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Pensar la vivienda desde su organización y su distribución, y que tenga capacidad para absorber transformaciones

En diálogo con Del Constructor, parte del equipo de Casa Concepto -Bernardo Martín, Alexis Arbelo y Andrés Cabrera- que funciona en la Facultad de Arquitectura, explicaron los alcances del convenio firmado con MEVIR y algunos de sus objetivos, tales como el diseño de la vivienda, las condiciones del ambiente, a partir de la calidad de los cerramientos, y la relación de la vivienda con el predio. 

 

¿Cómo funciona Casa Concepto?

Empezamos a trabajar en el 2011 a partir de un llamado, de un concurso de la Facultad de Arquitectura, para recibir propuestas de diseños de una plataforma de proyectos dirigidos a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. El cometido fundamental era que la facultad se involucrara en términos concretos en esta temática y diera su aporte, no solo desde el punto de vista de la investigación y de la enseñanza, sino desde la práctica concreta. Nosotros con un equipo, que integramos buena parte de los que estamos actualmente, más otros colegas, ganamos ese concurso y elaboramos la plataforma que fue, en principio, un trabajo de corte estrictamente teórico, pero que rápidamente intentamos canalizar  a través de algunos de los agentes que construyen  vivienda social en el Uruguay. Ese fue un trabajo de un año aproximadamente y a partir de ahí  iniciamos las conversaciones para firmar un convenio entre la Intendencia de Canelones, el Ministerio de Vivienda y la Facultad de Arquitectura, para elaborar un proyecto de realojo de quince familias en el asentamiento Las Cañitas, en Barros Blancos. Ese fue un proyecto que se hizo en el transcurso del 2012, que implicó la participación de técnicos y asistentes sociales de la Intendencia de Canelones, de técnicos del MVOTMA, además de reuniones con las familias implicadas y la elaboración de un plan de trabajo y de un programa de necesidades para llevar a cabo el proyecto. Finalmente, se nos asignó  un terreno en Barros Blancos, en el cual hicimos ese proyecto de quince casas para realojo. Después, ingresó en un proceso de construcción de las casas que se realizó en cuatro años, porque se hizo en una modalidad bastante poco frecuente que fue hacerlas con mano de obra municipal  de la Intendencia de Canelones, con carga horaria a lo largo del día para una obra relativamente pequeña, por eso avanzó lentamente, pero finalmente se terminó, y las casas quedaron muy bien. Y ya se entregaron a sus beneficiarios. Para nosotros fue una experiencia maravillosa desde todo punto de vista, ya sea el salto de la plataforma teórica  al trabajo concreto, el éxito de una forma de interactuar donde complementamos conocimientos y destrezas con los diferentes agentes de construcción de vivienda, ya sean ministeriales, municipales y académicos. Y fue muy especial para la Facultad de Arquitectura porque significó dar el salto del cometido de esta casa de estudio, que en principio puede verse como de docencia e investigativo, y comprometerse. 

 

¿Cuáles son las características y qué comprende el convenio firmado entre la Facultad de Arquitectura y MEVIR? 

Fue un convenio que se planteó a partir del tornado en Dolores, en abril del 2016. El arquitecto Gonzalo Balarini, de Mevir, quien además es docente de la Facultad de Arquitectura, hizo contactos con nosotros, en principio para que el equipo de Casa Concepto participara de los trabajos que el Ministerio de Vivienda le asignó a MEVIR. Nos planteó la posibilidad que los apoyáramos en el trabajo del proyecto vinculado a los trabajos de reconstrucción de la ciudad de Dolores. Finalmente, eso no se pudo concretar por los tiempos involucrados, pero en el transcurso de la conversación y del diseño del convenio, surgió la posibilidad de hacer otras cosas, que empezaron a concretarse en noviembre del 2016.  La Facultad de Arquitectura firmó un convenio que no solamente nos involucra a nosotros, sino que involucra también al Instituto de la Construcción, a las cátedras de la construcción, y, a buena parte de sus estudiantes que han trabajado como voluntariado, en este caso sí en Dolores, y que todavía están trabajando, especialmente en la regularización de las intervenciones de Dolores frente a la Intendencia de Soriano. La otra parte del convenio fue Casa Concepto.

 

¿Cuál es el trabajo de Casa Concepto?

Nuestro convenio incluye fundamentalmente dos tareas. Una es la de desarrollar proyectos ejecutivos concretos, para lo que se plantearon lugares como 25 de Agosto, en Florida; Vichadero, en Rivera; y Lascano en el departamento de Rocha. Concurrimos a los lugares, entramos en contacto, obviamente, con los informes de las asistentes sociales de MEVIR acerca de los requerimientos programáticos y familiares de los beneficiarios. Estuvimos visitando una obra  de Vichadero III, en la cual hicimos contacto con los agentes locales, con los procedimientos constructivos y con los modos de hacer, digamos históricos, de MEVIR. La idea es que a partir de un encargo convencional, de un encargo de un  proyecto ejecutivo de arquitectura, se plantearan algunos asuntos sobre los cuales MEVIR tenía especial interés y donde se imaginase posibles transformaciones de sus modos operativos. En particular, les interesaba reformular algunas cuestiones constructivas asociadas a localidad del ambiente en el interior de las viviendas, con especial énfasis en las condiciones de aislación térmica de las viviendas. Para eso se plantearon un montón de alternativas, de definición de los cerramientos verticales y también de los techos. Finalmente, y para estos tres proyectos, se pasó de un muro macizo simple de ladrillo y medio ladrillo, o sea un poquito menos de veinte centímetros, a un muro doble con cámara y espuma en las caras con orientaciones menos favorables, lo cual le da una aislación térmica y una inercia térmica mucho mayor a la vivienda, y la pone en igualdad de condiciones con el resto de la vivienda social, que es lo que el Ministerio de Vivienda reclama como reglamento de su producto.    

 

Casas que crecen

 

Desde la creación de MEVIR, en 1967, los conceptos sobre  viviendas confortables y amigables con el hábitat han cambiado. 

Claro.En realidad en el mundo de vivienda social, especialmente urbana, que ha estado a cargo, históricamente, primero del Banco Hipotecario, después del Ministerio de Vivienda, la Dirección General de Vivienda y la Agencia Nacional de Vivienda, estos criterios de eficiencia de  aislación térmica ya hace muchos años que están instalados. Esto es ponerse a punto en algo que el resto de la vivienda social ya había incorporado desde la década del 70. Faltaba este aggiornamiento para la vivienda rural, que nos parece fundamental, porque a veces parece que este tipo de cosas se subestiman. Hay una lectura simplista, a veces, que habrá que prender la estufa y ventilar un poco más en verano.  Por supuesto que eso es necesario, pero hay unas condiciones ambientales y de calidad del aire, asociadas a la calidad de los cerramientos que ya hace muchos años que se reconocen como muy importantes en la calidad de vida y en factor de ahorro energético. Esto se ha transformado en un paradigma en los últimos años. El otro parámetro que nos planteamos en torno al diseño de la vivienda, además de las condiciones de la calidad del ambiente a partir de un rediseño de la calidad de los cerramientos, es repensar la casa propiamente dicha, su organización, su distribución y su espacialidad, a partir de imaginar que la casa, cualquier casa, a lo largo de la vida de un grupo de  ocupación, como puede ser una familia, es necesario que sea capaz de absorber transformaciones.  En ese sentido, lo que especialmente estamos planteando es la posibilidad de que las casas crezcan. Nosotros, a partir de los requerimientos programáticos planteados en los informes de las asistentes sociales, que dicen que hay familias que va a requerir una casa de dos dormitorios o de tres dormitorios, estamos previendo que todas las casas puedan tener hasta lo que llamamos, no cuatro dormitorios, sino cuatro habitaciones, pensando que cuando una casa necesita crecer, no todas las habitaciones tienen que, necesariamente, ser dormitorios.  Por eso es que estamos planteando que en ese tránsito de la vivienda de dos habitaciones hasta la vivienda de cuatro habitaciones, por un lado que la casa pueda crecer, y por otro lado que siempre haya una de las habitaciones, resultado del crecimiento, que tenga carácter de comodín. Es decir que pueda estar claramente asociada a un sector más íntimo,  privado y de noche de la casa, que puede ser un potencial dormitorio, pero que también tenga la posibilidad de asociarse a la zona de relación. En la mayoría de los casos estamos intentando que tenga un contacto directo con el exterior y al frente de la casa, que le permita incluso tener la posibilidad de acceso independiente. Hablamos de incorporarla al paquete de dormitorios, al área social e incluso funcionar como una habitación con una relativa independencia de la casa, que permite asociarla al trabajo de la casa.

 

¿Esto lleva a redimensionar las casas que venía construyendo MEVIR?

Nosotros, en términos de superficie construidas, estamos manejándonos por los parámetros de MEVIR, que son equivalentes a los parámetros estandarizados en el reglamento de productos del Ministerio de Vivienda. Cuando hablamos de repensar las casas, de casas que crezcan, esto no implica que las casas tengan que ser necesariamente más grandes en el arranque. Incluso pueden ser más chicas, porque para familias que tienen un cierto potencial  de crecimiento cercano en el tiempo, se viene planteando históricamente desde MEVIR lo que llaman dos dormitorios ampliados o tres dormitorios ampliados. Esto significa que en una casa de dos dormitorios, uno de ellos es más grande, a la espera que aparezcan nuevos componentes de la familia y que, por lo tanto, sea posible incorporar el espacio para una cama, más una circulación en el dormitorio. Eso es un incremento de, aproximadamente, cinco metros cuadrados en la vivienda, que se están incluyendo desde el principio. La teoría del crecimiento permite que esos metros cuadrados se incorporen en el futuro, que no formen parte de la superficie inicial y, por lo tanto, del costo inicial.  Una consideración importante es que nosotros, a partir de ese pedido que hizo MEVIR, se nos propone unos terrenos que son de otras instituciones y que MEVIR, a través de otros convenios con esas instituciones, acceden a ellos.  A diferencia de algunos planteos anteriores de MEVIR, las estrategias de intervención más directamente urbanas refieren a consideraciones especiales en cuanto a movimientos de suelo  y disposición de las casas en relación al predio. Con respecto a esto, nosotros planteamos parcelas un poco más chicas, con dimensiones un poco más controladas, y una tipología que a nosotros no encanta y que es la tipología dúplex, con planta baja y planta alta. Esto es una  diferencia con los planteos que generalmente hace MEVIR que son con planta baja extendida. Nos interesaba mucho la mancha que genera la casa sobre el suelo. Entonces pensamos en el concepto de que la casa es el predio. Esto significa que el predio empieza a ser una unidad un poco más compleja que solo una casa apoyada en una porción de suelo. Nosotros planteamos un equipamiento, con un arbolado, con un acceso más arquitecturizado, como para generar las condiciones más óptimas de la casa en relación al predio.                 

 

Además de las tres localidades nombradas en el proyecto, ¿está pensado extender la experiencia a otros lugares?

Nos gustaría mucho. Nosotros lo que tenemos planteado en términos del convenio son los proyectos ejecutivos, donde comenzaron a avanzar las obras en esas tres localidades y un catálogo que tiende a barrer una cantidad importante de situaciones de proyectos asociadas a cantidad de niveles de vivienda, cantidad de habitaciones de la vivienda, y especialmente a anchos y profundidades de parcela. Las diferentes casas que componen el catálogo surgen del cruzamiento de todos esos datos: ancho y profundidad de parcela, cantidad de habitaciones y si la vivienda va a ser uno, dos o tres niveles. Eso da un universo que anda alrededor de unas cien casas.

 

Aislación térmica

 

Ustedes hablaron de condiciones del ambiente a partir de un rediseño de la calidad de los cerramientos, ¿cómo está Uruguay en ese aspecto?

Es importante diferenciar dos aspectos. El primero es que nosotros tenemos una tradición de estudio de las condiciones del clima desde la década del 60, a través de un gran investigador y estudioso de la materia que es el arquitecto Roberto Rivero que esa década hizo una publicación que demuestra que era un adelantado en treinta, cuarenta años, en cosas que ahora se están transformando en paradigmáticas. Esto es muy importante, porque es un reconocimiento a alguien que quizá no es todo lo reconocido que se merece en su tarea. Pero, además, eso ha sido fundamental porque ha definido los estándares para la construcción de vivienda social en términos de producto. Entonces, esta idea de la aislación térmica, de la hermeticidad de los cerramientos, del aprovechamiento de las orientaciones, de los vientos, de todas las condiciones de optimización de los aspectos relacionados con el clima, como factores de proyecto de arquitectura, han formado parte de los históricos reglamentos de productos del Banco Hipotecario y del Ministerio de Vivienda, a partir de las investigaciones de Rivero. Lo que quizás ha sucedido es que, de alguna manera, se las han entendido como recetas. En la medida que uno va marcando cada parámetro de los que están definidos, siente que está cumpliendo con los cometidos del ahorro energético y del proyecto asociado al clima, y no es necesariamente así.  En particular, me parece que el enfoque  del relacionamiento con el clima por lo general no es parte del proyecto, excepto a los efectos de cumplir con los requerimientos de una lista. En la mayoría de los casos hay algunos enfoques de proyecto que tienen más que ver con aspectos programáticos y de inserción del edificio en la ciudad que, por supuesto, son aspectos importantes, pero no estamos viendo los aspectos de optimización de la relación de la arquitectura con el clima, sean elementos fuertes de proyectos, más allá  del estricto cumplimiento de una serie de parámetros que ya están definidos en el reglamento del producto.

 

¿Consideran que falta más interacción entre la Facultad de Arquitectura con los demás organismos ejecutores de viviendas, como el MVOTMA, la Agencia Nacional de Vivienda y las Intendencias?

 

Nosotros estamos convencidos que tenemos un muy buen aporte para hacer y estamos deseosos de poder hacerlo. De hecho, las cosas que hemos intentando hacer, y que algunas hemos hecho a lo largo de este tiempo, así lo demuestran.  Creemos que la facultad tiene un aporte que puede ser muy importante.

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