En medio de un tejido urbano abigarrado y cruzado por decenas de cables, las casas contemporáneas japonesas sorprenden por sus formas audaces. Es el caso de vivienda y atelier diseñada por DOG Architects para un pintor y su familia en la localidad de Kanagawa.

El encargo, según narró la periodista Graciela Baudel para el suplemento ARQ del diario argentino Clarín, surgió del artista, quien pidió una casa que pudiera ser a la vez una galería de arte donde mostrar su obra y dar cobijo a su esposa, su hijo y su madre.

El lote está ubicado en el camino Tokaido, una de las cinco carreteras que unían distintas regiones de Japón durante el período Edo. Esta ruta fue muchas veces dibujada por el gran maestro del paisaje Utagawa Hiroshige.

El estudio DOG, especialista en viviendas, fue fundado en 2015 por Ryutaro Saito, arquitecto nacido y formado en Tokio, con un master en la Tokyo University of Science. En pocos años, junto con Yuki Kojima, recibieron numerosos premios por su diseño de viviendas en distintas regiones de Japón.

 

Una gran vidriera

Su trabajo se centra en la búsqueda de nuevas relaciones entre la arquitectura, la ciudad y el hombre. Saito y Kojima aseguran que intentan innovar pero siempre atados a sus raíces, sin descuidar las enseñanzas del pasado. Entre sus obras se destacan la Acquired Stilt House, en Matsudo; y la Administrative House, en la ciudad de Yokohama.

En la casa 8.5, para lograr una pared de exhibición lo más larga posible, los proyectistas dividieron el terreno por la diagonal. Y tomaron la parte de cara al acceso para ubicar la vidriera y la entrada, resignando unos metros cuadrados para ampliar la vereda.

La idea fue conseguir una expansión que, cuando el taller se encuentra abierto, funciona como espacio al aire libre para mostrar el trabajo del artista e invitar a los transeúntes a ingresar. La ventana que cala la fachada sigue la línea triangular del prisma, enfatizando el efecto del volumen.

En el espacio de exhibición, de doble altura, se encuentra la escalera, con escalones flotantes de madera que otorgan liviandad.

Del otro lado de la diagonal, en planta baja, se disponen un depósito para la obra del artista, dos habitaciones y un baño. En el primer piso, un estar con la cocina integrada que balconea hacia la planta baja y recibe luz natural desde una ventana en la contrafachada.

Una de las inspiraciones del propietario fue la obra del artista Hiroshige, en especial su famosa serie de grabados Las 53 estaciones del Tokaido, de las que Frank Lloyd Wright fue un entusiasta coleccionista.

Actualmente, el camino de Tokaido es el corredor de transporte más transitado de Japón, ya que conecta al Gran Tokio con Yokohama, Nagoya y luego con Osaka a través de Kioto.

La cubierta inclinada se dobla como una pared hacia el Tokaido en el lado norte del sitio para reducir la sensación de presión sobre la ciudad y enfatizar la forma escultórica de la vivienda.

El techo -empinado e inclinado- y el muro diagonal de exhibición se cruzan para crear una figura tridimensional que genera espacios de distintas escalas. La idea, dice la memoria del estudio, fue crear ambientes que sacudieran la percepción en la vida cotidiana y estimularan la imaginación del pintor y su familia. Espacios atípicos, pero confortables y llenos de luz.

La construcción de obra privada afronta una nueva etapa con la flexibilización de la cuarentena, en la que deberá evaluar una nueva estructura de costos y la continuidad de las obras contemplando las medidas sanitarias, de acuerdo con distintos especialistas del sector inmobiliario y de la industria.

“Las obras van a ser más costosas en términos de la ineficacia del trabajo porque se trabajará con menos gente y más controles y protocolos, así que los plazos van a ser más largos y más costosos”, dijo el presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), Damián Tabakman al portal especializado www.iprofesional.com.

Señaló que en la actividad “no hay mucho todavía, lo que habilitaron acá en Capital son demoliciones, las obras siguen esencialmente paradas. Estoy conforme con la modalidad de trabajo, los protocolos de transporte, los mecanismos para salir a trabajar, pero todavía es un trabajo de laboratorio. Falta que se autorice”.

En cambio, observó que “en algunas provincias empezaron las obras y no tienen tanto problema, empezaron hace un par de semanas y estos fantasmas después en la vida real no noto que se les esté complicando”.

“Buenos Aires es una mega metrópolis, es otro grado de situación, el transporte, la gente que viene del conurbano”, consideró.

Agregó además que “dada la incertidumbre en la que vamos a retomar las obras muchos no quieren ser punta de lanza, el que puede esperar, prefiere esperar, algunos no se van a apurar por retomar las obras y otros al revés. Aun así estamos ansiosos por volver a trabajar”.

En cuanto a la evolución de los costos dijo que “la inflación sectorial es difícil de medir porque nadie está comprando nada; todo es incertidumbre”.

 

Preocupación por costos de la construcción

Por su parte, el desarrollador y miembro de la Asociación de Empresarios de la Vivienda de la República Argentina (AEV), Gustavo Ortolá, dijo que “durante el proceso hubo costos de la inactividad que no estaban considerados en el proyecto de obra y luego la estructura de costos de la construcción cambió también porque se suman los costos sanitarios”.

En ese sentido, señaló que “bajaron los costos, por ejemplo la bolsa de cemento está casi 4 dólares, que es un valor históricamente muy bajo, pero tenemos nuevos costos, los costos del parate y los costos sanitarios”.

“En adelante habrá costos sanitarios, de traslado de personal, trabajar con cuadrillas más pequeñas, entregar equipamiento adicional, la ART que se tiene que hacer cargo de las contingencias. Hay que ver si podemos lograr que todas las obras sigan en marcha”, analizó.

Ortolá consideró que “el primer desafío que tenemos a nivel desarrolladores es recomponer nuestra estructura de ingresos, volver a poner en marcha las obras y proyectos que tenemos, eso implica volver a construir y volver al diálogo con los inversores y la estructura que le da vida a los desarrollos. Ese es el nuevo escenario que nos vamos a encontrar ahora al final del túnel, el desafío es poder volver a la actividad”, agregó.

 

Ventana de oportunidades

Asimismo, dijo que “para las obras nuevas se viene una ventana de oportunidad porque los costos están a nivel histórico, me hace acordar a 2002-2003 donde hubo bastante actividad post crisis, hoy vamos a estar en algo parecido a eso, se viene un par de años de buena actividad para obra y proyectos nuevos”.

Por su parte, el presidente del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Armando Pepe, se refirió a los costos y dijo que “el hierro se cotiza según el dólar, habrá que ver los valores de los artefactos sanitarios, los ascensores”.

“Hace un año la construcción estaba en 1.100 dólares el metro cuadrado, ahora va a estar en 850 dólares”, estimó y aclaró que “la ley de oferta y demanda va a determinar los precios. Nosotros hace 24 meses venimos en caída, hay que ver cómo hacemos para remontar sin créditos y con un dólar que sigue en alza”, agregó.

 

Lo que vendrá

Hasta el momento, el gobierno nacional autorizó la reanudación de las obras de construcción en el ámbito privado en las provincias de San Juan, Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Entre Ríos, Salta, Mendoza, La Pampa y Jujuy, en una nueva apertura parcial del aislamiento obligatorio por el coronavirus.

A esto se suma CABA con apertura parcial para demoliciones y excavaciones cuya paralización implica riesgos. También hay protocolos habilitados para la actividad en la provincia de Buenos Aires.

De acuerdo con un relevamiento de la Cámara Argentina de la Construcción, la obra privada representa 70% del sector en el país y entre abril y marzo de este año, el 70% de las empresas constructoras facturó menos que en 2019. El sector ya lleva más de 24 meses de contracción y se perdieron en el camino más de cien mil empleos. El panorama, según varios de los protagonistas consultados, sigue siendo preocupante.

“Estamos frente a una gran ley que, por un lado, busca transparencia en los procedimientos y,…

Durante la última semana de abril y primera semana de mayo, autoridades y técnicos a nivel nacional, departamental y local se reunieron para conocer los avances del proceso de Evaluación multiamenaza en cuatro zonas urbanas del Uruguay, considerando escenarios de cambio climático.

En talleres virtuales, se presentaron y discutieron informes e indicadores que permiten zonificar y cuantificar amenazas, vulnerabilidades y riesgos focalizados en las zonas de estudio: ciudad de Canelones, Juan Lacaze y Rivera, y en la ciudad de Montevideo la zona de la cuenca del arroyo Pantanoso.

La evaluación, a cargo de Factor CO2, forma parte de las actividades impulsadas en el marco de la elaboración del Plan nacional de adaptación al cambio climático en ciudades e infraestructuras (NAP Ciudades) que el Mvotma lidera en articulación con el PNUD.

Es de señalar que Uruguay se encuentra en una de las regiones del mundo con mayor variabilidad climática y se prevé a futuro un incremento en la frecuencia de eventos extremos que podrán tener impacto en distintos sectores y a diferentes escalas.

En este contexto se torna fundamental la implementación de medidas de adaptación al riesgo climático.

El trabajo de evaluación contempla la construcción de escenarios futuros de cambio climático, socioeconómicos y de desarrollo, a partir de información existente, para poder identificar las zonas de actuación prioritarias, realizar recomendaciones para mitigar los riesgos y proponer medidas de adaptación específicas.

 

 El riesgo climático y su abordaje

El riesgo climático surge de una ecuación que involucra tanto a la amenaza climática específica, como a la exposición y la vulnerabilidad.

Como se señala en el informe presentado durante los talleres, “la vulnerabilidad es multidimensional; hay poblaciones que son más vulnerables con riesgos diferenciados creados por la marginación social, económica, cultural, étnica y de género, que generan menores oportunidades para desplegar habilidades de adaptación ante un clima cambiante que agudiza las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos”.

Un análisis que considere de forma transversal los distintos componentes de vulnerabilidad social resulta fundamental para habilitar el fortalecimiento del desarrollo de comunidades resilientes ante el cambio y la variabilidad climática, con base en la equidad e inclusión social”.

El análisis que se está realizando en las cuatro zonas urbanas de nuestro país se define como “multiamenaza” porque contempla todos los eventos que pueden generar daños, tanto meteorológicos como hidrometeorológicos. Estas amenazas tienen características específicas dependiendo de su localización, frecuencia e intensidad, y también pueden generarse amenazas asociadas que pueden incrementar los daños.

Para la construcción de un índice que permita medir la exposición frente a las amenazas se consideraron, entre otros aspectos, la densidad de viviendas, la disponibilidad de áreas verdes (fundamentales frente a fenómenos como olas de calor o para reducir el impacto de las inundaciones), la localización del tendido eléctrico (particularmente expuesto durante fenómenos de vientos fuertes) y servicios sociales en la zona tales como escuelas, centros de salud, servicios de atención y seguridad.

La evaluación de la vulnerabilidad se realiza a partir de indicadores relacionados con las características de la población: edad, situación de discapacidad; así como condiciones económicas y de calidad de vida, tales como el hacinamiento, las viviendas construidas con materiales livianos o que no disponen de servicios de agua potable y saneamiento por red.

Asimismo, se analizaron vulnerabilidades a amenazas específicas. Frente al fenómeno de olas de calor, la edad de las personas o la carencia de servicios de agua constituyen factores particularmente relevantes; la calidad de la vivienda o la condición de discapacidad incrementan la vulnerabilidad frente a ráfagas de viento más intensas y frecuentes.

Del rico intercambio que se produjo en los cuatro talleres se pudo validar algunos de los resultados así como recoger información con los actores de las intendencias y de los municipios que permitirá ajustar detalles y mejorar la evaluación.

Los talleres permitieron, además, relevar capacidades que fortalecen los procesos de adaptación: existencia de un proceso de planificación territorial consolidado; disponibilidad de sistemas de alerta temprana; avances en la gestión de riesgos de desastres; desarrollo de un mapa de riesgo de inundación para la zona así como su incorporación en la planificación territorial local. Todas estas capacidades constituyen insumos fundamentales para afrontar los riesgos y generar adaptación y resiliencia frente al cambio climático.

En la próxima etapa del proceso, una vez validada la información previa, se presentarán y pondrán a debate una serie de medidas de adaptación al cambio climático, específicas para cada una de las zonas estudiadas.

 

Factor CO2

Factor CO2 es un grupo especializado en ofrecer soluciones globales, innovadoras y sostenibles. La propia trayectoria y experiencias están basadas en la innovación constante, combinando el conocimiento académico, la tecnología y la experiencia práctica.

En 2004, antes de la ratificación del Protocolo de Kioto y de la puesta en marcha del comercio europeo de derechos de emisión, un grupo de jóvenes profesionales apostaron por una nueva iniciativa, Factor CO2.

Más de una década después, se han consolidado como una organización global, orientada a aportar ideas y servicios frente al cambio climático, a través de una amplia red internacional de oficinas y colaboradores. Actualmente, forman parte del grupo Factor.

 

La historia

  1. Factor CO2 nace en Bilbao a través de la alianza estratégica de empresas del sector ambiental y de un grupo de profesionales con experiencia especializada en cambio climático.
  2. Surge Factor CO2 Trading (hoy “Factor Trading”) con el objetivo de ayudar a nuestros clientes a participar en los mercados de carbono, a través de la ejecución de operaciones de compraventa de derechos de emisión (EUA y EUAA) y de créditos de carbono.
  3. Comenzaron a prestar servicios en materia de adaptación al cambio climático. Primero, para el sector público. En unos años, y de manera creciente, para el sector privado.
  4. Nace Factor CO2 Ennova (hoy “Factor Energy”) a través de la asociación con varias empresas (de ingeniería y del sector ambiental) y un equipo de profesionales proveniente de la consultora internacional Ecofys.
  5. Surge Factor CO2 Climate (hoy “Meteoclim”) con el objetivo de ampliar sus servicios en adaptación al cambio climático y energía, a través de la realización de proyecciones climáticas y estudios de meteorología.
  6. Se crea la Unidad de Desarrollo de Negocio Internacional (hoy “Factor Global”) con el fin de aglutinar nuestra actividad internacional y de mejorar la participación en proyectos de I+D+i.
  7. Se celebra el décimo aniversario en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con la asistencia de numerosas instituciones, empresas y personalidades del mundo del cambio climático.
  8. Factor CO2 pasa a convertirse en la unidad especializada de cambio climático del Grupo Factor.

Un informe de la Dirección de Estudios Económicos, de la Cámara de Industrias, elaborado según datos de las empresas nacionales fabricantes de cemento, en el primer trimestre de 2020, las ventas de cemento ascendieron a 170 mil toneladas, verificando una caída del 2,8% en relación con igual trimestre del año anterior.

De ese total, el 4% tuvo la exportación como destino (casi 7 mil toneladas, en su mayoría a Paraguay) y el restante 96% se comercializó en el mercado interno (163 mil toneladas).

La caída de las ventas del primer trimestre obedeció a la disminución de las colocaciones en plaza (-4%). Por el contrario, las exportaciones registraron un mejor desempeño (31%) que en igual trimestre de 2019.

En cuanto a la evolución de las importaciones de cemento, a partir 2015 comenzaron a registrar un importante crecimiento, alcanzando el máximo en el año 2018 (82.149 toneladas). Considerando el primer trimestre del 2020, el 1,1% del consumo interno fue captado por cemento importado, reduciendo significativamente su participación respecto a los últimos años.

Considerando la producción de cemento (aproximada a través de las ventas), las exportaciones y las importaciones, puede calcularse el consumo nacional de este insumo de la construcción. En tal sentido, el consumo aparente cayó 3% en enero-marzo de 2020 (Producción más Importaciones, menos Exportaciones), situándose en 165 mil toneladas en dicho período.

Como es de esperar, el consumo de cemento muestra una alta correlación con la actividad de la construcción, como puede apreciarse en el gráfico 4. Con estos resultados, podría concluirse que la construcción desde 2016 que mantiene una relativa estabilidad y que todavía no se visualizan signos de reactivación. Siendo que la construcción suspendió su actividad por varios días desde el principio de la pandemia, tampoco en el segundo trimestre del año podrá verse un cambio de tendencia, a pesar de que están comenzando algunas obras vinculadas a la instalación de la segunda planta de UPM que podrían empujar la demanda de cemento.

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