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La Ingeniería de Valor es un método sistemático de evaluación dirigido al análisis de materiales, sistemas y procesos, así como al equipamiento del edificio, con el propósito de alcanzar las funciones requeridas en el programa al menor costo total para los inversores.

De acuerdo con los expertos de este método “la Ingeniería de Valor es una aproximación de equipo que analiza una función por medio del desarrollo sistemático de respuesta a preguntas como: ¿Qué es ésto? ¿Qué es lo que hace? ¿Qué es lo que debería hacer? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué otro material o método puede usarse para hacer lo mismo sin sacrificar el desempeño sin menoscabo de la seguridad, confiabilidad y mantenimiento?”

Por lo tanto, según un informe elaborado www.inmobiliare.com, “la ingeniería de Valor debe ocuparse de la eliminación o modificación de cualquier cosa que añada costo sin contribuir a los requerimientos del programa funcional. Las reducciones en los alcances del proyecto o en la calidad para estar dentro del presupuesto no deben ser consideradas como Ingeniería de Valor, estas decisiones son solamente reducciones de costo”.

Es muy frecuente confundir la Ingeniería de Valor con la reducción de costo. De hecho, los expertos advierten que, muchas veces, en la práctica, que este método se aplica de manera errónea y fuera de tiempo. En ocasiones anteriores han observado la importancia que tiene un buen programa arquitectónico y de necesidades como inicio de un proyecto, lo mismo que la relevancia que tiene llevar un proceso de diseño ordenado y por fases que permiten aplicar una metodología de optimización de costo importante.

 

Costos de construcción

Al analizar los costos de obra para edificaciones grandes y mixtas, se puede encontrar que los rubros donde mayoritariamente se encuentra los montos de inversión son: Estructura, cimentación y superestructura 45%, instalaciones 35%, acabados 13%, exteriores 5% y otros 2%. Aunque esta división es a groso modo y puede haber diferencias, dependiendo de las características de cada edificio, el punto es que los ahorros sustanciales estén en las estructuras y las instalaciones y éstas, en buena medida, dependen del diseño arquitectónico. Por esta razón, seleccionar al equipo de diseño se vuelve crítico, sobre todo si se considera que las decisiones tomadas por el arquitecto en primer lugar. Inversiones tan grandes y de las que se espera obtener beneficios, deben ser manejadas por expertos con la experiencia suficiente para aportar valor al proceso de diseño, más allá de únicamente ser capaz de resolver el proyecto.

 

Método de análisis

La aplicación de estos métodos tiene varios retos, quizás el más importante es la identificación de aquellos beneficios difíciles de cuantificar, que incluyen elementos estéticos, seguridad, impacto ambiental y preservación histórica. La oportunidad en la aplicación de esta metodología es fundamental, por lo que es mejor comenzar desde el principio. Las primeras etapas del proceso de diseño es donde se determinan de manera general los sistemas fundamentales de los edificios, que en etapas posteriores requieren de gran esfuerzo para ser modificados y requieren de gastos adicionales en el proyecto.

Muchas veces durante la etapa de concurso de obra es donde se solicita a los participantes que emitan juicios sobre el proyecto y hagan Ingeniería de Valor; este es el  peor de los escenarios porque los contratistas sin mucho análisis proponen cambios fundamentales al proyecto que pueden arruinar otros objetivos y que no agregan valor; solo reducen costos.

La sensibilidad en estos beneficios al momento de correr los números y analizar las alternativas, es tan importante como tener claro desde el inicio los objetivos a alcanzar; estos pueden ser estéticos, funcionales, económicos o de desempeño, a partir de esta claridad es un poco más fácil ponderar el valor de dichos beneficios. Es importante contar con un equipo de diseño experto que tenga una metodología de trabajo que facilite estos procesos y que aporte experiencia y valor al diseño y, al mismo tiempo pueda sacar de los otros miembros del equipo su mejor experiencia y valor al proceso.

La situación general de las empresas uruguayas sigue “de atrás” la mejora del contexto macroeconómico que comienza a estabilizarse en la región. Un nuevo repunte en la evaluación del desempeño económico reciente marca este escenario, aunque no se vio enteramente reflejado en la valoración respecto al clima de inversiones en el último año.

El porcentaje de empresarios que cree que la situación económica del país mejoró en el último año creció casi diez puntos porcentuales (32%), mientras que bajó de 26% a 14% la proporción que la evaluó peor a un año atrás. Esto significó que por primera vez en seis años el saldo neto de respuestas (“mejor” contra “peor”) se ubicó en terreno positivo, según los resultados de la 16° Encuesta de Expectativas Empresariales realizada por Deloitte a 335 gerentes y altos ejecutivos de compañías que operan en el país a principios de octubre.

Sin embargo, la mejora del contexto macroeconómico no se vio reflejada en una evaluación más favorable respecto a la situación general de las empresas. De hecho, es la primera vez desde 2011 que se observó que la evolución de la situación general de la empresa se ubicó por debajo de la situación económica.

Por otra parte, la evaluación del clima de inversiones en el último año subió de 10% a 13% en relación a la edición pasada (abril 2017) y mantiene un saldo de respuestas negativo. Por lo que la evaluación absoluta del clima de negocios sigue siendo “pobre” desde una perspectiva histórica, con solo 32% de los empresarios considerándola “bueno” o “muy bueno”, mientras que en 2011 y 2012 esa proporción ascendía a más de 60%.

 

Para el 2018

Las expectativas económicas para 2018 se mantuvieron relativamente estables frente al relevamiento de abril de este año. En particular, la proporción de consultados que prevé una mejoría de la situación para el próximo año se mantuvo en 30%, mientras que el 15% espera un peor panorama y el 55% espera que el contexto económico se mantenga igual.

Con respecto al PIB, los empresarios corrigieron al alza sus expectativas de crecimiento económico para este año. De hecho, dos de cada tres encuestados espera una suba del PIB mayor a 2%, mientras que un 14% esperaba ese crecimiento en la edición pasada. Igualmente, los empresarios prevén una expansión muy moderada (de 2,3% en promedio), menor a la que en general manejan los analistas en Uruguay.

Luego de varios meses de caída de la inflación, las expectativas inflacionarias volvieron a moderarse en esta edición. Los empresarios esperan, en promedio, que la inflación cierre este año en 6,7% y aguardan una inflación de 7,1% para 2018.

Finalmente, en relación al valor del dólar, en promedio, los empresarios esperan que el tipo de cambio se ubique en casi $ 31 dentro de un año.

 

Menor rentabilidad pero mayor producción

Las respuestas vinculadas con las principales variables de las empresas reflejaron situaciones notoriamente dispares. La valoración de la evolución de la rentabilidad en el último año pautó un deterioro frente al relevamiento  anterior, aunque el saldo neto de respuestas respecto a las perspectivas en esa materia se tornó positivo. En concreto, el 25% aguarda una mayor rentabilidad y el 18% espera una disminución.

En cambio, y consistente con un panorama de sostenido crecimiento económico en 2018, sí se profundizó la expectativa de mayor producción en las empresas respecto a lo observado en relevamientos anteriores. Como consecuencia, el saldo neto de respuestas positivas fue de 34%, lo que significó la cifra más alta en los últimos seis años. Las perspectivas para la inversión de las empresas también mejoraron, pero de forma menos pronunciada.

A pesar de las expectativas de mayor producción y mejora de la rentabilidad, las empresas se mantienen reticentes a expandir el empleo, solo el 11% de los empresarios aguarda un aumento y apenas el 5% de los empresarios manifestó estar revisando al alza sus planes de contratación para el próximo año. Por el contrario, varias empresas están introduciendo tecnología con el fin de ahorrar en mano de obra (20% significativamente y 45% moderadamente).

En este contexto de repunte de la producción acompañado de un estancamiento del empleo se vio también reflejado en las respuestas respecto a los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas. De hecho, en las últimas mediciones se advirtió una menor preocupación de los empresarios por la escasez de la demanda y una mayor orientación hacia el rediseño de procesos e incorporación de tecnología. No obstante, “incrementos de costos” y “competencia creciente” siguieron liderando el ranking de principales desafíos.

 

Gestión del gobierno

La evaluación de la gestión de gobierno se mantuvo prácticamente estable en relación a abril de este año y permaneció en torno a los valores más bajos desde 2010. En concreto, el porcentaje de juicios desfavorables se mantuvo en 58%, al tiempo que subió de 4% a 6% la proporción de valoraciones favorables y cayó de 37% a 36% el porcentaje de opiniones neutras.

A nivel de áreas, el manejo de la inflación pasó a tener la mejor calificación por parte de los empresarios al alcanzar un porcentaje de aprobación del 67%, desplazando a la promoción de la inversión, que en los últimos dos años se había mantenido como el área mejor valorada. Los empresarios también calificaron de forma más favorable el crecimiento económico mientras por el contrario los empresarios revisaron sensiblemente sus juicios respecto a la gestión del gobierno en materia de inserción externa; el saldo neto negativo pasó de 8% a 24%. Mientras que la situación fiscal continuó mostrando una mala calificación, al ser desaprobada por el 68% de las empresas.

Desde hace algunos años, las piezas de revestimiento han ido creciendo en tamaño y ya es muy común encontrar piezas de 120 por 60 centímetros y ya existen piezas de 180 por 120 y hasta de tres metros de largo. Esto es posible porque la tecnología de producción de los porcelanatos ha avanzado en este último tiempo permitiendo que las piezas sean de mayor tamaño casi sin modificar su espesor.

Los revestimientos cerámicos acompañan la tendencia pero su composición les pone un tope. De hecho, la arcilla empleada para fabricar los porcelanatos es mucho más refinada y purificada. Esto los hace más densos que una cerámica y, por lo tanto, más resistentes. Otra diferencia entre ambos materiales es la capacidad de absorción del agua. Mientras que en la cerámica es entre el 8 y el 13%, en los porcelanatos es bastante inferior, entre el 0 y el 0,5%”. Además, al ser más compacto, el porcelanato soporta mayor peso que la cerámica.

Estas placas extra grandes permiten resolver estéticamente grandes superficies con pocas juntas, y con una variedad enorme de diseños: metales oxidados, mármoles, granitos, cementos y madera. Por otra parte, las piezas grandes ofrecen beneficios en términos de velocidad de colocación, se reduce la cantidad de horas que lleva aplicarlas, así como facilidad de limpieza y mantenimiento. Para garantizar su correcta instalación, según un informe publicado por la revista ARQ del diario argentino Clarín, es fundamental considerar la preparación de la superficie sobre la que van a instalar y seleccionar el producto adecuado para pegarlas.

La nivelación de la superficie debe ser perfecta, ya que cualquier irregularidad, como hundimientos, desniveles, excesivo consumo de adhesivo o incluso debilitamiento del anclaje de las placas, irá en detrimento de la calidad de la terminación. Si se trata de un piso, se puede acondicionar la superficie con carpetas autonivelantes que mejoran la superficie de adherencia, otorgando una planimetría perfecta sin desniveles.

El adhesivo debe asegurar un correcto agarre para preservar la integridad de la placa. Una opción es el conocido como Ultralite S2 destinado para grandes formatos de piezas de hasta tres por un metro. Se trata de un adhesivo cementicio liviano, mono-componente que ofrece un tiempo abierto prolongado y es muy deformable. Por su capacidad de humectación y fácil extensibilidad, simplifica la tarea del colocador. Es apto para cerámicos, porcelanatos y piedras, e ideal para la colocación de porcelanatos de bajo espesor. La duración de la mezcla debe ser de más de 8 horas, mientras que el relleno de juntas se puede realizar a las 4 a 8 horas en paredes y a las 24 horas en pisos, y se puede transitar a las 24 horas de haber sido colocado el piso.

El pasado martes 7 de noviembre, el Poder Ejecutivo y UPM rubricaron el contrato que finalizó la fase uno de negociaciones para instalar la segunda planta. Un crecimiento de 2 % del PBI, 8.000 puestos de trabajo, 120 millones de dólares en tributos, aumento del 10 % en la producción de energía renovable y el impulso de la zona centro y noroeste del país son algunos de los beneficios de concretarse el proyecto, el cual sería la mayor inversión privada en la historia del país.

Ese mismo día, en conferencia de prensa, se presentaron los términos sobre la firma de contrato entre UPM y el Estado para la posible inversión de una planta de celulosa ubicada a cuatro kilómetros de Paso de los Toros y la localidad Centenario. La inversión de la empresa generaría un crecimiento permanente del 2 % del producto bruto interno al país.

El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García, subrayó en conferencia de prensa que esta inversión, “que sería la mayor inversión privada en la historia del Uruguay”, impactará de forma significativa en el desarrollo del país, con un crecimiento permanente de más del 2% del producto bruto interno, un incremento de las exportaciones del orden de los 1.000 millones de dólares anuales y una recaudación de unos 120 millones de dólares anuales en tributos.

 

Impacto social y económico

De concretarse la mega obra, se estarían generando unos 8.000 puestos de empleos directos e indirectos, tanto por la planta como por toda la cadena de valor. Esto implicará unos 200 millones de dólares anuales en salarios. Asimismo, creará oportunidades para más de 600 pequeñas y medianas empresas locales. Se estima que el producto per cápita en las zonas de influencia crecerá entre un 10% y un 15%. García sostuvo que el impacto en la zona centro y noreste del país fue un elemento fundamental del proceso de análisis de las negociaciones. Esa zona tiene un menor desarrollo relativo que el resto del territorio.

Por otra parte, con la instalación de la planta aumentaría 10% la producción de energía renovable del país. El complejo forestal nacional se vería consolidado y se abrirían las puertas a investigaciones científicas para diferentes usos de la celulosa, no exclusivamente de papel, sino en otras innovaciones.

Además, el desarrollo de este proyecto implica el cumplimiento de altos entandares en protección, resguardo y recuperación  del medio ambiente, desarrollo económico, descentralización e innovación en el sector productivo, mejoramiento en la infraestructura y creación de oportunidades de empleo.

En relación a las contribuciones directas de UPM que recibiría Uruguay, en caso de que se concrete la obra, se encuentra la creación de un grupo de negociación para hacer sinergia con las políticas públicas que asegure el derrame en la sociedad. Asimismo, se encuentra el aporte de 1,5 millones de dólares anuales por 23 años a partir de 2020, para el financiamiento de un fondo de innovación sectorial para procesos de centros tecnológicos, el desarrollo de proveedores e iniciativas para la mejora del Río Negro.

También incluye el aporte para asegurar la calidad del agua del Río Negro con 3 millones de dólares por ser aportados en los primeros cuatro años. En la misma línea, la empresa compromete una contribución para la capacitación de funcionarios para la fase de construcción de hasta 1,5 millones de dólares, acompañado por aportes de las agencias estatales.

 

Infraestructura 

Se plantea una contribución de 6 millones de dólares anuales durante diez años para la mejora de la infraestructura vial del país, una contribución al financiamiento de la infraestructura eléctrica, aportando 2 millones de dólares anuales durante cinco años, el financiamiento para el tratamiento de efluentes de Paso de los Toros y Centenario por 7,5 millones de dólares.

En relación a la zona franca para operar, la capacidad de planta probable será de entre 1.900.000  y 2.400.000 toneladas, implicará un canon de 3,5 millones dólares durante toda la vida de la planta, siempre que la producción supere los 2 millones de toneladas, con un canon adicional por el mismo monto durante los primeros 20 años de producción de la planta.

Este canon supera 10 veces los ingresos para el país por la operación de las otras dos zonas francas de las plantas de celulosa ya existentes. Como agregado, desde la autorización de la zona franca hasta el comienzo de las operaciones, se pagará un canon de 1.5 millón de dólares, hasta el comienzo de las operaciones.

La empresa venderá energía al país, con un precio de 72,5 dólares por MVW hora hasta un volumen de 1 terawatt de energía; y superado ese terawatt la empresa podrá vender energía al precio del mercado, con la posibilidad de pedir autorización para exportar energía.

 

Transparencia y estabilidad

Por su parte, Jaakko Sarantola, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de la empresa finlandesa, destacó que la transparencia, estabilidad, tradición democrática, reglas claras y políticas de Estado de Uruguay atraen inversores forestales. Y agregó que ahora comienza la segunda fase, que se espera insuma dos años, aproximadamente.

Resaltó  además que la primera inversión de UPM en Uruguay “fue un éxito” y puntualizó que el país “es reconocido por su política transparente, estabilidad, tradición democrática y disponibilidad en cuanto a las reglas claras”. Asimismo, destacó la legislación nacional de promoción de la madera como sector productivo, y el desarrollo de zonas francas que permiten obtener competitividad.

Por su parte, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, dijo que  “la instalación en esa zona ayudará a mejorar el equilibrio y las diferencias que aún existen en el desarrollo territorial en el país”, destacando demás, que “se ratifica la vigencia de la actual Ley de Zonas Francas, que establece que habrá 75% de trabajadores uruguayos y hasta 25% de extranjeros, medido a lo largo de toda la obra”. Aseguró que eso se controlará diariamente en el propio molinete de ingreso a la planta y con un seguimiento de parte del Ministerio de Trabajo, que asesorará a la cartera de Economía”.

La preocupación por mejorar la calidad de vida de las personas en situaciones de emergencia fue lo que motivó a un grupo de arquitectas argentinas a crear el proyecto “Levo”. Estas viviendas modulares no solo suponen una solución eficiente a las necesidades sociales de personas sobrevivientes a  catástrofes, sino que se podrían adaptar a otros usos como eventos, exposiciones, hospitales y usos domésticos.

Los trabajos en alternativas de residencias sustentables y prácticas para personas en situaciones de emergencia se han multiplicado en los últimos años. Es por ello que estudios recientes como “Levo” apuestan a la innovación y a rescatar la vida comunitaria.

 

Beneficio de los módulos

Las viviendas Levo son unidades modulares con un sector de vivienda y un sanitario. Poseen un sistema de auto-inflado que le permite montarse en tan sólo 15 minutos con una tecnología similar a la de las balsas salvavidas. Este tiempo en el sistema de montaje supone un récord respecto a otras residencias diseñadas con fines parecidos. Los beneficios de estas residencias superan a las de materiales tradicionales en diferentes aspectos de salubridad y comodidad. Gracias al aire contenido entre las dos capas de su estructura aislación térmica y acústicamente. Además permiten evitar enfermedades infecciosas, y se pueden adaptar para flotar en caso de inundaciones.

Los módulos “Levo” son reutilizables y muy resistentes  y mejoran las condiciones de habitabilidad en situaciones de emergencia. Se pueden montar sencillamente siguiendo las instrucciones de un manual. Además se pueden apilar y transportar en su empaque de PVC reciclado con ruedas para su fácil desplazamiento. Otra novedad de estas casas-inflables es que pueden adosarse a otros módulos según las necesidades y cantidad de huéspedes.

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