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En entrevista con Del Constructor, el dirigente gremial del Sindicato Único de la Construcción y Afines (SUNCA), Óscar Andrade, se refirió al actual nivel de empleo en el sector y señaló que se espera un repunte moderado para el segundo semestre del próximo año. Otro de los puntos abordados fue el acuerdo alcanzado de la primera fase entre el gobierno y UPM para la instalación de una segunda planta de la empresa. Para el sindicalista se trata de una inversión importante y que, por ende, genera un impacto positivo en el sector, aunque, advirtió “no es la salvación para el Uruguay”.

Se mostró crítico, además, en algunos beneficios otorgados por el gobierno a la empresa finlandesa y fustigó el acuerdo bipartito alcanzado en puntos donde el PIT-CNT había demostrado su disconformidad, especialmente en lo que refiere al porcentaje de mano de obra nacional que debe ser contratada para la mega obra. Esto, afirmó, podría llevar a obstaculizar un futuro acuerdo en la segunda fase del proyecto. Por último, expuso su posición con respecto a la denuncia elevada por las cámaras empresariales del Uruguay a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

¿Qué balance hacen desde el SUNCA de este 2017?

Para la industria de la construcción este es un año meseta. De hecho, podemos hablar de dieciocho meses de meseta en términos del empleo, en un nivel de actividad que no es malo comparado con niveles históricos. O sea, hoy la industria está entre 44.000 y 46.000 trabajadores registrados a la Seguridad Social y esta relación podría ser hasta positiva si la comparamos con el período de la década del 90 donde había entre 30.000 y 35.000 trabajadores y llegando a 40.000 trabajadores entre el 2005 y el 2008. El momento más dramático fue la crisis del 2002 con 15.000 trabajadores registrados.  Pero decimos que estamos en una meseta si comparamos la actualidad de esos 46.000 trabajadores actuales, cuando tuvimos en el período 2011 al 2014 entre 65.000 y 70.000 trabajadores.

 

Pero eso fue un pico histórico. 

De acuerdo, pero la percepción que nos queda es la de ese pico histórico. El trabajador que estaba en la industria, en ese período,  hoy no tiene trabajo.  Hoy tenemos la misma cantidad de trabajadores que había en el 2010, pero no es la misma percepción que en ese año. En el 2010 veníamos avanzando en cantidad de trabajo, de puestos de trabajo, y sufrimos un cimbronazo. Escuché que hay preocupación por el tema del empleo –Uruguay está entre el 7% y 8% de desempleo- y creemos que la industria de la construcción es un tema clave para atender el empleo, porque es el sector que más puestos de trabajo genera en relación a cada peso que se invierte.  Pero además porque tiene otras características como un fuerte encadenamiento productivo, un impacto muy fuerte en el mercado interno y la posibilidad de colocarse fácilmente en cualquier parte del país. Es una industria, además, que tiene la lógica de que lo que se produce se necesita, tanto para vivienda, infraestructura productiva y turística. Entonces, parece sensato que ubiquemos en un lugar de privilegio la industria de la construcción en el próximo presupuesto nacional. Y no porque la inversión pública puede resolver  lo que la inversión privada no aporta. De hecho, la inversión privada son dos tercios del total de la industria en el país, pero la inversión pública puede hacer fuerza. A la vez que Uruguay se prepara para una temporada turística que parece ser una de las más grandes de la historia  y este componente siempre ayuda a que la inversión en la costa tome más impulso.  Ahora, las perspectiva del sector, sabiendo que es muy difícil hacer cualquier pronóstico, porque cualquier situación que se de en Argentina, en Brasil, e incluso en el mundo con el grado de transnacionalización que tiene la economía, puede impactar de manera negativa, es que esta meseta se mantendría y habría la posibilidad de pensar en un crecimiento moderado en la cantidad de puestos de trabajo, para el segundo semestre del 2018.

 

El impacto de UPM

¿Cómo impacta en el sector la posibilidad de instalación de esta segunda planta de UPM?

Si se concreta la inversión, es una inversión importante porque genera un impacto para la construcción indiscutible por, al menos, dos años y medio, y además por todas las obras conexas que tienen que ver con la planta.  No hay duda que para la industria de la construcción es un componente importante. Cualquier obra que se instale, y que ocupe a cien, ciento cincuenta trabajadores, ya es importante. Y una obra que ocuparía algunos miles de trabajadores, en su pico puede rondar los cinco mil trabajadores cuando coincida el montaje electromecánico con la obra civil, tiene evidentemente un impacto fuerte. Tampoco es la salvación del Uruguay. En esto hay que matizar en el sentido de decir `¿es positivo? Sí es positivo. ¿Potencialmente puede dejar cosas para el Uruguay? Sí, pero depende también de cómo se discutan´. Me refiero a qué paso tendrá la mano de obra nacional en esta obra.

 

El porcentaje de mano de obra nacional es uno de los temas que está en discusión ante la eventual instalación de esta segunda planta.

Claro, hay que ver cómo se puede especificar para que la red de proveedores nacionales sea la más intensa, de cómo planificar la formación nacional para que la mano de obra local sea importante en el proyecto, o de como los contratos internos ayudan al desarrollo nacional. Hay empresas que han participado en este tipo de proyectos y han logrado resultados muy importantes, y hay empresas que pueden quedar tecleando en obras de este tipo porque son, en general, contratos muy exigentes. Potencialmente hay un conjunto de posibilidades que habría que desarrollar, y hay que tener en claro que del otro lado de la empresa, no tenés una organización de caridad que tienen como objetivo el desarrollo del Uruguay. Tenés una empresa capitalista que cuanto más ganancias pueda sacar, mejor. Tiene una lógica que todo lo que pueda tensionar desde el punto de vista tributario lo va a hacer. Esto es parte de la lógica. El problema ahí es cómo nos paramos en esa negociación. Creo que si nos paramos en esa negociación es pensando que la salvación mundial es que venga UPM, es una forma que te deja poco margen para luego poner exigencias.

 

Malestar por acuerdo bilateral 

¿Y cómo cree que se paró el gobierno en esta negociación?

No he hecho un análisis fino de todo el convenio. Lo leí, pero no ahondé aún en la parte fiscal y tributaria y en comparación con otros proyectos de otras plantas.  Pareciera que ahí no está el gran problema, más allá de que no me da ninguna gracia que haya que hacer un montón de renuncias fiscales para que puedan venir. Esa es un poco la regla del capitalismo que impone esa lógica en toda América Latina.  La CEPAL explica con mucha claridad que en esta relación entre estas empresas que aportan muy poco  y se llevan mucho desde el punto de vista del producto, está una de las explicaciones de por qué América Latina es uno de los continentes más desigual. Sin entrar es esto, sí nos parece que se han dado señales que son negativas. Somos de la idea que haber avanzado en forma bipartita en aspectos que en el tripartismo, en la negociación en la que participó el PIT-CNT se entendía como inconvenientes, va a dificultar una segunda etapa de la negociación, porque delimita la cancha de manera innecesaria.

 

¿Cuáles serían esos aspectos de la negociación?

Voy a poner algunos ejemplos. En nuestra opinión no hay razones para que la forma en que se mide la presencia de mano de obra  nacional, cambia lo que han sido experiencias en la plantas anteriores, donde cada empresa que se instalaba se les exigía, como mínimo, como contrapartida que está en la ley de Zonas Francas que el 75% de los trabajadores sea mano de obra nacional.  Acá hay un cambio en el acuerdo que hace el gobierno con UPM, donde se dice que se va a medir globalmente ese 75% y no a cada empresa que se instale.

Esto genera una dificultad, porque todos sabemos que las plantas de este tipo tienen un primer momento donde el 100% es mano de obra nacional durante el primer año y medio, cuando se hace toda la obra civil. Cuando empieza el montaje electromecánico, la condición de participación de mano de obra nacional podría ser nula, porque ya se viene con un año y medio o dos de participación al 100% de mano de obra nacional. Pero este no fue el criterio tomado en cuenta para las plantas anteriores y además ese punto estuvo en la negociación y lo rechazamos. ¿Con qué criterio se adopta una forma de medir la mano de obra nacional que el movimiento nacional la rechazó en la negociación? Se puede decir que sobre este tema hay diferencias y que lo seguiremos discutiendo, pero no llegar a un acuerdo con una de las partes, el gobierno, y dejar a la otra parte, el PIT-CNT, afuera, eso claramente va a entorpecer  la negociación. Es evidente que las partes que negociaron esto, gobierno y UPM, sabe cuál es la postura del movimiento sindical.  Y después hay cosas muy confusas. Sigo sin entender cuál es la ley que hay que cambiar para que los factores meteorológicos afecten la productividad. ¿Cuál es la norma que entorpece o favorece que los factores meteorológicos afecten la productividad de la empresa? Hasta ahora nadie nos ha explicado a qué refiere esto. Además, puesto así, da para muchos tipos de especulaciones en un contrato laboral que tiene que dar previsibilidad y cosas muy claras.

Lo mismo con respecto a la prevención de conflictos. Las partes tienen que trabajar en acordar la prevención de conflictos. Nos parece bien. Ahora, si vamos a poner qué cosas hay que regular, mucho más hay que regular los despidos arbitrarios, el aporte a la Seguridad Social, a la violación de los derechos laborales de las empresas y a la represión sindical. No se puede hablar de piquetes y ocupaciones como lo único que cuenta en prevención de conflictos. Si se quiere discutir seriamente  este tema, discutamos porqué se originan los conflictos.  Y los conflictos no se originan porque un día se despertó de mal humor un dirigente sindical y se le ocurrió ocupar una planta. Los conflictos se originan en situaciones donde mayoritariamente  tienen las violaciones laborales como elemento principal.

Esta redacción fue propuesta al movimiento sindical y fue rechazada. Luego aparece, esta misma redacción,  en el acuerdo bilateral. Entonces. Como método, nos parece equivocado.                         

 

El enfrentamiento con la OIT

Hablando de negociaciones bipartitas y tripartitas, sigue el litigio con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) luego de la denuncia de las cámaras empresariales.

Increíblemente la OIT, en el mismo momento que coloca información acerca de que Uruguay es el país de la región donde más se ha mejorado la calidad de puestos de trabajo en los últimos doce años, cede a las presiones de las empresariales globales de AIM  y asume que el caso uruguayo merece ser considerado por el Comité de Libertades Sindicales, con la posibilidad de ubicar a Uruguay en una lista negra de países que violan derechos y libertades. Creo, además, que es la primera vez en la historia que son las empresas que llevan este tema a la OIT. Los que siempre colocan las denuncias son  los sindicatos. En este caso, es una denuncia contra el gobierno, pero claramente es contra los derechos sociales y laborales. Pero, además, con un segundo aspecto en la recomendación que sería una catástrofe para el Uruguay en su ingeniería de relaciones laborales. Y me refiero a la retroactividad de los convenios.

Un sindicato, cualquier sindicato de la industria que, por ejemplo, en el 2005  logró un 1% de presentismo y en el 2007 logró un 2% que se le pague por antigüedad, y después en el 2009 logró 50 pesos de viático,  en el concepto que está colocada la retroactividad, en el momento que termina el convenio, caen todos estos beneficios. Cae todo lo que se haya conquistado en los últimos cincuenta años y hasta que no exista un nuevo convenio que refrende todo esas conquistas, inexorablemente caen. Para los sindicatos fuertes esto capaz que no es demasiado problema, porque tienen cierta capacidad para reafirmar todos los beneficios anteriores, pero para los sindicatos débiles, esto es veneno. Termina la negociación y a los quince días ya dejaste de cobrar cinco o seis cosas que estaban en el recibo y van a negociar en una condición de mucha debilidad. Mantener los beneficios pasará a ser una tortura.

Claramente trastoca la relación entre las partes y deja en una condición de muchísima debilidad a los trabajadores. Hay, diríamos, viento en la camiseta por parte de las cámaras empresariales por las reformas laborales en curso en Brasil y Argentina, que son más duras, aún, en condiciones de trabajo y de derechos  que las que existieron en la propia dictadura y el neoliberalismo, con un intento de volver a las condiciones laborales del siglo XIX. Nadie piensa que en Uruguay  se va a aplicar una norma de este tipo sin un conflicto de mucha intensidad en el país.

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Martes, 12 Diciembre 2017 17:43

El mundo digital y su impacto en la industria

Poco a poco, la industria de la construcción en Europa comienza a hablar de “Construcción 4.0”. Pero, ¿qué se esconde detrás de este concepto y cómo está ligado al mundo de lo virtual? La explicación, o parte de ella, es que la construcción, en materia de digitalización, es uno de los sectores más atrasados de digitalización de todo el mundo. De hecho, la ineficiencia en el uso del tiempo y el dinero es uno de los mayores problemas de la construcción y los grandes proyectos (ya sean obras públicas, residenciales u otros) suelen tardar un 20% más del plazo previsto y, los gastos, pueden superar por 80% el monto previsto en un principio.

Es en este contexto que conceptos como el de Construcción 4.0 toman mayor relevancia. Pensado como la llegada de la cuarta revolución industrial y derivado del concepto de Industria 4.0 (el cual fue promovido en Alemania para describir sistemas industriales ultraeficientes e inteligentes, con muchas etapas del proceso completamente automatizadas); esta idea implica que el potencial digital moderno se ponga en función de mejorar no solo los tiempos sino también el uso eficiente de los recursos.

Con esto se lograría revertir el lucro cesante de este sector por ineficiencias de métodos predigitales y poder revolucionar no solo el mercado de materiales sino también el laboral: la construcción emplea a alrededor de 7% de la población activa del mundo y es uno de los mayores sectores de la economía global, con aproximadamente 10 billones de dólares que se gastan al año en bienes y servicios vinculados con la construcción. Si la productividad en la construcción se triplicara, la economía mundial aumentaría en un 2%, lo que equivale a 1,6 billones de dólares.

Pero, en otras palabras, que las empresas constructoras adopten estas nuevas tecnologías también significaría que sea más frecuente que la obra termine a tiempo y en los costos presupuestados.

 

La era digital

En la búsqueda de impulsar esta revolución, la empresa de origen alemán Knauf está invirtiendo en aplicar la Construcción 4.0 a su negocio y como resultado posee productos con mejoras de calidad y eficiencia de producción, que ya comenzaron a ser comercializados en Europa. Entre ellos, se encuentran el sistema compuesto de aislamiento térmico ETICS que reduce la pérdida de energía por hasta 50% o más. Además, la empresa ha lanzado la línea de productos Cleaneo Akustik, que tiene una función de purificación activa del aire llamada Cleaneo Technology. Esta tecnología está derivada de una piedra volcánica llamada zeolita. Se emplea una versión sintética llamada Zeoflair, una variedad más concentrada, que combate los agentes contaminantes del aire, purificándolo y haciéndolo circular sin ninguno de los contaminantes antes enunciados de una manera cien por ciento natural.

La línea de productos Knauf se adapta también al Building Information Modeling o sistema BIM, una plataforma digital que articula de manera orgánica los datos para el diseño, la construcción, operaciones y mantenimiento, y eventual restauración de un edificio, como también su potencial demolición. Es otra manera en que Knauf impulsa la Construcción 4.0.

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La Ingeniería de Valor es un método sistemático de evaluación dirigido al análisis de materiales, sistemas y procesos, así como al equipamiento del edificio, con el propósito de alcanzar las funciones requeridas en el programa al menor costo total para los inversores.

De acuerdo con los expertos de este método “la Ingeniería de Valor es una aproximación de equipo que analiza una función por medio del desarrollo sistemático de respuesta a preguntas como: ¿Qué es ésto? ¿Qué es lo que hace? ¿Qué es lo que debería hacer? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué otro material o método puede usarse para hacer lo mismo sin sacrificar el desempeño sin menoscabo de la seguridad, confiabilidad y mantenimiento?”

Por lo tanto, según un informe elaborado www.inmobiliare.com, “la ingeniería de Valor debe ocuparse de la eliminación o modificación de cualquier cosa que añada costo sin contribuir a los requerimientos del programa funcional. Las reducciones en los alcances del proyecto o en la calidad para estar dentro del presupuesto no deben ser consideradas como Ingeniería de Valor, estas decisiones son solamente reducciones de costo”.

Es muy frecuente confundir la Ingeniería de Valor con la reducción de costo. De hecho, los expertos advierten que, muchas veces, en la práctica, que este método se aplica de manera errónea y fuera de tiempo. En ocasiones anteriores han observado la importancia que tiene un buen programa arquitectónico y de necesidades como inicio de un proyecto, lo mismo que la relevancia que tiene llevar un proceso de diseño ordenado y por fases que permiten aplicar una metodología de optimización de costo importante.

 

Costos de construcción

Al analizar los costos de obra para edificaciones grandes y mixtas, se puede encontrar que los rubros donde mayoritariamente se encuentra los montos de inversión son: Estructura, cimentación y superestructura 45%, instalaciones 35%, acabados 13%, exteriores 5% y otros 2%. Aunque esta división es a groso modo y puede haber diferencias, dependiendo de las características de cada edificio, el punto es que los ahorros sustanciales estén en las estructuras y las instalaciones y éstas, en buena medida, dependen del diseño arquitectónico. Por esta razón, seleccionar al equipo de diseño se vuelve crítico, sobre todo si se considera que las decisiones tomadas por el arquitecto en primer lugar. Inversiones tan grandes y de las que se espera obtener beneficios, deben ser manejadas por expertos con la experiencia suficiente para aportar valor al proceso de diseño, más allá de únicamente ser capaz de resolver el proyecto.

 

Método de análisis

La aplicación de estos métodos tiene varios retos, quizás el más importante es la identificación de aquellos beneficios difíciles de cuantificar, que incluyen elementos estéticos, seguridad, impacto ambiental y preservación histórica. La oportunidad en la aplicación de esta metodología es fundamental, por lo que es mejor comenzar desde el principio. Las primeras etapas del proceso de diseño es donde se determinan de manera general los sistemas fundamentales de los edificios, que en etapas posteriores requieren de gran esfuerzo para ser modificados y requieren de gastos adicionales en el proyecto.

Muchas veces durante la etapa de concurso de obra es donde se solicita a los participantes que emitan juicios sobre el proyecto y hagan Ingeniería de Valor; este es el  peor de los escenarios porque los contratistas sin mucho análisis proponen cambios fundamentales al proyecto que pueden arruinar otros objetivos y que no agregan valor; solo reducen costos.

La sensibilidad en estos beneficios al momento de correr los números y analizar las alternativas, es tan importante como tener claro desde el inicio los objetivos a alcanzar; estos pueden ser estéticos, funcionales, económicos o de desempeño, a partir de esta claridad es un poco más fácil ponderar el valor de dichos beneficios. Es importante contar con un equipo de diseño experto que tenga una metodología de trabajo que facilite estos procesos y que aporte experiencia y valor al diseño y, al mismo tiempo pueda sacar de los otros miembros del equipo su mejor experiencia y valor al proceso.

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Está previsto que en en breve se comience a construir la segunda torre de World Trade Center Free Zone, en el predio vecino al primer edificio destinado a zona franca de servicio, en el Buceo, que incluye el complejo WTC, otras cuatro edificaciones, Montevideo Shopping y el hotel Hilton Garden Inn.

Según informó el diario El Observador, la segunda torre tendrá 20 pisos,  35.000 metros cuadrados construidos y la inversión rondará los 40 millones de dólares. A diferencia de los edificios que la rodean, la torre tendrá una forma elíptica, que responde a la voluntad de transmitir una imagen de dinamismo y evolución.

“Estamos haciendo una segunda torre de la zona franca con un edificio de primera categoría”, dijo el director del Estudio E. Lecueder, quien administra el proyecto. El empresario recordó que el sector de zonas francas de servicios está creciendo en Uruguay en forma sólida.

Lecueder señaló que se tiene una previsión conservadora de inaugurar con 35% de ocupación, que al año superaría 50% y que en cuatro años puede llegar a 85%.

“Es una proyección conservadora que tenemos esperanza de superar. Pero más allá de los clientes puntuales uno tiene que estar mirando hacia dónde va el mundo. Va hacia el trabajo a distancia. La tecnología hoy lo permite. Estamos en el camino que va el mundo y con un régimen que garantiza estabilidad. Estamos en un sector que forma parte del futuro, y cuando se forma parte del futuro, el mercado tarde o temprano acompaña”, sostuvo el empresario.

Lecueder subrayó que las empresas extranjeras que se instalan en zonas francas primero ven una imagen de país serio asociado a lo amigable de la legislación y respeto por las reglas de juego establecidas, y luego estudian la ciudad y la posibilidad de contratar personal.

 

Fachada de cristal

La nueva torre contará con cuatro subsuelos con más de 350 plazas de estacionamiento, 20 estaciones de carga para autos híbridos y 60 plazas techadas para bicicletas. La fachada será un courtain wall totalmente de cristal, con paneles DVH transparentes con control solar, de unos tres metros de altura, soportados por una estructura de aluminio.

Esta segunda torre se integrara con la Torre 1 de Free Zone mediante una Plaza Central de 3.200 metros cuadrados, que contará con áreas verdes y de esparcimiento.  El proyecto y la dirección de obra están a cargo de los arquitectos Ernesto Kimelman y David Ruben Flom.

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Con la probable construcción de la segunda pastera de UPM en Paso de los Toros más lejos en el horizonte, y un segmento de la vivienda que no termina de despegar, la industria de la construcción tiene un panorama incierto sobre su esperada reactivación.

Cabe recordar que en los últimos cuatro años, la industria de la construcción perdió  casi 26 mil puestos de trabajo. De hecho, la industria de la construcción cerró junio con 45.453 cotizantes registrados ante el BPS, bastante lejos del récord de 72.302 trabajadores de octubre de 2012. Pero además, el último dato confirmó un descenso de unos 3 mil registrados respecto a junio de 2016. Durante el primer semestre la mano de obra formal cayó 10,7% interanual.

La actividad de la construcción descendió de forma ininterrumpida desde el inicio de 2015 hasta el dato del primer trimestre de este año que pautó un quiebre con una recuperación interanual de 0,7% que encendió una luz de esperanza. Sin embargo, ello se derrumbó rápidamente cuando se conoció el dato de crecimiento de 2,8% de la economía en el período abril-junio. Uno de los datos negativos del informe de Cuentas Nacionales que divulgó el Banco Central fue una fuerte contracción en la construcción, que cayó 5,5% en la comparación interanual.

 

Caída trimestral

La actividad acusó el impacto de una segunda caída trimestral consecutiva en la inversión pública –cayó 0,6% en el primer tercio del año respecto a 2016 y 1,4% en el segundo trimestre–. La inversión privada, en tanto, bajó 25% y 52% en igual comparación.

En tanto, el último Índice Líder del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) –divulgado a principios de octubre– mostró que se espera una variación negativa de la actividad para este año. La proyección va en línea con el último dato de Cuentas Nacionales divulgado por el Banco Central (BCU). Tomando como base esos datos, el CEEIC señaló que la retracción estuvo asociada a la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento en la actividad en obras viales y puertos.

En informe del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción señala que la actividad de la Construcción  cayó  5,5%  en  el  segundo  trimestre  de  2017 respecto al mismo período de 2016.  Esto se encuentra en línea con  lo  anticipado  por  el  Índice  Líder  de  la  Industria  de  la Construcción (ILIC) que elabora el CEEIC. Cabe  destacar  que  esta  caída  está  influida  por  un  efecto calendario relacionado con la semana de Turismo.  Dado que la actividad  de  la  Construcción  tiene  vacaciones  durante  esa semana, el segundo trimestre de 2017 tuvo una semana menos de  actividad  que  el  mismo  período  de  2016,  influyendo negativamente en el desempeño interanual.

Según el informe publicado por el BCU, la contracción  está asociada a “descensos en la construcción de edificios y en obras de infraestructura  vinculadas a la generación de energía eléctrica, cuyas caídas no fueron compensadas por los aumentos registrados en obras de vialidad y puertos”.

Por su parte, la inversión en activos fijos registró por su parte un descenso  de  19,1%  respecto  al  segundo  trimestre  de  2016, confirmando la fragilidad del crecimiento reciente.  Según surge de la  información publicada  por  el  BCU,  esta contracción  se explica  por una disminución tanto  de la inversión pública  como la del sector privado. El descenso en la inversión del sector privado  fue de   6,7%  en términos interanuales mientras que en el sector público esta caída fue de 51,8%,  con “fuerte incidencia de la caída en la inversión en infraestructura para la generación eólica de energía”.  

Por su parte, desde el punto de vista del tipo de activo, la contracción de la inversión es generalizada: se observa una  fuerte  caída  de  las  inversiones en  maquinaria  y  equipos (asociada a la menor importación de molinos eólicos , pero también a otros bienes de capital)  y al mismo tiempo se mantiene la retracción en la inversión en obras de construcción.

“En definitiva, la industria de la construcción  se contrajo en términos interanuales en el segundo trimestre del año. Esta caída está  asociada a  la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento de la actividad en obras de vialidad y puertos”, concluye el informe de la CEEIC.

 

Promotores cuestionan criterio

Por su parte, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU) tiene una visión "pesimista", en líneas generales sobre el futuro del segmento de vivienda social producto de los cambios en las reglas de juego que se introdujeron a mediados de 2014 y a principios de este año con la fijación de topes en los precios de venta.

El promotor privado y asesor financiero de APPCU, Alfredo Kaplan, informó a El Observador que durante el quinquenio 2012 a 2016 ingresaron a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) un promedio de 300 unidades por mes para su aprobación. Sin embargo, ese escenario cambió por completo en 2017, cuando entre abril y setiembre apenas ingresaron 54 viviendas por mes en promedio.

Por otro lado, Kaplan cuestionó la "poca uniformidad de criterios" que tuvo el Poder Ejecutivo en 2016 a la hora de ofrecer estímulos para reactivar la construcción, ya que ofreció exoneraciones del impuesto a la renta, Patrimonio y el IVA del costo de construcción a megaproyectos que superaran los US$ 15 millones. "Es un tema de selectividad de políticas, en lo particular, hubiese preferido muchos proyectos medianos y no pocos grandes", afirmó el asesor de la APPCU.

El empresario sostiene que en el futuro no ve "grandes cambios" en la dinámica de la vivienda social (concentrada en pocos jugadores), mientras que en la vivienda tradicional de la franja costera la salida de nuevos proyectos "es inferior al ritmo de hace un par de años". Por ello, no se esperan grandes cambios en la contratación de mano de obra a futuro en este segmento.

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