En la conferencia dedicada a Arquitectura, Ingeniería y Construcción (AEC, sus siglas en inglés) con la que cerró Autodesk University 2019, el encuentro que el gigante del software de diseño celebra todos los años en Las Vegas, Nicolas Mangon, uno de los vicepresidentes de la compañía, habló durante su presentación de una cifra impactante: 4 billones de dólares se gastan anualmente para reparar los daños provocados por desastres naturales o accidentes. Cambio climático mediante, la tendencia va en aumento. Por eso, su slogan fue “Proteger, reconstruir y mejorar”.

Los ejemplos son cercanos. La catástrofe nuclear de Fukushima, el incendio de Notre Dame, los incendios en California. Mangon aseguró que gracias a robots como el perro Spot se pudo llegar hasta lugares peligrosos para los humanos. Este perro tecnológico está equipado y programado para recolectar información (escanear construcciones y sacar fotos) y transferir todos los datos a Revit en tiempo real.

Las herramientas digitales fueron, en estos casos, tan importantes como la robótica. El software ReCap (Reality Capture) se utilizó en Notre Dame para hacer un escaneo completo de la catedral y convertirla en un modelo 3D. A partir de allí comenzó la reconstrucción. En Fukushima, Revit y Navisworks permitieron acelerar considerablemente el trabajo de los ingenieros en la reparación de daños.

El otro robot atrajo todas las miradas fue Mix masters, una impresora 3D para hormigón, presentada por Saint Gobain en la Expo, el espacio destinado a la exhibición de las novedades de la industria. Allí se la pudo ver en acción, “imprimiendo” bloques de formas orgánicas al tiempo que dos asistentes descargaban bolsas y más bolsas de material. También se vieron objetos terminados, como un cantero para espacio público y un par de sillones comodísimos a pesar de la dureza del material.

 

Nueva era de la construcción 

Mejor información, menos impacto, efectividad e integración. Los objetivos de la nueva era de la construcción se repitieron una y otra vez en la conferencia. Mangon volvió sobre los “mellizos digitales”, una estrategia que permite anticiparse a los errores o conflictos en la obra y reducir gastos, ahora recargados gracias a la integración con BIM, la Internet de las Cosas (IoT) y la Inteligencia Artificial (AI).

Racel Williams, manager en el desarrollo de Diseño Generativo y AI de Autodesk, habló de “colaboración, exploración y producción” para desgranar las ventajas de BIM 360 Design Plan.

Esta herramienta permite manejar desde el celular la planificación de proyectos en plazos cortos, en una plataforma comunitaria donde se cargan la información de la obra.

Además, anunció el lanzamiento de BIM 360 para ingeniería en 3D, lo que permitirá ahorrar horas de trabajo, con el consiguiente ahorro económico; y la alianza con la firma Unity, para conectar el diseño de los proyectos directamente en los dispositivos de realidad virtual.

Allison Scott, especialista en innovación y storytelling en la integración de construcción y tecnología, cerró la conferencia mostrando cómo, a través de PlanGrid, los costos de la obra pueden manejarse en tiempo real.

Como un país en donde es “severamente no alcanzable” adquirir una vivienda para un ciudadano promedio, se encuentra Chile según el estudio realizado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), en el cual se midió el índice de acceso a la vivienda (“PIR” en su iniciales en inglés).

Es así como la investigación, publicada por www.emol.com,  que se realizó usando el ingreso autónomo de hogares reportado en la encuesta Casen (ingreso promedio para los hogares de $913 mil mensuales), además de datos del Banco Central, indicó que Chile posee un PIR de 7,8, posicionándolo como uno de los más altos del mundo.

Inclusive, superior incluso al de países como Nueva Zelandia (6,5), Reino Unido (4,8) o Estados Unidos (3,5). Es decir, el país se ubica entre las naciones “donde la vivienda es severamente no alcanzable”

 

Sacrificio

El objetivo de este índice -explican desde la CChC- es estimar la cantidad de años que necesita un hogar de ingreso promedio para financiar totalmente una vivienda de precio promedio (3.089 UF).

De esta forma, por ejemplo, un índice “4” significa que un hogar de ingreso promedio necesita destinar durante 4 años todos sus ingresos para adquirir una vivienda, lo que a la vez, en el caso de que no destinaran todo ese dinero a ese fin, le significaría solicitar un crédito hipotecario que tenga una duración de entre 30 y 45 años para conseguir el inmueble.

Hoy la mayoría de las ciudades del país se encuentran en la parte alta del índice, siendo las más críticas Temuco (8,8), Concepción (7,7), Santiago (7,4), La Serena (7,3) y Valparaíso (7,1).

El alza en el PIR de las ciudades chilenas ha sido un fenómeno que se experimentó con particular fuerza durante esta última década, pues con anterioridad al 2010 el índice se posicionaba cerca del 4.

De todas formas, el gerente de estudios de la CChC, Javier Hurtado, destacó que esto respondería a una tendencia que se está dando a nivel mundial, y no sería algo particular del país. Una de las causas de este incremento se encontraría en que “todas las ciudades donde las viviendas han llegado a ser ‘severamente no alcanzables’ han experimentado ‘normativas de contención urbana’. En tanto, ciudades donde las viviendas se ubican en el rango de ‘alcanzables’ presentan ‘poca normativa de contención del crecimiento urbano’”, explicó Hurtado.

 

Precios al alza

Restricciones o prohibiciones al crecimiento virtualmente destruyen un mercado de suelo competitivo y empujan al alza el precio de las viviendas”.

“Normas de contención del crecimiento urbano tienden a forzar un aumento del valor del suelo en la periferia y el efecto precio se traspasa a toda el área urbana” Javier Hurtado, gerente de estudios CChC Dentro del informe se sostiene que el aumento del PIR ha llevado a muchas familias a optar por arrendar un inmueble y no comprarlo.

Es así como en el año 2009 la cantidad de arrendatarios alcanzaba un 19%, mientras que en 2017 llegó al 24%.

Desde la CChC postulan que dentro de las soluciones para enfrentar estos incrementos se encuentra “realizar una planificación urbana integrada y de largo plazo, que asegure la provisión de suelo urbano para mantener una adecuada oferta de viviendas”.

Y se agrega,  además, una “densificación equilibrada e inclusiva en las zonas aledañas a la infraestructura pública de alto estándar”, y por último una “nueva y potente política de arriendos en la que, por la magnitud del problema, participe el sector público y privado”.

La Tulane School of Architecture de Nueva Orleans abordó por primera vez este tema de vital importancia para nuestro planeta en una serie de conferencias realizadas entre el 7 y 9 de noviembre de este año. Este proyecto urbano en el río Yamuna de Nueva Delhi, en la India, pone de manifiesto cuál será uno de los principales retos del cambio climático: la ausencia y el exceso de agua.

 

Debate

El cambio climático es un hecho que nos afecta a todos. También al mundo de la arquitectura, cuya creciente incertidumbre ha estado respondiendo a las campanas de alarma introduciendo nuevas iniciativas. Por primera vez, tanto arquitectos como expertos relacionados con la educación se reunieron en un importante debate en la Tulane School of Architecture de la ciudad estadounidense de Nueva Orleans bajo el nombre de Uncertanity (Incertidumbre). ¿Cómo puede la arquitectura ayudarnos a afrontar las amenazas del cambio climático? ¿Qué responsabilidad tiene la educación en este campo? Ambas preguntas fueron formuladas gracias a la presencia, durante tres jornadas, de figuras clave del sector educativo, social y arquitectónico de renombre internacional como, entre otros, el arquitecto español y decano de la propia universidad estadounidense, Iñaki Alday; Karen Seto, urbanista y profesora en la Universidad de Yale; el arquitecto y profesor de la Universidad de Toronto Richard Sommer, o Pankaj Vir Gupta, profesor de la Universidad de Virginia y arquitecto en su Nueva Delhi natal.

Las conferencias, organizadas por ACSA (la Asociación de Escuelas Colegiadas de Arquitectura), discutió abiertamente sobre el rol que deben tomar en estos momentos las escuelas de arquitectura, así como su responsabilidad social. Sin ir más lejos, la propia Tulane School of Architecture desde hace años impulsa esta nueva realidad a través de varios de sus programas educativos, como, por ejemplo, con uno dedicado exclusivamente a estudiar la capacidad de la arquitectura para abordar problemas como los desastres naturales, el desarrollo urbano sostenible o el acceso equitativo a la vivienda. No hay más que recordar que el centro y las charlas sucederán en la ciudad que más sufrió el destructivo huracán Katrina en el año 2005.

 

Peligros

Todos los expertos, sin excepción, apuntaron a que el cambio climático pone sobre la mesa peligros que deberán afrontarse como la ausencia y el exceso de agua. Esta dicotomía, que vendrá dada tanto por sequías como por inundaciones y el aumento del nivel del mar, fue uno de los puntos clave de estas conferencias. Sin duda, la innovación y la tecnología jugarán un papel muy importante en el modo en que la arquitectura puede integrar el diseño de los edificios en su entorno acuático: desde proyectos flotantes hasta sistemas urbanos de recuperación de agua fluvial.

Otro elemento que ocupó muchas horas durante estos tres días será el papel de las escuelas de arquitectura en la creación de un cambio social real, abordando cuestiones relacionadas con su pedagogía, su labor de investigación y su impacto sociopolítico de cara al futuro. La clave está en la investigación interdisciplinaria de las escuelas, ya que los futuros arquitectos deberán de ser capaces de enfrentarse a los problemas que nos plantea el cambio climático mediante una formación amplia que aborde distintas disciplinas que van desde la propia arquitectura, pasando por las ciencias sociales, la economía, el derecho o el emprendimiento social.

El gobierno extendió el plazo de los beneficios fiscales para las construcciones de “gran dimensión económica” -alrededor de US$ 16 millones- para la venta o arrendamiento de inmuebles con destino a oficinas o vivienda, que se habían puesto en 2016 y que vencían el 31 de diciembre de 2021.

Tras una reunión entre empresarios de la construcción de viviendas y oficinas y el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori y el subsecretario de esa cartera, Pablo Ferreri, se hizo el anuncio.

El nuevo decreto señala que el plazo para ejecutar las obras se extendió un año, del 31 de diciembre de 2021 al 31 de diciembre de 2022. Eso será siempre que la obra se inscriba ante el Banco de Previsión Social antes del 31 de diciembre de este año y se comience con su ejecución antes del 15 de enero de 2020.

“Esto les da más tiempo a las empresas, que por distintos motivos asociados a las realidades del mercado vieron demorado el inicio de las obras o la ejecución de las mismas”, dijo Ferreri  al diario El País. “Esta extensión del plazo, permitirá que efectivamente puedan utilizar los beneficios que prevé la norma” lo que “con el plazo más corto les hubiera resultado inviable”, agregó.

 

Beneficios

Los beneficios incluyen la exoneración de algunos impuestos y tasas a la importación de equipos, máquinas y materiales destinados a la obra civil y exoneración del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas por el equivalente al 20%, 25% o 30% de la inversión (a mayor monto invertido, mayor porcentaje de beneficio), entre otros.

“Según lo conversado con algunos de los principales promotores de la construcción, esto posibilitará la ejecución de proyectos por aproximadamente US$ 250 millones”, señaló Ferreri.

El vocero del encuentro por el lado de los empresarios fue Eduardo Campiglia, director de Campiglia Construcciones. “Nos comunicaron la extensión de plazo que habíamos solicitado, porque hay proyectos muy importantes que sin (la extensión del) plazo se perdían los beneficios fiscales, entonces no se iban a comenzar”, señaló Campiglia.

En el caso de Campiglia, el ejecutivo explicó que están con un proyecto de oficinas y viviendas en la zona del World Trade Center en Pocitos. “Es un proyecto que venimos luchando hace 27 años y esperamos concretarlo ahora. La extensión del plazo (de los beneficios fiscales) ayuda a tomar el riesgo” de la inversión, aseguró.

“Si no tuviéramos este beneficio sería imposible (de concretarlo) porque es un proyecto a largo plazo”, agregó y remarcó que la iniciativa implica unos US$ 100 millones.

Campiglia dijo que desde la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU) se planteó al gobierno la posibilidad de que aquellas empresas con varios proyectos pero que individualmente no alcancen a ser de “gran dimensión económica” pudieran sumarse y así acceder a los beneficios.

Sin embargo, Ferreri señaló que “esto en principio no se analizó”.

El empresario Eduardo Campligia dijo que la construcción “no está en el mejor momento. Pero, la construcción es así, tiene momentos más altos y más bajos”.

Página 6 de 99
Top