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Martes, 22 Enero 2019 16:50

Arquitectura en 2019: lo que vendrá

La revista Arquitectura y Diseño elaboró una lista de algunos de los edificios más fascinantes que se construirán a lo largo de este año en diferentes partes del mundo, reseñando sus características, objetivos y los responsables de cada proyecto. .

 

Museo Nacional de Qatar, por Jean Nouvel. Qatar es un país joven, enriquecido por el petróleo y sus reservas de gas natural, por lo que no es de extrañar que encontremos en él edificios de grandes estudios de arquitectura como OMA, Zaha Hadid o Norman Foster. En el frente marino de Doha, capital del país, encontramos el Museo Nacional que Jean Nouvel ha diseñado una rosa del desierto de la que emergen cristales en forma de lente emulando a una flor. La arquitectura se compone de 130 discos blancos entrelazados alrededor de un vacío central, como si se tratase de antiguos caravasares, que queda integrada totalmente en el terreno. Contará con galerías de exposición permanente y salas de exposiciones temporales y un auditorio, además de otros servicios.

 

Edificio residencial 1000 Trees, por Heatherwich Studio. En pleno centro del distrito creativo de Shanghái nos encontramos con la calle Moganshan, en la que se sitúa el nuevo proyecto de Thomas Heatherwick, una montaña cubierta de árboles que el estudio de arquitectura londinense ha bautizado como 1000 Trees y que da buena cuenta del camino que toma la arquitectura contemporánea sostenible. Cuando finalicen las obras, se dividirá en dos parcelas que contendrán viviendas, unidades comerciales, una escuela y un hotel. El millar de árboles que da nombre al conjunto brotará de los soportes de 400 terrazas que aportarán ritmo a la fachada, creando la ilusión de que se trata de la extensión de un parque que bordea una esquina. Estamos deseando ver cómo Shanghái cambia el gris por el verde.

 

Ruby city for Linda Pace, por David Adjaye. Ruby City es el nuevo centro de arte contemporáneo de la Fundación Linda Pave, de la que se ha encargado a David Adjaye el diseño de su sede en San Antonio, Texas. Lo que más llama la atención a primera vista es el exterior, con una colorida fachada de color rojizo, realizada en hormigón prefabricado con agregado de vidrio. Las ventanas angulosas se orientan hacia el parque, mientras que el techo refleja la forma de los huevos extraídos de la base del edificio. En el interior, una escalera conecta las salas de exposición con pisos de cemento y superficies blancas. Los visitantes podrán disfrutar de la colección de Linda Pave, formada por más de 800 pinturas, esculturas e instalaciones de artistas contemporáneos de gran renombre internacional.

 

The Shed, por Diller Scofidio+Renfro. A mitad de año abrirá sus puertas The Shed, el nuevo centro de invención artística de Nueva York que estará situado junto al High Line, al Oeste de Manhattan. Lo que más sorprende del diseño de Diller Scofigio+Renfro es la fachada dinámica, capaz de moverse hacia el exterior, generando de esta forma un espacio extra para albergar más obras de arte. En su edificio “fijo” contará con ocho niveles y espacios de apoyo, mientras que la cubierta telescópica se desplegará hacia la plaza para duplicar el espacio en caso de necesidad. Será el primer centro de arte del siglo XXI que levantará sus 34 metros de altura en Nueva York.

 

Estadio Al-Wakrah, por Zaha Hadid. Como se sabe, Qatar está en el punto de mira de todos aquellos interesados por la arquitectura, y a partir de 2022 se unen al grupo los aficionados al fútbol. La elección del país como sede de la Copa Mundial de la FIFA ha hecho que afloren los proyectos de estadios en todo el territorio. El estudio de Zaha Hadid se encargará del estadio Al-Wakrah, que en Octubre de 2018 ya contaba con la estructura completa, tendrá una capacidad para 40.000 espectadores, pero gracias a su diseño modular una vez finalice el mundial se desmontará y reducirá su capacidad a 20 mil. La forma del estadio se inspira en un Dhow, un barco de perlas árabe de gran importancia en la cultura de la región de Al-Wakrah. Uno de los grandes problemas al que se enfrentan los arquitectos es el clima cálido de la región, en este caso la combinación de sistemas pasivos y tecnologías de suminstro de aire y sombreado que ayudan a reducir la emisión de gases de efecto invernadero ha sido decisiva para llevar adelante el proyecto.

 

Restaurante bajo el mar Under, por Snohetta. Las obras se han retrasado, pero la expectación es máxima, todos estamos deseando ver imágenes y videos del primer restaurante sumergido bajo el agua que el estudio de arquitectura Snøhetta planea realizar junto al pueblo de Båly. Una mole de hormigón semihundido en el sur de Noruega acogerá Under, un restaurante en el que se podrá comer mientras se admira la fauna y flora marítima desde una ventana panorámica de 11 metros de largo. Además contará con un centro de investigación marina en el que se estudiará el comportamiento de los peces a nivel estacional e invitará a equipos interdisciplinares a promover la vida submarina en los alrededores del conjunto.

 

Torre Vessel, por Thomas Heatherwick. Este edificio dará mucho que hablar, y es que supondrá uno de los grandes hitos constructivos de Nueva York. Situado junto al High Line, esta escalera de 16 plantas es el ambicioso proyecto con el que Thomas Heatherwick pretende reformar la zona industrial de Hudson Yards. El acero bronceado y las piezas de hormigón que conformarán la estructura se han realizado en Monfalcone, Italia, por lo que la inversión económica es importante. Los neoyorquinos tienen la opinión dividida, hay quienes la han bautizado como “la Torre Eiffel de Nueva York” o “la papelera gigante de Nueva York” .

 

Performing Arts Centre, por OMA. El nuevo centro de Artes Escénicas de Taipei, diseñado por OMA, toma la idea de la cuadratura del círculo. La obra interactúa con la ciudad desde todas las perspectivas alejándose del modelo de auditorio clásico. El TPAC está compuesto de tres teatros flexibles que se conectan en un cubo central, manteniendo sus características y sus elementos misteriosos propios, el cubo principal flota sobre el nivel del suelo y los voladizos hacia el espacio público y los pasillos interiores llevan a las personas al corazón del edificio, de manera intuitiva, a los teatros principales.

Uno de esos teatros, el Proscenium Playhouse simula un planeta suspendido que se acopla con el cubo y puede transformarse en cualquier forma imaginable. Para acceder a este teatro, el público circula entre una cubierta interna y otra externa que permite al público ver lo que está sucediendo dentro del planeta incluso sin una entrada, este espacio circulatorio se denomina Bucle público.

Esta trayectoria fluye desde la calle hacia la infraestructura del teatro, recorriendo los espacios de producción y coreografía que normalmente están ocultos. Otro de los teatros en TPAC es el Súper Teatro, un entorno masivo, como una fábrica, formado por el acoplamiento del Gran Teatro y el Teatro Multiforme. Este espacio permite que las obras convencionales existentes se vuelvan a imaginar a escala monumental, y que se realicen nuevas formas experimentales.

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La violencia sexual rara vez ha sido tan alta en la agenda de noticias. Desde que comenzaron a surgir las acusaciones contra el productor de películas Harvey Weinstein en octubre del año pasado, el problema global finalmente se ha convertido en un problema general. Las Naciones Unidas han estimado que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, y 120 millones de niñas en todo el mundo han sido obligadas a participar en actos sexuales.

El acoso y el temor a la violencia pueden impedir la libre circulación de niñas y mujeres y evitar que alcancen su máximo potencial, tanto social como económicamente. “Si las mujeres sienten miedo”, afirmó Laura Somoggi, en un nota publicada por la revista ARQ del diario Clarín. Somoggi, “podría socavar su capacidad para trabajar o ir a la escuela o la universidad”. Parte del problema es que las ciudades han sido “planificadas por hombres, para hombres”, agregó Somoggi, que vive en Londres pero es originaria de San Pablo y es la responsable de administrar el premio anual Womanity por la prevención de la violencia contra las mujeres.

Si bien las grandes metrópolis no pueden ser simplemente arrasadas y reconstruidas, se puede tomar una serie de medidas para hacer que las mujeres estén más seguras cuando se mueven por la ciudad. Y más que nunca, se está consultando a las mujeres para planificar nuevos desarrollos urbanos.

 

Creación de una APP 

En junio del año pasado, un panel de expertos mundiales encuestados por la Fundación Thomson Reuters descubrió que India es el país más peligroso para las mujeres. La brutal violación en grupo y el asesinato de la estudiante de medicina Jyoti Singh en un autobús de Delhi en 2012 llevaron a las mujeres a las calles para protestar, y junto con su furia, pena y temor surgieron ideas poderosas para el cambio. En 2013, Kalpana Viswanath fue cofundadora de SafetiPin, una aplicación que tiene como objetivo ayudar a las mujeres a mantenerse seguras al permitir que los usuarios califiquen calles y áreas según criterios como iluminación, visibilidad, densidad de personas, diversidad de género, seguridad y transporte. También agrega datos de seguridad, en parte proporcionados por sus usuarios, para uso del gobierno local y los planificadores. SafetiPin cuenta con 51.000 puntos de datos solo para Delhi, y ofrece a los usuarios “rutas más seguras”, ayudándoles a circular con menos riesgo.

Para ayudar a que los datos de la aplicación sean completos, los datos de colaboración múltiple de SafetiPin se aumentan mediante la fotografía. “Utilizamos una aplicación en el parabrisas de un automóvil en movimiento que toma fotografías automáticamente cada 50 metros”, dice Viswanath.

“Hacemos un mapa de toda la ciudad usando fotografías, y complementamos eso con los datos del usuario”. Google Earth y Street View también se consultan para obtener perspectivas adicionales, pero los datos de SafetiPin son dinámicos, dice Viswanath, ya que responden a una ciudad en constante cambio.

 

Mejorar la iluminación 

En Delhi, el equipo identificó alrededor de 7,800 puntos oscuros donde el puntaje de iluminación era cero. Según esta información, dice Viswanath, los departamentos gubernamentales a cargo de la iluminación en la ciudad “mejoraron el 90% del déficit de iluminación”. SafetiPin ahora ha sido contratado por las autoridades locales para recomendar cómo hacer que las estaciones de subte, paradas de autobús, lugares turísticos, baños públicos y parques sean más amigables para las mujeres.

La aplicación gratuita se puede utilizar en cualquier parte del mundo. Hasta el momento, ha habido una participación significativa en 50 ciudades (25 en India) y SafetiPin está asesorando a las autoridades u organizaciones locales en 10 de ellas. En Hanoi, por ejemplo, dijo Viswanath: “Están construyendo una nueva línea de metro y nos piden que hagamos una auditoría de dónde van a tener sus estaciones. Están incluyendo la seguridad de las mujeres en el diseño”. En Bogotá, se ha consultado la información de SafetiPin para hacer más seguros los senderos para bicicletas, “determinar dónde mejorar la iluminación, instalar cámaras y colocar bicicletas para que las mujeres se sientan cómodas usándolas por la noche ”, narró Viswanath.

 

Arquitectas se suman 

Colectivo Punto 6 es una cooperativa de arquitectas feministas, sociólogos y planificadores urbanos que han estado tratando de construir la igualdad en las calles de Barcelona durante una década. La visibilidad es clave, dice una de sus integrantes, Sara Ortiz, pero hace falta más. “En lugares bien iluminados donde no hay actividad, no hay ojos en la calle, la gente no se va a sentir segura de todos modos”, afirmó Ortiz.

“Ojos en la calle” significa tanto la actividad en las calles en términos de pisadas como lo que está sucediendo en los edificios que las limitan. “Ya sea que se trate de propiedades comerciales o no”, dice Ortiz, “debe haber transparencia”. Desde el interior se debe poder ver el exterior y viceversa. Después de todo, la violencia contra las mujeres a menudo ocurre a puerta cerrada. Los vecindarios adinerados pueden ser los peores delincuentes a este respecto, con paredes altas que protegen las casas para que las calles se sientan como un túnel.

Las calles de la ciudad están llenas de rincones oscuros y obstáculos que generan escondites perfectos para posibles atacantes. En Barcelona, describe Ortiz, los grandes contenedores de reciclaje y basura, las áreas de estacionamiento y la vegetación en exceso pueden modificarse o reposicionarse para reducir los puntos de acecho. La agrupación recomienda que la vegetación no supere un metro, para que se pueda ver detrás de ella y que los árboles se mantengan podados para no bloquear la iluminación. Las esquinas, escaleras, callejones, porches y otros aspectos construidos son más difíciles de abordar de forma retrospectiva, pero en San Sebastián, en la costa norte, expresó Ortiz, “recientemente han aprobado un estatuto para garantizar que todas las entradas a los edificios de viviendas nuevas estén a nivel de la calle, para evitar crear escondites”.

Y en las ocasiones en que se deben reconstruir viejos desarrollos, el colectivo está listo para asegurarse de que se conviertan en espacios para todas las edades y géneros. Uno de esos proyectos fue la remodelación de la Plaza de la Llibertat en un municipio cercano a Barcelona. “Era una plaza que solían evitar las mujeres. Pero las consultaron a ellas para la reurbanización, y ahora está más abierta, y una variedad de personas usan la plaza durante el día y la cruzan durante la noche”, afirmó Ortiz.

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En entrevista con Del Constructor, el arquitecto Fernando Pereira Figuerón, quien asumió como presidente de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) el pasado 10 de octubre, se refirió al rol del arquitecto en la actualidad y analizó la situación de Uruguay a nivel arquitectónico y urbanístico. En este contexto, el profesional afirmó que “Montevideo es extraña en el sentido de que tiene una tasa de crecimiento muy baja o constante, y se sigue liberando suelo, urbanizando, y no densificando fuertemente con una estrategia”. Además se refirió al tema de viviendas abandonadas y abogó por la necesidad de definir qué es el estado de abandono de una construcción, para, de esa manera, articular medidas legales que permitan intervenirlas en beneficio del barrio o de toda la ciudad.

 

La Sociedad de Arquitectos del Uruguay fue creada hace 104 años y, de hecho, es más antigua que la Facultad de Arquitectura, hoy Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU). ¿Cómo definiría el rol de la SAU?

La SAU tiene una rica historia. Siempre se caracterizó por haber sido muy inquieta en cuanto a la comunicación sobre la arquitectura, la generación de proyectos y la difusión entre arquitectos de cuestiones relacionadas con la práctica de la profesión. Actualmente la SAU participa de una serie de instituciones, como el Comité UNIT, el Congreso de Intendentes y las comisiones de Patrimonio que asesoran a la Intendencia de Montevideo en distintos barrios de la capital. Contamos además con delegados en todo el país. Por lo tanto, territorialmente también es una institución que tiene representación. Eso la hace muy rica en cuanto a la posibilidad de firmar convenios como, por ejemplo, los que tenemos con la Corporación  Nacional para el Desarrollo o con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Ahí es donde la SAU aporta la posibilidad de que colegas que están en el interior puedan hacerse cargo de tareas de diversos tipos en el marco de estos convenios. 

 

¿Y el rol del arquitecto?  Para el imaginario colectivo, a veces, se la asocia con una profesión que está divorciada de la realidad, sobre todo en ciudades que se expanden rápidamente. 

Creo que, en particular, en el momento que hoy atravesamos siento, y esto es a título personal, que estamos un poco divorciados en cuanto a la generación de contenido crítico que aporte a un enriquecimiento de las opiniones y de la información que existe sobre las distintas ciudades, sobre los temas de ordenamiento territorial, sobre los temas de calidades a nivel edilicio.

La arquitectura podría estar mucho más en el tapete y en discusión como, por ejemplo, pasa en Europa, donde las alcaldías y los municipios generan estrategias para poner en discusión temas relacionados a la arquitectura y al urbanismo. Hay en Uruguay un divorcio de qué se puede hacer en términos arquitectónicos y urbanísticos a nivel profesional en esas áreas y la discusión pública de estos temas, donde se profundice y enriquezca con aportes de la sociedad toda y de los técnicos. A veces me parece que los arquitectos estamos un poco ausentes de esa discusión o de poder liderar los temas para ponerlos en el tapete.

 

Ciudad en expansión 

Montevideo es una ciudad que se ha expandido hacia la periferia digamos una forma no muy amigable, bastante desordenada.  

Montevideo es extraña en el sentido de que tiene una tasa de crecimiento muy baja o constante, y se sigue liberando suelo, urbanizando, y no densificando fuertemente con una estrategia. A los montevideanos, y no sé por qué, nos cuesta el tema de la altura, el tema de la densificación. Y además ha habido, en los últimos veinte años, fenómenos de ocupación de terrenos, de marginación de determinada población que, al final, esa población accede, por algún mecanismo, a la adquisición del terreno. Entonces, una situación que era informal pasa a ser formal dentro del ámbito metropolitano. 

 

Lo que hace mucho más difícil planificar la ciudad.

Todos sabemos que eso no es un buen negocio a largo plazo. Después, hay que llevar infraestructura de todo tipo, sea la cultural, la de ocio, la infraestructura educativa, la gubernamental y la económica financiera. Todo este tipo de infraestructura ya está localizada en el ámbito de los barrios que llamamos consolidados. Se pueden hacer muchas cosas consolidándolos aún más a esos barrios y densificándolos, y frenar un poco ese inagotable derrame de la ciudad a nivel metropolitano. Y, sobre todo, eso es lo que ha contribuido también a un fenómeno de segregación social.

O sea, la población de menos recursos está en las periferias y la que puede pagar un alquiler o comprar una vivienda, está ubicada en la zona central de la ciudad, con barrios absolutamente vacíos prácticamente, como la Aguada, Cordón y Ciudad Vieja.

Algunas estrategias se han implementado en los últimos diez o quince años, como ser las viviendas de promoción social, las cooperativas de ayuda mutua, pero hay muchos padrones con fincas abandonadas y con deudas. Como sociedad habría que tener una respuesta bastante más ágil y rápida para decir `señor, si usted no usa esta vivienda, alguien puede hacer uso de esto´. De esta manera, se frenaría esa expansión.

 

Viviendas accesibles 

Usted hacía referencia a algunos convenios de la SAU con organismos del Estado. El arquitecto chileno Alejandro Aravena, Premio Pritzker 2016, recibió una propuesta del Ministerio de Vivienda de su país para proyectar viviendas con un buen nivel de confort y a precios muy accesibles. ¿Eso se podría hacer en Uruguay?

Yo creo que se podría llegar a hacer. Y creo, además, que sería sano -aún teniendo restricciones de costos- que los arquitectos pudiésemos desarrollar  la investigación y diseño proyectual para encajar esa ecuación de costos dentro de determinadas calidades arquitectónicas. Y creo, además, que en una contienda de llamado a concursos y de elaboración de ideas de forma abierta, se podría tener un enriquecimiento de ese tema. En este tema de los concursos de proyecto la SAU tiene una experiencia y aportes históricos fundamentales para gestionarlos. Nuestra historia arquitectónica y urbana da cuenta que edificios importantísimos, dentro de Montevideo y otras ciudades del interior, han sido fruto de una compulsa de proyectos con todas las garantías y, que, han resultado determinantes en la construccion de nuestro patrimonio tangible.       

 

¿Cómo se logra un balance justo entre la expansión urbanística, los grandes capitales con proyectos de mega obras y preservar, a la vez, el patrimonio arquitectónico?

En el tema de patrimonio se ha avanzado muchísimo en los últimos años. Incluso, hoy la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo tiene un posgrado respecto a Patrimonio. Históricamente nuestra formación se ha caracterizado por mirar lo nuevo y proponer edificios novedosos y de gran calidad. En ese marco se desarrolla un Art Decó en Montevideo y en alguna ciudad del interior de un nivel muy rico. Pero el tema del patrimonio, también, es una discusión que estaba pendiente. Quizá  ahora estamos adoleciendo de pasarnos para el otro lado. Hay mucha gente que piensa que lo viejo, por el mero hecho de ser viejo, tiene un valor en sí mismo.

Creo que, culturalmente, hay que llegar a un punto en el cual la cosas tengan una valorización fundamentada y entendida en cuanto a sus parámetros y no que, necesariamente, lo viejo representa un valor a preservar frente a lo nuevo. Hay cosas nuevas que son muy buenas y la sustitución en arquitectura requiere ese debate. Se han dado cosas raras como dejar edificios preexistentes con otros nuevos, como en la ex Confitería Cante Grill (calle 21 de setiembre), que no refleja muy bien lo que debería ser el resultado de decidir si algo debe sustituirse por un mejor proyecto o no. Ahí quedó un híbrido, un edificio de dudoso valor con una torre encima que denota que no estamos muy maduros en esta discusión del valor histórico y proyectual de nuestra arquitectura.

 

¿Y la SAU es consultada institucionalmente en materia de obra pública?

Nosotros tenemos representación, por ejemplo, en el Congreso Nacional de Intendentes.

También la SAU establece determinados contactos institucionales sobre temas puntuales y también las intendencias,  particularmente la de Montevideo, que ha tenido una relación con nosotros, fluida a lo largo de la historia. Eso a nivel orgánico. Además de los colegas que trabajan en esos ámbitos, están los que participan de la Comisión Directiva y de las Comisiones Asesoras de nuestra institución, sean colegas que trabajan de forma independiente, relacionados a la formación y que dan clase en las facultades, o aquellos que están más relacionados al ámbito público. En el contexto de todas esas comisiones se dan cuestiones muy fermentales que después terminan en propuestas de SAU a las intendencias, por ejemplo, u otros organismos o a comunicar públicamente posturas de nuestro gremio frente a determinados temas. 

 

Usted se refería al tema de las viviendas abandonadas. Incluso existe un proyecto de ley a discusión en el Parlamento. ¿Cuál es la posición de la SAU al respecto?

Como sociedad nos debemos poner en orden ese tema. De alguna forma es una cuestión pública que eso funcione y en sus justos términos haya alguien haciendo uso de esas viviendas, porque hay toda una infraestructura colectiva que va desde la seguridad hasta el saneamiento, que está siendo subutilizada. Después, está el tema del abandono, que trae como consecuencia  cuestiones sociales que todos conocemos y que no están buenas. Habría que fortalecer las políticas respecto a ese tema. Hay que definir qué es el estado de abandono de una vivienda, parte de un edificio o un padrón, para articular medidas legales rápidas y poder intervenir en beneficio del barrio o de toda la ciudad.  Esto es algo sumamente importante y en otros países no pasa, o no pasa tanto.

 

Arquitectura y urbanismo 

¿Cómo definiría a Uruguay en materia arquitectónica y de ordenamiento urbanístico?

Uruguay supo ser vanguardia del tema urbanismo y arquitectura. Coincidió con que fuimos vanguardia en un montón de aspectos económicos, culturales y políticos. Luego hubo un período de degradación de todo eso, pero igual creo que, frente a otros países de la región, siempre estuvimos posicionados en un nivel alto.

Ahora hay otros países emergentes dentro de la región que nos vienen alcanzando y haciendo las cosas bien a nivel de planificación y de transporte. Es el caso de Chile, Perú y algunas ciudades de Colombia y de Brasil, por ejemplo.

Tenemos una lentitud en la capacidad de respuesta a fenómenos urbanos que se dan explosivamente, como fue la ida masiva de gente a habitar la Costa de Oro en la década del 90. No estaban los elementos de ordenamiento territorial afinados como para ordenar esa eclosión. Lo mismo está pasando con el automóvil en las ciudades. Uno camina y se da cuenta que algo no está funcionando del todo bien.

 

¿La falta de planificación es, entonces, el principal obstáculo?

Tenemos una estructura normativa pesada, con procedimientos administrativos muy pesados.  Son lentos, garantistas y cuando se ponen en vigencia ya prácticamente están vetustos. Hubo tanta  discusión en el medio que la realidad nos sobrepasó. Esto hay que revisarlo de forma urgente. El plan de ordenamiento territorial de Montevideo tiene mas de veinte años. Me parece que es hora de darle una revisada, han pasado muchas cosas. Esta es una de las cosas que con mayor celeridad habría que actuar. Y después, nos cuesta mucho, hoy, tener esa cabeza que tuvimos en los 30 a los años 50, de plantearnos desafíos trascendentes y actuar en consecuencia.

Hay una resistencia social inexplicable a muchos proyectos interesantes y que están en esa mirada a largo plazo como el Antel Arena, por ejemplo. El tema se ha politizado y creo que sobre todo hoy tenemos un edificio magnífico para hacer cosas que hasta ahora no había donde hacerlas.

 

Se habla mucho de las “ciudades amigables”  y hay un discurso a nivel político sobre el tema, especialmente en Montevideo. 

Por un lado está la intencionalidad política, donde hay sintonía con determinadas cosas que pasan en el exterior, sobre todo en Europa, pero hay un tema de ciertas rigideces. Por ejemplo, hablemos del transporte público que es un tema que Montevideo tiene en el debe desde hace más de treinta años. No pasa nada. Es una misma línea de ómnibus, que más o menos hace lo mismo y todos recibimos la misma calidad de servicio desde hace tres décadas. Eso en el mundo y Latinoamérica ha avanzado brutalmente.

La ciudad peatonal está totalmente consolidada y la bicicleta como vehículo está totalmente aceptada e integrada con los demás sistemas, pero en ese caso toda la ciudad empieza a tener una planificación vial y territorial seria que integre y potencie estos medios.

Entonces aparece un tren eléctrico de corta distancia que une un punto con el otro, los autos no entran a determinadas zonas de la ciudad, hay estacionamientos previstos en determinados lugares para hacer los intercambios.

O sea, nos queremos parecer a algo que está buenísimo, pero no tenemos ni del todo los recursos, ni del todo la capacidad de gestionar algunos cambios estructurales que hay que hacer y, lo peor, la voluntad política de todos los implicados. Estaría bueno empezar a hablar de estas cosas, donde las propias empresas de transporte participen de nuevos mecanismos de movilidad que, de pronto, desarrolla la Intendencia por su lado.

En esos términos creo que Montevideo es poco amigable. En otros términos, tanto Montevideo como ciudades del interior, tienen una vida amigable en lo que respecta a calidades de los espacios públicos que, más allá que en algunos casos se hayan degradado, siguen siendo muy buenos por la contundencia con que fueron planificadas hace cuarenta, cincuenta o más años.

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Antiguamente se creía que el confort y la ecología eran términos antagónicos. Es decir, para disfrutar del confort el ser humano debía agredir al medioambiente o, al menos, no cuidarlo. La nueva arquitectura, liderada por una generación  de profesionales jóvenes, ha demostrado que ambos términos ya no están enfrentados y que, de hecho, puede ir de la mano. Y es que la nueva arquitectura propone confort, sustentabilidad y ecología. Estos son algunos de los edificios más reconocidos, y admirados, en este aspecto. 

En este sentido, Miguel Díaz, responsable del laboratorio de ideas de Ruiz Larrea & Asociados, estudio con base en Madrid y pionero en el desarrollo de la arquitectura bioclimática en Europa, explicó a la publicación Arquitectura & Diseño que “en una casa sostenible vives mejor. Si además la vivienda exhibe el certificado BREEAM el propietario se asegura que la sostenibilidad y el aspecto ecológico de la construcción está asegurado. Será más luminosa, habrá menos ruido y disfrutarás de mayor confort térmico y de mejor calidad del aire”.

El BREEAM al que hace referencia Diaz es el”Método de Evaluación Medioambiental del Organismo de Investigación de la Construcción”, mundialmente conocido por sus siglas en inglés. Fue creado en 1990 en el Reino Unido y hoy ya registra más de 270 mil edificios certificados en 63 países. Su éxito y calidad demostrada lo han convertido en un referente del rendimiento medioambiental, entregando reconocimiento y garantías a quienes lo aplican. En el continente europeo, el certificado BREEAM se está imponiendo en la arquitectura residencial y otro tipo de edificios “por ser el más riguroso y el más global”, agregó Díaz

A continuación algunos de los edificios modelos en este aspecto, que cuentan con el certificado BREEAM.

 

Lagasca99. Además de ostentar el precio del metro cuadrado de media más caro de España para una obra nueva, el proyecto residencial Lagasca99 –44 apartamentos de entre 330 y 700 metros cuadrados–, del arquitecto Rafael de la Hoz, exhibirá también el certificado BREEAM, lo que ha llevado hasta controlar al detalle la demolición previa para maximizar el reciclaje de residuos.

 

Fairyland Guorui. Ejemplo de la mejor arquitectura bioclimática, el complejo residencial Fairyland Guorui a las afueras de Pekín, diseñado por UNStudio, disfruta de un bulevar junto al río y de otro arbolado, así como de un gran jardín central para fomentar el tránsito peatonal, ya que los automóviles están confinados a una esquina.

 

Sede de Bloomberg. Siempre a la vanguardia de la arquitectura, Norman Foster diseñó en Londres para su amigo Michael Bloomberg la sede europea de su corporación homónima con los últimos avances en arquitectura sostenible.

 

Madrid 0,0. El complejo residencial de 98 viviendas Madrid 0,0, proyectado por Ruiz Larrea & Asociados a las afueras de Madrid, tendrá la mínima necesidad de sistemas activos de calefacción y refrigeración, además de estar adaptado a distintos tipos de usuarios y usos en el tiempo, compatibles con espacios de trabajo individuales y colectivos.

 

119 Ebury Street. El proyecto de reconversión de un antiguo hotel en tres apartamentos dúplex 119 Ebury Street, obra de David Morley Architects, fue el primero del Reino Unido en alcanzar la calificación de excelente en la fase de diseño, ganando los premios BREEAM 2015 en la categoría residencial. Entre las soluciones sostenibles destaca la ventilación mecánica con recuperación  de calor y el reaprovechamiento de las aguas grises.

 

Timmerhuis. La modularidad del edificio Timmerhuis proyectado por el estudio OMA para el ayuntamiento de Róterdam (Holanda), con apartamentos en sus plantas superiores, genera la máxima eficiencia, actuando sus dos atrios como grandes pulmones.

 

Pathé Films. La exquisita transformación de los antiguos estudios de cine Pathé Films, en el Soho londinense, en apartamentos de lujo, llevada a cabo por Sheppard Robson, obtuvo la máxima calificación BREEAM para las partes remodeladas.

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Lunes, 10 Diciembre 2018 15:13

Arquitectura brutalista en Estocolmo

Se inauguró la Innovation Tower, la primera de las dos torres diseñadas por el estudio holandés OMA y el arquitecto Reinier de Graaf, que constituyen el complejo Norra Tornen en Hagastaden, un nuevo distrito en el norte de Estocolmo desarrollado por el Instituto Karolinska, que otorga el Premio Nobel de Medicina.

El diseño de Norra Tornen, que redibuja el skyline del centro de Estocolmo, es la expresión de un sistema modular de elementos prefabricados de hormigón sin tratar. Combinados, forman una composición de bloques proyectados y terrazas retranqueadas en una aparente acumulación desordenada que evoca la arquitectura brutalista. La referencia a este estilo está plenamente justificada. De acuerdo con el crítico de arquitectura Reyner Banham, el térmico “arquitectura brutalista” fue inventado por el sueco Hans Asplund, al referirse al trabajo de sus colegas de estudio en una carta a unos arquitectos británicos conocidos.

La Innovation Tower comprende 182 unidades que van de los 44 metros cuadrados de los apartamentos con un dormitorio a los 271 metros cuadrados del ático de la última planta. Una sala de cine, un comedor para celebraciones, un gimnasio con sauna y una zona de relajación completan los equipamientos sociales del complejo. Con una altura de 125 metros, la torre es la más alta del centro de Estocolmo. La Helix Tower, que completará el proyecto Norra Tornen, comprenderá 138 unidades y se terminará previsiblemente a finales de 2019.

De esta manera, las dos torres introducen un nuevo modo habitacional que incrementa la densidad a la vez que permite a sus habitantes disfrutar del espacio exterior. No en balde Estocolmo se sitúa como la cuarta ciudad de la Unión Europea con mejor calidad del aire.

Según Reinier de Graaf, el proyecto Norra Tornen representa un hito en la obra de OMA. Se trata de la culminación de un esfuerzo continuo por crear una nueva generación de viviendas, basada en la mayor variedad de tipologías posible a partir de un número limitado de elementos prefabricados. “De este modo, el formalismo habitual de una torre de apartamentos da paso a la personalización, a la domesticidad... y quizá incluso al humanismo”, concluyó de Graaf.

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