerdo con las normas modernas de construcción en Noruega, este hotel reducirá el consumo anual de energía en alrededor de un 85%, y se convertirá en el edificio construido bajo el estándar Powerhouse más septentrional del mundo, según Snøhetta.

Consultada sobre el plan de construcción del hotel “Svart”, Therese Sanni, coordinadora de comunicaciones de Snøhetta adelanta que está programado que este edificio comience a construirse aproximadamente en un año, y abrirá sus puertas en 2021

“La construcción de un hotel de bajo impacto ambiental y positivo en energía es esencial para crear un destino turístico sostenible, que respete las características únicas y preserve la belleza natural de un entorno tan precioso, con raras especies vegetales, una particular fauna, unas aguas limpias y el hielo azul del glaciar Svartisen”, señalaó el socio fundador de Snøhetta, Kjetil Trædal Thorsen.

 

Arquitectura vernácula

Añadió que el cuerpo circular de ‘Svart’ se extenderá “desde la costa a los pies de la montaña de Almlifjellet hasta las claras aguas del fiordo de Holandsfjorden, y esta forma de círculo proporcionará una vista panorámica del fiordo y una experiencia de vivir próximos a la naturaleza, a quienes ocupen el hotel”.

Según Snøhetta, este proyecto se inspira en la arquitectura vernácula local en forma de “fiskehjell” (estructura de madera en forma de letra A para secar el pescado) y el “rorbue” (un tipo tradicional de casa de temporada utilizada por los pescadores).

 

Mirador circular

Los postes del ‘Svart’ formarán un malecón de madera para que los visitantes puedan pasear en verano, y en invierno. Ese mismo paseo marítimo se podrá utilizar para almacenar embarcaciones y kayaks, en tanto que la altura de la estructura permitirá a los remeros navegar bajo el cuerpo del hotel, según sus diseñadores.

Para alcanzar el estándar de Powerhouse, los arquitectos han realizado un mapeo de cómo se comporta la radiación solar en relación al contexto montañoso a lo largo del año, para optimizar la captación de energía, según la mencionada compañía.

Los resultados de este estudio hicieron aconsejable el diseño circular del hotel, en el que tanto las habitaciones como los restaurantes y terrazas están estratégicamente situados para aprovechar la energía del Sol durante todo el día y todas las estaciones, señala la compañía de Oslo.

Añadieron que el techo del hotel estará cubierto con paneles solares producidos mediante energía hidroeléctrica limpia, lo que reduce aún más la huella de carbono de este edificio.

Las terrazas aisladas proporcionarán un juego de sombras en la fachada del hotel, la cual ofrecerá protección de la radiación solar en verano, cuando el sol está alto en el cielo, eliminando la necesidad de refrigeración artificial, señalaron.

Durante los meses de invierno, cuando el sol esté bajo en el cielo, los grandes ventanales de la fachada permitirán un máximo de insolación para aprovechar la energía térmica natural del Sol.

El hotel también utilizará pozos geotérmicos (una fuente energética que aprovecha calor natural del interior de la tierra) conectados a una máquinas denominadas ‘bombas de calor’, que se utilizan para calentar el edificio, reduciendo, así, el consumo total de energía del edificio, según sus proyectistas.

 

Sol de medianoche

Consultada sobre la dificultad de “cosechar” la luz del sol en el Ártico, Therese Sanni, coordinadora de comunicaciones de marketing de Snøhetta explicó a la agencia de noticias EFE desde la sede de la firma en Oslo (Noruega), que la idea de que en esa región escasea la luz solar “no es del todo cierta”.

“En realidad, debido a las características de la irradiación solar que recibe esta zona en verano, su producción anual de energía fotovoltaica será mayor que la cantidad de energía de este tipo que se podría ‘cosechar más’ al sur”, explicó Sanni.

“Esto significa que en verano, cuando la luz del día es abundante, el exceso de electricidad producido por los paneles solares del ‘Svart’ se venderá a la red eléctrica local”, mientras que “en invierno, el hotel comprará electricidad de la red eléctrica”, señaló la portavoz de Snøhetta.

Publicado en Noticias
Página 1 de 12
Top