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El especialista Wilson Baliño, quien, además, es asesor laboral de la Liga de la Construcción, explicó a Del Constructor las nuevas normativas que rigen en el sector  a partir de la firma de un nuevo convenio bipartito. En esta extensa entrevista se repasó las horas de espera por lluvia, viáticos por  traslados, compensaciones e incentivos, también, qué casos están exonerados de aportes al Banco de Previsión Social y son gravados por el IRPF.

Wilson Baliño explicó que en el último convenio del sector existieron algunos cambios. El primero de ellos fue la periodicidad del acuerdo salarial que es por veintiún meses. “Esto es nuevo en sí por la cantidad de meses. El del 1º de agosto del 2018 al 30 de abril del 2020. El primer período consta de once meses, que van desde ese 1º de agosto del 2018 al 30 de junio de 2019. Aquí el aumento fue de un 6.85% sobre los sueldos que existían  al 31 de julio del 2018. Después, el segundo período salarial va del 1º de julio de 2019 al 30 de abril del 2020. Esto significa que el segundo período es por diez meses. Aquí el ajuste ya está pactado en un 5.8%. También, en este segundo período, hay que llevar un control de la inflación, porque, en ese sentido, si la inflación es mayor a determinado porcentaje, también hay que incluirla como un contenido más para el segundo período”, explicó.

Otro de los nuevos elementos dentro del convenio salarial, es una partida extraordinaria que se crea por única vez. “Es para todos los trabajadores, siempre estamos hablando del grupo 9 subgrupo 01, que es una partida extraordinaria, equivalente  hasta 4.773 con 79 pesos uruguayos. Esta se genera por el período del 1º de agosto de 2018 al 30 de junio del 2019. Esto es el resultado de sumar 433 pesos con 98 centésimos por cada mes, donde el trabajador haya computado, por lo menos, un día de trabajo. Esto quiere decir que si un trabajador pasa a DISSE, al Banco de Seguros del Estado o al Seguro de Paro, pero computó un día efectivo de trabajo, se hace acreedor a 433.98  pesos en su haber. Y la suma de esos 433.98 es lo que da los 4.773 con 79 centésimos, que se cobra de una sola vez dentro de la primera quincena de julio de 2019 para todos los trabajadores jornaleros. Esto es por los meses que hayan prestado servicio a la empresa”, señaló el entrevistado.

Baliño explicó que si un trabajador, el 1º de agosto de 2018 cuando se crea esta partida extraordinaria esta en determinada empresa y queda desvinculado de la misma, por ejemplo, el 31 de enero de 2019,  computando un día efectivo de trabajo por cada mes como mínimo, cobrará el referido monto por cada mes trabajado. Si se va antes de la empresa, cobrará la partida generada al momento de la liquidación de sus haberes “Si trabaja seis meses, cobrará 433.98  pesos por seis. También puede pasar que haya un trabajador que no estaba en la empresa el 1º de agosto de 2018 y haya ingresado, por poner un ejemplo, el 1º de febrero de 2019,  sumará esa partida mensual hasta el 30 de junio de 2019. Ahí sumaría cinco meses, siempre y cuando tenga computado un día de trabajo efectivo como mínimo”. 

En cuanto a las horas de espera por lluvia, Baliño explicó que “es uno de los temas que requiere más complejidad, a veces, al momento de aplicarlo porque hay distintas variables. Se generan de una manera y se pueden perder de diferentes formas.  Por ejemplo, para generar las horas de espera por lluvia, el trabajador tiene que estar en tiempo y forma a la hora de ingreso como en cualquier día laboral. Quien no se presenta en tiempo y forma ya es una falta y no va a las horas de espera por lluvia. Aquel trabajador que sí se presenta en tiempo y forma, evidentemente se hace acreedor al salario, si puede desarrollar la actividad si es bajo techo o bajo resguardo, o aquel que está a la intemperie y no puede desarrollar la actividad porque está lloviendo. En este último caso, esos trabajadores pasan a estar en las horas de espera por lluvia. Esto es que el empleador le proporciona un lugar con resguardo a los efectos que pueda esperar. La potestad es íntegramente del empleador. Es decir, él es el que decide quién se queda,  quién se va o quién pasa a trabajar. El que pasa a trabajar cobra el salario, el que se retira, siempre bajo la decisión del empleador, cobra las seis horas de lluvia, y si el empleador decide que se quede, el trabajador se debe quedar en forma obligatoria, en el tiempo que fije el empleador. Puede hacerlo quedar las seis horas, o cuatro horas y decirle que, transcurrido ese tiempo, se vaya.  En este último caso siempre va a generar las seis horas porque el empleador dispuso que se fuera”.

Consultado sobre la eventualidad que el trabajador esté dentro de las seis horas y se vaya por decisión propia a las cuatros horas, el especialista explicó el trabajador “pierde las cuatro horas que estuvo más las otras dos horas. Es decir, no percibe nada porque decidió retirarse sin la autorización del patrón. Tampoco puede negarse a trabajar los días de lluvia, siempre y cuando haya resguardo. Tampoco puede negarse a quedarse bajo resguardo las seis horas o irse si el empleador así lo indica. Cuando hablamos de seis horas, estamos hablando de que el horario habitual de trabajo quede comprendido dentro de esas seis horas, porque si son las tres de la tarde y empieza a llover y su horario termina a las cinco, se le va a pagar dos horas por esperar de lluvia no las seis horas. Cuando hablamos de seis horas es el máximo que hay por día. Por otro lado, la hora del mediodía no se cuenta. Supongamos que está lloviendo a las siete de la mañana hasta las doce van cinco horas, de doce a una se hace el corte y no se cuenta,  y de las 13 a las 14 sería la sexta hora.  Ahí se cumplirían las seis horas de espera por lluvia”.

Otro tema abordado fue si las horas por lluvia llevan aportes, a lo que el asesor laboral de la Liga de la Construcción señaló que “estas horas están gravadas por el IRPF, pero exoneradas de aportes al Banco de Previsión Social, están exoneradas del Fondo de Cesantía y Retiro (FOCER) y no generan aguinaldo,  licencia, salario vacacional, ni despido, razón por la cual el trabajador va a tratar de conseguir la forma de poder trabajar para ganar el salario completo más los beneficios. Cuando son horas de espera por lluvia solo cobra el equivalente al salario neto de su categoría, sin percibir a modo de ejemplo: presentismo, incentivo, ropa, transporte o herramientas. Esto es básicamente las horas de espera por lluvia. Se puede dar también que el trabajador llegue tarde un día de lluvia. Ahí es potestad del empleador que lo deje entrar o lo puede sancionar por llegar tarde aunque esté lloviendo. El trabajador se debe presentar en tiempo y forma como cualquier día”. 

Asimismo, Baliño planteó una variante en este tema y es qué pasa a nivel de aportes si comienza a llover promediando la jornada laboral. “En este caso”, sostuvo, “y siguiendo con el ejemplo que le daba hoy, pongamos que entra a la siete de la mañana y comienza a llover a las 10 de la mañana. En esas tres horas cobra el salario más todos los beneficios y el presentismo. Cuando comienza a llover, suponiendo que no puede seguir trabajando, pasa a horas de espera por lluvia de diez a doce. Ahí cobra dos horas de espera por lluvia. De doce a una es el descanso y por lo tanto no cobra. A partir de las trece horas, suponiendo que sigue lloviendo, sigue en horas de espera por lluvia hasta las dos de la tarde. Si a  esa hora para de llover, vuelve a trabajar y a cobrar el salario normal trabajado. En este caso, la jornada laboral tuvo tres horas de espera por lluvia y el resto normal. Las horas trabajadas cobra el salario más los beneficios y las que no, cobra por espera por lluvia.

 

Viáticos

Otro de los temas más consultados dentro de la industria de la construcción refiere a los viáticos por traslados, que fueron creados por el decreto 414/85. Esta normativa comprende a los trabajadores que van a desarrollar una actividad fuera del departamento donde habitualmente realizan sus actividades. “Si son trabajadores permanentes, una vez que salen del límite urbano del departamento donde trabajan habitualmente, después de los cinco quilómetros, comienzan a percibir el viático por traslado, que puede ser por un día, dos o tres días, donde van y regresan en el día. Hasta los cinco quilómetros después del límite urbano no perciben viático, pero a partir de ahí sí perciben el viático completo al ser trabajadores permanentes. El viático corresponde al 50% del jornal del medio oficial albañil categoría 5 del personal incluido en la ley 14.411, que está en unos 647.67 pesos al día de hoy. Cobraría esa cifra por concepto de viático que está compuesto de un 40% por concepto de alimentación, 40% por locomoción o vivienda y 20% no reintegrable. Hay que destacar que en este caso, como hay una partida del 40% por concepto de alimentación, durante el período que cobra ese viático, deja de percibir la compensación alimenticia del ticket alimentación. O sea, que, cuando es un traslado largo, se cobra el viático pero no se percibe el ticket alimentación, lo cual es más beneficioso para el trabajador”, explicó Baliño.

En cuanto al personal que no es permanente, dejó en claro que este tipo de trabajadores es aquel que se contrata “al pie de obra” como se le llama comúnmente.

“Si la obra está dentro del área urbana no cobra viático, ahora, si son contratados para una obra que sale del límite urbano y es hasta los cinco quilómetros no perciben nada. A partir de esa distancia y hasta los veinticinco quilómetros cobran el 60% del viático que corresponde a un  trabajador permanente. Aquí los componentes son 40% por concepto de locomoción  y 20% no reintegrable. A partir de los veinticinco quilómetros, ya cobra el llamado viático largo. O sea que se agrega el viático por alimentación que es el otro 40%. Es de  destacar que ese trabajador no permanente, entre los cinco y veinticinco quilómetros sí cobra el ticket alimentación, pero cuando pasa los veinticinco quilómetros, como percibe el viático entero, deja de cobrar el ticket alimentación y pasa cobrar ese 40% por alimentación. El viático se genera por día trabajado y se pierde cuando la jornada no es completa laboralmente hablando por causas imputables al trabajador. En ese caso no se paga el viático del día. Recientemente, y por convenio colectivo de trabajo, no pierde el viático en días de paro y obviamente sí pierde el jornal. Es similar a como se legisló con la ley 19.051 por el tema de los presentismos que antes se perdían por el día de paro y ahora no. Quiere decir que, actualmente, los viáticos, cuando hay paro  decretado por el SUNCA o el PIT-CNT, no se pierden. Los viáticos por traslado están exonerados de aportes al Banco de Previsión Social. A los efectos del IRPF, si es sin pernocte, está gravado al 100% y si es con pernocte está gravado al 50%”, sostuvo.  Siempre se pagan sobre las horas efectivamente trabajadas.           

En cuanto a la eventualidad que el trabajador deba trasladarse durante un determinado período a otro departamento, Baliño afirmó que en ese caso “va a tener que adoptar residencia” Y explicó que “ahí no solamente  cobra el viático largo, sino que lo cobra todos los días, incluyendo feriados. O sea que lo cobra los treinta días del mes. A esta situación hay una salvedad, si  el trabajador decide el fin de semana ir a visitar a su familia en el departamento de origen, y el empleador toma conocimiento, en ese caso, ese fin de semana que no está en el lugar de trabajo, no percibe viáticos porque justamente no está en el departamento que hace generar ese viático. Después hay otra normativa, para aquellos que adoptan residencia, que es que cada treinta días corridos, el empleador le debe proporcionar la locomoción  o abonarle el pasaje de ida y vuelta, para que el trabajador pueda ir a ver a su familia. Además se le pagan los jornales que demande. Si viaja el viernes a la noche o el sábado de mañana percibe un jornal  y cuando regresa, por ejemplo, el lunes en la madrugada, percibe otro jornal, neto sin ningún tipo de beneficio adicional. Un detalle no menor es que el trabajador puede negarse a un traslado permanente.

 

Incentivos y compensaciones

Dentro de las diferentes normas y regulaciones en el sector de la construcción las compensaciones son otros de los temas. En este aspecto, Baliño sostuvo que las mismas “son, a modo de ejemplo, el desgaste por ropa pagado en efectivo que hoy por hoy lo tiene que pagar el subgrupo 01, porque cuando estamos hablando de esto nos referimos al grupo 9 subgrupo 01. En ese caso, la compensación a partir del 1º de abril del 2014 es obligación entregar a toda la rama de actividad, comprendida en este grupo y subgrupo, un equipo de ropa de invierno el 1ºde abril y un equipo de ropa de verano el 1º de octubre. No obstante a esto, siguen percibiendo la compensación diaria en efectivo por concepto de desgaste de ropa. A su vez, perciben una compensación por desgate de herramientas, a partir de la categoría medio oficial, aquellos que utilicen herramientas. También perciben la compensación por transporte y la media hora de descanso por día. También se le suma, porque es una compensación, las horas de espera por lluvia.  Todo esto está exonerado de aportes al BPS, no así del IRPF y no generan aguinaldo, ni licencia, ni salario vacacional, ni despido. Después está el incentivo que fue creado en porcentaje, un 10.42%,  a partir del decreto 30/91, que equivale a cinco horas. Esto quiere decir que todos los trabajadores  que tengan asistencia perfecta en la semana generan un 10.42%  sobre su salario básico, neto, por lo que no se incluye ninguna compensación, ni horas extras, nocturnidad, o sobre laudo en caso de lo que lo hubiera”.

También hay otro presentismo, que se creó por convenio colectivo, que es el presentismo mensual. Se genera de la misma manera que el incentivo semana, es decir por asistencia perfecta, y es de un 5% adicional. “Cuando hablamos de asistencia perfecta, nos referimos a llegar en hora, salir a comer en hora, reintegrarse al trabajo después del almuerzo en hora e irse del trabajo en hora. A su vez, no se puede faltar, salvo que sea una falta amparada por DISSE, ASSE o Banco de Seguros del Estado, en cuyo caso no perdería por los días efectivamente trabajados. Ambos presentismos se generan y se pierden de igual manera, lo único que uno se genera de forma semanal y el otro de forma mensual.  Si un trabajador tuvo asistencia perfecta durante todo el mes cobra el 10.42% más el 5%, lo que da un 15.42%. Ahora, si tiene una falta en una semana, pierde el presentismo de esa semana y, por ende, el presentismo mensual. El presentismo sí lleva aportes al BPS e IRPF, licencia, aguinaldo, salario vacacional y despido, genera todo. Tampoco se pierde si el trabajador tiene que hacer trámites personales relacionados al trabajo como puede ser renovar la libreta de conducir si trabaja como chofer o el carnet de salud. Se debe coordinar siempre con la empresa y el día del trámite no cobra el salario en las horas que le insume el trámite, pero no pierde ninguno de los dos incentivos por las horas efectivamente trabajadas. Lo mismo rige para los paros”.    

Por último, el especialista se refirió a las horas de asamblea sindical, que están dentro del convenio colectivo de trabajo. Los fueros sindicales, las libertades sindicales, fueron creados  por la ley 17.940 y reglamentados por el decreto 336/06 para la construcción. “Por convenio colectivo, se pactó a nivel de lo que es la asamblea sindical que los trabajadores tengan una hora al mes para realizar la asamblea, preferentemente al inicio o finalización de la jornada laboral, o en el descanso intermedio. Esta hora no es paga, pero no pierden el presentismo, el incentivo, ni tampoco el viático por traslado, concluyó el entrevistado.

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Instalado el tema de la automatización o robotización (la sustitución de tareas hecha por humanos), el mismo podría desembocar en la pérdida importante de empleos. Sustancialmente para obreros o trabajadores de edades intermedias, 45 años hasta cerca de los 60, ya que los más jóvenes sin duda se adaptarán al cambio (como dice Darwin) y los más veteranos, se acogerán a la jubilación.

 

Un estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (IEMM), se ocupó del tema.

El estudio concluyó que un 57% de los empleos analizados están en el cuadrante más expuesto, es decir, puede ser sustituidos por la tecnología. Y se estima que el citado porcentaje son más de 900.000 trabajadores.

Ante un estudio serio como éste, profesional y analítico, que se enunció,  difundió y no tengo claro que repercusión tuvo: no sería de desear que sea un tema determinante de los precandidatos a gobernarnos. Estarán enterados? En nuestro sector, la construcción, hemos visto videos de robots colocando ladrillos o revocando paredes con la  exactitud y rapidez de una tarea de excelencia.

El estudio califica a la construcción como de riesgo intermedio, “con un grado medio de exposición a la tecnología y resultado variado en las resistencias al cambio (hay factores que lo estimulan y otros lo frenan).

Quedarnos de brazos cruzados, es ir contra la corriente y a mediano o largo plazo se verán las consecuencias.

También se puede enlentecer el proceso, por ejemplo poniendo impuestos a la importación de capital (las máquinas que sustituyan el trabajo humano) o establecer que no se puede despedir a nadie cuando se incorpora un robot, lo que en definitiva estira en el tiempo el proceso, pero el desenlace será inevitable.

O finalmente, ver la realidad, avenirnos a lo que dice el mundo y crear las condiciones para que los trabajos que demanden mucha mano de obra calificada, se hagan aquí y se creen nuevos empleos.

Esto implicará abrirnos mucho más al mundo, mayor apertura comercial y adaptar la educación a ese nuevo mundo (valga la redundancia)  que se avecina.

Escuchar a los versados en ese tema, alejar ideologías anacrónicas, porque estamos hablando del futuro de cientos de miles de jóvenes. 

La industria de la construcción necesita antes que versación en la tarea, una disposición de actitud positiva, aspecto que se ha venido perdiendo paulatinamente y parecería que se estuviera revirtiendo.

El obrero debe tomar conciencia que sólo preparándose con excelencia, podrá seguir remándola en este mundo innovador.

Seguramente se requieran adaptaciones de la normativa laboral, lo hemos mencionado,  implica también flexibilizar leyes anquilosadas que tienen décadas y pertenecen a un mundo del pasado.

Decíamos antes, la tecnología no sustituye la creatividad por ende todas las actividades en que la creación juegue un rol importante, estarán más protegidas que la automatización.

Los trabajadores que tengan iniciativa y posean ideas originales, se destacarán.

Los gobiernos de turno deben captar estos mensajes, para aggiornar la currícula y acompasarla a la realidad.

No nos olvidemos de la actitud empática, algo claramente humano, que juega a favor del trabajador que astutamente capta la situación y actúa en consecuencia.

Los sindicatos y los políticos deberían hablar de estos temas todos los días, sin preocuparse por el agravio o la mezquindad al  otro, porque si nos perdemos en esas nimiedades, la derrota será irreversible.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

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En diálogo con Del Constructor, Diego O´Neill, el nuevo presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, quien asumió el pasado 15 de noviembre, se refirió a los desafíos que se plantea su nueva administración. Dentro de ellos, expuso O´Neill, se encuentran la inversión y el fortalecimiento de las empresas del sector, así como la capacitación y la promoción de los operarios, que permita el desarrollo de la industria.

 

Como nuevo presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, ¿cuáles son los desafíos que se ha planteado? 

Venimos de un período muy prolongado de presidencia de Ignacio Otegui, entonces es todo un cambio para la CCU y la industria el pasar a un nuevo régimen de rotación en la presidencia. Yo asumo por un período de dos años, luego vendrá otro presidente. Esa es la dinámica que se espera tener  en adelante. Continuaremos con una cantidad de cosas que son tradicionales en la Cámara, pero también impulsando renovaciones en otros aspectos.

 

¿Cuáles son los cambios que pretende proyectar durante su mandato? 

En primer lugar, creo que hay estilos de conducción diferentes. Soy de una generación de empresarios más dispuesta al trabajo en equipo, de liderar equipos, de involucrar más gente en la construcción.

Creo que eso es una característica de renovación en lo que hace a la CCU. Y por otra parte, hay cosas muy claras como impulsar el desarrollo sustentable de la construcción en el Uruguay.

Hay que trabajar en líneas que me parecen fundamentales. Por un lado, la inversión para que haya construcción y, por otro lado, fortalecer las empresas que son las que llevan adelante la industria. Y, también, capacitar y promover a los operarios para tener un equipo de trabajo fuerte que nos permita crecer y desarrollar la industria.

 

Se refirió a la inversión como uno de los pilares del sector. ¿Cómo está hoy, luego del boom histórico de hace unos años?

Es cierto lo que usted dice que aquello fue un pico histórico y que era muy difícil que se mantuviera en el tiempo, pero caímos bastante, por ejemplo, a nivel de ocupación. Los últimos datos son un poco más auspiciosos. Actualmente estamos alrededor de cuarenta y siete mil trabajadores, pero con respecto a aquel pico de setenta y tres mil trabajadores, se han perdido veinticinco mil puestos de trabajo.

 

Es un número muy importante para la tasa de desempleo de Uruguay.

Yo le diría que es un número muy significativo esa cantidad de gente que no está en la industria hoy. El 2018 fue un año en que la actividad no siguió cayendo, ya que veníamos de tres años consecutivos de caída entre el 2015 y 2017. El año pasado se detuvo esa caída, pero tampoco se produjo un rebote, un principio de crecimiento.

 

Inversiones

¿Y cómo fue el 2018?

Si bien aún no están los números, estimamos que fue un año neutro, sin crecimiento. Lo positivo es haber detenido la tendencia a la baja, aunque sin generar crecimiento. Esto se debió, precisamente, a que la inversión privada está bastante venida a menos. La construcción tiene dos fuentes de inversión: la pública y la privada. 

La inversión pública es muy importante, pero en los últimos diez años ha significado una tercera parte del total de la inversión. Las otras dos terceras partes corresponden a la inversión privada. 

Una parte es vivienda  y la otra parte es inversión privada no vinculada a la vivienda, que es la más importante de todas y la que se ha resentido más.

 

¿Cuáles fueron las causas de esta caída en la inversión? ¿La coyuntura internacional u otros mercados más seductores para el inversor?

Los países compiten por la inversión. Hoy existen destinos más atractivos. En Uruguay tenemos un tema de competitividad, de costos elevados y de baja rentabilidad a nivel de las empresas en general. Todo esto lleva a una merma de la inversión que está bastante alicaída con respecto a años anteriores.

Esto se ve, por ejemplo, si uno analiza los montos promovidos bajo la ley de inversiones  en la COMAP (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) o si se analiza la cantidad de proyectos de viviendas que han ingresado a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) para ser promovidas. 

Estos son dos claros ejemplos donde se ve la reducción de la inversión. Cuando entró en vigencia la ley N° 18.795 de promoción de la inversión privada en Viviendas de Interés Social, en la primera reglamentación que no había topes de ningún tipo, durante cinco años, entre el 2011 y 2016, hubo un promedio de alrededor de dos mil setecientas viviendas que ingresaban anualmente a la ANV.

A partir de la segunda modificación en marzo de 2017, hubo una primera modificación en 2014 que tuvo su impacto, donde el tope baja al 10%  de las unidades cada programa, pero con un precio muy por debajo de los costos, además, ese 10% de viviendas, en alguna medida, hay que pasárselo al MVOTMA  para que lo comercialice y también le pusieron topes a los alquileres.

Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, las viviendas promovidas, más que ir al usuario final, va a un inversor que alquila, pero también se pusieron topes a la exoneración del IRPF de los alquileres. Todo eso ha llevado a que de dos mil setecientas viviendas por año caímos a mil quinientas viviendas. Si bien no se puede decir que se frenó completamente, pero tuvo una caída sensible.

 

En definitiva, estos cambios desestimularon a los inversores cuando el país precisa de ellos.

Nosotros pensamos que el mejor escenario sería volver al principio. Que ambas modificaciones, tanto la del 2014 como la del 2017, en el aspecto de los topes han sido perjudiciales, por lo que creemos que lo ideal sería volver al régimen inicial, cuando no había limitaciones, y el mercado iba regulando los precios de la vivienda en función de la oferta y la demanda.

 

Y fuera de las viviendas promovidas, pensado en mega obras, ¿a qué le atribuye la caída en ese tipo de inversiones?

 Es cierto que desde hace un par de años en que salió el decreto que extiende los beneficios de la ley de inversión a los proyectos inmobiliarios de gran dimensión económica, eso ha tenido un efecto positivo. Hay proyectos de este tipo que se están construyendo al amparo de ese beneficio fiscal. Por ejemplo, en Punta del Este hay varios y existen algunos en Montevideo.  Eso ha sido un estímulo que las autoridades han buscado para acomodar la inversión y ha sido positivo. Pero tiene un alcance acotado. 

 

Usted decía que otros de los elementos que componen el sector son los costos y, dentro de ellos, la masa salarial, como un componente que eleva el precio final del producto.

Es cierto que los últimos 10, 12 años, la construcción  ha sido el sector que ha tenido el mayor incremento de salario real, por encima de la media de la economía, pero a nosotros no nos parece mal, al contrario, estamos de acuerdo con eso. Lo que sí reclamamos, aspiramos, a la reciprocidad. Es decir, frente al salario que se recibe, el trabajo que se desempeña.  Y me refiero a la productividad, que es una de las grandes preocupaciones que tenemos.

Todos los empresarios, desde hace muchos años, vienen manifestando  su preocupación sobre este tema. No había información estadística que permitiera sacar conclusiones ciertas al respecto. Ahora el Centro de Estudios Económicos de la Industria de  la Construcción (CEEIC) hizo un estudio muy serio que muestra una caída de la productividad en los últimos veinte años en edificios de viviendas en el entorno del 20%.  Esto significa que se necesita un 20% más de jornales para construir los mismos metros cuadrados, cuando, en ese mismo período, se incorporaron una cantidad de tecnologías nuevas y de equipamiento. La construcción ha invertido fuerte en grúas torres, en sistema de encofrado, se ha generalizado el uso de los hormigones preelaborados y bombeados. Todo esto tendría que indicar una mejora en la productividad y, por el contrario, tenemos un deterioro.

Ese es un tema que preocupa mucho y desde la CCU estamos tratando de hacer cosas al respecto. Ahora, en concreto, hay un proyecto para la medición de la productividad en obra, con la misma metodología que se usa en Chile y que ha sido muy exitosa,  que comenzará a funcionar en los próximos meses. Es una herramienta para comenzar a generar información  y atacar este problema.

 

Productividad y capacitación

La productividad es un tema que siempre está en la mesa de los Consejos de Salarios, pero no logran un punto de acuerdo.

No diría que no nos ponemos de acuerdo. Quizá es un tema que no hemos discutido tanto. Se empezó a tomar en serio en los últimos tiempos. La productividad es la suma de una serie de cosas, un proceso en cadena. Por ejemplo, en una obra de arquitectura  comienza por el diseño, por las tecnologías que se van a utilizar, la organización del trabajo, el equipamiento con el que se cuenta para desarrollar esa tarea y, por supuesto, el factor mano de obra.  No hay un único factor que sea  responsable de la productividad final. Es una sumatoria e, indudablemente, hay que trabajar en toda esa cadena de proceso.  Hoy estamos en una etapa en la que se completó un diagnóstico, se llegó a una conclusión de que hay un problema y hay que trabajar en los distintos eslabones de la cadena para poder mejorar la productividad.

 

¿Falta capacitación en la mano de obra?  

Si la industria vuelve a los niveles de actividad que tuvimos hace tres o cuatro años, cuando se registró ese pico de puestos de trabajo, se necesita capacitación. En ese momento, esa fue una de las razones de la caída de la productividad porque ingresó una cantidad de personal a la industria que no tenía la capacitación adecuada. Cuando se producen estos picos de actividad suelen pasar estas cosas.

Pero es claro que la capacitación es un tema muy importante. La industria trabaja con el Fondo de Capacitación, que es uno de los Fondos Sociales, en capacitar trabajadores.  Esto ha sido importante, más que nada en la capacitación a la iniciación en los oficios como albañilería, herrería y carpintería. Tenemos que desarrollar una capacitación superior para los mandos medios sobre todo de cara a las nuevas tecnologías.

 

¿Se refiere a los sistemas constructivos no tradicionales como la construcción en seco, por ejemplo?

Indudablemente que sí. La obra en seco en Uruguay ya tiene una penetración interesante, aunque también tiene sus resistencias culturales. A la gente a veces no le gusta golpear y sentir que la pared no es maciza. Pero ya hay muchos proyectos que han incorporado la obra en seco. Como la incidencia de la mano de obra  ha aumentado mucho en el costo total del producto, las soluciones tradicionales se han vuelto bastante más caras, por lo que hay que pensar en tecnologías que ahorren tiempo y reduzcan el tiempo de la mano de obra.

 

¿Cuánto ha influido la situación de la región? Sobre todo lo ocurrido en Argentina con la devaluación de su moneda y el nuevo gobierno de Brasil que apunta hacia una economía cerrada, proteccionista.

Cuando se produjo la corrida cambiaria en Argentina tuvo rápido efecto en Uruguay y eso produjo una retracción en el mercado inmobiliario. La gente especula con que los precios van a bajar, con que el dólar va a subir, y eso posterga decisiones.

Creo que lo que se dio fue un fenómeno de postergación de decisiones. Las operaciones venían a cierto ritmo y se enlentecieron básicamente por eso. Las compras ventas en el mercado inmobiliario han bajado sensiblemente, pese a que hay un nivel de inversión no menor en viviendas. Hay obras de viviendas promovidas que estamos haciendo hoy que fueron aprobadas antes de la modificación del decreto, por lo que hay una inercia de una cantidad de obras que están en curso, además de los proyectos grandes.

El sector vivienda no está tan deprimido, hay actividad, pero el tema de la colocación de los apartamentos, de los productos, se ha enlentecido y hay un stock importante para comercializar.

 

¿Y preocupa la migración de inversores del sector hacia Paraguay, por ejemplo?

Lo que nos preocupa a nosotros es Uruguay. No tener las condiciones que permitan que los inversores se queden acá. Ojalá que a Paraguay le vaya muy bien, pero que a nosotros también. La preocupación pasa porque nuestro país debe corregir su situación de competitividad con el resto de la región para mejorar las condiciones de inversión. También el clima de negocios.

 

Modalidad PPP

¿Cuál sería el clima de negocios?

 A veces hay cosas que no pasan necesariamente por las condiciones económicas. Cuando hablo de clima de negocios me refiero a la rentabilidad indudablemente, pero también a la normativa, a la burocracia, a la conflictividad sindical, que en algunos sectores ha sido fuerte generando dificultades a las empresas. Queremos mejorar las condiciones en todo sentido y en este año electoral, esperamos poder dialogar de estos temas con todos los candidatos a presidente para poder incidir, dentro de nuestras posibilidades y en la materia específica de nuestra actividad, en la agenda de la próxima administración.   

 

Y en lo que respecta a una segunda planta de UPM, ¿en cuánto puede inclinar la balanza a favor de la construcción en puestos de trabajo, por ejemplo?

Nosotros pensamos que la inversión de UPM es positiva y necesaria para el país. Una inversión que se va a radicar en una zona del país que está bastante deprimida, por lo que va a generar mucho movimiento, puestos de trabajos directos e indirectos, lo que llamamos el efecto cascada, el derrame al resto de la economía.

Hay una cantidad de inversiones que la gente asigna que se va hacer sólo para UPM, pero son inversiones que quedan para todas las actividades del país, sea en rutas o en el ferrocarril central.  De concretarse esta inversión va a mover la aguja de manera significativa porque entre la propia obra y todas las obras conexas se estima que pueda haber alrededor de ocho mil trabajadores  en su momento de máxima ocupación. Eso equivale a un 20% de la ocupación que hoy tenemos.

 

¿Qué expectativa tiene para este año?

Creo que el 2019 va a ser parecido al año pasado, donde la actividad estuvo sostenida, más que nada, por una inversión pública fuerte, sobre todo en lo que tiene que ver con la vialidad. También durante el presente año se van a ir concretando algunos proyectos de Participación Público Privada (PPP), que están en el proceso entre la adjudicación provisional y la firma del contrato, que lleva su tiempo. También hay proyectos de PPP para centros educativos que van a empezar este año. Creemos que toda la inversión pública directa más estas obras que son públicas con financiamiento privado, van a sostener la actividad por lo que falta de inversión privada.

 

El algún momento el ministro Rossi manifestó su malestar por la lentitud en la concreción de las PPP.

Creo que es una curva de aprendizaje para el país, los organismos estatales, las empresas y el sistema financiero.  Es cierto que se ha demorado -en algunos casos un año, en otros bastante más- el cierre financiero que es el proceso entre que se adjudica provisionalmente la licitación y se concreta la firma del contrato.

No nos olvidemos que hay muchos actores, Ministerio de Transporte, Ministerio de Economía, organismos financiadores, todo eso ha generado estos procesos largos. Creo que esto es mejorable, corregible, pero la modalidad PPP es una herramienta valiosa y poderosa para permitirle al país mejorar su infraestructura.

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El evento contará con actividades para profesionales, estudiantes y público en general.

El jueves 14 de marzo tuvo lugar el evento lanzamiento de la 10ma. edición de Feria de la Construcción, en la Sala de Conferencias  de la Rural del Prado. En el evento se presentaron las principales novedades que la exposición tendrá en esta oportunidad, entre las que se destacan los renovados espacios del predio ferial para generar nuevas oportunidades de desarrollo de los diferentes stands, así como la agenda de actividades y conferencias.

En el lanzamiento hizo también uso de la palabra el intendente Daniel Martínez, quien destacó que “las Ferias son de gran importancia para colectivizar innovaciones tecnológicas y oportunidades de cara a la necesidad de un país de primera, de competitividad, de inclusión tecnológica. El mundo en que vivimos será cada vez más el mundo del cambio, de innovación, donde lo nada estable, y lo cada vez más competitivo serán las características, por lo tanto necesitamos que nuestra gente, y en particular de este sector de actividad tan importante en la economía nacional, se prepare, se informe y adquiera conocimientos”.

Respecto a la celebración de la 10ma. edición del evento, desde la organización, Silvano Viera, director de Proyectos y Promociones, señaló: “Estamos orgullosos de lo que hemos logrado en estos 18 años, desde aquel comienzo en 2001 junto a un conjunto de empresarios que confiaron y apostaron a seguir creciendo y fortaleciendo el sector. Como articuladores de un ámbito que estimula, actualiza y fortalece la industria, nos inspira el proyecto de seguir construyendo futuro. Uruguay ha evolucionado en diferentes aspectos que hacen al sector, para esto es que es importante que juntos sigamos aportando para la construcción de ámbitos de crecimiento, aprendizaje, intercambios, negocios, actualización y desarrollo, que potencien aún más la actividad”.

Durante el lanzamiento se saludó también a la Liga de la Construcción y a la Cámara de la Construcción, instituciones que en este 2019 celebran su primer centenario, cuyos líderes hicieron uso de la palabra desde su posición de patrocinadores oficiales del evento.

Diego O’Neill, presidente de la Cámara de la Construcción, destacó que “La Feria es una realidad ya instalada en la industria y en la sociedad, que año a año ha ido creciendo en su importancia y participación.” En cuanto a la relevancia del sector para el país, también destacó que “la Construcción representa el 9% del PBI y una participación similar en los puestos de trabajo, y que los estudios científicos y relevamientos han demostrado que cuando se mueve la Construcción, se mueve la economía”.

A esta última declaración de O’Neill, Martínez agregó que la magnitud de este punto toma dimensión también cuando se tiene en cuenta el peso de la obra pública, y la importancia de generar obras para la activación de la economía.

Entre los asistentes al evento se encontraban autoridades nacionales y departamentales, además de representantes de diferentes partidos, que manifestaron su preocupación por el desarrollo de la Construcción de cara a los próximos años, y dialogaron al respecto con los empresarios presentes.

La Feria de la Construcción tiene lugar cada dos años y este año se realizará nuevamente en el predio de la Rural del Prado, lugar elegido por quinta vez para albergar las diferentes propuestas de los expositores, los cuales en este 2019 serán más de 260.

El evento es elegido por la industria como el principal punto de negocios del sector, dado que potencia el vínculo con proveedores y genera también nuevas oportunidades de sinergia entre los más destacados protagonistas de dicha actividad, además de recibir a más de 50.000 visitantes que llegan desde todo el país. La Feria de la Construcción también es un destacado nodo de actualización y capacitación para profesionales, técnicos y estudiantes, por ser un núcleo de conferencias y actividades centradas en tendencias, técnicas y otros aspectos relevantes a la industria.

Los interesados en ser parte de esta edición pueden acceder a más información a través de la web www.feriaconstruccion.com.uy y las redes sociales del evento.

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La Torre de la Defensa será un edificio “solemne y monumental, que dialoga en clave posmoderna con el marco histórico en el que se emplaza. Tiene la expresividad contemporánea del cristal y el hormigón, y aunque tiene reminiscencias clásicas prescinde de sobregestos ornamentales innecesarios”. Así lo explicó  al diario sanducero El Telégrafo el arquitecto Jorge Paggi, quien junto al arquitecto Alberto Zinno y al ingeniero Estanislao Gossi, llevan adelante la propuesta técnica enmarcada en el emprendimiento Babel Desarrollo y Promoción. Será construido en la esquina de Zorrilla de San Martín y Florida, en pleno centro sanducero,  en un terreno de más de 1.100 metros cuadrados y tomando el predio de una casa construida a fines del siglo XIX. Se prevé que la obra esté finalizada en 2021

Paggi afirmó que con sus 75 metros de altura será la torre más alta del interior del país, exceptuando las existentes en Punta del Este, y significará para Paysandú “un paso decisivo para que vuelva a situarse como una de las principales capitales de la región”, y que la obra se realiza “apostando a su casco urbano, celebrándolo y reconvirtiéndolo para lanzarse al futuro”.

El arquitecto detalló que el edificio “es de una planta circular, con estructura de hormigón y vidrio, que reduce el 75% de las patologías de otros métodos constructivos y resistirá vientos de hasta 350 kilómetros por hora (que no se dan en Uruguay), según fue calculado por un profesor grado 5 de la Facultad de Ingeniería”. Asimismo, contará con dos subsuelos, dos niveles para oficinas que ocupan todo el frente urbano, “por lo que no será agresivo para las pequeñas viviendas aledañas al edificio”. En la mitad del padrón, “sale el edificio con 16 niveles hacia arriba (que hacen 18 con los dos subsuelos) donde van los apartamentos. Y el remate del edificio es un duplex, que se achica un poco pero le da esa imagen de punta que tiene la torre. Y al final, arriba de todo, habrá un remate iluminado, que será como un faro para la ciudad”.

En total, el edificio contará con entre 24 y 27 plantas independientes, entre apartamentos y oficinas con sus diferentes características. Los 16 pisos cubren los 360º, por lo que tienen vista para todos los puntos cardinales en el caso de los que son de un apartamento por planta, con más de 200 metros cuadrados de superficie.

Los apartamentos tendrán hasta tres dormitorios, living comedor, dos baños, lavadero, losa radiante por unidad y por sector, aire acondicionado central por unidad y una gran innovación: va a estar totalmente domotizado, esto es que podrá controlarse a distancia y por la voz o el teléfono celular los blackouts motorizados, las luces y acondicionamiento térmico y por los toma corrientes integrar el sistema de electrodomésticos, definiendo así el encendido o apagado del microondas, por ejemplo. Para la torre habrá dos ascensores con capacidad de ocho personas, y otros dos ascensores para las oficinas.

 

Diseñadores de interiores

Como un servicio extra, los apartamentos “estarán equipados, y tenemos dos diseñadores de Buenos Aires que brindarán la posibilidad de arreglar a su manera el equipamiento, y van a diseñar los accesos y las salas de recreación (‘amenities’) para las oficinas y para la torre”, explicó el arquitecto Paggi.

En el primer piso, para las oficinas, habrá una cafetería con balcón hacia la plaza Constitución, también habrá un gimnasio de 125 m2 con vestuario. Y para la torre, serán dos piscinas climatizadas, una para niños y otra para adultos con baños, casilleros y vestuarios asociados ocupando cien metros cuadrados. Habrá dos barbacoas que suman 145 m2 y un jardín solarium de 340 m2 con balcón a la plaza.

También tendrá regulador de la intensidad de las luces y el audio, y dispositivos de oscurecimiento con cortinas de enrollar motorizadas y controladas a distancia. “Tecnológicamente hablando es un edificio de punta”, afirmó Paggi, “y pondrá a Paysandú al nivel de cualquier capital del mundo”.

En los dos primeros pisos de la torre habrá cuatro apartamentos de dos dormitorios, o también como posibilidad de que haya dos de unos 90 m2 o un gran apartamento de 230 metros cuadrados, “de acuerdo a las necesidades y el interés de los compradores”.

El edificio y todos los apartamentos tendrán una terraza que rodea cada piso con vidrio laminado en tubos de aluminio anodizado.

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