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“La capacitación técnica en Uruguay es una carencia y no sólo en el sector de la construcción”

Con la llegada de obras de gran porte, la industria de la construcción mostró ciertas carencias en trabajos que requerían cierto grado de especialización por lo que, en algunos casos, se debió recurrir a trabajadores extranjeros.

El tema de la falta de capacitación, que está ligado a la productividad y a la competitividad,  sigue en el tapete, por lo que Del Constructor entrevistó al ingeniero Jorge Pazos, presidente del Fondo de Capacitación de la Construcción (FOCAP), quien además es Director Ejecutivo de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), para que explicara cuál es la situación en el sector. Desde los cursos tradicionales de albañilería hasta simuladores virtuales de Soldadura y Torres Grúa, Pazos explicó cómo se preparan los trabajadores ante los nuevos sistemas constructivos y los avances tecnológicos.

 

¿Cuándo fue instrumentado el Fondo de Capacitación y cómo funciona? 

El Fondo de Capacitación para obreros y empresarios de la Construcción (FOCAP), fue acordado en el Convenio Colectivo de 1997, refrendado por el Decreto del Poder Ejecutivo  227/97. Debido a diferentes circunstancias, administrativas en cuanto a la forma legal y a las crisis económicas, su concreción se vio postergada hasta la segunda mitad de la primera década del 2000. En el 2009 se comenzó con un Plan Piloto de capacitación y, desde entonces, unos 1.300 trabajadores se capacitan al año. La financiación del FOCAP, que es una asociación civil sin fines de lucro, se realiza a través de aportes de los empresarios (cada empresa aporta 0,8575%)  y de los trabajadores (un 0,3925%.) existiendo en los últimos años convenios específicos donde se logran importantes apoyos económicos. Su dirección bipartita contando con un Consejo Directivo formado por representantes de las gremiales empresariales y del  SUNCA.

 

Usted ya lleva tres presidencias en el FOCAP.

Es cierto, es mi tercera presidencia en el FOCAP, que tiene una Comisión Directiva integrada por seis representantes, tres del sector empresarial y tres del sindicato. El hecho de ser presidente, diría que es más nominativo que otra cosa. En la comisión se discute todo y las decisiones son tomadas por consenso. O sea, mi rol es más de representación hacia afuera. De hecho, el SUNCA tiene la Secretaría y discutimos, como decía, todos los temas. A los efectos del trabajo, es indistinto ser presidente o ser uno de los vocales, porque el FOCAP se creó como una institución para la capacitación de obreros, pero en la realidad los objetivos son más amplios. La  última evaluación de tarea y definición de perfiles del sector fue financiada por el FOCAP, porque nos da, además de todos los perfiles, las potencialidades para poder generar las curriculas necesarias para poder capacitar en todas las áreas del sector. Ese fue un trabajo que llevó dos años, donde trabajamos con Cintefor y OIT. También hacemos trabajos de investigación. Ahora estamos por hacer una  investigación sobre salud ocupacional, por ejemplo.  Si bien el foco es la capacitación, cuando aparece un estudio de este tipo, que el sector necesita, el FOCAP es el instrumento idóneo para poder trabajar en esos estudios. Obviamente que nosotros no generamos una estructura específica  para dichos trabajos, sino que nos apoyamos en estructura ya existentes.  En el caso de la investigación sobre salud ocupacional posiblemente lo hagamos con el Instituto Cuesta Duarte y la Facultad de Medicina.  El FOCAP lo que hace es tratar de conseguir los instrumentos y los apoyos para lograr los objetivos planteados, y a los efectos de no generar una súper estructura que después genere mayores costos y no se pueda mantener en el tiempo. Apuntamos a conseguir socios estratégicos para cada uno de sus estudios.  Por eso decía, que si bien la capacitación es el corazón, hemos venido haciendo otros tipos de estudios que le sirven, no sólo al FOCAP, sino a todo el sector. 

 

¿Cuántas personas acceden a dicho fondo?

Vale aclarar que para ser beneficiario de los Fondos de la Construcción es necesario ser aportantes a los mismos. Desde el 2009 hasta el momento se han capacitado casi 10.000 trabajadores en todo el país, lo que nos indica que entre 1100 y 1300 trabajadores se han capacitado por año. En los últimos años, hemos firmado convenios de apoyo con INEFOP donde se recibe por parte de este Instituto un apoyo económico importante lo que nos permite poder capacitar a un número mayor de trabajadores al año. Tenemos unos 60 docentes en todo el país y se imparten entre 70 a 90 cursos anuales. Además, por la ley 18721, y ante el pedido de los actores sociales, es decir gremiales empresariales y el SUNCA, INEFOP contrató y contrata como instructores a jubilados del Sector, los cuales se encuentran desarrollando capacitación en Programas Sociales para lo cual se apoya entre otros al Instituto Nacional de Rehabilitación, Mides y Plan Juntos.

 

¿Y cuáles son los objetivos de dicho fondo?

El FOCAP tiene como objetivo principal establecer las bases de un sistema sectorial de formación profesional que exprese la concreción de políticas de formación para la capacitación de los trabajadores y empresarios del sector. Es decir, posicionar a la formación como eje central, establecer los programas que desarrollen la transferencia de conocimiento y  la actualización tecnológica, así como los estudios y proyectos sectoriales que ayuden a concretar estos objetivos.

 

Capacitación y tecnología

 

Teniendo en cuenta los avances tecnológicos en la industria de la construcción, ¿qué cursos se imparten para acompañar estos cambios?

En los comienzos,  para poder comenzar con el Plan Piloto, se diseñaron y se impartieron los cursos de Oficial Albañil, Herrero y Carpintero por ser los oficios tradicionales del sector. En la actualidad, se imparten Taller de Ingreso a la Industria, para aquellas personas que no tienen experiencia en el Sector, además de Medio Oficial Albañil, Medio Oficial Herrero y Medio Oficial Carpintero. También capacitación en: Pintura, Electricidad, Sanitaria y Soldadura. No obstante, hemos capacitado trabajadores para grandes emprendimientos como el de UPM, Montes del Plata y la de Hyundai, en Punta del Tigre, en lo que refiere a soldadores y andamistas. Esa capacitación la hacemos a requerimiento de esos emprendimientos que necesitaban gente calificada y en Uruguay y, si bien había, no en la cantidad que se necesitaban. También, a través de un convenio con el Ministerio de Defensa Nacional y el Batallón de Ingenieros, venimos realizando cursos de maquinistas. Con respecto a la pregunta sobre la capacitación en nuevos sistemas constructivos, capacitamos en yeso y en Steel Framing. En los últimos cuatro años hemos implementado un curso de lectura de planos, que, además de la lectura tradicional de planos para que el trabajador pueda  trabajar con un croquis en obra, le incorporamos lectura de planos en CAD. Esto consiste en una primera parte de lectura de planos tradicional y después, en la segunda fase, es el trabajo con laptop donde el trabajador ve ese plano diseñado en una pantalla. De esta manera, si en algún momento se trabaja con una tablet en la obra, que él pueda ver el plano, manejarlo e identificar todo lo que tiene que hacer en una computadora.  Es un paso muy importante y ya tenemos tres equipos  de computadoras portátiles en todo el país. Esto ha funcionado muy bien. Hemos tratado de implementar, cada vez más, las nuevas tecnologías y tratar que el trabajador las vaya incorporando.   

 

Los grandes inversores se quejan de que no hay, o escasea, la mano de obra calificada.

La realidad a julio de 2017 es un poco diferente. En el 2013 teníamos 73.000 trabajadores en la industria y era evidente que había un número muy importante de gente que no era del sector. Hoy estamos en unos 45.000, lo que significa que hubo una depuración. No nos gusta que haya quedado gente sin trabajo, pero fue una depuración hasta lógica si se quiere. Y ha quedado mucho más personal de la industria, por lo cual hoy la capacitación va más al perfeccionamiento del trabajador y a tener una visión teórica más aplicada. Hay trabajadores, que si uno le sigue la curricula, han hecho tres o cuatro cursos. Además el FOCAP tiene una didáctica donde cada curso tiene su propio manual. El trabajador que realiza el curso que sea luego se lleva ese manual a su casa, lo que le permite rever y refrescar conocimientos, y seguir  chequeando con lo que hace cotidianamente.  Creo que la capacitación es importante a nivel nacional y no sólo en la industria de la construcción.  La capacitación técnica hoy en Uruguay es una carencia y no sólo en el sector de la construcción. Tal vez sea más visible en nuestro sector porque lo hacemos más público que necesitamos esa capacitación, pero lo cierto es que debería ser un tema de capacitación continua en todos los trabajadores de todas las áreas.  En el FOCAP tenemos dos metas en este sentido. Que el trabajador se forme por propia satisfacción y para que mejore, en segundo lugar, con el ingreso de nuevas tecnologías, la necesidad de que sigue aggiornándose a los tiempos que corren. Por ejemplo, el año pasado se desarrolló el Programa del Cursos para Delegados de Seguridad con el apoyo de la Inspección General del Trabajo y de la Seguridad Social del MTSS, pero, además, creamos el área de aprendizaje mediante simuladores, para lo cual hemos incorporado dos simuladores de Soldadura y un simulador de Torre Grúa. Lo trajimos como plan piloto porque no sabíamos cómo iba a impactar en el trabajador, en el sentido si se iba a adaptar.  Y es otro mundo. Es una realidad virtual, donde el trabajador se pone ese casco y este en un taller virtual donde está soldando. Y tienen una ventaja no menor. En un área donde todos quieren hacer el curso de soldadura porque hay una demanda muy grande, no necesariamente todos tienen la habilidad manual para ser soldador. Este sistema detecta todas las fallas cometidas y si se tiene o no habilidades  para ese oficio, sin mayores costos. Se le da la tranquilidad al trabajador que puede practicar y cometer errores sin riesgo para él o terceros. Está un tiempo en una capacitación teórica práctica con simuladores y después pasa a la realidad de un taller físico y comienza a soldar.  Genera algo que para mí es fantástico: poner a los trabajadores en otro nivel  de formación.  Lo mismo ocurre con el simulador de Torre Grúa, donde generás el ambiente de trabajo que querés, con viento, lluvia, y en qué intensidad.  Todas las variantes que se pueden ocurrir. Y, otro detalle no menor, ninguno de los dos programas deja avanzar al trabajador sino cumple con todas las normas de seguridad. Se crea una alarma y no puede pasar al otro nivel. Esto va creando en el trabajador un hábito de cumplir con todas las normas de seguridad. Ahora estamos analizando la formación a distancia, ver qué cursos podemos adaptar y qué sistema podemos utilizar para crear un aula virtual y capacitar a trabajadores que está, por ejemplo, en Quebracho.  El teórico por aula virtual y que el docente solo se traslade para las prácticas.  La idea es llegar a todos lados en el momento que exista la demanda. 

 

Productividad

 

Hablemos de la relación entre capacitación y productividad, otro de los temas que está en la agenda del sector.

Independientemente del sector, Uruguay tiene problemas de productividad y competitividad. La solución de la productividad no pasa técnicamente por una sola solución. El que piense así está equivocado, porque es una cuestión multicausal. Hay varios componentes. Uno de ellos es si se necesita mejorar la gestión de una obra o incorporar equipamiento y tecnología, hay que tener capacitación. Hace diez años la productividad era una palabra prohibida en Uruguay, porque se asociaba a un régimen de trabajo esclavo. Se hablaba de mejorar los niveles de producción y no de productividad.  Yo viví esa discusión. Y la productividad no necesariamente implica un esfuerzo mayor del trabajador. Se puede hacer lo mismo, trabajar lo mismo, si mejoro los procedimientos y la gestión. Hay muchos factores. Obviamente que en un proceso donde está involucrado el trabajador, este tiene que poner parte de sí, pero todo va enrabado. Hay que tener en claro que debemos mejorar ese aspecto. Después nos quejamos si vienen trabajadores extranjeros.

 

Hace poco un documento del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción daba cuenta que la productividad había caído un 20% en comparación a 1995.

Sí, es ponerle un número a algo que todos sabemos que pasa. El tema es cómo seguimos para adelante y qué tenemos que hacer para que eso mejore. El salario en la construcción fue el que más creció por encima de los salarios reales y las condiciones de trabajo mejoraron sustancialmente, entonces ¿por qué cayó la productividad? Mi visión es que, y aclaro que la caída de la productividad no es exclusividad de la construcción, se perdió lo que el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, ha denominado `la cultura del trabajo´.  Es decir, la preocupación de hacer las cosas bien, sea en el trabajo que sea. Es un tema más profundo y hay que sentare a pensar soluciones para revertir esta situación en todos los ámbitos. Pero en lo que compete al sector de la construcción, y ahora que nombramos el estudio del CEEIC, acá se hace estudios sin poder acceder a toda la información que posee el Estado. Los organismos que tiene la información para poder hacer un análisis real de la situación no la brindan. Si no quieren dar nombres de empresas o de trabajadores, en el caso del BPS, está bien. No identifiquemos, ni empresas ni trabajadores, procesemos los datos y que se brinden los números, los resultados. Eso sacaría de arriba de la mesa cualquier discusión sobre si el porcentaje de caída está bien o está mal, o si tal o cual  hipótesis es la correcta. Es un tema que va más allá del gobierno de turno, es un tema de Estado. Si se libera, si se comparte esa información, se demuestra como país que se está trabajando con seriedad sobre el tema.

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