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Informe señala que tres de cada diez empresarios cree que la situación del país mejoró en el 2017

La situación general de las empresas uruguayas sigue “de atrás” la mejora del contexto macroeconómico que comienza a estabilizarse en la región. Un nuevo repunte en la evaluación del desempeño económico reciente marca este escenario, aunque no se vio enteramente reflejado en la valoración respecto al clima de inversiones en el último año.

El porcentaje de empresarios que cree que la situación económica del país mejoró en el último año creció casi diez puntos porcentuales (32%), mientras que bajó de 26% a 14% la proporción que la evaluó peor a un año atrás. Esto significó que por primera vez en seis años el saldo neto de respuestas (“mejor” contra “peor”) se ubicó en terreno positivo, según los resultados de la 16° Encuesta de Expectativas Empresariales realizada por Deloitte a 335 gerentes y altos ejecutivos de compañías que operan en el país a principios de octubre.

Sin embargo, la mejora del contexto macroeconómico no se vio reflejada en una evaluación más favorable respecto a la situación general de las empresas. De hecho, es la primera vez desde 2011 que se observó que la evolución de la situación general de la empresa se ubicó por debajo de la situación económica.

Por otra parte, la evaluación del clima de inversiones en el último año subió de 10% a 13% en relación a la edición pasada (abril 2017) y mantiene un saldo de respuestas negativo. Por lo que la evaluación absoluta del clima de negocios sigue siendo “pobre” desde una perspectiva histórica, con solo 32% de los empresarios considerándola “bueno” o “muy bueno”, mientras que en 2011 y 2012 esa proporción ascendía a más de 60%.

 

Para el 2018

Las expectativas económicas para 2018 se mantuvieron relativamente estables frente al relevamiento de abril de este año. En particular, la proporción de consultados que prevé una mejoría de la situación para el próximo año se mantuvo en 30%, mientras que el 15% espera un peor panorama y el 55% espera que el contexto económico se mantenga igual.

Con respecto al PIB, los empresarios corrigieron al alza sus expectativas de crecimiento económico para este año. De hecho, dos de cada tres encuestados espera una suba del PIB mayor a 2%, mientras que un 14% esperaba ese crecimiento en la edición pasada. Igualmente, los empresarios prevén una expansión muy moderada (de 2,3% en promedio), menor a la que en general manejan los analistas en Uruguay.

Luego de varios meses de caída de la inflación, las expectativas inflacionarias volvieron a moderarse en esta edición. Los empresarios esperan, en promedio, que la inflación cierre este año en 6,7% y aguardan una inflación de 7,1% para 2018.

Finalmente, en relación al valor del dólar, en promedio, los empresarios esperan que el tipo de cambio se ubique en casi $ 31 dentro de un año.

 

Menor rentabilidad pero mayor producción

Las respuestas vinculadas con las principales variables de las empresas reflejaron situaciones notoriamente dispares. La valoración de la evolución de la rentabilidad en el último año pautó un deterioro frente al relevamiento  anterior, aunque el saldo neto de respuestas respecto a las perspectivas en esa materia se tornó positivo. En concreto, el 25% aguarda una mayor rentabilidad y el 18% espera una disminución.

En cambio, y consistente con un panorama de sostenido crecimiento económico en 2018, sí se profundizó la expectativa de mayor producción en las empresas respecto a lo observado en relevamientos anteriores. Como consecuencia, el saldo neto de respuestas positivas fue de 34%, lo que significó la cifra más alta en los últimos seis años. Las perspectivas para la inversión de las empresas también mejoraron, pero de forma menos pronunciada.

A pesar de las expectativas de mayor producción y mejora de la rentabilidad, las empresas se mantienen reticentes a expandir el empleo, solo el 11% de los empresarios aguarda un aumento y apenas el 5% de los empresarios manifestó estar revisando al alza sus planes de contratación para el próximo año. Por el contrario, varias empresas están introduciendo tecnología con el fin de ahorrar en mano de obra (20% significativamente y 45% moderadamente).

En este contexto de repunte de la producción acompañado de un estancamiento del empleo se vio también reflejado en las respuestas respecto a los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas. De hecho, en las últimas mediciones se advirtió una menor preocupación de los empresarios por la escasez de la demanda y una mayor orientación hacia el rediseño de procesos e incorporación de tecnología. No obstante, “incrementos de costos” y “competencia creciente” siguieron liderando el ranking de principales desafíos.

 

Gestión del gobierno

La evaluación de la gestión de gobierno se mantuvo prácticamente estable en relación a abril de este año y permaneció en torno a los valores más bajos desde 2010. En concreto, el porcentaje de juicios desfavorables se mantuvo en 58%, al tiempo que subió de 4% a 6% la proporción de valoraciones favorables y cayó de 37% a 36% el porcentaje de opiniones neutras.

A nivel de áreas, el manejo de la inflación pasó a tener la mejor calificación por parte de los empresarios al alcanzar un porcentaje de aprobación del 67%, desplazando a la promoción de la inversión, que en los últimos dos años se había mantenido como el área mejor valorada. Los empresarios también calificaron de forma más favorable el crecimiento económico mientras por el contrario los empresarios revisaron sensiblemente sus juicios respecto a la gestión del gobierno en materia de inserción externa; el saldo neto negativo pasó de 8% a 24%. Mientras que la situación fiscal continuó mostrando una mala calificación, al ser desaprobada por el 68% de las empresas.

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