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Con la probable construcción de la segunda pastera de UPM en Paso de los Toros más lejos en el horizonte, y un segmento de la vivienda que no termina de despegar, la industria de la construcción tiene un panorama incierto sobre su esperada reactivación.

Cabe recordar que en los últimos cuatro años, la industria de la construcción perdió  casi 26 mil puestos de trabajo. De hecho, la industria de la construcción cerró junio con 45.453 cotizantes registrados ante el BPS, bastante lejos del récord de 72.302 trabajadores de octubre de 2012. Pero además, el último dato confirmó un descenso de unos 3 mil registrados respecto a junio de 2016. Durante el primer semestre la mano de obra formal cayó 10,7% interanual.

La actividad de la construcción descendió de forma ininterrumpida desde el inicio de 2015 hasta el dato del primer trimestre de este año que pautó un quiebre con una recuperación interanual de 0,7% que encendió una luz de esperanza. Sin embargo, ello se derrumbó rápidamente cuando se conoció el dato de crecimiento de 2,8% de la economía en el período abril-junio. Uno de los datos negativos del informe de Cuentas Nacionales que divulgó el Banco Central fue una fuerte contracción en la construcción, que cayó 5,5% en la comparación interanual.

 

Caída trimestral

La actividad acusó el impacto de una segunda caída trimestral consecutiva en la inversión pública –cayó 0,6% en el primer tercio del año respecto a 2016 y 1,4% en el segundo trimestre–. La inversión privada, en tanto, bajó 25% y 52% en igual comparación.

En tanto, el último Índice Líder del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) –divulgado a principios de octubre– mostró que se espera una variación negativa de la actividad para este año. La proyección va en línea con el último dato de Cuentas Nacionales divulgado por el Banco Central (BCU). Tomando como base esos datos, el CEEIC señaló que la retracción estuvo asociada a la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento en la actividad en obras viales y puertos.

En informe del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción señala que la actividad de la Construcción  cayó  5,5%  en  el  segundo  trimestre  de  2017 respecto al mismo período de 2016.  Esto se encuentra en línea con  lo  anticipado  por  el  Índice  Líder  de  la  Industria  de  la Construcción (ILIC) que elabora el CEEIC. Cabe  destacar  que  esta  caída  está  influida  por  un  efecto calendario relacionado con la semana de Turismo.  Dado que la actividad  de  la  Construcción  tiene  vacaciones  durante  esa semana, el segundo trimestre de 2017 tuvo una semana menos de  actividad  que  el  mismo  período  de  2016,  influyendo negativamente en el desempeño interanual.

Según el informe publicado por el BCU, la contracción  está asociada a “descensos en la construcción de edificios y en obras de infraestructura  vinculadas a la generación de energía eléctrica, cuyas caídas no fueron compensadas por los aumentos registrados en obras de vialidad y puertos”.

Por su parte, la inversión en activos fijos registró por su parte un descenso  de  19,1%  respecto  al  segundo  trimestre  de  2016, confirmando la fragilidad del crecimiento reciente.  Según surge de la  información publicada  por  el  BCU,  esta contracción  se explica  por una disminución tanto  de la inversión pública  como la del sector privado. El descenso en la inversión del sector privado  fue de   6,7%  en términos interanuales mientras que en el sector público esta caída fue de 51,8%,  con “fuerte incidencia de la caída en la inversión en infraestructura para la generación eólica de energía”.  

Por su parte, desde el punto de vista del tipo de activo, la contracción de la inversión es generalizada: se observa una  fuerte  caída  de  las  inversiones en  maquinaria  y  equipos (asociada a la menor importación de molinos eólicos , pero también a otros bienes de capital)  y al mismo tiempo se mantiene la retracción en la inversión en obras de construcción.

“En definitiva, la industria de la construcción  se contrajo en términos interanuales en el segundo trimestre del año. Esta caída está  asociada a  la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento de la actividad en obras de vialidad y puertos”, concluye el informe de la CEEIC.

 

Promotores cuestionan criterio

Por su parte, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU) tiene una visión "pesimista", en líneas generales sobre el futuro del segmento de vivienda social producto de los cambios en las reglas de juego que se introdujeron a mediados de 2014 y a principios de este año con la fijación de topes en los precios de venta.

El promotor privado y asesor financiero de APPCU, Alfredo Kaplan, informó a El Observador que durante el quinquenio 2012 a 2016 ingresaron a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) un promedio de 300 unidades por mes para su aprobación. Sin embargo, ese escenario cambió por completo en 2017, cuando entre abril y setiembre apenas ingresaron 54 viviendas por mes en promedio.

Por otro lado, Kaplan cuestionó la "poca uniformidad de criterios" que tuvo el Poder Ejecutivo en 2016 a la hora de ofrecer estímulos para reactivar la construcción, ya que ofreció exoneraciones del impuesto a la renta, Patrimonio y el IVA del costo de construcción a megaproyectos que superaran los US$ 15 millones. "Es un tema de selectividad de políticas, en lo particular, hubiese preferido muchos proyectos medianos y no pocos grandes", afirmó el asesor de la APPCU.

El empresario sostiene que en el futuro no ve "grandes cambios" en la dinámica de la vivienda social (concentrada en pocos jugadores), mientras que en la vivienda tradicional de la franja costera la salida de nuevos proyectos "es inferior al ritmo de hace un par de años". Por ello, no se esperan grandes cambios en la contratación de mano de obra a futuro en este segmento.

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En diálogo con Del Constructor, parte del equipo de Casa Concepto -Bernardo Martín, Alexis Arbelo y Andrés Cabrera- que funciona en la Facultad de Arquitectura, explicaron los alcances del convenio firmado con MEVIR y algunos de sus objetivos, tales como el diseño de la vivienda, las condiciones del ambiente, a partir de la calidad de los cerramientos, y la relación de la vivienda con el predio. 

 

¿Cómo funciona Casa Concepto?

Empezamos a trabajar en el 2011 a partir de un llamado, de un concurso de la Facultad de Arquitectura, para recibir propuestas de diseños de una plataforma de proyectos dirigidos a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. El cometido fundamental era que la facultad se involucrara en términos concretos en esta temática y diera su aporte, no solo desde el punto de vista de la investigación y de la enseñanza, sino desde la práctica concreta. Nosotros con un equipo, que integramos buena parte de los que estamos actualmente, más otros colegas, ganamos ese concurso y elaboramos la plataforma que fue, en principio, un trabajo de corte estrictamente teórico, pero que rápidamente intentamos canalizar  a través de algunos de los agentes que construyen  vivienda social en el Uruguay. Ese fue un trabajo de un año aproximadamente y a partir de ahí  iniciamos las conversaciones para firmar un convenio entre la Intendencia de Canelones, el Ministerio de Vivienda y la Facultad de Arquitectura, para elaborar un proyecto de realojo de quince familias en el asentamiento Las Cañitas, en Barros Blancos. Ese fue un proyecto que se hizo en el transcurso del 2012, que implicó la participación de técnicos y asistentes sociales de la Intendencia de Canelones, de técnicos del MVOTMA, además de reuniones con las familias implicadas y la elaboración de un plan de trabajo y de un programa de necesidades para llevar a cabo el proyecto. Finalmente, se nos asignó  un terreno en Barros Blancos, en el cual hicimos ese proyecto de quince casas para realojo. Después, ingresó en un proceso de construcción de las casas que se realizó en cuatro años, porque se hizo en una modalidad bastante poco frecuente que fue hacerlas con mano de obra municipal  de la Intendencia de Canelones, con carga horaria a lo largo del día para una obra relativamente pequeña, por eso avanzó lentamente, pero finalmente se terminó, y las casas quedaron muy bien. Y ya se entregaron a sus beneficiarios. Para nosotros fue una experiencia maravillosa desde todo punto de vista, ya sea el salto de la plataforma teórica  al trabajo concreto, el éxito de una forma de interactuar donde complementamos conocimientos y destrezas con los diferentes agentes de construcción de vivienda, ya sean ministeriales, municipales y académicos. Y fue muy especial para la Facultad de Arquitectura porque significó dar el salto del cometido de esta casa de estudio, que en principio puede verse como de docencia e investigativo, y comprometerse. 

 

¿Cuáles son las características y qué comprende el convenio firmado entre la Facultad de Arquitectura y MEVIR? 

Fue un convenio que se planteó a partir del tornado en Dolores, en abril del 2016. El arquitecto Gonzalo Balarini, de Mevir, quien además es docente de la Facultad de Arquitectura, hizo contactos con nosotros, en principio para que el equipo de Casa Concepto participara de los trabajos que el Ministerio de Vivienda le asignó a MEVIR. Nos planteó la posibilidad que los apoyáramos en el trabajo del proyecto vinculado a los trabajos de reconstrucción de la ciudad de Dolores. Finalmente, eso no se pudo concretar por los tiempos involucrados, pero en el transcurso de la conversación y del diseño del convenio, surgió la posibilidad de hacer otras cosas, que empezaron a concretarse en noviembre del 2016.  La Facultad de Arquitectura firmó un convenio que no solamente nos involucra a nosotros, sino que involucra también al Instituto de la Construcción, a las cátedras de la construcción, y, a buena parte de sus estudiantes que han trabajado como voluntariado, en este caso sí en Dolores, y que todavía están trabajando, especialmente en la regularización de las intervenciones de Dolores frente a la Intendencia de Soriano. La otra parte del convenio fue Casa Concepto.

 

¿Cuál es el trabajo de Casa Concepto?

Nuestro convenio incluye fundamentalmente dos tareas. Una es la de desarrollar proyectos ejecutivos concretos, para lo que se plantearon lugares como 25 de Agosto, en Florida; Vichadero, en Rivera; y Lascano en el departamento de Rocha. Concurrimos a los lugares, entramos en contacto, obviamente, con los informes de las asistentes sociales de MEVIR acerca de los requerimientos programáticos y familiares de los beneficiarios. Estuvimos visitando una obra  de Vichadero III, en la cual hicimos contacto con los agentes locales, con los procedimientos constructivos y con los modos de hacer, digamos históricos, de MEVIR. La idea es que a partir de un encargo convencional, de un encargo de un  proyecto ejecutivo de arquitectura, se plantearan algunos asuntos sobre los cuales MEVIR tenía especial interés y donde se imaginase posibles transformaciones de sus modos operativos. En particular, les interesaba reformular algunas cuestiones constructivas asociadas a localidad del ambiente en el interior de las viviendas, con especial énfasis en las condiciones de aislación térmica de las viviendas. Para eso se plantearon un montón de alternativas, de definición de los cerramientos verticales y también de los techos. Finalmente, y para estos tres proyectos, se pasó de un muro macizo simple de ladrillo y medio ladrillo, o sea un poquito menos de veinte centímetros, a un muro doble con cámara y espuma en las caras con orientaciones menos favorables, lo cual le da una aislación térmica y una inercia térmica mucho mayor a la vivienda, y la pone en igualdad de condiciones con el resto de la vivienda social, que es lo que el Ministerio de Vivienda reclama como reglamento de su producto.    

 

Casas que crecen

 

Desde la creación de MEVIR, en 1967, los conceptos sobre  viviendas confortables y amigables con el hábitat han cambiado. 

Claro.En realidad en el mundo de vivienda social, especialmente urbana, que ha estado a cargo, históricamente, primero del Banco Hipotecario, después del Ministerio de Vivienda, la Dirección General de Vivienda y la Agencia Nacional de Vivienda, estos criterios de eficiencia de  aislación térmica ya hace muchos años que están instalados. Esto es ponerse a punto en algo que el resto de la vivienda social ya había incorporado desde la década del 70. Faltaba este aggiornamiento para la vivienda rural, que nos parece fundamental, porque a veces parece que este tipo de cosas se subestiman. Hay una lectura simplista, a veces, que habrá que prender la estufa y ventilar un poco más en verano.  Por supuesto que eso es necesario, pero hay unas condiciones ambientales y de calidad del aire, asociadas a la calidad de los cerramientos que ya hace muchos años que se reconocen como muy importantes en la calidad de vida y en factor de ahorro energético. Esto se ha transformado en un paradigma en los últimos años. El otro parámetro que nos planteamos en torno al diseño de la vivienda, además de las condiciones de la calidad del ambiente a partir de un rediseño de la calidad de los cerramientos, es repensar la casa propiamente dicha, su organización, su distribución y su espacialidad, a partir de imaginar que la casa, cualquier casa, a lo largo de la vida de un grupo de  ocupación, como puede ser una familia, es necesario que sea capaz de absorber transformaciones.  En ese sentido, lo que especialmente estamos planteando es la posibilidad de que las casas crezcan. Nosotros, a partir de los requerimientos programáticos planteados en los informes de las asistentes sociales, que dicen que hay familias que va a requerir una casa de dos dormitorios o de tres dormitorios, estamos previendo que todas las casas puedan tener hasta lo que llamamos, no cuatro dormitorios, sino cuatro habitaciones, pensando que cuando una casa necesita crecer, no todas las habitaciones tienen que, necesariamente, ser dormitorios.  Por eso es que estamos planteando que en ese tránsito de la vivienda de dos habitaciones hasta la vivienda de cuatro habitaciones, por un lado que la casa pueda crecer, y por otro lado que siempre haya una de las habitaciones, resultado del crecimiento, que tenga carácter de comodín. Es decir que pueda estar claramente asociada a un sector más íntimo,  privado y de noche de la casa, que puede ser un potencial dormitorio, pero que también tenga la posibilidad de asociarse a la zona de relación. En la mayoría de los casos estamos intentando que tenga un contacto directo con el exterior y al frente de la casa, que le permita incluso tener la posibilidad de acceso independiente. Hablamos de incorporarla al paquete de dormitorios, al área social e incluso funcionar como una habitación con una relativa independencia de la casa, que permite asociarla al trabajo de la casa.

 

¿Esto lleva a redimensionar las casas que venía construyendo MEVIR?

Nosotros, en términos de superficie construidas, estamos manejándonos por los parámetros de MEVIR, que son equivalentes a los parámetros estandarizados en el reglamento de productos del Ministerio de Vivienda. Cuando hablamos de repensar las casas, de casas que crezcan, esto no implica que las casas tengan que ser necesariamente más grandes en el arranque. Incluso pueden ser más chicas, porque para familias que tienen un cierto potencial  de crecimiento cercano en el tiempo, se viene planteando históricamente desde MEVIR lo que llaman dos dormitorios ampliados o tres dormitorios ampliados. Esto significa que en una casa de dos dormitorios, uno de ellos es más grande, a la espera que aparezcan nuevos componentes de la familia y que, por lo tanto, sea posible incorporar el espacio para una cama, más una circulación en el dormitorio. Eso es un incremento de, aproximadamente, cinco metros cuadrados en la vivienda, que se están incluyendo desde el principio. La teoría del crecimiento permite que esos metros cuadrados se incorporen en el futuro, que no formen parte de la superficie inicial y, por lo tanto, del costo inicial.  Una consideración importante es que nosotros, a partir de ese pedido que hizo MEVIR, se nos propone unos terrenos que son de otras instituciones y que MEVIR, a través de otros convenios con esas instituciones, acceden a ellos.  A diferencia de algunos planteos anteriores de MEVIR, las estrategias de intervención más directamente urbanas refieren a consideraciones especiales en cuanto a movimientos de suelo  y disposición de las casas en relación al predio. Con respecto a esto, nosotros planteamos parcelas un poco más chicas, con dimensiones un poco más controladas, y una tipología que a nosotros no encanta y que es la tipología dúplex, con planta baja y planta alta. Esto es una  diferencia con los planteos que generalmente hace MEVIR que son con planta baja extendida. Nos interesaba mucho la mancha que genera la casa sobre el suelo. Entonces pensamos en el concepto de que la casa es el predio. Esto significa que el predio empieza a ser una unidad un poco más compleja que solo una casa apoyada en una porción de suelo. Nosotros planteamos un equipamiento, con un arbolado, con un acceso más arquitecturizado, como para generar las condiciones más óptimas de la casa en relación al predio.                 

 

Además de las tres localidades nombradas en el proyecto, ¿está pensado extender la experiencia a otros lugares?

Nos gustaría mucho. Nosotros lo que tenemos planteado en términos del convenio son los proyectos ejecutivos, donde comenzaron a avanzar las obras en esas tres localidades y un catálogo que tiende a barrer una cantidad importante de situaciones de proyectos asociadas a cantidad de niveles de vivienda, cantidad de habitaciones de la vivienda, y especialmente a anchos y profundidades de parcela. Las diferentes casas que componen el catálogo surgen del cruzamiento de todos esos datos: ancho y profundidad de parcela, cantidad de habitaciones y si la vivienda va a ser uno, dos o tres niveles. Eso da un universo que anda alrededor de unas cien casas.

 

Aislación térmica

 

Ustedes hablaron de condiciones del ambiente a partir de un rediseño de la calidad de los cerramientos, ¿cómo está Uruguay en ese aspecto?

Es importante diferenciar dos aspectos. El primero es que nosotros tenemos una tradición de estudio de las condiciones del clima desde la década del 60, a través de un gran investigador y estudioso de la materia que es el arquitecto Roberto Rivero que esa década hizo una publicación que demuestra que era un adelantado en treinta, cuarenta años, en cosas que ahora se están transformando en paradigmáticas. Esto es muy importante, porque es un reconocimiento a alguien que quizá no es todo lo reconocido que se merece en su tarea. Pero, además, eso ha sido fundamental porque ha definido los estándares para la construcción de vivienda social en términos de producto. Entonces, esta idea de la aislación térmica, de la hermeticidad de los cerramientos, del aprovechamiento de las orientaciones, de los vientos, de todas las condiciones de optimización de los aspectos relacionados con el clima, como factores de proyecto de arquitectura, han formado parte de los históricos reglamentos de productos del Banco Hipotecario y del Ministerio de Vivienda, a partir de las investigaciones de Rivero. Lo que quizás ha sucedido es que, de alguna manera, se las han entendido como recetas. En la medida que uno va marcando cada parámetro de los que están definidos, siente que está cumpliendo con los cometidos del ahorro energético y del proyecto asociado al clima, y no es necesariamente así.  En particular, me parece que el enfoque  del relacionamiento con el clima por lo general no es parte del proyecto, excepto a los efectos de cumplir con los requerimientos de una lista. En la mayoría de los casos hay algunos enfoques de proyecto que tienen más que ver con aspectos programáticos y de inserción del edificio en la ciudad que, por supuesto, son aspectos importantes, pero no estamos viendo los aspectos de optimización de la relación de la arquitectura con el clima, sean elementos fuertes de proyectos, más allá  del estricto cumplimiento de una serie de parámetros que ya están definidos en el reglamento del producto.

 

¿Consideran que falta más interacción entre la Facultad de Arquitectura con los demás organismos ejecutores de viviendas, como el MVOTMA, la Agencia Nacional de Vivienda y las Intendencias?

 

Nosotros estamos convencidos que tenemos un muy buen aporte para hacer y estamos deseosos de poder hacerlo. De hecho, las cosas que hemos intentando hacer, y que algunas hemos hecho a lo largo de este tiempo, así lo demuestran.  Creemos que la facultad tiene un aporte que puede ser muy importante.

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Más de 840 familias de todo el país, a julio de este año, accedieron a su vivienda propia mediante créditos con cobertura del Fondo de Garantía de Créditos Hipotecarios (FGCH). La utilización de esta herramienta, que amplió su cobertura a partir de setiembre, ahora requiere un ahorro inicial de entre el 10 % y el 25 % del valor de la vivienda y un máximo del 90 % de su valor se puede financiar en un plazo de hasta 25 años.

La Agencia Nacional de Vivienda (ANV) comunicó a través de la página web de Presidencia  de la República (www.presidencia.gub.uy) que el objetivo del Fondo de Garantía de Créditos Hipotecarios es facilitar el acceso a la vivienda de aquellas familias que, aun con la capacidad de pagar una cuota mensual, no tienen el ahorro previo suficiente para acceder a la compra de un inmueble a través de un crédito hipotecario.

Desde su creación, a través de la ley Nº 18.795 de agosto de 2011, su objetivo fue ampliar y mejorar la disponibilidad de créditos hipotecarios, en particular hacia los sectores de menor capacidad de ahorro apuntando a mejorar la accesibilidad a amplios sectores de la población al crédito hipotecario.

 

Acceso y cobertura 

El Fondo de Garantía de Créditos Hipotecarios es un programa que reduce el ahorro previo exigido para comprar una vivienda hasta el 10% de su valor. Hasta agosto el FGCH permitía acceder a su cobertura a quienes tuvieran una necesidad de ahorro previo de entre el 10% y el 15%. A partir del 1º de setiembre de este año se amplió el acceso a familias con una capacidad de ahorro de entre el 10% y el 25% del precio de compra de la vivienda y se puede financiar un máximo del 90% de su valor en un plazo de 25 años.

“De esta forma”, informó la Agencia Nacional de Vivienda, “se apunta a extender su cobertura con la incorporación de sectores de la población no atendidos hasta el momento por la garantía parcial que otorga el programa a los destinatarios de créditos hipotecarios otorgados por las instituciones financieras adheridas”.

El fondo opera con cinco instituciones financieras adheridas: BBVA, BHU, HSBC, Santander y Scotiabank, las que a partir de la firma de un contrato de adhesión con la Agencia Nacional de Vivienda pueden otorgar créditos hipotecarios con la garantía adicional del Fondo de Garantía.

La ANV también informó que al cierre de julio de este año más de 840 familias en todo el país han accedido a su vivienda propia mediante créditos con cobertura del FGCH, lo que considera es el resultado de la aplicación de políticas públicas de vivienda y del trabajo interinstitucional entre actores públicos y privados para facilitar el acceso a la vivienda.

 

Solicitudes de garantía

Las solicitudes de garantía comenzaron a otorgarse, en Montevideo, en junio de 2013 y se extendieron hasta alcanzar todos los departamentos del país. Un 50% de las garantías otorgadas se localiza en el departamento de Montevideo y le siguen en importancia Canelones con un 14%, Maldonado con un 8%, Salto con un 5%, y el 23% restante se distribuye en el resto del país. Durante el último año móvil cerrado a julio, los plazos de cancelación promediaron los 24 años, con una tasa de interés media del 7% (TEA en unidades indexadas). El precio promedio de las viviendas comercializadas con el FGCH es de UI 616.106, unos 75.082 dólares, y el 70% de los beneficiarios de los créditos son menores de 39 años.

 En tanto, el ingreso promedio del núcleo familiar se ubica en el entorno de los 55.200 pesos y la relación cuota-ingreso es del 23,5%. El ingreso máximo del núcleo familiar no debe superar las 100 unidades reajustables, unos 99.252 pesos.

El FGCH opera para la compra de vivienda usada, y, en el caso de unidades nuevas, solamente si son promovidas por la ley  Nº 18795.

Asimismo, la Agencia Nacional de Vivienda informó que las viviendas promovidas adquiridas con el FGCH registraron un precio promedio de UI 766.269, unos 93.400 dólares, y representan el 25% del total de créditos otorgados desde el origen del programa, mientras que el porcentaje restante corresponde a vivienda usada. El FGCH, si bien fue creado en el 2011, comenzó a estar operativo para la población en abril de 2013.

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Un clima propicio, impulsado por la estabilidad institucional, el orden macroeconómico y los beneficios impositivos específicos, posiciona a Uruguay como un destino de inversiones destacado en América Latina, afirmó el ministro de Economía, Danilo Astori. En los últimos 10 años, el sector turístico concretó inversiones en hotelería por más de 1.500 millones de dólares, según informó Presidencia de la República.

Entre las características que destacan a Uruguay como destino para la recepción de inversiones, Astori mencionó el primer lugar ocupado por el país en el índice de democracia en América Latina, así como la prosperidad y la vigencia del estado de derecho.

Durante su participaron en el 9° Congreso de Desarrollo e Inversiones Inmobiliarias, realizado en Buenos Aires el pasado 28 de agosto, el titular de Economía agregó que otro de los atractivos del país es el constante crecimiento económico, la estabilidad y la baja inflación que lo distinguen tanto en América Latina como en el resto del mundo.

“Esa situación ha dado como resultado que, en los últimos 10 años, Uruguay recibiera inversiones en hotelería por más de 1.500 millones de dólares, cifra que acompaña en el desarrollo del turismo con la presencia en el país de 3,5 millones de visitantes por año”, enfatizó Astori, al tiempo que señaló el alcance del Plan Nacional de Infraestructura diseñado por el gobierno para inversiones en varias áreas, por más de 12.000 millones de dólares.

El ámbito en el cual realizó su presentación sirve de incentivo para los negocios e inversiones inmobiliarias y reúne a empresarios, desarrollistas, constructores y compradores, así como a las principales empresas del mercado y a los sectores relacionados con el negocio inmobiliario, especialmente de Argentina, Uruguay y Estados Unidos, aunque, también, hay presencia de otros países americanos.

En cuanto a las políticas públicas diseñadas para favorecer el clima de inversión, Astori resaltó el orden macroeconómico alcanzado por Uruguay en los últimos años y la aplicación de regímenes promocionales dirigidos al sector de la construcción.

Entre ellos, se refirió a los estímulos específicos para la edificación de viviendas de interés social y otros para proyectos de gran dimensión económica, así como los beneficios para la cimentación de estacionamientos subterráneos a nivel urbano e iniciativas del sector turístico, como hoteles, apart-hoteles, hosterías, moteles y estancias.

 

Negocios e inversiones

En consonancia con lo expuesto por el ministro de Economía, la especialista Alejandra Covello expuso sobre “Mercado inmobiliario uruguayo”, mostrando algunas de las ventajas que tiene invertir en el mercado inmobiliario uruguayo. Covello dijo que las Viviendas Promovidas (antes denominadas Viviendas de Interés Social) “son un excelente producto, con muy buena rentabilidad, que tienen una depreciación muy baja, ya que cuentan con un envejecimiento muy bueno, y que además se alquilan muy bien dado que la promoción requiere que se ubiquen en zonas con buen acceso al transporte”.

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En el primer semestre de 2017 el total de operaciones de compraventas registradas en Montevideo fue de 10.488, frente a las 8.657 en igual período del año pasado, según datos de la Dirección General de Registros aportados a El Observador por el consultor inmobiliario Julio Villamide. Esos números marcan un crecimiento de 21% en la comparación interanual, aunque están casi 15% debajo del pico de la primera mitad de 2011, de 12.174 operaciones.

El artículo del periodista Miguel Noguez del diario El Observador informa que se hicieron negocios por al menos US$ 775 millones, mientras que Dirección General Impositiva  recaudó US$ 31 millones, en el primer semestre de 2017. Las cifras manejadas fueron calculadas por este diario a partir de la recaudación correspondiente al Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales (ITP) que recauda la Dirección General Impositiva (DGI). Ese impuesto grava con una tasa de 2% al comprador y otro 2% al vendedor de inmuebles de usufructo. La información publicada por la DGI da cuenta de que entre enero y junio de 2017 el impuesto recaudó $ 878 millones (unos US$ 31 millones), lo que representó 15,8% más en la comparación interanual.

“Si se toma como referencia que el ITP representa el 4% del valor de las operaciones inmobiliarias, en el primer semestre los negocios totalizaron al menos US$ 775 millones. Eso es solo una aproximación a los montos negociados –que son superiores–, porque la base de cálculo del impuesto es el valor catastral que suele ser menor a los precios de los acuerdos efectivos de compraventas. El ITP tampoco alcanza a la Vivienda Promovida (VP - antes Vivienda de Interés Social), que está exonerada en la primera venta y que es motor del mercado de obra nueva”, señala el informe.

El asesor inmobiliario Julio Villamide, consultado sobre el aumento de las transacciones de compraventa en comparación a 2016, dijo que estaba dentro de lo esperado debido a la recuperación de la economía. Asimismo, se mostró optimista a que el 2017 sea un mejor año de lo esperado, tanto en lo que respecta a venta de viviendas usadas como de viviendas nuevas, pero sin llegar a ser excepcional. De hecho, el mercado de vivienda nueva mostró en los primeros tres meses del año una tendencia al alza que ya se había empezado a ver en el tercer trimestre de 2016. Entre enero y marzo de 2017, la cantidad de unidades nuevas comercializadas trepó a 472, con 260 levantadas bajo el régimen de VP (que sigue siendo la modalidad que dinamiza el mercado). Las restantes 212 corresponden a promoción privada. Eso reporta un crecimiento de 24,5% en la comparación interanual.

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