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Está previsto que en en breve se comience a construir la segunda torre de World Trade Center Free Zone, en el predio vecino al primer edificio destinado a zona franca de servicio, en el Buceo, que incluye el complejo WTC, otras cuatro edificaciones, Montevideo Shopping y el hotel Hilton Garden Inn.

Según informó el diario El Observador, la segunda torre tendrá 20 pisos,  35.000 metros cuadrados construidos y la inversión rondará los 40 millones de dólares. A diferencia de los edificios que la rodean, la torre tendrá una forma elíptica, que responde a la voluntad de transmitir una imagen de dinamismo y evolución.

“Estamos haciendo una segunda torre de la zona franca con un edificio de primera categoría”, dijo el director del Estudio E. Lecueder, quien administra el proyecto. El empresario recordó que el sector de zonas francas de servicios está creciendo en Uruguay en forma sólida.

Lecueder señaló que se tiene una previsión conservadora de inaugurar con 35% de ocupación, que al año superaría 50% y que en cuatro años puede llegar a 85%.

“Es una proyección conservadora que tenemos esperanza de superar. Pero más allá de los clientes puntuales uno tiene que estar mirando hacia dónde va el mundo. Va hacia el trabajo a distancia. La tecnología hoy lo permite. Estamos en el camino que va el mundo y con un régimen que garantiza estabilidad. Estamos en un sector que forma parte del futuro, y cuando se forma parte del futuro, el mercado tarde o temprano acompaña”, sostuvo el empresario.

Lecueder subrayó que las empresas extranjeras que se instalan en zonas francas primero ven una imagen de país serio asociado a lo amigable de la legislación y respeto por las reglas de juego establecidas, y luego estudian la ciudad y la posibilidad de contratar personal.

 

Fachada de cristal

La nueva torre contará con cuatro subsuelos con más de 350 plazas de estacionamiento, 20 estaciones de carga para autos híbridos y 60 plazas techadas para bicicletas. La fachada será un courtain wall totalmente de cristal, con paneles DVH transparentes con control solar, de unos tres metros de altura, soportados por una estructura de aluminio.

Esta segunda torre se integrara con la Torre 1 de Free Zone mediante una Plaza Central de 3.200 metros cuadrados, que contará con áreas verdes y de esparcimiento.  El proyecto y la dirección de obra están a cargo de los arquitectos Ernesto Kimelman y David Ruben Flom.

Con la probable construcción de la segunda pastera de UPM en Paso de los Toros más lejos en el horizonte, y un segmento de la vivienda que no termina de despegar, la industria de la construcción tiene un panorama incierto sobre su esperada reactivación.

Cabe recordar que en los últimos cuatro años, la industria de la construcción perdió  casi 26 mil puestos de trabajo. De hecho, la industria de la construcción cerró junio con 45.453 cotizantes registrados ante el BPS, bastante lejos del récord de 72.302 trabajadores de octubre de 2012. Pero además, el último dato confirmó un descenso de unos 3 mil registrados respecto a junio de 2016. Durante el primer semestre la mano de obra formal cayó 10,7% interanual.

La actividad de la construcción descendió de forma ininterrumpida desde el inicio de 2015 hasta el dato del primer trimestre de este año que pautó un quiebre con una recuperación interanual de 0,7% que encendió una luz de esperanza. Sin embargo, ello se derrumbó rápidamente cuando se conoció el dato de crecimiento de 2,8% de la economía en el período abril-junio. Uno de los datos negativos del informe de Cuentas Nacionales que divulgó el Banco Central fue una fuerte contracción en la construcción, que cayó 5,5% en la comparación interanual.

 

Caída trimestral

La actividad acusó el impacto de una segunda caída trimestral consecutiva en la inversión pública –cayó 0,6% en el primer tercio del año respecto a 2016 y 1,4% en el segundo trimestre–. La inversión privada, en tanto, bajó 25% y 52% en igual comparación.

En tanto, el último Índice Líder del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) –divulgado a principios de octubre– mostró que se espera una variación negativa de la actividad para este año. La proyección va en línea con el último dato de Cuentas Nacionales divulgado por el Banco Central (BCU). Tomando como base esos datos, el CEEIC señaló que la retracción estuvo asociada a la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento en la actividad en obras viales y puertos.

En informe del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción señala que la actividad de la Construcción  cayó  5,5%  en  el  segundo  trimestre  de  2017 respecto al mismo período de 2016.  Esto se encuentra en línea con  lo  anticipado  por  el  Índice  Líder  de  la  Industria  de  la Construcción (ILIC) que elabora el CEEIC. Cabe  destacar  que  esta  caída  está  influida  por  un  efecto calendario relacionado con la semana de Turismo.  Dado que la actividad  de  la  Construcción  tiene  vacaciones  durante  esa semana, el segundo trimestre de 2017 tuvo una semana menos de  actividad  que  el  mismo  período  de  2016,  influyendo negativamente en el desempeño interanual.

Según el informe publicado por el BCU, la contracción  está asociada a “descensos en la construcción de edificios y en obras de infraestructura  vinculadas a la generación de energía eléctrica, cuyas caídas no fueron compensadas por los aumentos registrados en obras de vialidad y puertos”.

Por su parte, la inversión en activos fijos registró por su parte un descenso  de  19,1%  respecto  al  segundo  trimestre  de  2016, confirmando la fragilidad del crecimiento reciente.  Según surge de la  información publicada  por  el  BCU,  esta contracción  se explica  por una disminución tanto  de la inversión pública  como la del sector privado. El descenso en la inversión del sector privado  fue de   6,7%  en términos interanuales mientras que en el sector público esta caída fue de 51,8%,  con “fuerte incidencia de la caída en la inversión en infraestructura para la generación eólica de energía”.  

Por su parte, desde el punto de vista del tipo de activo, la contracción de la inversión es generalizada: se observa una  fuerte  caída  de  las  inversiones en  maquinaria  y  equipos (asociada a la menor importación de molinos eólicos , pero también a otros bienes de capital)  y al mismo tiempo se mantiene la retracción en la inversión en obras de construcción.

“En definitiva, la industria de la construcción  se contrajo en términos interanuales en el segundo trimestre del año. Esta caída está  asociada a  la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento de la actividad en obras de vialidad y puertos”, concluye el informe de la CEEIC.

 

Promotores cuestionan criterio

Por su parte, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU) tiene una visión "pesimista", en líneas generales sobre el futuro del segmento de vivienda social producto de los cambios en las reglas de juego que se introdujeron a mediados de 2014 y a principios de este año con la fijación de topes en los precios de venta.

El promotor privado y asesor financiero de APPCU, Alfredo Kaplan, informó a El Observador que durante el quinquenio 2012 a 2016 ingresaron a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) un promedio de 300 unidades por mes para su aprobación. Sin embargo, ese escenario cambió por completo en 2017, cuando entre abril y setiembre apenas ingresaron 54 viviendas por mes en promedio.

Por otro lado, Kaplan cuestionó la "poca uniformidad de criterios" que tuvo el Poder Ejecutivo en 2016 a la hora de ofrecer estímulos para reactivar la construcción, ya que ofreció exoneraciones del impuesto a la renta, Patrimonio y el IVA del costo de construcción a megaproyectos que superaran los US$ 15 millones. "Es un tema de selectividad de políticas, en lo particular, hubiese preferido muchos proyectos medianos y no pocos grandes", afirmó el asesor de la APPCU.

El empresario sostiene que en el futuro no ve "grandes cambios" en la dinámica de la vivienda social (concentrada en pocos jugadores), mientras que en la vivienda tradicional de la franja costera la salida de nuevos proyectos "es inferior al ritmo de hace un par de años". Por ello, no se esperan grandes cambios en la contratación de mano de obra a futuro en este segmento.

Luego de recorrer las obras de ampliación del puente ubicado en el kilómetro 38,100 de la ruta 7 y las del empalme y el puente sobre el tendido ferroviario de Nico Pérez, el ministro de Transporte y Obra Pública, Víctor Rossi, informó que en febrero de 2018 comenzarán las obras de rehabilitación del pavimento de la ruta 7 desde Casupá.

Rossi reconoció, en un encuentro con vecinos en Nico Pérez, que, salvo los primeros 100 kilómetros rehabilitados recientemente, "la ruta 7 está mal y las obras de rehabilitación del pavimento están atrasadas". Explicó que en este momento se reciben ofertas de llamados a licitación para tres tramos de 92 kilómetros, a fin de comenzar las obras de recuperación, en febrero de 2018, entre Casupá y esta localidad.

Detalló que “la base de la ruta y el pavimento actual no están preparados para la cantidad de camiones que circulan y, por lo tanto, hay que reforzar el piso para luego hacer las obras”.

Por su parte, el director de Vialidad, Leonardo Cola, dijo que actualmente hay un “proceso de obras que comenzó con los proyectos hace dos años y alcanza a la totalidad de la ruta 7, desde el kilómetro 90 hasta la ruta 26. Esta rehabilitación de pavimento será adecuada para soportar las cargas que hoy en día se mueven en las rutas”. Además, destacó que se trabaja en el puente de Sarandí del Quebracho, en un 90 %. “Estas obras sustituyen puentes que tienen 100 años”, subrayó el jerarca de Vialidad del MTOP.

La 11ª edición de la Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe, que se realizará entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre en Punta del Este, ya tiene 1.200 inscriptos, adelantó el director ejecutivo de Uruguay XXI, Antonio Carámbula. El jerarca sostuvo que algunas de las 6.000 compañías chinas presentes en 150 países también pueden instalarse en Uruguay y colaborar con el plan de infraestructura en marcha.

Hasta el momento, el número de inscriptos para participar de la 11ª Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe (China-LAC), que se realizará del 30 de noviembre al 2 de diciembre en Punta del Este, es de 1.200, entre empresarios, autoridades, altos funcionarios y representantes de organismos internacionales y especialistas, adelantó Carámbula.

El funcionario presentó el pasado miércoles 18 de octubre,  en el Centro de Convenciones. que también será sede de la cumbre, un avance de la organización del evento internacional ante unos cincuenta operadores del sector turístico de ese departamento, al que asistieron también el intendente de Maldonado, Enrique Antía, el director de Turismo, Luis Borsari, y el alcalde puntaesteño, Andrés Jafif.

La cumbre China-LAC es la instancia empresarial más importante que se alterna todos los años en ambas regiones. Es una iniciativa del gobierno de ese país que instrumenta el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional (CCPIT), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, este año, del Instituto Uruguay XXI.

Realizar un evento de estas características en Uruguay, y en Punta del Este, en particular, es una “gran vidriera”, una “gran oportunidad” y un “desafío” que implica mucha “responsabilidad”, expresó Carámbula. “La construcción de este Centro de Convenciones fue clave para que la cumbre se realizara en nuestro país”, agregó el titular de Uruguay XXI, en declaraciones a medios periodísticos.

 “Necesitamos que algunas de esas empresas lleguen al país y colaboren con el Plan Nacional de infraestructura que impulsa el Gobierno y se inserten en las cadenas de valor”, afirmó.

A los uruguayos nos gusta invertir en ladrillos. Ya sea para tener nuestra casa propia o como inversión. Lo percibimos como algo seguro. Y, de hecho, a lo largo de los años ha incrementado su valor tanto medido en dólares como en términos reales. Y para muchos fue una gran fuente de preservación y generación de riqueza.

La rentabilidad bruta de una vivienda nueva en Montevideo se ubica entre 6 y 7% anual en dólares. A ello hay que agregarle la valorización del inmueble, que en el largo plazo se ubica, en Montevideo, entre 4 y 5% anual, en dólares.  Considerando que la renta neta suele ser el 70/80% de la renta bruta nos encontramos con una inversión que tiene una rentabilidad cercana al 10% en dólares. Es más del doble de la rentabilidad que se obtiene comprando un bono del tesoro uruguayo en dólares y significativamente más si lo comparamos con un bono del tesoro americano, por ejemplo.

No es para tener todo el dinero en inmuebles, pero sí lo considero una alternativa muy atractiva para integrar un portafolio de inversión. La inversión inmobiliaria tiene menos volatibilidad que la financiera, aunque también tiene menos liquidez.

Respecto al porcentaje de inversores y usuarios finales, en la promoción tradicional (la costera y sus adyacencias), constituyen mayor porcentaje los usuarios finales, sustancialmente en unidades de dos dormitorios en adelante. Ahora, cuando hablamos de mono ambientes o de viviendas de un dormitorio, crece el porcentaje de inversores que compren para arrendar.

En la vivienda promovida (antes llamada vivienda de interés social), la participación de inversores la ubicamos entre un 30 y un 40% del total, casi todos orientados a unidades de un dormitorio.

Téngase en cuenta que hoy lo más requerido son unidades más bien pequeñas. La fragmentación de la familia, producto de la separación conyugal, la ida de la casa de hijos con cierta independencia económica, determina que lo más buscado sea o mono ambientes o unidades de un dormitorio. Lo dice la experiencia en estos últimos tiempos.

En relación a la inversión en Real Estate en todo el país, en 2016 la estimamos en unos 600 MM de dólares, lo que representó un 12% de la inversión total en construcción.

Los promotores de este país otorgan confianza, básico en el negocio. El inversor puede tener la seguridad que invierte en un edificio que se está construyendo y el mismo tendrá no solamente final físico (el edificio se construirá en su totalidad), sino, además, final desde el punto de vista jurídico, con la habilitación municipal pertinente, lo que le permitirá escriturar la unidad y ser propietario, sin cortapisas.

Estamos en una etapa de bajar costos, sustancialmente por el lado de disminuir la carga impositiva (los planteos están expuestos) y bajar la fuerza laboral. Eso permitirá construir en menor tiempo y si fuera posible, vender más barato. Razón adicional para confiar en la inversión inmobiliaria.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

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