JoomlaLock.com All4Share.net

Antiguamente se creía que el confort y la ecología eran términos antagónicos. Es decir, para disfrutar del confort el ser humano debía agredir al medioambiente o, al menos, no cuidarlo. La nueva arquitectura, liderada por una generación  de profesionales jóvenes, ha demostrado que ambos términos ya no están enfrentados y que, de hecho, puede ir de la mano. Y es que la nueva arquitectura propone confort, sustentabilidad y ecología. Estos son algunos de los edificios más reconocidos, y admirados, en este aspecto. 

En este sentido, Miguel Díaz, responsable del laboratorio de ideas de Ruiz Larrea & Asociados, estudio con base en Madrid y pionero en el desarrollo de la arquitectura bioclimática en Europa, explicó a la publicación Arquitectura & Diseño que “en una casa sostenible vives mejor. Si además la vivienda exhibe el certificado BREEAM el propietario se asegura que la sostenibilidad y el aspecto ecológico de la construcción está asegurado. Será más luminosa, habrá menos ruido y disfrutarás de mayor confort térmico y de mejor calidad del aire”.

El BREEAM al que hace referencia Diaz es el”Método de Evaluación Medioambiental del Organismo de Investigación de la Construcción”, mundialmente conocido por sus siglas en inglés. Fue creado en 1990 en el Reino Unido y hoy ya registra más de 270 mil edificios certificados en 63 países. Su éxito y calidad demostrada lo han convertido en un referente del rendimiento medioambiental, entregando reconocimiento y garantías a quienes lo aplican. En el continente europeo, el certificado BREEAM se está imponiendo en la arquitectura residencial y otro tipo de edificios “por ser el más riguroso y el más global”, agregó Díaz

A continuación algunos de los edificios modelos en este aspecto, que cuentan con el certificado BREEAM.

 

Lagasca99. Además de ostentar el precio del metro cuadrado de media más caro de España para una obra nueva, el proyecto residencial Lagasca99 –44 apartamentos de entre 330 y 700 metros cuadrados–, del arquitecto Rafael de la Hoz, exhibirá también el certificado BREEAM, lo que ha llevado hasta controlar al detalle la demolición previa para maximizar el reciclaje de residuos.

 

Fairyland Guorui. Ejemplo de la mejor arquitectura bioclimática, el complejo residencial Fairyland Guorui a las afueras de Pekín, diseñado por UNStudio, disfruta de un bulevar junto al río y de otro arbolado, así como de un gran jardín central para fomentar el tránsito peatonal, ya que los automóviles están confinados a una esquina.

 

Sede de Bloomberg. Siempre a la vanguardia de la arquitectura, Norman Foster diseñó en Londres para su amigo Michael Bloomberg la sede europea de su corporación homónima con los últimos avances en arquitectura sostenible.

 

Madrid 0,0. El complejo residencial de 98 viviendas Madrid 0,0, proyectado por Ruiz Larrea & Asociados a las afueras de Madrid, tendrá la mínima necesidad de sistemas activos de calefacción y refrigeración, además de estar adaptado a distintos tipos de usuarios y usos en el tiempo, compatibles con espacios de trabajo individuales y colectivos.

 

119 Ebury Street. El proyecto de reconversión de un antiguo hotel en tres apartamentos dúplex 119 Ebury Street, obra de David Morley Architects, fue el primero del Reino Unido en alcanzar la calificación de excelente en la fase de diseño, ganando los premios BREEAM 2015 en la categoría residencial. Entre las soluciones sostenibles destaca la ventilación mecánica con recuperación  de calor y el reaprovechamiento de las aguas grises.

 

Timmerhuis. La modularidad del edificio Timmerhuis proyectado por el estudio OMA para el ayuntamiento de Róterdam (Holanda), con apartamentos en sus plantas superiores, genera la máxima eficiencia, actuando sus dos atrios como grandes pulmones.

 

Pathé Films. La exquisita transformación de los antiguos estudios de cine Pathé Films, en el Soho londinense, en apartamentos de lujo, llevada a cabo por Sheppard Robson, obtuvo la máxima calificación BREEAM para las partes remodeladas.

Publicado en Noticias

En el trabajo, presentado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Lucía Dean señala la necesidad de construir “vínculos de cooperación entre lo nuevo y lo existente” para “establecer relaciones más complejas en las edificaciones finales”.

Según el documento, del que se hizo eco la revista Propiedades, “en la actualidad, el debate sobre la estrategia que la ciudad debe asumir para construir relaciones más justas y sustentables posiciona al suelo urbano en un lugar de privilegio”.

En ese contexto, “la posibilidad de acceso a servicios y el contar con infraestructuras adecuadas se vuelve un diferencial a la hora de pensar la ciudad” y “la función social del suelo y el acceso equitativo a las zonas mejores servidas se vuelve la principal dificultad a la hora de pensar en la construcción de nuevas viviendas”.

Hoy en día, indica Dean, “los diferentes organismos se plantean la elaboración de políticas que ataquen la subutilización de los espacios urbanos” y, a raíz de esto, existe la “oportunidad de repensar ese sustrato existente para poder desarticular los imaginarios que muchas veces acotan las posibilidades de intervención”.

Desde su perspectiva, la necesidad de construir más viviendas motiva que se traslade el “enfoque cuantitativo a uno cualitativo”, mirando la ciudad “ya no desde la densidad sino desde la intensidad de uso”.

“Esto contrasta con la necesidad de un uso más intensivo de las zonas centrales y podría ser el resultado de la incapacidad de la propia trama urbana de responder a la necesidad de espacio semipúblico con modelos de mayores densidades”, señala el estudio.

En este contexto, agrega que  “habiendo cambiado el funcionamiento de la ciudad, las viviendas continúan respondiendo a lógicas anteriores y, en los casos de densidad elevada, en lugar de reelaborar el esquema previo, renuncian tanto a espacios abiertos como a áreas semipúblicas sin que en la mayoría de los casos los habitantes puedan volcar dichas actividades a los espacios públicos”.

 

Soluciones habitacionales

La autora propone, además, revisar el concepto de obsolescencia de los espacios edificados. Cree que lo mejor es realizar un reordenamiento de la ciudad, especialmente de los espacios ocupados para intervenir en ellos y crear soluciones habitacionales en la trama urbana.

“Allí donde las relaciones que establece la vivienda han quedado desfasadas de las transformaciones del habitar actual, se abre un abanico de oportunidades de modificación de las condiciones de uso que sólo es posible a través de la transformación”, sostiene. Dean.

“Reconceptualizar el patrimonio existente como un espacio de oportunidad para operar fuera de las constreñidas reglas de juego de la construcción en la actualidad nos interpela sobre nuestra propia realidad construida. ¿Son nuestros espacios centrales lugares obsoletos en términos de infraestructura edilicia? ¿Es necesario la aplicación de estrategias de sustitución para redensificar las áreas altamente servidas o existe una operativa alternativa? ¿Qué posibilidades se encuentran en la sinergia entre la vivienda existente y la vivienda nueva? ¿Es posible construir edificaciones que a su vez aporten a una recodificación de lo existente?”, añade. Por este motivo es que propone “explorar” vínculos de “cooperación entre lo nuevo y lo existente”.

“Ello nos permitiría primeramente, establecer relaciones más complejas en las edificaciones finales ya que son el resultado de la particularidad del caso concreto de un sustrato existente y no la aplicación de reglas genéricas de obra nueva. Por otra parte, se disminuyen costos tanto de demolición como de cimentación que permiten pensar en mayores inversiones. Asimismo, refuerza las estrategias de densificación en zonas altamente servidas despegándose de operaciones puntuales de alto aprovechamiento del padrón para realizarlas de forma extensiva en densidades medias”, sostiene la profesional.

Dean subraya que “gran parte del tejido existente en zonas centrales está compuesto de viviendas unifamiliares de uno o dos niveles” que “muchas veces responden a condicionantes de una realidad ya no existente, tanto en su interior como en su relación con el entorno”.

Dean concluye que “ningún soporte es neutro y ser conscientes de las condicionantes que tiene cada uno es fundamental a la hora de diseñar. Pensar el entorno en clave estática nos priva de la capacidad creadora de la realidad y de la riqueza que contienen los procesos híbridos por fuera de los límites abstractos de ordenación”.

Publicado en Noticias

El desarrollo de fachadas vegetales y huertos urbanos es uno de los principales objetivos de quienes promueven la expansión de las ciudades con criterios de sostenibilidad social y ambiental. En este contexto, es que desde la Sociedad de Arquitectos del Uruguay se entiende necesario capacitar en estas herramientas. Para ello recurrió a la Universidad Politécnica de Madrid y su curso “Ciudades verdes; Naturación y agricultura urbana” para instrumentar una capacitación a desarrolladores, arquitectos y otros profesionales que trabajen en la edificación de inmuebles, según informó la revista Propiedades

Según se explicó desde este centro de capacitación, “desde la Revolución Industrial, las ciudades han tendido a expulsar la naturaleza de sus calles. La preocupación ante las recientes catástrofes naturales ha contribuido a impulsar estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Naturación y agricultura urbana son herramientas dentro de estas estrategias, que impulsan la transición hacia modelos de ciudades más saludables, resilientes, sostenibles e inclusivos”. Las fachadas vegetales, se afirma,  “suponen una oportunidad real para disminuir el impacto ambiental de los edificios: a la vez que contribuyen a la disminución del consumo energético en su interior, generan beneficios socio-económicos y ambientales en su entorno”.

Las denominadas “ciudades verdes” se transformaron en tendencia a partir de  la preocupación por el avance del cambio climático. El primer acercamiento a la arquitectura verde o la “naturación urbana” fue para muchos en la década del noventa ante el descubrimiento de elementos vegetales en diferentes cubiertas y espacios de edificaciones antiguas, muchas de ellas incluidas en el ámbito rural.

Lo que inicialmente era una sugerencia o el descubrimiento de unos elementos que podrían incorporarse a las edificaciones, pasó a ser la valoración de un material constructivo tan válido como cualquier otro.

Es importante que la naturación urbana tenga un entendimiento con el entorno y guarde un equilibrio con la biodiversidad del lugar y sus aspectos bioclimáticos. El lugar, la orientación del edificio, la luz solar, los vientos dominantes o cualquier otra presencia juegan un papel determinante.

Respecto a la eficiencia energética, íntimamente relacionada con la calidad ambiental, el uso de espacios verdes sirve para el ahorro energético. Una cubierta ecológica puede, en términos generales, generar un ahorro de energía que puede llegar hasta un 40% en uso de aire acondicionado. Otro aspecto importante es un aumento de hasta un 25% en el rendimiento de las placas solares colocadas sobre espacios naturados debido a la refrigeración que esta naturación supone en el ambiente.

Para varios impulsores de la creación de espacios verdes en las zonas urbanas, es fundamental eliminar las barreras que impiden un mayor desarrollo de las naturaciones urbanas, y las mayores barreras son como siempre las del desconocimiento y la falta de interés que muchas veces se tiene por adquirir ese conocimiento.

 

Naturación urbana

Se conoce como “naturación urbana” al movimiento que promueve el enverdecimiento urbano, en respuesta a la pérdida de zonas verdes en las ciudades desde mediados del siglo XX. El enverdecimiento urbano significa crear ciudades verdes. Este concepto lleva asociado enormes beneficios para las personas, puesto que se crean ambientes más saludables, y es una apuesta por el desarrollo sostenible y la conservación del medio ambiente.

Según La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus sigla en inglés), se estima que más de la mitad de la población mundial vivirá en ciudades que no están preparadas para un crecimiento tan descontrolado. Son precisas nuevas estrategias que combatan el desequilibrio naturaleza-ciudad. Los sistemas de naturación urbana mitigan eficazmente estos problemas que influyen directamente en el cambio climático.

Este concepto no es nada nuevo, si tenemos en cuenta los jardines colgantes de Babilonia (600 A.C), una de las siete maravillas del mundo, y uno de los paradigmas de naturación urbana. No obstante, en las últimas décadas del siglo XX y comienzo del XXI, los objetivos fueron cambiando. El concepto que hoy se maneja surge de la necesidad de dar a las ciudades un componente de naturaleza y vida mientras que, por ejemplo, los jardines colgantes de Babilonia eran meramente estéticos.

Dentro de la naturación urbana existen los jardines verticales, que tuvo su punto de  inflexión a partir del trabajo realizado en el edificio del museo Quai Branly en París, diseñado por el arquitecto Jean Novel. En la fachada del Quai Branley se instaló un espectacular jardín vertical creado por el prestigioso botánico francés Patrick Blanc, autentico referente mundial de la jardinería vertical en la actualidad.

Los países que han entendido como una necesidad vital para sus ciudadanos la incorporación de la naturación urbana han apostado por incorporar marcos normativos que preserven y mantengan su vigencia al margen de posibles fluctuaciones de modas pasajeras. Es la respuesta coherente a su valoración como “material base de la construcción”, al igual que se regulan y controlan con normas de calidad todos los materiales y técnicas que forman parte del proceso constructivo de las ciudades. Entre las urbes pioneras se encuentran Berlín Copenhague, Paris, México DF, Bogotá, Nueva York, Toronto, Vancouver, Sídney o Singapur, al igual que varias ciudades de España.

Publicado en Noticias

“Este 6 y 7 de octubre se conmemora una nueva edición del Día del Patrimonio, bajo el lema “Patrimonio y diversidad cultural – 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Para conocer cómo se prepara el evento que moviliza al 10% de la población, unas trescientas mil personas, Del Constructor conversó con Nelson Inda, presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural.  Inda, explicó además, los diferentes tipos de patrimonio, que se dividen en materiales, inmateriales y naturales, que hacen al acervo cultural de nuestro país.

 

¿Cuáles son los alcances de esta nueva edición del Día del Patrimonio?

Esta edición tiene un lema compuesto, porque es un lema que por un lado provoca y convoca a los uruguayos con los 70 años de la Declaratoria de los Derechos Humanos. Algo que es muy importante, en el cual todo el planeta se adhirió a ese tema al terminar la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, al cumplirse los setenta años, de algún modo se está adhiriendo el Día del Patrimonio a esa declaración. Pero a su vez, esa declaración se ha ido complementando y hoy ya no hablamos solo de derechos individuales, sino que estamos hablando de derechos colectivos. O sea, el derecho que tiene el ciudadano de adherirse a su núcleo social para determinadas culturas que se pueden practicar perfectamente y que no solamente es un tema de patrimonio, sino que es un tema de sobrevivencia social. Entonces la Unesco, que realiza sus propuestas a los estados partes, una de las convenciones que tiene es, justamente, las expresiones de la diversidad cultural, que es el enunciado del derecho colectivo a tener su propia expresión cultural. Y a nosotros nos pareció que complementaba la Declaración de Derechos Humanos con esta edición donde, de algún modo, estamos planteando los derechos colectivos.  ¿Y dónde está adherida la Unesco? La Unesco se ha adherido a un tema que hoy por hoy es un tema casi mundial y es que las naciones no se identifican por una sola identidad. Por ejemplo, nuestra identidad hoy es pluri identitaria, se arma de diferentes modelos patrimoniales. Y eso lo conocemos acá, no necesitamos decir la influencia que ha tenido en el Uruguay las corrientes migratorias. Nuestro país es el fruto de muchas identidades.

 

¿Hay algún circuito preparado para esta edición? 

Si existen, están en la guía del patrimonio que se elabora en la Comisión, a través de las inscripciones que realizan más de cuatrocientas instituciones de todo el país que proponen más de mil actividades. Eso se arma con aquellos que coordinan el Día del Patrimonio. Pero tu pregunta es importante, porque el Día del Patrimonio no lo arma la Comisión de Patrimonio, ni el Ministerio de Educación y Cultura. Lo arma la gente. ¿Cuál es nuestro trabajo entonces? Juntarlas, visualizar que las actividades para que no se superpongan aquellas del mismo tipo y después elaborar la guía de actividades que fueran presentadas antes del 10 de agosto. Igual son muchas más actividades de las que aparecen en la guía, pues muchas se concretan después de esa fecha.  Nosotros vamos a hacer la apertura del Día del Patrimonio en Aceguá, visualizando lo que podría ser una cultura fronteriza y aceptándola, y el cierre será en el Palacio Legislativo con el aparto de delegados de las Naciones Unidas y de la Unesco en referencia a los setenta años de la declaración de los Derechos Humanos. 

 

Material e inmaterial 

 

¿Cuán rico es el acervo patrimonial uruguayo? 

El Uruguay tiene, por convención, tres tipos de patrimonio. Está el patrimonio cultural material que es la arquitectura, los documentos, los sellos y obras de artes. Luego está el natural, que está por fuera de nuestra comisión y del Ministerio de Educación y Cultura y compete al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Luego está el paquete del patrimonio inmaterial, que son los saberes, habilidades, ritos, bailes, que conforman esa otra cara del patrimonio, que el  Uruguay debe mantener, conservar y acrecentar. En ese sentido, al firmar la Convención del Patrimonio Inmaterial, el Uruguay se comprometió frente a la comunidad internacional,  al igual que todos los países que la firmaron, presentar ese patrimonio inmaterial. En este momento, desde la Comisión del Patrimonio se está organizando el inventario nacional de patrimonio inmaterial. La tarea es visualizar cuál es el elemento inmaterial y definirlo. Por ejemplo, el talabartero, ese oficio que trabaja con el cuero y que tiene doscientos años y aún está vivo. Porque esa otra condición: el patrimonio inmaterial debe estar vivo. El patrimonio muerto no sirve. Tiene que estar vivo y formar parte de la sabiduría o de las habilidades de nuestros compatriotas. El segundo tema es descubrir qué colectivo es el propietario de ese patrimonio inmaterial, ya que este no tiene un único propietario. Alguien puede ser propietario de un monumento histórico en caso que lo haya comprado, pero no se puede ser propietario de una sabiduría o de un baile. Hay que descubrir entonces a qué colectivo, que puede ser nacional o local, rural o urbano, le corresponde ese patrimonio inmaterial. Y después hay que descubrir cuál es el espacio físico que ocupa ese colectivo. Siguiendo con el ejemplo de la talabartería, hay que ver si ocupa todo el territorio nacional o se concentra en un lugar específico del país. Otro tema es la salvaguarda. Así como en el patrimonio edilicio, la salvaguarda está en la gestión y en el mantenimiento, esto último, algo fundamental, en el inmaterial la salvaguarda es el registro del proceso de cómo se va elaborado en el tiempo. Ahí está la clave. Si no hay registro, no hay salvaguarda. El Uruguay y sus ciudadanos tienen que saber si, y volvemos a la talabartería, sigue trabajando con los mismos elementos de 1880, si se elaboró otros modos de trabajar en el siglo XX, si hoy se trabaja igual y quiénes utilizan esa producción.

        

Lo edilicio

 

¿Qué es lo fundamental en el caso del patrimonio edilicio?

Lo fundamental es seleccionar. En Montevideo hay doscientos mil edificios. ¿Pueden ser todos ellos monumentos históricos? No. Entonces la pregunta es ¿cuáles pueden ser y qué merito tienen para ser patrimonio de todo el Uruguay? Ahí es donde entra la Comisión del Patrimonio para seleccionar. Y para seleccionar, cada vez somos más estrictos, en el sentido que se selecciona edificios que tengan méritos históricos y específicos arquitectónicos, que tengan una administración o un propietario dispuesto a mantenerlo y que además su designación sea la ocasión de un acto público de compromiso de mantenimiento del edificio. Eso son los términos que utilizamos para la designación. Por lo tanto son pocos los que ingresan anualmente a esa lista.

 

¿Y cuántos hay en la lista? 

La interpretación de la lista de monumentos históricos puede dar lugar a errores. Por ejemplo, el departamento de Colonia no solamente es monumento histórico del Uruguay, sino que está en la lista del Patrimonio Mundial y para estar en esta lista, todos los padrones que conforman Colonia deben ser monumento histórico. O sea, en Colonia hay 275 padrones que son monumentos históricos. Colonia es una unidad, pero a los efectos de monumento histórico, cada padrón, cada casa, también lo es. Otro ejemplo de lo que estamos hablando es el barrio Reus al norte, donde cada edificio es un monumento histórico. Entre Colonia y barrio Reus son dos monumentos históricos como unidad pero conformados entre ambos por setecientos monumentos históricos. Si sumamos padrón por padrón deben andar en 1.800 monumentos histórico en todo el Uruguay, pero si sumamos lo que son las unidades ya evidentemente es menos.        

 

Y año a año se puede ver la avidez del público por visitarlos. 

Es increíble. Te diría que somos la envidia de América Latina, porque si bien en todos los países latinoamericanos existe el Día del Patrimonio, pero no tienen la convocatoria, la concurrencia que tiene el de Uruguay. Acá ya es un tema turístico. Hay gente que viene de Argentina a Colonia para ver los monumentos históricos cuando conmemoramos nuestro día del patrimonio. En Uruguay moviliza más de trescientas mil personas, lo que demuestra que hay una gran expectativa. El Día del Patrimonio ya pasó a ser patrimonio de los uruguayos.

Publicado en Recomendadas

Los asentamientos informales, los sistemas inadecuados de transporte público y la sostenibilidad medioambiental son los "principales desafíos de resiliencia" que tiene Montevideo, según un diagnóstico realizado por la Intendencia que tomó en consideración la percepción de 1.000 actores de la ciudad, al que accedió el diario El País.

La movilidad es una de las tensiones que más preocupa a los capitalinos. El informe de percepción asegura que el proceso de expansión urbana que tuvo Montevideo generó una "mayor dependencia de los desplazamientos individuales" y una "presión importante" en el funcionamiento del transporte público colectivo. Esta expansión provocó que los barrios tuvieran "menos interacción" entre ellos.

El estudio señala, además, que en Montevideo existen más de 2.000 viviendas abandonadas y que la crisis institucional y económica que afectó al país a mediados de los 70 y 80 agudizó los procesos de expansión territorial y la "expulsión de la población de la ciudad consolidada" y que algunas herramientas de gestión territorial "no han tenido los resultados esperados". En la actualidad, el 6% de las viviendas de Montevideo (30.000 en total) están localizadas en asentamientos informales, ocupando una superficie de 1.144 hectáreas.

También el aumento del parque automotor acrecentó el problema del tránsito en la ciudad. En el texto, se asegura que en materia de viabilidad no se ha encontrado "una adecuada y atractiva alternativa para su desarrollo" y que éste es uno de los rubros que debe motivar la resiliencia. (Es decir, la capacidad de recuperación frente a la adversidad con acciones futuras).

El estudio concluye que si bien en los viajes de distancias cortas, "el transporte a pie tiene una alta incidencia, en trayectos medios y largos se ha acentuado el crecimiento del transporte motorizado, con predominio del vehículo privado individual", lo que viene causando embotellamientos.

La investigación, que toma en consideración a miembros de la academia, del sector privado, sector público y de la sociedad civil,  integra, entre otros insumos, encuestas de opinión pública que realiza en forma bimestral el gobierno departamental y opiniones de diez expertos en diferentes temáticas tras la realización de algunas mesas de trabajo.

El análisis de percepción realizado refleja la sensibilidad de los montevideanos respecto a la contaminación de los recursos hídricos del departamento. "Los asentamientos informales en sus riberas, vinculados a los procesos de segregación socioterritorial, provocan contaminación del recurso, tanto por el vertido directo de efluentes domiciliarios, como por el rol de cuerpo de receptor en puntos clandestinos de clasificación, disposición informal de residuos", agrega el estudio.

 

Desafíos 

Otro desafío mencionado es el cambio climático. Sus consecuencias (inundación por lluvias, colapso de viviendas, arbolado e infraestructuras) afectan a todo el departamento. Unas 10.000 personas viven o realizan actividades en zonas afectadas por inundaciones con periodicidad.

La ocurrencia de estos eventos climáticos extremos en tramos de los 20 kilómetros de playas del departamento ha provocado pérdidas de arena "por causas naturales o antrópicas" y una pérdida de ecosistemas marinos y terrestres.

Los expertos hablan que los principales cursos de agua urbanos (arroyos Pantanoso, Miguelete y Carrasco) también se ven afectados por estos fenómenos, sobre todo, cuando las precipitaciones son intensas y muchas personas que viven en su entorno deben evacuar.

El informe señala que el accionar del Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed) y relocalización de viviendas ubicadas en áreas inundables) dan respuesta a estos eventos. Pero estas acciones "no son identificadas" como "iniciativas vinculadas a la gestión de riesgo".

Una de las tensiones más importantes que surgieron en este análisis de la percepción sobre la ciudad es la falta de cohesión social. En el estudio se concluye que "hay una expresión territorializada de desigualdad social". 

"El reconocimiento y el respeto por la diversidad de todos los habitantes se torna fundamental para la construcción de resiliencia; desde trabajadores rurales hasta la población migrante, atendiendo también las diferencias etarias, de género y socioeconómicas", dice el estudio.

 

Estrategia

Tras este diagnóstico, la Intendencia de Montevideo dio a conocer  la Estrategia de Resiliencia, que busca dar respuesta a todos estos temas. Las iniciativas buscan que la capital del país sea "conectada y dinámica, inclusiva y solidaria, innovadora y cocreativa y comprometida y preparada". Estos planes están definidos en cuatro pilares, 14 objetivos, 45 iniciativas y tres procesos estratégicos denominados "laboratorios de resiliencia". 

Estas acciones se dan dos años después de que la ciudad fuera seleccionada para integrar la Red de 100 Ciudades Resilientes, impulsada por la Fundación Rockefeller.

Publicado en Noticias
Página 1 de 4
Top