“El país debe corregir los desequilibrios macro económicos que tiene y trabajar para reducir el gasto y el peso del Estado sobre la economía y la actividad privada”

El presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU) recibió a Del Constructor para analizar la situación del sector en el 2019 y qué se espera para el próximo año. O´Neill señaló que la industria lleva un lustro sostenido en la caída de la actividad, aunque afirmó que para las perspectivas son mejores para el 2020. También se refirió a la ley N° 18.795 de Vivienda Promovida (antes de Interés Social) y a la necesidad de bajar los costos para lograr competitividad y una rentabilidad razonable que acerque inversores al país.

 

¿Qué opinión, a nivel de actividad en el sector, le merece este 2019?

Hace unos días, salieron unos datos de actividad del primer semestre que publica el Banco Central  y ahí el guarismo da una caída en el primer semestre de 4.1 respecto al mismo período del año anterior.

Nosotros estimamos que con ese dato y con un segundo semestre que va hacer un poco mejor, quizá terminemos el año 2019 con una caída cercana al 2%. Es una estimación, pero puede andar por ahí.

Así que estaríamos completando cinco años consecutivos de la caída de la actividad, desde el 2015 al 2019. Esa es la realidad de la industria.

A pesar de estas cifras y de esta caída continuada de la actividad que acumula más de un 15%, la construcción  sigue representando cerca del 10% del Producto Bruto de la economía, explicando en el entorno del 8% de la ocupación en la población económicamente activa. Y es una industria con fuertes encadenamientos  hacia otros sectores, arrastra mucha actividad, eso que intuitivamente la gente piensa que si anda la construcción, anda el almacén, el supermercado…

 

El efecto cascada.

Exactamente. Hay un informe del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción  que muestra que por cada dólar de facturación  en la construcción, se facturan otros cuatro  dólares en otros sectores de actividad. Entonces la industria es un sector de arrastre importante de la actividad.

 

¿Se esperaba una caída tan sostenida en el tiempo como estos cinco años, teniendo en cuenta que se venía de un record histórico de actividad y de puestos de empleo?

En el 2013 tuvimos un pico de setenta mil trabajadores cotizantes y ahora estamos en 44 mil, es decir que estamos en 25 mil puestos de trabajo menos. Este año la ocupación se mantuvo bastante parecida al 2018  y si uno analiza cómo se compone la actividad en los últimos diez años de la industria se puede ver que la inversión pública es de un 30%, la inversión en vivienda cerca del 20% y algo más del 50%  es inversión privada en otros tipos de obras, distintas a la vivienda, como son agroindustria, logística, parques de energía renovable, plantas de celulosa. Y ahí es donde se ha sentido más la caída en estos años. La inversión pública, en este quinquenio, la verdad que se mantuvo bastante dinámica en ese guarismo del 30%. La inversión en vivienda ahora ha caído un poco, pero también como las Viviendas Promovidas se mantuvo bastante sostenida, pero lo que más se ha sentido es la caída de la inversión privada en obras más vinculadas a la producción o a los servicios, y no a la vivienda.   

 

Contexto nacional y regional

¿La situación regional afectó a la inversión privada o fue solo el contexto nacional?

Puede haber algo de contexto regional, pero probablemente hay razones internas. Los países compiten por la inversión, entonces cuando un país recibe inversiones es porque hay un paquete de condiciones que aseguran, entre otras cosas, la rentabilidad esperada. Creo que Uruguay tiene algunas ventajas comparativas que son indudables como el marco regulatorio, certezas jurídicas, una cantidad de cosas; pero, desde el punto de vista económico, lo que hace a la rentabilidad, altos costos y competitividad, quizás no tanto.

 

Ahí entra a jugar fuerte Paraguay.

Sí, es un destino que está captando mucha inversión.

 

El costo de la masa salarial, ¿cuánto incide?

Incide, en general como país estamos caros. Hay costos altos y evidentemente incide y nos genera dificultad de competitividad.

 

¿Y desde la Cámara de la Construcción del Uruguay como cree que será el 2020?

Para nuestro sector las perspectivas son bastantes mejores. Por una lado porque está confirmada la inversión de UPM. Ya empezaron con los trabajos preparatorios: movimientos de suelos, cercados de la zona que será la zona franca donde se levantará la planta, trabajo de acceso y acometidas de energía y servicios.

Empezaron ya algunas obras de alojamiento para el personal y ese tipo de cosas, pero ya se estima que a partir de febrero o marzo, tal vez se vaya hasta abril,  comience la construcción de la planta y eso indudablemente va a ser un impulso para el sector.

A esto se le suma,  también de UPM, la terminal portuaria para la celulosa y un paquete grande de proyectos de participación público privada que, por un lado el Ferrocarril Central también vinculado a UPM que es una inversión en el orden de los mil millones de dólares, pero también se vienen firmado los contratos de algunos llamados que ya tenían 2, 3 y 4 años de antigüedad, tanto en el sector vial como en el área educativa.

Son todas obras que se están iniciando y que van a estar a pleno, en auge el año que viene y el 2021.

 

Se esperaba que los proyectos en modalidad PPP fueran más rápidos en su ejecución. 

Sí, se esperaba. Indudablemente ha habido una curva de aprendizaje que ha llevado mucho más tiempo del previsto. Seguramente hay ajustes que hacer en el futuro para que estas cosas salgan más rápido. Hay muchos actores, está el Estado,  están los organismos financiadores, las propias empresas adjudicatarias, por lo que son procesos que en general, a nivel global, llevan tiempo, pero es cierto que no se esperaba que demoraran tanto. La buena noticia es que ahora se empezaron a concretar y para la próxima administración se encuentre un paquete de mil ochocientos millones de dólares de obras en curso, sin hacer ningún desembolso, porque el Estado comienza a pagar  una vez que las obras están disponibles. 

 

Viviendas promovidas 

¿Qué opinión tiene de los cambios realizados en la normativa de las Viviendas Promovidas, antes llamadas Viviendas de Interés Social?

La evaluación que nosotros hacemos de la ley es muy buena. Se construyeron en el orden de las 16 mil viviendas, algunos no están terminadas, en un período de siete u ochos años. Que además se hizo en barrios donde desde hacía décadas no había prácticamente inversión, donde no había obras nuevas, como Cordón, La Blanqueada y Centro, por ejemplo. Con estas inversiones se mejoran, se ponen en valor y es una forma de construir ciudad que creemos que fue muy buena. Se generó un stock interesante de viviendas que, básicamente, han ido al mercado de alquileres. Es cierto que la mayoría han ido al mercado de alquileres porque es cierto que no es fácil para el público la compra. En muchos casos los compradores son los inversores y las vuelcan al mercado del arrendamiento. Entonces  esto ha permitido mantener un nivel de precio en los arrendamientos razonables, sin que se dispararan, al volcarlas al mercado. También es cierto que las modificaciones a la reglamentación,  primero en el 2014 y después del 2017, introdujeron topes, introdujeron limitaciones, que afectaron el negocio y bajó la cantidad de proyectos promovidos. Más allá de eso, nosotros entendemos que hacia adelante esta ley debería complementarse con algunos instrumentos.

 

¿Por ejemplo?

Instrumentos para poder llegar a otros barrios, a otros valores menores de costo final. Instrumentos que faciliten la demanda, que financien al comprador. Pensamos, por ejemplo, en inversores institucionales, fondo de pensión o fideicomisos que puedan ser un instrumento que haga viable que los inversores desarrollan proyectos, porque estos fondos después serán en definitiva los compradores que los vuelquen al mercado de arrendamiento  o a la venta. 

 

Mucha gente no pudo acceder a este tipo de vivienda.

Sé a lo que se refiere. Capaz que el error fue el primer nombre que se le dio a ley (de interés social), pero estaba bien diseñada. Probablemente el nombre llamaba a confusión. Por eso en esta administración se cambió y se empezó a hablar de la ley de Vivienda Promovida.

 

 ¿Qué  debería hacer Uruguay en materia de políticas de Estado para atraer inversores? 

Creo que el país debe corregir los desequilibrios macro económicos que tiene -el déficit fiscal, por ejemplo-,  y poder trabajar para reducir el gasto como el peso del Estado sobre la economía y sobre la actividad privada. Además,  poder reducir tarifas de combustible, de energía eléctrica. Medidas que vayan hacia un abaratamiento de los costos que nos haga más competitivos y, por lo tanto, con una expectativa de rentabilidad razonable para los inversores.

 

¿El gobierno argentino saliente anunció un “cepo”  por lo cual se puede comprar sólo 200 dólares. ¿Cómo afectará a Uruguay, en el sector inmobiliario y de cara a la temporada por ejemplo, esta media? 

Hay que ver cómo sigue esto luego de la asunción del nuevo presidente argentino el 10 de diciembre y qué medidas adopta. Es muy pronto para analizarlo y saberlo, pero el efecto inmediato es lo que usted está comentando de cancelación de alquiler de temporada. No obstante, creo que los argentinos tienen una predilección por invertir en Uruguay y ellos siempre le encuentran la vuelta para llegar a invertir.

 

¿Cómo están las obras en Punta del Este?

Hay una serie de proyectos grandes en curso, amparados en la extensión de los beneficios de la COMAP. Son unos cuantos proyectos realmente grandes que están en curso, pero después de eso no hay muchas obras más. Son proyectos grandes, puntuales, pero el nivel de ocupación en Maldonado no ha subido mucho. Sigue estando todavía en niveles bajos.

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