Del Constructor

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El Índice del Costo de la Construcción (ICC) que elabora este Instituto, presentó una suba de 1,01% en mayo de 2020 y su número índice se fijó en 738,50.
La variación acumulada en el año es de 3,92% y en los últimos 12 meses fue de 8,60%.

En materiales el número índice es de 632,18 reflejándose una suba de 1,04%, con una incidencia de 0,26 puntos porcentuales.
En mano de obra el número índice es de 923,90, reflejándose una suba de 1,06%, con una incidencia de 0,34 puntos porcentuales.

(Fuente INE)

 

VARIACIÓN MENSUAL

1) Indice General. 2) Indice General sin Impuestos. 3) Indice Parcial.

4) Indice Parcial sin Impuestos. 5) Indice de Materiales. 6) Indice de Mano de Obra.

7) Indice de Gastos Generales. 8) Indice de Impuestos. 9) Indice de Leyes Sociales.

10) Indice de Conexiones Definitivas. 11) Indice de Costos de Permisos.

Con el objetivo de “generar estímulos a la inversión” el gobierno emitió un decreto que incrementa “transitoriamente” los “beneficios otorgados” en el marco de la ley de Inversiones.

El fin “es empujar la inversión, especialmente la inversión que es intensiva en mano de obra o que tiene un efecto derrame sobre otros sectores de la actividad que también generan empleo”, había dicho en entrevista con El País la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche.

En ello se enmarcan un decreto que da beneficios para grandes obras de construcción que venía del gobierno anterior (al que se le redujo el umbral para ser considerada como tal y se le ampliaron beneficios) y este nuevo decreto.

Para los proyectos de inversión presentados entre el 1º de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021, el porcentaje de exoneración de impuestos que determine la aplicación de indicadores (generación de empleo, aumento de exportaciones, inversión en tecnologías más limpias y en innovación, desarrollo e investigación) se incrementará en un 20%. Eso siempre que al menos el 75% de la inversión total comprometida sea ejecutada antes del 31 de diciembre de 2021.

Por ejemplo, si a un proyecto la aplicación de indicadores le da que exonera por el 30% de la inversión, al incrementarse 20%, pasará a exonerar por el 36%.

A su vez, las inversiones realizadas entre el 1° de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021, se computarán por el 150% del monto invertido, para considerar la exoneración del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE). Esto es si el proyecto invierte US$ 1, se tomará como que invirtió US$ 1,5 para estimar la exoneración.

Por otro lado, se da flexibilidad a las empresas para aplicar la exoneración. Para los ejercicios finalizados entre el 1º de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021, la empresa podrá optar entre dos posibilidades. Una es “suspender por un año el plazo de exoneración establecido en la declaratoria promocional correspondiente al IRAE”, según el decreto (esto es para un proyecto ya declarado como promovido, si la empresa no tuvo ganancias, puede utilizar esto y no “perder” un año de exoneración). La otra opción (si por el contrario la empresa tuvo un buen ejercicio) es que se le incrementa el tope que puede exonerar de IRAE hasta el 90% (era 60% antes).

La Cámara de Industrias evaluó que “estas medidas se encuentran en línea con las propuestas elevadas en marzo pasado a las autoridades de gobierno”.

 

Herramienta

Para el investigador en temas de promoción de inversiones, Diego Vallarino este decreto “es una buena herramienta” ante la situación de incertidumbre que genera el coronavirus, es decir en el “mientras tanto, pero se necesitan cambios a fondo” en la reglamentación de la ley si se quiere incrementar en forma sostenida la inversión.

Vallarino dijo a El País que el principal problema de las empresas en la actualidad es que muchas no tienen renta, lo que les dificulta poder tomar una decisión de inversión, más allá de que los beneficios tributarios sean mayores. Si entiende que “se generan expectativas”, pero “con esto no necesariamente hay decisión de inversión”.

Para la socia del estudio jurídico Bragard, Agustina Bomio el nuevo decreto, “para los que tienen un proyecto en trámite, les aliviana la carga impositiva. Si puedo computar más inversión que la que hice (se toma por el 150%), voy a tener una exoneración mayor de IRAE”.

Además señaló a El País que “incentiva específicamente la presentación de nuevos proyectos, porque va a tener más beneficios”.

“No ayuda a quien no tiene ahorro para invertir, pero sí a aquellos que lo tienen”, añadió. Según Bomio en la construcción, con este decreto y el que otorga beneficios impositivos para grandes obras “es difícil que se frenen” inversiones. Explicó que un cliente del estudio que “está haciendo un desarrollo inmobiliario grande, en algún momento pensó en sacar el pie del acelerador” de esa inversión, pero con los nuevos beneficios de los decretos vio que “se le generaba un ahorro impositivo de US$ 4 millones” y entonces resolvió mantener el ritmo.

 

Para Vallarino la clave está en que deben modificarse los indicadores a los que las empresas se comprometen y que son los que determinan el porcentaje de exoneración tributaria a obtener.

“Es muy difícil cumplir con los indicadores”, señaló e indicó que en empleo se pide un incremento de la plantilla de ciertos trabajadores (jóvenes o mujeres por ejemplo), que si se van hay que contratar otro de la misma característica, lo que dificulta a las empresas.

Vallarino sugirió “reformular los indicadores para que sean accesibles”, que el beneficio tributario “pase por el IRAE, pero también sea compensar ciertos costos operativos” para aquellos que se les dificulta generar renta y que se facilite el “ingreso a empresas comerciales y de servicios, que son la mayoría de las pequeñas y medianas empresas”.

En eso está el gobierno, ya que la propia Arbeleche dijo a El País que la matriz de indicadores que determina los beneficios fiscales, “como ha funcionado, no ha sido muy satisfactoria. Así que estamos en un proceso de revisión” en la Comisión de Aplicación (Comap) de la ley de inversiones.

Con el objetivo de “generar estímulos a la inversión” el gobierno emitió un decreto que incrementa “transitoriamente” los “beneficios otorgados” en el marco de la ley de Inversiones.

El fin “es empujar la inversión, especialmente la inversión que es intensiva en mano de obra o que tiene un efecto derrame sobre otros sectores de la actividad que también generan empleo”, había dicho en entrevista con El País la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche.

En ello se enmarcan un decreto que da beneficios para grandes obras de construcción que venía del gobierno anterior (al que se le redujo el umbral para ser considerada como tal y se le ampliaron beneficios) y este nuevo decreto.

Para los proyectos de inversión presentados entre el 1º de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021, el porcentaje de exoneración de impuestos que determine la aplicación de indicadores (generación de empleo, aumento de exportaciones, inversión en tecnologías más limpias y en innovación, desarrollo e investigación) se incrementará en un 20%. Eso siempre que al menos el 75% de la inversión total comprometida sea ejecutada antes del 31 de diciembre de 2021.

Por ejemplo, si a un proyecto la aplicación de indicadores le da que exonera por el 30% de la inversión, al incrementarse 20%, pasará a exonerar por el 36%.

A su vez, las inversiones realizadas entre el 1° de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021, se computarán por el 150% del monto invertido, para considerar la exoneración del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE). Esto es si el proyecto invierte US$ 1, se tomará como que invirtió US$ 1,5 para estimar la exoneración.

Por otro lado, se da flexibilidad a las empresas para aplicar la exoneración. Para los ejercicios finalizados entre el 1º de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021, la empresa podrá optar entre dos posibilidades. Una es “suspender por un año el plazo de exoneración establecido en la declaratoria promocional correspondiente al IRAE”, según el decreto (esto es para un proyecto ya declarado como promovido, si la empresa no tuvo ganancias, puede utilizar esto y no “perder” un año de exoneración). La otra opción (si por el contrario la empresa tuvo un buen ejercicio) es que se le incrementa el tope que puede exonerar de IRAE hasta el 90% (era 60% antes).

La Cámara de Industrias evaluó que “estas medidas se encuentran en línea con las propuestas elevadas en marzo pasado a las autoridades de gobierno”.

 

Herramienta

Para el investigador en temas de promoción de inversiones, Diego Vallarino este decreto “es una buena herramienta” ante la situación de incertidumbre que genera el coronavirus, es decir en el “mientras tanto, pero se necesitan cambios a fondo” en la reglamentación de la ley si se quiere incrementar en forma sostenida la inversión.

Vallarino dijo a El País que el principal problema de las empresas en la actualidad es que muchas no tienen renta, lo que les dificulta poder tomar una decisión de inversión, más allá de que los beneficios tributarios sean mayores. Si entiende que “se generan expectativas”, pero “con esto no necesariamente hay decisión de inversión”.

Para la socia del estudio jurídico Bragard, Agustina Bomio el nuevo decreto, “para los que tienen un proyecto en trámite, les aliviana la carga impositiva. Si puedo computar más inversión que la que hice (se toma por el 150%), voy a tener una exoneración mayor de IRAE”.

Además señaló a El País que “incentiva específicamente la presentación de nuevos proyectos, porque va a tener más beneficios”.

“No ayuda a quien no tiene ahorro para invertir, pero sí a aquellos que lo tienen”, añadió. Según Bomio en la construcción, con este decreto y el que otorga beneficios impositivos para grandes obras “es difícil que se frenen” inversiones. Explicó que un cliente del estudio que “está haciendo un desarrollo inmobiliario grande, en algún momento pensó en sacar el pie del acelerador” de esa inversión, pero con los nuevos beneficios de los decretos vio que “se le generaba un ahorro impositivo de US$ 4 millones” y entonces resolvió mantener el ritmo.

 

Para Vallarino la clave está en que deben modificarse los indicadores a los que las empresas se comprometen y que son los que determinan el porcentaje de exoneración tributaria a obtener.

“Es muy difícil cumplir con los indicadores”, señaló e indicó que en empleo se pide un incremento de la plantilla de ciertos trabajadores (jóvenes o mujeres por ejemplo), que si se van hay que contratar otro de la misma característica, lo que dificulta a las empresas.

Vallarino sugirió “reformular los indicadores para que sean accesibles”, que el beneficio tributario “pase por el IRAE, pero también sea compensar ciertos costos operativos” para aquellos que se les dificulta generar renta y que se facilite el “ingreso a empresas comerciales y de servicios, que son la mayoría de las pequeñas y medianas empresas”.

En eso está el gobierno, ya que la propia Arbeleche dijo a El País que la matriz de indicadores que determina los beneficios fiscales, “como ha funcionado, no ha sido muy satisfactoria. Así que estamos en un proceso de revisión” en la Comisión de Aplicación (Comap) de la ley de inversiones.

Respecto de la nueva causal para configurar la residencia fiscal en Uruguay consistente en una inversión en inmuebles por más de UI 3.500.000 (aproximadamente USD 370.000) y presencia física de al menos 60 días en el año civil, el nuevo decreto aclara que únicamente se toman en cuenta inversiones en inmuebles efectuadas a partir del 01/07/2020, no computándose a los efectos de esta causal los bienes inmuebles comprados anteriormente.

 

Flexibilización de obtención de residencia fiscal en Uruguay:

El decreto del 163/20 del 11 de junio del 2020 introduce dos nuevas causales para configurar la residencia fiscal en Uruguay en el marco de política de promoción de inversiones y generación de empleo en el país.

El artículo del estudio Guyer & Regules dice que, a las causales existentes se suman dos nuevas opciones para configurar la condición de residente fiscal en Uruguay, a saber:

  1. A) Poseer una inversión en inmuebles por valor superior a UI 3.500.000 (aproximadamente USD 370.000) realizada a partir del 1/7/2020 y una presencia efectiva en territorio uruguayo de 60 días en el año civil. A éstos efectos se considerará el costo fiscal actualizado de cada inmueble.
  2. B) Poseer participación directa o indirecta en una empresa por valor superior a UI 15.000.000 (aproximadamente USD 1.585.000) realizada a partir del 1/7/2020 y que genere al menos 15 nuevos puestos de trabajo directo en relación de dependencia, contratados a partir del 1/7/2020, a tiempo completo, en el año civil y que no impliquen disminución de puestos de trabajo en empresas vinculadas.

 

Situación actual: causales anteriores y agregados nuevo decreto:

La normativa uruguaya establece que una persona física será considerada residente fiscal en Uruguay si se da alguna de las siguientes condiciones:

Que la persona permanezca más de 183 días durante el año civil en territorio uruguayo. Las ausencias esporádicas, aquellas que no excedan de los 30 días corridos, serán consideradas para el cómputo de los 183 días, salvo que la persona acredite que tiene residencia fiscal en otro país.

Que radique en territorio nacional el núcleo principal o la base de sus actividades o de sus intereses económicos o vitales:

Intereses Vitales.

Se presume, salvo prueba en contrario, que la persona tiene sus intereses vitales en territorio nacional, cuando residan habitualmente en Uruguay su cónyuge y sus hijos menores de edad que dependen de él. El cónyuge no deberá estar separado legalmente y los hijos deben estar sometidos a patria potestad. En caso que no existan hijos bastará la presencia del cónyuge.

Intereses Económicos por trabajo.

 Se entenderá que una persona tiene el núcleo principal o la base de sus actividades, cuando genere en el país rentas de mayor volumen que en cualquier otro país. No configurará la existencia del núcleo principal de sus intereses económicos ni la base de sus actividades, por la obtención exclusivamente de rentas puras de capital, aun cuando la totalidad de su activo esté radicado en la República. Dado que la norma habla de rentas generadas en el país, no bastará con que el mayor ingreso de la persona sea pago por una empresa uruguaya, sino que deberá corresponder a una retribución por tareas realizadas en Uruguay.

Adicionalmente, y salvo que acredite su residencia fiscal en otro país, se considerará que una persona física radica la base de sus intereses económicos en Uruguay (y por lo tanto es residente fiscal) cuando posea en Uruguay una inversión que cumpla alguna de las siguientes características:

Intereses Económicos por Inversión en Inmuebles.

 Una inversión en bienes inmuebles por un valor superior a UI 15.000.000 (aproximadamente USD 1.585.000) considerando el costo fiscal actualizado de acuerdo a normas del Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF).

Intereses Económicos por Inversión en Empresa con Proyecto promovido.

Que directa o indirectamente posea una inversión en una empresa por un valor superior a UI 45.000.000 (aproximadamente USD 4.755.000) y que dicha empresa posea  actividades o proyectos que hayan sido declarados de interés nacional de acuerdo a la ley de inversiones. Para valuar la participación se deberá considerar la normativa del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE).

Intereses Económicos por Inversión en Inmuebles más presencia en Uruguay (NUEVO y MODIFICADO).

Poseer una inversión en inmuebles por valor superior a UI 3.500.000 (aproximadamente USD 370.000) realizada a partir del 1/7/2020 y una presencia efectiva en territorio uruguayo de 60 días en el año civil. A éstos efectos se considera el costo fiscal actualizado de cada inmueble, por lo que queda claro que esta causal refiere a nuevas inversiones en inmuebles realizadas a partir del 1/07/2020

Intereses Económicos  por Inversión en Empresa más generación de empleo (NUEVO).

Poseer participación directa o indirecta en una empresa por valor superior a UI 15.000.000 (aproximadamente USD 1.585.000) realizada a partir del 1/7/2020 y que genere al menos 15 nuevos puestos de trabajo directo en relación de dependencia, contratados a partir del 1/7/2020, a tiempo completo, en el año civil y que no impliquen disminución de puestos de trabajo en empresas vinculadas.

Configuración de las causales y sus efectos:

El cumplir con alguna de las siete causales descritas anteriormente implica configurar la calidad de residente fiscal en Uruguay debiéndose por lo tanto ceñirse al régimen tributario uruguayo.

Tal cual mencionado, en el caso de las causales económicas por inversiones, las mismas aplican salvo que el contribuyente acredite su residencia fiscal en otro país.

Lo descripto refiere a la normativa interna uruguaya que debe ser integrada conjuntamente con los Convenios Internacionales para evitar la doble imposición vigente entre Uruguay y los diferentes países eventualmente involucrados.

Un arquitecto verde, es la filosofía de la arquitectura que aboga por fuentes de energía sostenibles, la conservación de la energía, la reutilización y la seguridad de los materiales de construcción, y la ubicación de un edificio teniendo en cuenta su impacto en el medio ambiente.

A principios del siglo XXI, la construcción de refugios (en todas sus formas) consumió más de la mitad de los recursos del mundo, lo que se tradujo en el 16 por ciento de los recursos de agua dulce de la Tierra, el 30-40 por ciento de todos los suministros de energía y el 50 por ciento en peso de todas las materias primas retiradas de la superficie de la Tierra. La arquitectura también fue responsable del 40-50 por ciento de los depósitos de residuos en los vertederos y del 20-30 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Muchos arquitectos después del auge de la construcción posterior a la Segunda Guerra Mundial se contentaron con erigir iconos cívicos y corporativos emblemáticos que celebraban el consumo derrochador y la globalización omnívora.

Sin embargo, a comienzos del siglo XXI, la integridad ambiental de un edificio, se convirtió en un factor importante en la forma en que este se construía.

La arquitectura verde es simplemente,  un método sostenible de diseño de edificios ecológicos: es el diseño y la construcción teniendo siempre en cuenta el medio ambiente. Los arquitectos ecológicos se toman muy en serio este tipo de arquitectura que es mucho más compleja que los juegos online, ya que, generalmente trabajan con los conceptos claves y minuciosos que se necesitan para crear una casa eficiente en energía pero que a la vez es respetuosa con el medio ambiente.

La ecología natural del planeta debería ser el modelo macro para que los arquitectos lo usen como modelo para las edificaciones verdes. La arquitectura puede modelarse y copiar el entorno ‘verde’ natural, hacer un nuevo edificio ecológico o adaptar un edificio existente, para que sea respetuoso con el medio ambiente, en términos de materiales utilizados y el espacio que ocupe, y eficiente en energía, incluida la tecnología solar.

Un arquitecto verde debe no solo trabajar respetando el medio ambiente, sino también debe escuchar las necesidades de los clientes y traducirlas en un plan de diseño viable y sustentable.

Asimismo, debe también poder asesorar a un cliente en los detalles que hacen que un edificio sea energéticamente eficiente.

El arquitecto debe ser capaz de traducir las ideas del cliente a la realidad, utilizando tanto el sentido arquitectónico común como la tecnología y los métodos más actualizados. Esto podría incluir paneles solares, construcción de edificios de masa térmica, materiales ecológicos, como madera, piedra o tierra, o incluso materiales de desecho reciclados, como neumáticos o botellas de vidrio o plástico.

Tanto el diseño como la construcción pueden hacer que un edificio sea verdaderamente sostenible y ecológico, y el arquitecto debe prestar especial atención a ambos aspectos durante todo el proceso.

Un arquitecto verde o ecológico, debe prestar mucha atención al entorno en el que se encuentra el sitio potencial de construcción. Esto debería guiar al arquitecto en su diseño, con la intención de respetar la ecología inmediata del área, y para que la nueva estructura o edificio ecológico esté en armonía con su entorno.

 

Vivir en armonía 

En el caso de que sea un edificio existente, o un edificio que se construya en un llamado sitio de campo marrón, que generalmente se encuentra en un área urbana, donde a menudo las propiedades industriales o residenciales son o han sido demolidas, el arquitecto debe prestar especial atención a lo que ya está en el sitio, cómo se ha utilizado y tratado y debe buscar la manera de aprovechar e integrar el medio ambiente a su proyecto.

La arquitectura verde puede generar la posibilidad real de que los humanos vivan armoniosamente dentro del medio ambiente.

Existen oportunidades para diseñar residencias y lugares de trabajo, energéticamente eficientes y respetuosos con el medio ambiente que demuestren nuestra capacidad humana de adaptarnos y vivir pacíficamente dentro de la ecología del mundo natural.

El movimiento ambiental en el siglo XXI solo puede tener éxito en la medida en que sus defensores logren un acuerdo filosófico de base amplia y proporcionen el mismo tipo de catalizador persuasivo para el cambio que la Revolución Industrial ofreció en el siglo XIX.

Esto significa dar forma a una filosofía del medio ambiente verdaderamente global que sea optimista y persuasiva.

Mucho dependerá de las artes de la construcción y el pensamiento integrador.

Los arquitectos tendrán que abandonar la especialización del siglo XX y la dependencia de la tecnología y, con los constructores y los clientes, deberán ayudar a apoyar objetivos de base, orientados a la comunidad que sean unificadores a nivel mundial. En palabras del fundador del Día de la Tierra, Gaylord Nelson  “la prueba definitiva de la conciencia del hombre será su disposición a sacrificar algo hoy por las generaciones futuras cuyas palabras de agradecimiento, no escucharán”.

 

Forma y contenido

Para que la arquitectura se vuelva verdaderamente verde, es esencial una revolución de la forma y el contenido, incluidos cambios radicales en todo el aspecto de la arquitectura.

Esto solo puede suceder si aquellos involucrados en las artes de la construcción crean un lenguaje fundamentalmente nuevo que sea más integrador en el contexto, socialmente receptivo, funcionalmente ético y visualmente pertinente.

Las potencialidades de la ciencia y la tecnología ambiental deben ser examinadas creativamente.

Ya existe una rica reserva de ideas de la ciencia y la naturaleza: cibernética, realidad virtual, bioquímica, hidrología, geología y cosmología, por mencionar algunas.

Además, así como la Revolución industrial una vez generó cambios en muchos campos en el siglo XIX, también la revolución de la información, con su modelo de sistemas integrados, sirve como modelo conceptual en el siglo XXI para un nuevo enfoque de la arquitectura y el diseño en un entorno sostenible y más amplio.

Finalmente, la arquitectura verde y el diseño sostenible tienen que ser capaces no solo de ser respetuosos con el medio ambiente, sino también brindar propuestas de construcciones más económicas y más eficientes que las construcciones tradicionales.

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