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El problema habitacional

Al momento de escribir estas líneas para del Constructor, se ignora quien ocupará la cartera del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Cuando el Mensuario vea la luz, ya se sabrá. Creo que el sistema político en su conjunto, no tiene acabado conocimiento del tema de la vivienda y de una política habitacional consecuente.

Ensayaré breves líneas, un pensamiento que simplemente aborda la temática en su superficie.

Debe enfrentarse el problema habitacional como un aspecto nacional, del cual deben tomar conciencia todos los sectores de la sociedad.

La política habitacional debería ser compatible con el sistema socio económico-existente. La propiedad privada es un pilar de la democracia liberal y sin perjuicio de otras formas de copropiedad, es un mojón  indispensable.

El rol del Estado debe ser confiable. Es de Perogrullo…pero debe ser confiable. Desde el punto de vista de la equidad social, debe haber normas que regulen el acceso a los beneficios, los cuales deben ser objetivos e impersonales. Desde el punto de vista económico, los estímulos estatales deben dinamizar los mercados, regulándonos  pero no interviniéndolos.

La acción del Estado debe ser eficiente, permitiendo y fomentando la actividad privada, libre y competitiva en mercados con pluralidad de operadores e instrumentos. Por otra parte, debe explicitarse los costos de su acción a través de subsidios, en lo posible directo a sus beneficiarios.

La política habitacional debe constituir una red amplia e integrada que llegue a todos los sectores sociales, formales e informales, conforme a los méritos, necesidades y posibilidades de cada persona. De esta manera, debe proveerse opciones desde la más mínima, hasta la vivienda completa.

La política habitacional debe ser de largo plazo (no sucede) y lo suficientemente flexible para permitir cambios graduales. La estabilidad que ello permite es indispensable para el desempeño eficiente de todos los participantes (sector público, sector privado, población).

El sector privado debe ser eficiente y actuar en forma especializada al menos en:

 

- El financiamiento de la oferta y la demanda habitacional.

- La producción y distribución de materiales de construcción.

- El diseño y la edificación de viviendas.

- La organización de la demanda habitacional.

- La promoción inmobiliaria y el corretaje de propiedades.

 

Finalmente, quien aspira a una vivienda debe hacer un esfuerzo para obtenerla. En consecuencia, el ahorro previo es la primera condición para una sana accesibilidad y elegibilidad de ésta, razón por la cual el ahorro debe ser fomentado y protegido. Asimismo, quien obtiene un crédito habitacional debe amortizarlo regularmente.

Proveer de vivienda a la población debe ser un objetivo prioritario de la política habitacional, junto con el desarrollo de acciones tendientes a incrementar el número de nuevos propietarios que no colide, con una tendencia que se viene imponiendo, de fomentar además el arrendamiento como elemento positivo para traer inversiones adicionales al sector, como se hizo desde la ley de vivienda de interés social, hoy llamada promovida.

Sabido es que las modalidades mutan, los jóvenes cambian de trabajo más regularmente, también así de pareja, se trasladan de un lado a otro sin tanto preconcepto como había antes y para ello es mejor pensar en una vivienda que sea transitoria, arrendamiento mediante y que no lo transforme en propietario.

Sin duda la eliminación del déficit habitacional de las poblaciones urbanas y de la insuficiencia en cantidad y calidad de viviendas en general, serán uno de los grandes desafíos de los tiempos por venir y es necesario no talentear en estos temas.

Dar respuesta adecuada al planteo, es también algo complementario de una acción de motivación ética fundamental de la sociedad, cual es el progreso y bienestar de la familia.

 

Aníbal Durán

Gerente Ejecutivo de APPCU

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