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En entrevista con Del Constructor, el arquitecto Fernando Pereira Figuerón, quien asumió como presidente de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) el pasado 10 de octubre, se refirió al rol del arquitecto en la actualidad y analizó la situación de Uruguay a nivel arquitectónico y urbanístico. En este contexto, el profesional afirmó que “Montevideo es extraña en el sentido de que tiene una tasa de crecimiento muy baja o constante, y se sigue liberando suelo, urbanizando, y no densificando fuertemente con una estrategia”. Además se refirió al tema de viviendas abandonadas y abogó por la necesidad de definir qué es el estado de abandono de una construcción, para, de esa manera, articular medidas legales que permitan intervenirlas en beneficio del barrio o de toda la ciudad.

 

La Sociedad de Arquitectos del Uruguay fue creada hace 104 años y, de hecho, es más antigua que la Facultad de Arquitectura, hoy Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU). ¿Cómo definiría el rol de la SAU?

La SAU tiene una rica historia. Siempre se caracterizó por haber sido muy inquieta en cuanto a la comunicación sobre la arquitectura, la generación de proyectos y la difusión entre arquitectos de cuestiones relacionadas con la práctica de la profesión. Actualmente la SAU participa de una serie de instituciones, como el Comité UNIT, el Congreso de Intendentes y las comisiones de Patrimonio que asesoran a la Intendencia de Montevideo en distintos barrios de la capital. Contamos además con delegados en todo el país. Por lo tanto, territorialmente también es una institución que tiene representación. Eso la hace muy rica en cuanto a la posibilidad de firmar convenios como, por ejemplo, los que tenemos con la Corporación  Nacional para el Desarrollo o con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Ahí es donde la SAU aporta la posibilidad de que colegas que están en el interior puedan hacerse cargo de tareas de diversos tipos en el marco de estos convenios. 

 

¿Y el rol del arquitecto?  Para el imaginario colectivo, a veces, se la asocia con una profesión que está divorciada de la realidad, sobre todo en ciudades que se expanden rápidamente. 

Creo que, en particular, en el momento que hoy atravesamos siento, y esto es a título personal, que estamos un poco divorciados en cuanto a la generación de contenido crítico que aporte a un enriquecimiento de las opiniones y de la información que existe sobre las distintas ciudades, sobre los temas de ordenamiento territorial, sobre los temas de calidades a nivel edilicio.

La arquitectura podría estar mucho más en el tapete y en discusión como, por ejemplo, pasa en Europa, donde las alcaldías y los municipios generan estrategias para poner en discusión temas relacionados a la arquitectura y al urbanismo. Hay en Uruguay un divorcio de qué se puede hacer en términos arquitectónicos y urbanísticos a nivel profesional en esas áreas y la discusión pública de estos temas, donde se profundice y enriquezca con aportes de la sociedad toda y de los técnicos. A veces me parece que los arquitectos estamos un poco ausentes de esa discusión o de poder liderar los temas para ponerlos en el tapete.

 

Ciudad en expansión 

Montevideo es una ciudad que se ha expandido hacia la periferia digamos una forma no muy amigable, bastante desordenada.  

Montevideo es extraña en el sentido de que tiene una tasa de crecimiento muy baja o constante, y se sigue liberando suelo, urbanizando, y no densificando fuertemente con una estrategia. A los montevideanos, y no sé por qué, nos cuesta el tema de la altura, el tema de la densificación. Y además ha habido, en los últimos veinte años, fenómenos de ocupación de terrenos, de marginación de determinada población que, al final, esa población accede, por algún mecanismo, a la adquisición del terreno. Entonces, una situación que era informal pasa a ser formal dentro del ámbito metropolitano. 

 

Lo que hace mucho más difícil planificar la ciudad.

Todos sabemos que eso no es un buen negocio a largo plazo. Después, hay que llevar infraestructura de todo tipo, sea la cultural, la de ocio, la infraestructura educativa, la gubernamental y la económica financiera. Todo este tipo de infraestructura ya está localizada en el ámbito de los barrios que llamamos consolidados. Se pueden hacer muchas cosas consolidándolos aún más a esos barrios y densificándolos, y frenar un poco ese inagotable derrame de la ciudad a nivel metropolitano. Y, sobre todo, eso es lo que ha contribuido también a un fenómeno de segregación social.

O sea, la población de menos recursos está en las periferias y la que puede pagar un alquiler o comprar una vivienda, está ubicada en la zona central de la ciudad, con barrios absolutamente vacíos prácticamente, como la Aguada, Cordón y Ciudad Vieja.

Algunas estrategias se han implementado en los últimos diez o quince años, como ser las viviendas de promoción social, las cooperativas de ayuda mutua, pero hay muchos padrones con fincas abandonadas y con deudas. Como sociedad habría que tener una respuesta bastante más ágil y rápida para decir `señor, si usted no usa esta vivienda, alguien puede hacer uso de esto´. De esta manera, se frenaría esa expansión.

 

Viviendas accesibles 

Usted hacía referencia a algunos convenios de la SAU con organismos del Estado. El arquitecto chileno Alejandro Aravena, Premio Pritzker 2016, recibió una propuesta del Ministerio de Vivienda de su país para proyectar viviendas con un buen nivel de confort y a precios muy accesibles. ¿Eso se podría hacer en Uruguay?

Yo creo que se podría llegar a hacer. Y creo, además, que sería sano -aún teniendo restricciones de costos- que los arquitectos pudiésemos desarrollar  la investigación y diseño proyectual para encajar esa ecuación de costos dentro de determinadas calidades arquitectónicas. Y creo, además, que en una contienda de llamado a concursos y de elaboración de ideas de forma abierta, se podría tener un enriquecimiento de ese tema. En este tema de los concursos de proyecto la SAU tiene una experiencia y aportes históricos fundamentales para gestionarlos. Nuestra historia arquitectónica y urbana da cuenta que edificios importantísimos, dentro de Montevideo y otras ciudades del interior, han sido fruto de una compulsa de proyectos con todas las garantías y, que, han resultado determinantes en la construccion de nuestro patrimonio tangible.       

 

¿Cómo se logra un balance justo entre la expansión urbanística, los grandes capitales con proyectos de mega obras y preservar, a la vez, el patrimonio arquitectónico?

En el tema de patrimonio se ha avanzado muchísimo en los últimos años. Incluso, hoy la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo tiene un posgrado respecto a Patrimonio. Históricamente nuestra formación se ha caracterizado por mirar lo nuevo y proponer edificios novedosos y de gran calidad. En ese marco se desarrolla un Art Decó en Montevideo y en alguna ciudad del interior de un nivel muy rico. Pero el tema del patrimonio, también, es una discusión que estaba pendiente. Quizá  ahora estamos adoleciendo de pasarnos para el otro lado. Hay mucha gente que piensa que lo viejo, por el mero hecho de ser viejo, tiene un valor en sí mismo.

Creo que, culturalmente, hay que llegar a un punto en el cual la cosas tengan una valorización fundamentada y entendida en cuanto a sus parámetros y no que, necesariamente, lo viejo representa un valor a preservar frente a lo nuevo. Hay cosas nuevas que son muy buenas y la sustitución en arquitectura requiere ese debate. Se han dado cosas raras como dejar edificios preexistentes con otros nuevos, como en la ex Confitería Cante Grill (calle 21 de setiembre), que no refleja muy bien lo que debería ser el resultado de decidir si algo debe sustituirse por un mejor proyecto o no. Ahí quedó un híbrido, un edificio de dudoso valor con una torre encima que denota que no estamos muy maduros en esta discusión del valor histórico y proyectual de nuestra arquitectura.

 

¿Y la SAU es consultada institucionalmente en materia de obra pública?

Nosotros tenemos representación, por ejemplo, en el Congreso Nacional de Intendentes.

También la SAU establece determinados contactos institucionales sobre temas puntuales y también las intendencias,  particularmente la de Montevideo, que ha tenido una relación con nosotros, fluida a lo largo de la historia. Eso a nivel orgánico. Además de los colegas que trabajan en esos ámbitos, están los que participan de la Comisión Directiva y de las Comisiones Asesoras de nuestra institución, sean colegas que trabajan de forma independiente, relacionados a la formación y que dan clase en las facultades, o aquellos que están más relacionados al ámbito público. En el contexto de todas esas comisiones se dan cuestiones muy fermentales que después terminan en propuestas de SAU a las intendencias, por ejemplo, u otros organismos o a comunicar públicamente posturas de nuestro gremio frente a determinados temas. 

 

Usted se refería al tema de las viviendas abandonadas. Incluso existe un proyecto de ley a discusión en el Parlamento. ¿Cuál es la posición de la SAU al respecto?

Como sociedad nos debemos poner en orden ese tema. De alguna forma es una cuestión pública que eso funcione y en sus justos términos haya alguien haciendo uso de esas viviendas, porque hay toda una infraestructura colectiva que va desde la seguridad hasta el saneamiento, que está siendo subutilizada. Después, está el tema del abandono, que trae como consecuencia  cuestiones sociales que todos conocemos y que no están buenas. Habría que fortalecer las políticas respecto a ese tema. Hay que definir qué es el estado de abandono de una vivienda, parte de un edificio o un padrón, para articular medidas legales rápidas y poder intervenir en beneficio del barrio o de toda la ciudad.  Esto es algo sumamente importante y en otros países no pasa, o no pasa tanto.

 

Arquitectura y urbanismo 

¿Cómo definiría a Uruguay en materia arquitectónica y de ordenamiento urbanístico?

Uruguay supo ser vanguardia del tema urbanismo y arquitectura. Coincidió con que fuimos vanguardia en un montón de aspectos económicos, culturales y políticos. Luego hubo un período de degradación de todo eso, pero igual creo que, frente a otros países de la región, siempre estuvimos posicionados en un nivel alto.

Ahora hay otros países emergentes dentro de la región que nos vienen alcanzando y haciendo las cosas bien a nivel de planificación y de transporte. Es el caso de Chile, Perú y algunas ciudades de Colombia y de Brasil, por ejemplo.

Tenemos una lentitud en la capacidad de respuesta a fenómenos urbanos que se dan explosivamente, como fue la ida masiva de gente a habitar la Costa de Oro en la década del 90. No estaban los elementos de ordenamiento territorial afinados como para ordenar esa eclosión. Lo mismo está pasando con el automóvil en las ciudades. Uno camina y se da cuenta que algo no está funcionando del todo bien.

 

¿La falta de planificación es, entonces, el principal obstáculo?

Tenemos una estructura normativa pesada, con procedimientos administrativos muy pesados.  Son lentos, garantistas y cuando se ponen en vigencia ya prácticamente están vetustos. Hubo tanta  discusión en el medio que la realidad nos sobrepasó. Esto hay que revisarlo de forma urgente. El plan de ordenamiento territorial de Montevideo tiene mas de veinte años. Me parece que es hora de darle una revisada, han pasado muchas cosas. Esta es una de las cosas que con mayor celeridad habría que actuar. Y después, nos cuesta mucho, hoy, tener esa cabeza que tuvimos en los 30 a los años 50, de plantearnos desafíos trascendentes y actuar en consecuencia.

Hay una resistencia social inexplicable a muchos proyectos interesantes y que están en esa mirada a largo plazo como el Antel Arena, por ejemplo. El tema se ha politizado y creo que sobre todo hoy tenemos un edificio magnífico para hacer cosas que hasta ahora no había donde hacerlas.

 

Se habla mucho de las “ciudades amigables”  y hay un discurso a nivel político sobre el tema, especialmente en Montevideo. 

Por un lado está la intencionalidad política, donde hay sintonía con determinadas cosas que pasan en el exterior, sobre todo en Europa, pero hay un tema de ciertas rigideces. Por ejemplo, hablemos del transporte público que es un tema que Montevideo tiene en el debe desde hace más de treinta años. No pasa nada. Es una misma línea de ómnibus, que más o menos hace lo mismo y todos recibimos la misma calidad de servicio desde hace tres décadas. Eso en el mundo y Latinoamérica ha avanzado brutalmente.

La ciudad peatonal está totalmente consolidada y la bicicleta como vehículo está totalmente aceptada e integrada con los demás sistemas, pero en ese caso toda la ciudad empieza a tener una planificación vial y territorial seria que integre y potencie estos medios.

Entonces aparece un tren eléctrico de corta distancia que une un punto con el otro, los autos no entran a determinadas zonas de la ciudad, hay estacionamientos previstos en determinados lugares para hacer los intercambios.

O sea, nos queremos parecer a algo que está buenísimo, pero no tenemos ni del todo los recursos, ni del todo la capacidad de gestionar algunos cambios estructurales que hay que hacer y, lo peor, la voluntad política de todos los implicados. Estaría bueno empezar a hablar de estas cosas, donde las propias empresas de transporte participen de nuevos mecanismos de movilidad que, de pronto, desarrolla la Intendencia por su lado.

En esos términos creo que Montevideo es poco amigable. En otros términos, tanto Montevideo como ciudades del interior, tienen una vida amigable en lo que respecta a calidades de los espacios públicos que, más allá que en algunos casos se hayan degradado, siguen siendo muy buenos por la contundencia con que fueron planificadas hace cuarenta, cincuenta o más años.

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Antiguamente se creía que el confort y la ecología eran términos antagónicos. Es decir, para disfrutar del confort el ser humano debía agredir al medioambiente o, al menos, no cuidarlo. La nueva arquitectura, liderada por una generación  de profesionales jóvenes, ha demostrado que ambos términos ya no están enfrentados y que, de hecho, puede ir de la mano. Y es que la nueva arquitectura propone confort, sustentabilidad y ecología. Estos son algunos de los edificios más reconocidos, y admirados, en este aspecto. 

En este sentido, Miguel Díaz, responsable del laboratorio de ideas de Ruiz Larrea & Asociados, estudio con base en Madrid y pionero en el desarrollo de la arquitectura bioclimática en Europa, explicó a la publicación Arquitectura & Diseño que “en una casa sostenible vives mejor. Si además la vivienda exhibe el certificado BREEAM el propietario se asegura que la sostenibilidad y el aspecto ecológico de la construcción está asegurado. Será más luminosa, habrá menos ruido y disfrutarás de mayor confort térmico y de mejor calidad del aire”.

El BREEAM al que hace referencia Diaz es el”Método de Evaluación Medioambiental del Organismo de Investigación de la Construcción”, mundialmente conocido por sus siglas en inglés. Fue creado en 1990 en el Reino Unido y hoy ya registra más de 270 mil edificios certificados en 63 países. Su éxito y calidad demostrada lo han convertido en un referente del rendimiento medioambiental, entregando reconocimiento y garantías a quienes lo aplican. En el continente europeo, el certificado BREEAM se está imponiendo en la arquitectura residencial y otro tipo de edificios “por ser el más riguroso y el más global”, agregó Díaz

A continuación algunos de los edificios modelos en este aspecto, que cuentan con el certificado BREEAM.

 

Lagasca99. Además de ostentar el precio del metro cuadrado de media más caro de España para una obra nueva, el proyecto residencial Lagasca99 –44 apartamentos de entre 330 y 700 metros cuadrados–, del arquitecto Rafael de la Hoz, exhibirá también el certificado BREEAM, lo que ha llevado hasta controlar al detalle la demolición previa para maximizar el reciclaje de residuos.

 

Fairyland Guorui. Ejemplo de la mejor arquitectura bioclimática, el complejo residencial Fairyland Guorui a las afueras de Pekín, diseñado por UNStudio, disfruta de un bulevar junto al río y de otro arbolado, así como de un gran jardín central para fomentar el tránsito peatonal, ya que los automóviles están confinados a una esquina.

 

Sede de Bloomberg. Siempre a la vanguardia de la arquitectura, Norman Foster diseñó en Londres para su amigo Michael Bloomberg la sede europea de su corporación homónima con los últimos avances en arquitectura sostenible.

 

Madrid 0,0. El complejo residencial de 98 viviendas Madrid 0,0, proyectado por Ruiz Larrea & Asociados a las afueras de Madrid, tendrá la mínima necesidad de sistemas activos de calefacción y refrigeración, además de estar adaptado a distintos tipos de usuarios y usos en el tiempo, compatibles con espacios de trabajo individuales y colectivos.

 

119 Ebury Street. El proyecto de reconversión de un antiguo hotel en tres apartamentos dúplex 119 Ebury Street, obra de David Morley Architects, fue el primero del Reino Unido en alcanzar la calificación de excelente en la fase de diseño, ganando los premios BREEAM 2015 en la categoría residencial. Entre las soluciones sostenibles destaca la ventilación mecánica con recuperación  de calor y el reaprovechamiento de las aguas grises.

 

Timmerhuis. La modularidad del edificio Timmerhuis proyectado por el estudio OMA para el ayuntamiento de Róterdam (Holanda), con apartamentos en sus plantas superiores, genera la máxima eficiencia, actuando sus dos atrios como grandes pulmones.

 

Pathé Films. La exquisita transformación de los antiguos estudios de cine Pathé Films, en el Soho londinense, en apartamentos de lujo, llevada a cabo por Sheppard Robson, obtuvo la máxima calificación BREEAM para las partes remodeladas.

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Lunes, 10 Diciembre 2018 15:13

Arquitectura brutalista en Estocolmo

Se inauguró la Innovation Tower, la primera de las dos torres diseñadas por el estudio holandés OMA y el arquitecto Reinier de Graaf, que constituyen el complejo Norra Tornen en Hagastaden, un nuevo distrito en el norte de Estocolmo desarrollado por el Instituto Karolinska, que otorga el Premio Nobel de Medicina.

El diseño de Norra Tornen, que redibuja el skyline del centro de Estocolmo, es la expresión de un sistema modular de elementos prefabricados de hormigón sin tratar. Combinados, forman una composición de bloques proyectados y terrazas retranqueadas en una aparente acumulación desordenada que evoca la arquitectura brutalista. La referencia a este estilo está plenamente justificada. De acuerdo con el crítico de arquitectura Reyner Banham, el térmico “arquitectura brutalista” fue inventado por el sueco Hans Asplund, al referirse al trabajo de sus colegas de estudio en una carta a unos arquitectos británicos conocidos.

La Innovation Tower comprende 182 unidades que van de los 44 metros cuadrados de los apartamentos con un dormitorio a los 271 metros cuadrados del ático de la última planta. Una sala de cine, un comedor para celebraciones, un gimnasio con sauna y una zona de relajación completan los equipamientos sociales del complejo. Con una altura de 125 metros, la torre es la más alta del centro de Estocolmo. La Helix Tower, que completará el proyecto Norra Tornen, comprenderá 138 unidades y se terminará previsiblemente a finales de 2019.

De esta manera, las dos torres introducen un nuevo modo habitacional que incrementa la densidad a la vez que permite a sus habitantes disfrutar del espacio exterior. No en balde Estocolmo se sitúa como la cuarta ciudad de la Unión Europea con mejor calidad del aire.

Según Reinier de Graaf, el proyecto Norra Tornen representa un hito en la obra de OMA. Se trata de la culminación de un esfuerzo continuo por crear una nueva generación de viviendas, basada en la mayor variedad de tipologías posible a partir de un número limitado de elementos prefabricados. “De este modo, el formalismo habitual de una torre de apartamentos da paso a la personalización, a la domesticidad... y quizá incluso al humanismo”, concluyó de Graaf.

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El desarrollo de fachadas vegetales y huertos urbanos es uno de los principales objetivos de quienes promueven la expansión de las ciudades con criterios de sostenibilidad social y ambiental. En este contexto, es que desde la Sociedad de Arquitectos del Uruguay se entiende necesario capacitar en estas herramientas. Para ello recurrió a la Universidad Politécnica de Madrid y su curso “Ciudades verdes; Naturación y agricultura urbana” para instrumentar una capacitación a desarrolladores, arquitectos y otros profesionales que trabajen en la edificación de inmuebles, según informó la revista Propiedades

Según se explicó desde este centro de capacitación, “desde la Revolución Industrial, las ciudades han tendido a expulsar la naturaleza de sus calles. La preocupación ante las recientes catástrofes naturales ha contribuido a impulsar estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Naturación y agricultura urbana son herramientas dentro de estas estrategias, que impulsan la transición hacia modelos de ciudades más saludables, resilientes, sostenibles e inclusivos”. Las fachadas vegetales, se afirma,  “suponen una oportunidad real para disminuir el impacto ambiental de los edificios: a la vez que contribuyen a la disminución del consumo energético en su interior, generan beneficios socio-económicos y ambientales en su entorno”.

Las denominadas “ciudades verdes” se transformaron en tendencia a partir de  la preocupación por el avance del cambio climático. El primer acercamiento a la arquitectura verde o la “naturación urbana” fue para muchos en la década del noventa ante el descubrimiento de elementos vegetales en diferentes cubiertas y espacios de edificaciones antiguas, muchas de ellas incluidas en el ámbito rural.

Lo que inicialmente era una sugerencia o el descubrimiento de unos elementos que podrían incorporarse a las edificaciones, pasó a ser la valoración de un material constructivo tan válido como cualquier otro.

Es importante que la naturación urbana tenga un entendimiento con el entorno y guarde un equilibrio con la biodiversidad del lugar y sus aspectos bioclimáticos. El lugar, la orientación del edificio, la luz solar, los vientos dominantes o cualquier otra presencia juegan un papel determinante.

Respecto a la eficiencia energética, íntimamente relacionada con la calidad ambiental, el uso de espacios verdes sirve para el ahorro energético. Una cubierta ecológica puede, en términos generales, generar un ahorro de energía que puede llegar hasta un 40% en uso de aire acondicionado. Otro aspecto importante es un aumento de hasta un 25% en el rendimiento de las placas solares colocadas sobre espacios naturados debido a la refrigeración que esta naturación supone en el ambiente.

Para varios impulsores de la creación de espacios verdes en las zonas urbanas, es fundamental eliminar las barreras que impiden un mayor desarrollo de las naturaciones urbanas, y las mayores barreras son como siempre las del desconocimiento y la falta de interés que muchas veces se tiene por adquirir ese conocimiento.

 

Naturación urbana

Se conoce como “naturación urbana” al movimiento que promueve el enverdecimiento urbano, en respuesta a la pérdida de zonas verdes en las ciudades desde mediados del siglo XX. El enverdecimiento urbano significa crear ciudades verdes. Este concepto lleva asociado enormes beneficios para las personas, puesto que se crean ambientes más saludables, y es una apuesta por el desarrollo sostenible y la conservación del medio ambiente.

Según La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus sigla en inglés), se estima que más de la mitad de la población mundial vivirá en ciudades que no están preparadas para un crecimiento tan descontrolado. Son precisas nuevas estrategias que combatan el desequilibrio naturaleza-ciudad. Los sistemas de naturación urbana mitigan eficazmente estos problemas que influyen directamente en el cambio climático.

Este concepto no es nada nuevo, si tenemos en cuenta los jardines colgantes de Babilonia (600 A.C), una de las siete maravillas del mundo, y uno de los paradigmas de naturación urbana. No obstante, en las últimas décadas del siglo XX y comienzo del XXI, los objetivos fueron cambiando. El concepto que hoy se maneja surge de la necesidad de dar a las ciudades un componente de naturaleza y vida mientras que, por ejemplo, los jardines colgantes de Babilonia eran meramente estéticos.

Dentro de la naturación urbana existen los jardines verticales, que tuvo su punto de  inflexión a partir del trabajo realizado en el edificio del museo Quai Branly en París, diseñado por el arquitecto Jean Novel. En la fachada del Quai Branley se instaló un espectacular jardín vertical creado por el prestigioso botánico francés Patrick Blanc, autentico referente mundial de la jardinería vertical en la actualidad.

Los países que han entendido como una necesidad vital para sus ciudadanos la incorporación de la naturación urbana han apostado por incorporar marcos normativos que preserven y mantengan su vigencia al margen de posibles fluctuaciones de modas pasajeras. Es la respuesta coherente a su valoración como “material base de la construcción”, al igual que se regulan y controlan con normas de calidad todos los materiales y técnicas que forman parte del proceso constructivo de las ciudades. Entre las urbes pioneras se encuentran Berlín Copenhague, Paris, México DF, Bogotá, Nueva York, Toronto, Vancouver, Sídney o Singapur, al igual que varias ciudades de España.

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El estudio de postgrado del arquitecto Juan Viñar, presentado ante la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, señala que la construcción al amparo de la ley 18.795 (conocida como ley de Viviendas de Interés Social, hoy llamada Viviendas Promovidas)  “propicia un significativo proceso de renovación urbana, produce un marcado impulso a la industria de la construcción, genera desequilibrios notorios en los valores del mercado inmobiliario, y se convierte en un tópico escabroso tanto para la opinión pública como en ámbitos académicos”.

El su estudio, publicado por la revista Propiedades, Viñar sostiene que “los efectos provocados por la entrada en vigencia de esta ley comienzan a hacerse evidentes. (…) Permite, en un período muy corto, la construcción de un número de viviendas sin precedente para el país. Este fenómeno es particularmente visible en las áreas centrales de Montevideo, ciudad en que las viviendas construidas representarían algo más del 2% del stock total”.

A partir de la ley 18.795 las nuevas construcciones “son mucho más evidentes”, especialmente en Montevideo, que concentra casi tres cuartos de los emprendimientos. No obstante, la ley generó proyectos de inversión en casi todas las capitales departamentales, siendo más numerosos en Canelones, Maldonado y Colonia. En Montevideo, producto de la coordinación con la Intendencia de Montevideo, la zona central recibe más de un tercio de las propuestas.

“La ciudad vuelve a estar en obra, había quedado dormida, aletargada, y comienza a transformarse rápidamente. Finalmente recibe inversión en vivienda, aprovechando las infraestructuras instaladas, atrayendo nuevos habitantes, evitando o retrasando la expansión de la mancha urbana, dando un claro mensaje sobre el modelo de ciudad que se persigue. Vuelven a la vida edificios olvidados. Por fin las ruinas o esqueletos de edificios abandonados por décadas, logran incorporarse a esta dinámica. Minoritarios en el contexto global, son de gran importancia para la ciudad. Representan un cambio de actitud y el desarrollo de herramientas que permiten devolver a la ciudad un bien que hasta ahora solo representaba problemas”, sostuvo el arquitecto.

 

Impacto

Viñar añadió que los reciclajes, que durante mucho tiempo fueron el motor transformador de los barrios de la ciudad, “poco a poco perdieron impulso”. De hecho, hoy representan casi un tercio de los proyectos promovidos en Montevideo, con buena incidencia, aunque más dispersa, en la zona intermedia e incidencia relativamente menor en la central.

Viñar repasó las estadísticas y algunos proyectos amparados en la legislación de vivienda promovida y subrayó que la obra nueva en altura es la “principal protagonista”. La gran mayoría de las propuestas son edificios en altura, con la zona central de la ciudad como ubicación principal. El centro, una de las zonas más densas de la ciudad, solo superada por Pocitos, comienza a recibir nuevos emprendimientos, afirmó el arquitecto. En su trabajo de postgrado, realizó un acercamiento a un par de manzanas en las inmediaciones de Constituyente y Gaboto, donde “se aprecia un incremento de 202% y 479% de aumento en las unidades de vivienda por manzana. “Este sector representa un caso interesante, pues en el par de manzanas se construyen, y se siguen construyendo, 10 edificios nuevos con un total de 524 viviendas”, sostuvo.

En su trabajo se menciona además el impacto de esta legislación en el sector de la construcción y el mercado inmobiliario. “El sector de la construcción sostiene que los costos de producción se han disparado y que las nuevas condiciones de la ley se suman a las restricciones de accesibilidad promovidas por la Intendencia de Montevideo. A esto hay que añadir el marcado incremento del valor del suelo, que provoca el aumento de demanda de terrenos aptos para inversiones promovidas. Sin embargo, pese a este aumento, los inversores continúan accediendo a nuevos terrenos”, sostiene el documento.

Para Viñar, este aumento del valor del suelo se puede constatar en toda la ciudad, tanto en viviendas usadas o en suelo destinado a obra nueva. Esta problemática no afecta solamente a los inversores más poderosos. Las oportunidades para inversores chicos, familiares, y por consiguiente para los arquitectos independientes, son cada vez más acotadas. Si bien entiende que la legislación sobre vivienda promovida tuvo un “fuerte impacto en la ciudad”, la tesis del arquitecto abre una interrogante sobre el tipo de vivienda construida.

“Al analizar las tipologías de cada proyecto seguramente requiera un esfuerzo mucho mayor que la simple sistematización de datos, escalas y gráficos. Sin duda, cabe preguntarse si resulta satisfactoria la calidad, en términos estrictamente espaciales y funcionales, de las viviendas producidas. Preguntarse si realmente estamos produciendo viviendas, por miles, para que solo vivan en ellas una o dos personas, o turistas de paso”, reflexionó Viñar.

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