En el escenario en el que estamos viviendo, hablar de inversiones inmobiliarias parece ciencia ficción. Pero una vez que pase la pandemia y la vida comience a ordenarse, será tiempo de tomar decisiones. Cruzar el charco ya no estará vedado para los argentinos dispuestos a poner una ficha en Montevideo, según un informe elaborado por el diario argentino La Nación.

Nuestra capital se vislumbra como un mercado atractivo en bienes raíces para aquellos inversores que buscan seguridad jurídica, estabilidad económica, alta rentabilidad, libre contratación de alquileres y beneficios impositivos.

Con esto en mente, según el diario de la vecina orilla, nuestro país se anticipó a la Argentina y está estimulando al sector como estrategia para reactivar la economía: el lunes 13 de abril tras una licencia de 15 días las empresas y unos 100.000 trabajadores de la construcción retomaron la actividad con un estricto protocolo de seguridad.

“El mercado de Montevideo reaccionó muy rápido, se reiniciaron las obras, empezaron a dar turnos en el registro para firmas, las escribanías nunca cerraron y el ritmo de ventas está muy firme. Si bien hay algunos desafíos en el corto plazo, las proyecciones son muy favorables: la estabilidad, previsibilidad y políticas sostenidas nos invitan a seguir apostando al país vecino”, dice Martín Schulz, CEO de la desarrolladora Vitrium Capital, con presencia regional.

Teófilo Banchero, CEO de la comercializadora uruguaya Banchero Real Estate coincide con él y explica cuál fue la receta para reactivar la construcción: “La eficiencia, seriedad y velocidad con que se tomaron las medidas, sumado a la licencia de la semana del turismo influyeron en que el rubro no se detuviera. También y no menos importante, el nuevo Gobierno anuló algunos cambios sin sentido que se habían hecho a la Ley de Vivienda Promovida”. Entre las nuevas medidas figura la rebaja el mínimo de inversión exigido para acceder a los beneficios impositivos en proyectos de gran envergadura: ese monto antes era de US$ 15 millones y ahora bajó a US$ 6,4 millones. Por otro lado, la bancarización obligatoria de cualquier operación pasa de US$ 5000 a US$ 100.000, cambios que estimulan la inversión de los argentinos.

“Uruguay no implementó cuarentena sino lo que se llamó aislamiento social responsable. La idea fue atacar la emergencia sanitaria sin comprometer la economía. Los registros de propiedad inmueble nunca dejaron de funcionar y las inmobiliarias estamos trabajando con un protocolo que está establecido en lo que se llama la nueva normalidad, al igual que cafeterías y restaurantes. Esto hizo que el mercado se frenara más que nada por expectativas de baja de precios que por una imposibilidad real de ejecución de operaciones. El parate fue en el primer mes. Ya en abril comenzamos a hacer algunas operaciones más que nada orientadas a renta”, relató Gustavo Pereira, titular de la comercializadora uruguaya Amarras.

La reactivación fue lenta y comenzó por pequeñas obras de viviendas individuales, luego se sumaron las barracas de materiales y proveedores pero recién en los últimos días se pudieron ver todas las obras activas. En la vuelta a la actividad, además del distanciamiento social, se implementaron estrictas medidas preventivas que exige el protocolo sanitario como la desinfección de todas las herramientas, el uso de tapaboca y la toma de la temperatura en el ingreso al trabajo, previa higienización de vestuarios, baños y comedores. “ A fines de abril se testeó a una muestra significativa de trabajadores del sector y como no hubo casos de contagio, sirvió de modelo para animarse a liberar otros rubros como las oficinas públicas y los negocios a la calle con excepción de los shoppings”, narró Banchero.

La cantidad de habitantes es una de las grandes ventajas de Uruguay con respecto a la Argentina ya que permite un mayor control. “Aquí se utiliza mucho la moto como medio de locomoción, eso evita muchísimo el contacto entre las personas como sucede en el transporte público”, dijo Fabián Kopel, CEO de Kopel Sánchez, uno de los estudios de arquitectura más reconocidos de Uruguay.

En este contexto de incipiente reactivación, la ciudad vecina se vislumbra como un mercado atractivo en bienes raíces para quienes procuran seguridad jurídica, estabilidad económica, alta rentabilidad, libre contratación de alquileres y beneficios impositivos. “En los últimos 20 años al menos un argentino compró una unidad en todos los edificios que se construyeron en Montevideo con destino para renta”, señala el broker Gonzalo Martínez Vargas, CEO de Moebius Real Estate. Banchero lo reafirma:”Desde hace muchos años Montevideo seduce a los argentinos. Se trata de una ciudad con una necesidad importante de viviendas y a la vez con un escaso acceso al crédito, lo que redunda en un buen negocio de renta.

En los últimos 10 años los activos se han valorizado y la rentabilidad es muy pareja con baja vacancia, sobre todo en las unidades chicas”. Después de las PASO, las consultas de los argentinos en InfoCasas, un portal de búsqueda de propiedades del país vecino, aumentaron en un 250 %. Los expertos coinciden en que esta crisis presenta algunas oportunidades interesantes con descuentos de entre el 10 y 15% en algunos casos.

Uruguay tiene reglas claras con una inflación que en 2019 cerró en 8,8% y que no sufre variaciones bruscas. “Los valores de incidencia de la tierra son bajos, los costos de construcción se han ajustado y es un mercado que respeta los requisitos de cualquier desarrollador. Además tiene el porcentual de clase media más grande de América latina”, explicó Schulz.

 

Vivienda promovida

Entre las opciones más interesantes de inversión figuran los proyectos apoyados por la Ley de Vivienda Promovida que están exentos de impuestos por 10 años y dejan una renta de entre 5 y 6% anual en dólares. “Se acaba de autorizar un nuevo decreto que otorga un mayor beneficio fiscal para aquellos que compren viviendas para arrendamiento, otorgándoles el 100% de exoneración independientemente de la zona. Esto es un gran beneficio ya que antes era sólo del 40% y variaba según el barrio”, aclara Kopel. Estos emprendimientos de vivienda promovida se desarrollaron en las zonas adyacentes a los vecindarios costeros más caros y demandados como Pocitos y Punta Carretas donde el precio del m2 asciende a US$ 3.500. Frente al encarecimiento de estas tierras, los desarrollistas eligieron barrios como Cordón, La Blanqueada, Parque Battle y Tres Cruces donde el m2 a estrenar ronda US$ 2.400. Son áreas con edificaciones más antiguas que se están empezando a modernizar con el auge de las inversiones propiciadas por exenciones fiscales e impositivas.

 

Nuevos emprendimientos 

Por otro lado, Vitrium Capital, empresa dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios con presencia regional, planea entregar a mediados de 2020 el edificio 01 Las Artes de líneas modernas con vistas a la rambla y que ya está vendido en un 80%. Es su segundo proyecto enmarcado bajo la Ley 18.795 de Vivienda Promovida y el cuarto emprendimiento que suma a su portafolio en la capital uruguaya. En breve planean comenzar las obras de 01 Del Centro que está vendido en más del 40% y que contempla dos torres de 11 pisos conectadas por un puente que reúnen 81 apartamentos y espacios comunes en el corazón de la ciudad. Para el segundo semestre tienen previsto arrancar con 01 Libertador, un proyecto residencial con fachada ecológica, que propone modernizar el paisaje urbano.

Además de las áreas que se desarrollaron por las viviendas promovidas, hubo zonas que crecieron por otros factores como el caso de Malvín, que este año superó a Pocitos en ventas. ¿La razón? “Este barrio creció por las condicionantes que empezó a recibir Carrasco en cuanto a mínimos de metros a construir, lo que hizo que mucha gente joven de Carrasco se fuera a Malvín en búsqueda de unidades chicas”, explicó Banchero.

Sin duda, aquellos que buscan propiedades premium para vivir miran las áreas cercanas a la rambla que están creciendo y ofrecen valores por debajo de los barrios tradicionales como Carrasco y Buceo.

 

Exoneraciones

Las exoneraciones son desde el nuevo decreto para todo tipo de unidades. Se consiguen departamentos en construcción de dos dormitorios con cochera y amenities por US$ 125.000 con una renta mensual de US$ 615. También existen de un dormitorio al contado por US$ 85.000 en pozo.

Los nuevos decretos de inversión contemplan a futuro la exención de impuestos y además flexibilizaron las políticas respecto a la construcción de monoambientes. Hoy con el fin de evitar una sobreoferta de esta tipología- muy buscada por inversores- se limita su cantidad al 25% de un proyecto pero en el corto plazo se espera liberar esta restricción. ¨Este cambio es clave ya que suelen ser unidades muy buscadas por los inversores por sus valores más bajos que rondan los US$ 63.000¨, agregó Kopel. Su estudio de arquitectura supo aprovechar esta oportunidad y lanzó Comunidad Ventura: una nueva opción de inversión con rentabilidad mensual inmediata en dólares. La propuesta permite invertir en zonas con mucho potencial en Montevideo y alta demanda por parte de la clase media uruguaya. Según el arquitecto, el proyecto asegura una rentabilidad de hasta 8% anual en departamentos que aún están en construcción, desde el momento de la compra hasta su ocupación. Y detalla que una vez alquilada la unidad, ofrece una renta entre 5 y 6% anual en dólares con la posibilidad de reventa. En tiempos previos a la pandemia asegura que gozaban de alta liquidez aunque ahora, por supuesto, todo es más difícil de predecir. Los precios arrancan en US$ 2000/m2 con financiación para unidades en pozo y a partir de US$ 75.000 el valor final de un monoambiente. Kopel Sánchez invirtió más de US$ 150 millones en 23 emprendimientos en el régimen de propiedad horizontal, de los cuales 16 llevan el mismo nombre: Ventura. El objetivo fue crear una especie de comunidad entre las personas que viven en los edificios mediante una aplicación que les permite a los residentes contactarse, reservar espacios y participar de actividades culturales, educativas y deportivas. Este año piensan entregar 200 unidades en tres edificios de las cuales quedan 25 unidades disponibles.

La pandemia del coronavirus supuso en todo el mundo (Uruguay no fue la excepción) un shock simultáneo de oferta y demanda por las medidas para moderar la propagación del virus.

Esto es algo infrecuente de ver, ya que los shocks suelen venir de uno u otro (oferta o demanda), pero generalmente no se dan los dos al mismo tiempo. La última vez que sucedió algo similar fue durante la Segunda Guerra Mundial, pero allí no afectó a todos los países de forma sincronizada.

El escenario fue propicio para un fortalecimiento del dólar a nivel global por su condición de activo de “refugio”.

Con esta situación planteada, el mundo está en recesión y probablemente Uruguay también ya que arrastraba una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,6% en el último trimestre de 2019 respecto al trimestre previo y en base a indicadores de adelanto, el Banco Central (BCU) estima una “caída interanual” del PIB para el primer trimestre “como consecuencia de los primeros efectos del COVID-19” (los datos de actividad del primer trimestre recién se conocerán a mediados de junio).

Según informo el diario El País, tanto analistas como el gobierno esperan el mayor impacto sobre la actividad en el segundo trimestre. De hecho, el BCU proyectaba para “el segundo trimestre el punto más bajo del ciclo recesivo” y que recién en el tercer trimestre “las empresas y personas retomarían gradualmente sus actividades, comenzando un proceso de reactivación de la economía”.

El jueves 21 de mayo se reunió el Comité de Política Monetaria del BCU —lo integran técnicos y directorio de la entidad— y allí se evaluó que “el retorno gradual de la actividad en algunos sectores” que comenzó a darse este mes y continuará en junio, “permite proyectar caídas menores a las esperadas inicialmente”.

Entonces, ¿qué prevén el gobierno y los analistas que suceda este año?

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) prevé una caída del PIB de 3% para este año, según adelantó la ministra Azucena Arbeleche semanas atrás en entrevista con El País.

La estimación de los analistas es de una caída del PIB de 3,55% en 2020. Esa es la proyección en mediana (se ordenan las respuestas de menor a mayor y se toma la que está en la mitad) de los 18 analistas que contestaron la encuesta del BCU en mayo. Las estimaciones van de una caída del PIB de 1% hasta de 5%.

En marzo y abril apenas tres y cuatro analistas (respectivamente) la habían respondido. “La encuesta de expectativas del BCU ha incorporado más analistas en esta edición, lo cual la vuelve más robusta que las anteriores”, dijo el economista jefe de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Hernán Bonilla en entrevista con Fácil Desviarse de Del Sol FM.

Las proyecciones de caída del PIB del gobierno (-3%) y analistas (-3,55%) están en línea con la de organismos como el Banco Mundial (-2,7%), el Fondo Monetario Internacional (-3%) y la Cepal (-4%).

Para 2021 el gobierno todavía no divulgó su estimación, si bien espera una recuperación de la economía. En tanto en mediana, los analistas esperan un crecimiento del PIB de 4%, con estimaciones que van de una expansión de 1,5% a otra de 6%.

 

DÓLAR

Respecto a cuál será el valor de la moneda estadounidense a fin de año, el gobierno no difundió proyecciones. Las consultoras, economistas y bancos estimaron en mediana que a fin de 2020 el dólar cotizará a $ 44,90. Esto es 3,5% por encima del valor actual.

Las proyecciones de los analistas sobre el dólar a fin de año van desde         $ 43,25 (muy cercana a los valores actuales del interbancario) a $ 53,22.

Para 2021 los economistas, consultoras y bancos creen que seguirá un proceso gradual de suba del billete verde. En ese sentido, esperan (en mediana) que a fin de abril de 2021 la moneda estadounidense cotice a $ 45,97 (las respuestas varían entre un mínimo de $ 43,25 y un máximo de   $ 49,40), mientras que para fin de 2021 estiman que el dólar cotizará a $ 48, con respuestas entre $ 43 y $ 53,20.

 

INFLACIÓN

En los 12 meses cerrados a abril la suba de precios llegó a 10,86%, un máximo desde junio de 2016 (cuando había llegado a 10,94%).

Esto fue como consecuencia del aumento del dólar (sobre todo en marzo) que encarece los precios de aquellos productos que se comercian en el exterior, de frutas y verduras por razones climáticas y del ajuste de tarifas.

El gobierno negoció con importadores, algunas industrias y comercios un acuerdo para mantener los precios de 85 familias de productos durante 90 días. Con esto busca evitar que la inflación en 12 meses llegue a 12% lo que dispararía negociaciones salariales, cuando el gobierno pretende que estas ocurran el próximo año.

Los analistas esperan (en mediana) que la inflación en 2020 sea de 9,90%, con respuestas entre 8% y 20%. En este caso fueron 21 los que respondieron.Para fin de 2021 los bancos, consultoras y economistas proyectan que la inflación sea de 8,23%, con un pronóstico mínimo de 7% y un máximo de 12%.

Para el cierre de 2022 la suba de precios estaría en 7,35% según las estimaciones en mediana de los analistas (las respuestas varían entre 6% y 8,5%).

En todos los casos, la estimación en mediana ubica a la inflación fuera de la meta oficial de entre 3% y 7% anual. Para el Comité de Política Monetaria del BCU esto “sigue siendo un foco de atención”.

El estudio catalán Harquitectes hace de la materialidad expuesta al natural una constante en su producción. Con una sólida trayectoria nutrida por concursos y obra construida, el equipo construye exclusivamente en la región de Cataluña, según un artículo publicado por la revista ARQ del diario Clarín.

La producción de Harquitectes establece en su génesis una relación estrecha con la arquitectura vernácula catalana. De ella reivindica al muro en su capacidad dual, como elemento portante y de cerramiento, para la definición de los espacios; a contrapelo de la tradición moderna que desliga al cerramiento de una función estructural. A su vez, gran parte de su obra involucra intervenciones en edificios de valor patrimonial, donde el rescate de la memoria constructiva se superpone a la obvia condición histórica.

El estudio radicado en Sabadell (Barcelona) fue fundado en el año 2000 por cuatro compañeros de estudios de la Escuela Técnica Superior Arquitectura del Vallés. David Lorente Ibáñez, Josep Ricart Ulldemolins, Xavier Ros Majó y Roger Tudó Galí, conforman un equipo sólido que, a fuerza de ganar concursos, se ha consolidado en su práctica profesional.

Los socios provienen de la periferia de Barcelona donde, por entonces, era sencillo conseguir pequeños encargos con los que alimentar los primeros pasos del despacho. Eran tiempos de la burbuja inmobiliaria española. Actualmente, Harquitectes está conformado por un equipo de 18 personas que ha aprendido a trabajar en forma remota a causa del confinamiento obligatorio.

 “Implementamos un sistema de chat justo dos días antes de que viniera todo esto. Hemos trabajado con una normalidad razonable de una manera excepcional. En este tiempo han coincidido tres proyectos en etapas finales que han tenido la suficiente inercia para sortear estos dos meses y los que vendrán”, cuentan Josep y Xavi a ARQ, con una mezcla de alivio en el corto plazo e incertidumbre respecto de una crisis en ciernes.

Por lo pronto, siguen adelante con el proyecto de reforma del antiguo Teatro Arnau, situado en la Avenida del Paralelo de Barcelona (un concurso ganado en 2018). Y están arrancando la construcción de dos casas que repiten la lógica del sistema de compresión de la Casa 1413, con pilares de ladrillo y hormigón ciclópeo, donde “se combina el muro como gran contenedor y el pilar que acaba por organizar el espacio por dentro”, destacó Josep.

En un conjunto de vivienda pública de 136 unidades, pronto a iniciar la obra, los proyectistas nuevamente apostaron a un sistema murario de hormigón, de planta baja y cuatro pisos, que intenta cuestionar la vivienda de carácter celular muy ajustada de metros. “El confinamiento nos ha hecho descubrir el lujo del espacio, de los metros cúbicos. Pero claro, el precio de la construcción de vivienda pública no lo permite”, reflexiona Josep. Anticipando esa realidad, el encargo obtenido mediante un concurso de proyectos reduce metros en “lo previsible” y apuesta a los espacios intermedios. ”El sistema de distribución en las viviendas es exageradamente grande para convertirse en una sala que complementa a todas las otras. Además, una terraza corrida de ancho generoso va en paralelo para conseguir ventilaciones cruzadas”, describe.

 

Intensidad y polivalencia

La voluntad para lo imprevisto siempre está en la producción de Harquitectes: “Si en los espacios no es previsible lo que va a ocurrir es que pueden ocurrir más cosas”, sugiere Xavi. Nuevamente, entra en revisión un precepto de la arquitectura moderna para reemplazar el concepto de flexibilidad de un espacio, en el sentido que puede cambiar su función por el de polivalencia, donde prima la ambigüedad.

 “En el momento en que la vivienda en la que solo veníamos a comer y dormir se ha tenido que convertir en escuela, oficina y demás en estos días, es seguro que ya no valen las recetas habituales de espacios que solo sirven para una cosa”, señaló  Josep.

Ambos alternan sus aportes y van hilvanando ideas en una amena entrevista virtual. Cuentan que siempre han defendido espacios que están muy caracterizados por su materialidad, la luz, su geometría, pero no por su funcionalidad. “En nuestras casas es muy difícil identificar la especialización programática. Un distribuidor de 2 por 3, o de 3 por 3 se puede convertir en un estudio; en cambio un pasillo está tan especializado que es muy difícil convertirlo en otra cosa. Nuestra postura siempre ha sido la polivalencia más que la flexibilidad, porque al final no hacemos otra cosa que proyectar el uso de lo inesperado”.

Para Xavi, la intensidad con la que estamos experimentando nuestras viviendas en el último tiempo “es interesante para lo bueno y para lo malo” y traerá consecuencias en las expectativas de la gente: “Estoy seguro de que los pisos con terrazas razonables tendrán mejor salida que otros, si algún día se recupera la capacidad económica de la gente”, acotó.

Esa polivalencia funcional del espacio tiene su paralelo en la materia. Ya desde el inicio del estudio, hallaron en la arquitectura vernácula de la casa de pueblo y la construcción agrícola un interés común y un lenguaje que era fácil de compartir entre los cuatro socios. Con el tiempo, descubrieron que lo que más los emocionaba de este tipo de construcciones es que su condición estructural explica la naturaleza de los espacios: “Nos empezó a interesar ese dos por uno, de estructura más cerramiento”, destacaron.

Luego le fueron sumando profundidad y matices al análisis para entender el conjunto de fachada, estructura y cerramiento como un sistema de confort, donde se pueden ubicar aberturas enfrentadas para generar una ventilación cruzada y aprovechar la inercia térmica de los muros gruesos.

La materialidad expuesta al natural es una constante en todas las obras del estudio. Pretende generar una sensación de autenticidad en los espacios. “Cuando la construcción se explica a sí misma, cuando está desnuda de revestimientos, vemos la lógica constructiva e incluso la exageramos para que se note más. Aparece allí una narración que no tiene que ver con lo patrimonial, no es la memoria histórica sino la constructiva”, resumen.

Aplica como ejemplo la intervención del Centre Cívic Cristalleries Planell, en el barrio de Les Corts (Barcelona).

“Su materialidad cerámica responde a la voluntad de poner en valor la fachada patrimonial integrándola y no singularizándola, usándola y no sacralizándola”, describen.

La intervención sobre el edificio de una antigua fábrica de vidrio pone prácticamente en el mismo plano lo nuevo y lo viejo con materiales y técnicas similares. La materialidad se compone a partir de razones estructurales y se complementa para mejorar las condiciones de luz de los patios y dotar la fachada de un sector de vidrio repartido vinculado a la memoria de la cristalería Planell.

Las tres obras son proyectos que hablan sobre la preexistencia y dan cuenta de un expertise desarrollado por Harquitectes. “Miramos los atributos físicos, visibles y no visibles, del patrimonio. E intentamos ver cuánto pueden seguir colaborando con el proyecto”, destacaronn los autores.

El ministro de Transporte y Obras, Luis Alberto Heber, inauguró tres tramos de la ruta 14, realizados a nuevo a través del proyecto de participación público-privada Circuito 3. Los tramos rehabilitados se encuentran entre el arroyo Maciel, en el límite entre Flores y Durazno, y la ruta 100 (tramos 10 y 11) y desde el kilómetro 259,2 hasta Sarandí del Yí (tramo 14).

Heber recorrió el trayecto junto con el director nacional de Vialidad, Rodolfo Long, el intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, y el alcalde de Sarandí del Yí, Mario Pereyra.

Se trata de tres tramos de una iniciativa que en su totalidad comprende la rehabilitación de la ruta 14 desde Mercedes hasta Sarandí del Yí, recorrido de aproximadamente 300 kilómetros. Además, el proyecto incluye la construcción de un baipás en esa localidad, la realización de dos nuevos carriles de circulación en la ciudad de Trinidad y un nuevo tramo que conecta las rutas 14 y 3.

La obra conecta las localidades de Sarandí del Yí, Villa del Carmen, Ombúes de Oribe, Santa Bernardina, Durazno, Trinidad y Mercedes. Durante la recorrida, el ministro visitó los lugares donde se construirán dos puentes nuevos y se reforzarán algunos de los existentes.

El jerarca destacó la relevancia del proyecto para Sarandí del Yí, porque implica, además, un puente nuevo sobre el río que le da su nombre. “Esta obra ha sido muy anhelada y demandada por los vecinos, dado que cuando llueve se ven perjudicados por grandes inundaciones y quedan aislados. Las obras del baipás comenzarán en aproximadamente cuatro meses”, informó.

El ministro señaló que el proyecto de participación público-privada por el que se rehabilitará el resto de la ruta 14, desde Sarandí del Yí hasta la ruta 15, se encuentra en etapa de cierre financiero. Una vez finalizado el trámite e iniciadas las obras, la ruta 14 conectará Brasil y Argentina, acción también proyectada para generar oportunidades comerciales. Es una necesidad para la producción nacional que Brasil y Argentina se puedan comunicar cruzando por nuestro país, subrayó Heber.

El estudio Vo Trong Nghia Architects ha levantado la llamada Ha Long Villa en la ciudad del mismo nombre, ubicada en la ciudad costera homónima al norte de Vietnam de Ha Long, a 160 km al noreste de Hanói.

Precisamente al lado de la bellísima bahía de Ha Long, y no es casual la elección, el referido estudio ha creado un bloque de viviendas que pretende devolver a la zona parte de la naturaleza a la que ha renunciado en los últimos años por culpa del incremento del turismo. Se trata de la bautizada como Ha Long Villa, un edificio compuesto de un pentágono dentro de un pentágono porque su fachada de hormigón en realidad tiene dos capas: la interior, donde se encuentran las zonas habitables privadas, y una segunda semi-exterior comunitaria que sirve para frenar las temperaturas más elevadas y, asimismo, como escaparate de un árbol en todas y cada una de sus aberturas.   El hormigón, la madera y la vegetación aquí son los tres grandes protagonistas que se unen en perfecta armonía.

Los responsables del estudio Vo Trong Nghia Architects presentaron el proyecto, señalando que “estamos ante un hogar sostenible que en todo momento está en armonía con el entorno y, sobre todo, busca formar parte de su paisaje.  Aunque a simple vista no lo parezca, el edificio se compone de un pentágono dentro de un pentágono con dos capas espaciales: una interior y otra semi-exterior”.

De esta manera, el estudio se decantó por una fachada de hormigón con textura de madera, lo cual hace que se asemeje a la estética natural de una roca. Ha Long Villa cuenta en total con seis pisos, los cuales están conectados a través de una escalera que sube alrededor del perímetro.  Y en  cada una de las rectangulares aberturas de hormigón de la fachada, correspondientes a los espacios que hay entre las diferentes secciones de la escalera, se ha plantado un árbol. Esta carcasa que funciona a modo de patio semi-exterior resguarda a las viviendas de las altas temperaturas y el ruido.

Dentro de la especie de doble piel el equipo de arquitectos quiere que los residentes se sientan libres para demostrar sus dotes de jardinería, caminar o incluso aprovechar para poder comer al aire libre, ya que este espacio conecta con la sala de estar, por lo que el interiorismo de las viviendas resulta de lo más cálido. También se trabajó en el  contraste entre las paredes lisas de hormigón y los acabados de madera que, por ejemplo, presiden el suelo y el techo.

Mientras que el salón se encuentra en la primera planta, del mismo modo que la cocina, los dormitorios están en los pisos superiores. De esta manera, la privacidad del interior juega en todo momento con la vegetación y la vida en las calles del exterior.

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