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La cifras fueron informadas por el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García, durante la a rendición de cuentas denominada “1.500 obras para un gran proyecto de país”, realizada en la Torre Ejecutiva.

 “El martes 9 de abril se cumplieron 1.500 días del período gobierno, por eso convocamos a la presentación de la rendición de cuentas denominada ‘1.500 obras para un gran proyecto de país’, a la hora 11:00, en el salón de actos de la Torre Ejecutiva (Liniers 1324)”, comunicó el director de la OPP, Álvaro García.

En conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros realizado este lunes 8, detalló que la Dirección de Descentralización e Inversión Pública de esa oficina ejecuta obras, en conjunto con los gobiernos departamentales y municipios, que representan una inversión de 12.000 millones de pesos desde el 1.° de marzo 2015.

“Nos llena de orgullo que todo lo comprometido con los gobiernos subnacionales desde 2005 se cumplió”, sostuvo el jerarca, quien recordó que existieron casos, como las inundaciones o el tornado en Dolores en 2016, en que hubo que redirigir recursos económicos. “El acuerdo con los intendentes y municipios brinda el marco de trabajo y tranquilidad para lograr el objetivo principal, que es realizar obras para la gente”, reseñó.

 

Proyectos

A modo de ejemplo, mencionó algunos proyectos que se culminaron en los últimos días: las obras en la calle Atanasio Sierra de Colonia, la refacción completa de la plaza de toros Real de San Carlos y la inauguración del centro de Sarandí Grande, que representa la mayor obra de la historia de la cuidad floridense.

También resaltó el camino que une la ruta 1 con el camino Carretón en San José, la infraestructura en el barrio Chapita de Paysandú, la inauguración del museo en Cerro Chato, donde votó por primera vez la mujer, y el puente de la Raca en Rivera. Además, enfatizó que para las obras de caminería rural se destinaron 230 millones de dólares.

“Esto es importante, lleva la descentralización a la práctica y tiene que tener una vuelta de tuerca. Para eso, presentamos un proyecto de ley, que están en tratamiento parlamentario, para que Uruguay avance aún más en este proceso permanente”, acotó García.

 

Nueva etapa UPM

Por otra parte, el titular de la OPP señaló que una nueva etapa del acuerdo con UPM se cerró “satisfactoriamente”. García, no obstante, afirmó que aún restan ajustar algunas líneas sobre cuestiones ambientales, aunque se resolverá rápidamente. La segunda fase del acuerdo de inversión para la instalación de una segunda planta de la papelera finlandesa UPM en Uruguay, que sería la tercera de este tipo en el país, cerró “satisfactoriamente”, anunció este lunes la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

García explicó que si bien aún restan algunas líneas de trabajo vinculadas a las autorizaciones ambientales necesarias para la instalación de la planta, todos los demás ítems tratados en la segunda fase de negociaciones, que tenía su plazo límite el pasado 31 de marzo, culminaron satisfactoriamente.

El director de OPP indicó que este abril será “un mes importante” porque está previsto que en él culminen los plazos vinculados a las autorizaciones ambientales y “se pueda arribar a una decisión”.

La papelera finlandesa UPM se encuentra desde 2016 en negociaciones con el Gobierno uruguayo para instalar su segunda planta de celulosa en el país suramericano, que sería la tercera de este tipo en Uruguay y se ubicaría a orillas del Río Negro.

La propuesta de inversión tuvo un primer período de negociación de aproximadamente un año y medio que culminó el 7 de noviembre de 2017.

Al culminar esa primera fase, ambas partes firmaron un contrato de inversión que sentó las bases para la instalación de la planta, aunque la decisión final sobre la inversión se dará a mediados de 2019 o principios de 2020 según establece el texto del acuerdo.

Por otro lado, García sostuvo que el próximo 9 de abril se cumplen 1.500 días del actual período de Gobierno, que comenzó el 1 de marzo de 2015, y destacó que en ese período se han concretado más de 1.500 obras en conjunto con intendencias y municipios y se han invertido unos 12.000 millones de pesos (unos 354 millones de dólares).

 

Se aprobó transferencia

Un proyecto de mejora de la costa de la ciudad de Paysandú sobre el río Uruguay será cofinanciado con aportes del Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional, para lo cual el director de la OPP, Álvaro García, firmó la transferencia de unos 126 millones de pesos a la intendencia departamental. Las obras consisten en el reacondicionamiento urbano y paisajístico del paseo ribereño de la capital sanducera.

El plan para la mejora del paso costero de Paysandú es considerado por las autoridades departamentales como uno de las más importantes del actual quinquenio de gobierno, ya que permitirá dotar a la zona de mayor seguridad vial, con la construcción de una separación vehicular-peatonal y una bicisenda.

Además, se instalará nuevo equipamiento y mobiliario urbano, alumbrado público e iluminación peatonal y se concretará mayor jerarquización del paseo y acondicionamiento paisajístico.

La intervención abarcará la zona oeste de la ciudad de Paysandú, que bordea el río Uruguay, en el tramo comprendido entre el Obelisco y la avenida José Batlle y Ordóñez. Se invertirán para su ejecución más de 126 millones de pesos, a través del Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional II (PDGS II) que administra la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Para ello, García ya aprobó la transferencia de los fondos a la Intendencia de Paysandú.

En los últimos años, el Gobierno nacional transfirió a la intendencia sanducera el equivalente a unos 13 millones de dólares en inversión mediante el referido programa, precisó el subdirector de la OPP, Santiago Soto, durante la presentación del proyecto, el 22 de mayo de 2018.

Esa cifra incluye la financiación de la recuperación ya ejecutada de la avenida Roldán, la recuperación y reconstitución del espacio público del barrio La Chapita y la transformación del parque París Londres, agregó.

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En diálogo con Del Constructor, Diego O´Neill, el nuevo presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, quien asumió el pasado 15 de noviembre, se refirió a los desafíos que se plantea su nueva administración. Dentro de ellos, expuso O´Neill, se encuentran la inversión y el fortalecimiento de las empresas del sector, así como la capacitación y la promoción de los operarios, que permita el desarrollo de la industria.

 

Como nuevo presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, ¿cuáles son los desafíos que se ha planteado? 

Venimos de un período muy prolongado de presidencia de Ignacio Otegui, entonces es todo un cambio para la CCU y la industria el pasar a un nuevo régimen de rotación en la presidencia. Yo asumo por un período de dos años, luego vendrá otro presidente. Esa es la dinámica que se espera tener  en adelante. Continuaremos con una cantidad de cosas que son tradicionales en la Cámara, pero también impulsando renovaciones en otros aspectos.

 

¿Cuáles son los cambios que pretende proyectar durante su mandato? 

En primer lugar, creo que hay estilos de conducción diferentes. Soy de una generación de empresarios más dispuesta al trabajo en equipo, de liderar equipos, de involucrar más gente en la construcción.

Creo que eso es una característica de renovación en lo que hace a la CCU. Y por otra parte, hay cosas muy claras como impulsar el desarrollo sustentable de la construcción en el Uruguay.

Hay que trabajar en líneas que me parecen fundamentales. Por un lado, la inversión para que haya construcción y, por otro lado, fortalecer las empresas que son las que llevan adelante la industria. Y, también, capacitar y promover a los operarios para tener un equipo de trabajo fuerte que nos permita crecer y desarrollar la industria.

 

Se refirió a la inversión como uno de los pilares del sector. ¿Cómo está hoy, luego del boom histórico de hace unos años?

Es cierto lo que usted dice que aquello fue un pico histórico y que era muy difícil que se mantuviera en el tiempo, pero caímos bastante, por ejemplo, a nivel de ocupación. Los últimos datos son un poco más auspiciosos. Actualmente estamos alrededor de cuarenta y siete mil trabajadores, pero con respecto a aquel pico de setenta y tres mil trabajadores, se han perdido veinticinco mil puestos de trabajo.

 

Es un número muy importante para la tasa de desempleo de Uruguay.

Yo le diría que es un número muy significativo esa cantidad de gente que no está en la industria hoy. El 2018 fue un año en que la actividad no siguió cayendo, ya que veníamos de tres años consecutivos de caída entre el 2015 y 2017. El año pasado se detuvo esa caída, pero tampoco se produjo un rebote, un principio de crecimiento.

 

Inversiones

¿Y cómo fue el 2018?

Si bien aún no están los números, estimamos que fue un año neutro, sin crecimiento. Lo positivo es haber detenido la tendencia a la baja, aunque sin generar crecimiento. Esto se debió, precisamente, a que la inversión privada está bastante venida a menos. La construcción tiene dos fuentes de inversión: la pública y la privada. 

La inversión pública es muy importante, pero en los últimos diez años ha significado una tercera parte del total de la inversión. Las otras dos terceras partes corresponden a la inversión privada. 

Una parte es vivienda  y la otra parte es inversión privada no vinculada a la vivienda, que es la más importante de todas y la que se ha resentido más.

 

¿Cuáles fueron las causas de esta caída en la inversión? ¿La coyuntura internacional u otros mercados más seductores para el inversor?

Los países compiten por la inversión. Hoy existen destinos más atractivos. En Uruguay tenemos un tema de competitividad, de costos elevados y de baja rentabilidad a nivel de las empresas en general. Todo esto lleva a una merma de la inversión que está bastante alicaída con respecto a años anteriores.

Esto se ve, por ejemplo, si uno analiza los montos promovidos bajo la ley de inversiones  en la COMAP (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) o si se analiza la cantidad de proyectos de viviendas que han ingresado a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) para ser promovidas. 

Estos son dos claros ejemplos donde se ve la reducción de la inversión. Cuando entró en vigencia la ley N° 18.795 de promoción de la inversión privada en Viviendas de Interés Social, en la primera reglamentación que no había topes de ningún tipo, durante cinco años, entre el 2011 y 2016, hubo un promedio de alrededor de dos mil setecientas viviendas que ingresaban anualmente a la ANV.

A partir de la segunda modificación en marzo de 2017, hubo una primera modificación en 2014 que tuvo su impacto, donde el tope baja al 10%  de las unidades cada programa, pero con un precio muy por debajo de los costos, además, ese 10% de viviendas, en alguna medida, hay que pasárselo al MVOTMA  para que lo comercialice y también le pusieron topes a los alquileres.

Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, las viviendas promovidas, más que ir al usuario final, va a un inversor que alquila, pero también se pusieron topes a la exoneración del IRPF de los alquileres. Todo eso ha llevado a que de dos mil setecientas viviendas por año caímos a mil quinientas viviendas. Si bien no se puede decir que se frenó completamente, pero tuvo una caída sensible.

 

En definitiva, estos cambios desestimularon a los inversores cuando el país precisa de ellos.

Nosotros pensamos que el mejor escenario sería volver al principio. Que ambas modificaciones, tanto la del 2014 como la del 2017, en el aspecto de los topes han sido perjudiciales, por lo que creemos que lo ideal sería volver al régimen inicial, cuando no había limitaciones, y el mercado iba regulando los precios de la vivienda en función de la oferta y la demanda.

 

Y fuera de las viviendas promovidas, pensado en mega obras, ¿a qué le atribuye la caída en ese tipo de inversiones?

 Es cierto que desde hace un par de años en que salió el decreto que extiende los beneficios de la ley de inversión a los proyectos inmobiliarios de gran dimensión económica, eso ha tenido un efecto positivo. Hay proyectos de este tipo que se están construyendo al amparo de ese beneficio fiscal. Por ejemplo, en Punta del Este hay varios y existen algunos en Montevideo.  Eso ha sido un estímulo que las autoridades han buscado para acomodar la inversión y ha sido positivo. Pero tiene un alcance acotado. 

 

Usted decía que otros de los elementos que componen el sector son los costos y, dentro de ellos, la masa salarial, como un componente que eleva el precio final del producto.

Es cierto que los últimos 10, 12 años, la construcción  ha sido el sector que ha tenido el mayor incremento de salario real, por encima de la media de la economía, pero a nosotros no nos parece mal, al contrario, estamos de acuerdo con eso. Lo que sí reclamamos, aspiramos, a la reciprocidad. Es decir, frente al salario que se recibe, el trabajo que se desempeña.  Y me refiero a la productividad, que es una de las grandes preocupaciones que tenemos.

Todos los empresarios, desde hace muchos años, vienen manifestando  su preocupación sobre este tema. No había información estadística que permitiera sacar conclusiones ciertas al respecto. Ahora el Centro de Estudios Económicos de la Industria de  la Construcción (CEEIC) hizo un estudio muy serio que muestra una caída de la productividad en los últimos veinte años en edificios de viviendas en el entorno del 20%.  Esto significa que se necesita un 20% más de jornales para construir los mismos metros cuadrados, cuando, en ese mismo período, se incorporaron una cantidad de tecnologías nuevas y de equipamiento. La construcción ha invertido fuerte en grúas torres, en sistema de encofrado, se ha generalizado el uso de los hormigones preelaborados y bombeados. Todo esto tendría que indicar una mejora en la productividad y, por el contrario, tenemos un deterioro.

Ese es un tema que preocupa mucho y desde la CCU estamos tratando de hacer cosas al respecto. Ahora, en concreto, hay un proyecto para la medición de la productividad en obra, con la misma metodología que se usa en Chile y que ha sido muy exitosa,  que comenzará a funcionar en los próximos meses. Es una herramienta para comenzar a generar información  y atacar este problema.

 

Productividad y capacitación

La productividad es un tema que siempre está en la mesa de los Consejos de Salarios, pero no logran un punto de acuerdo.

No diría que no nos ponemos de acuerdo. Quizá es un tema que no hemos discutido tanto. Se empezó a tomar en serio en los últimos tiempos. La productividad es la suma de una serie de cosas, un proceso en cadena. Por ejemplo, en una obra de arquitectura  comienza por el diseño, por las tecnologías que se van a utilizar, la organización del trabajo, el equipamiento con el que se cuenta para desarrollar esa tarea y, por supuesto, el factor mano de obra.  No hay un único factor que sea  responsable de la productividad final. Es una sumatoria e, indudablemente, hay que trabajar en toda esa cadena de proceso.  Hoy estamos en una etapa en la que se completó un diagnóstico, se llegó a una conclusión de que hay un problema y hay que trabajar en los distintos eslabones de la cadena para poder mejorar la productividad.

 

¿Falta capacitación en la mano de obra?  

Si la industria vuelve a los niveles de actividad que tuvimos hace tres o cuatro años, cuando se registró ese pico de puestos de trabajo, se necesita capacitación. En ese momento, esa fue una de las razones de la caída de la productividad porque ingresó una cantidad de personal a la industria que no tenía la capacitación adecuada. Cuando se producen estos picos de actividad suelen pasar estas cosas.

Pero es claro que la capacitación es un tema muy importante. La industria trabaja con el Fondo de Capacitación, que es uno de los Fondos Sociales, en capacitar trabajadores.  Esto ha sido importante, más que nada en la capacitación a la iniciación en los oficios como albañilería, herrería y carpintería. Tenemos que desarrollar una capacitación superior para los mandos medios sobre todo de cara a las nuevas tecnologías.

 

¿Se refiere a los sistemas constructivos no tradicionales como la construcción en seco, por ejemplo?

Indudablemente que sí. La obra en seco en Uruguay ya tiene una penetración interesante, aunque también tiene sus resistencias culturales. A la gente a veces no le gusta golpear y sentir que la pared no es maciza. Pero ya hay muchos proyectos que han incorporado la obra en seco. Como la incidencia de la mano de obra  ha aumentado mucho en el costo total del producto, las soluciones tradicionales se han vuelto bastante más caras, por lo que hay que pensar en tecnologías que ahorren tiempo y reduzcan el tiempo de la mano de obra.

 

¿Cuánto ha influido la situación de la región? Sobre todo lo ocurrido en Argentina con la devaluación de su moneda y el nuevo gobierno de Brasil que apunta hacia una economía cerrada, proteccionista.

Cuando se produjo la corrida cambiaria en Argentina tuvo rápido efecto en Uruguay y eso produjo una retracción en el mercado inmobiliario. La gente especula con que los precios van a bajar, con que el dólar va a subir, y eso posterga decisiones.

Creo que lo que se dio fue un fenómeno de postergación de decisiones. Las operaciones venían a cierto ritmo y se enlentecieron básicamente por eso. Las compras ventas en el mercado inmobiliario han bajado sensiblemente, pese a que hay un nivel de inversión no menor en viviendas. Hay obras de viviendas promovidas que estamos haciendo hoy que fueron aprobadas antes de la modificación del decreto, por lo que hay una inercia de una cantidad de obras que están en curso, además de los proyectos grandes.

El sector vivienda no está tan deprimido, hay actividad, pero el tema de la colocación de los apartamentos, de los productos, se ha enlentecido y hay un stock importante para comercializar.

 

¿Y preocupa la migración de inversores del sector hacia Paraguay, por ejemplo?

Lo que nos preocupa a nosotros es Uruguay. No tener las condiciones que permitan que los inversores se queden acá. Ojalá que a Paraguay le vaya muy bien, pero que a nosotros también. La preocupación pasa porque nuestro país debe corregir su situación de competitividad con el resto de la región para mejorar las condiciones de inversión. También el clima de negocios.

 

Modalidad PPP

¿Cuál sería el clima de negocios?

 A veces hay cosas que no pasan necesariamente por las condiciones económicas. Cuando hablo de clima de negocios me refiero a la rentabilidad indudablemente, pero también a la normativa, a la burocracia, a la conflictividad sindical, que en algunos sectores ha sido fuerte generando dificultades a las empresas. Queremos mejorar las condiciones en todo sentido y en este año electoral, esperamos poder dialogar de estos temas con todos los candidatos a presidente para poder incidir, dentro de nuestras posibilidades y en la materia específica de nuestra actividad, en la agenda de la próxima administración.   

 

Y en lo que respecta a una segunda planta de UPM, ¿en cuánto puede inclinar la balanza a favor de la construcción en puestos de trabajo, por ejemplo?

Nosotros pensamos que la inversión de UPM es positiva y necesaria para el país. Una inversión que se va a radicar en una zona del país que está bastante deprimida, por lo que va a generar mucho movimiento, puestos de trabajos directos e indirectos, lo que llamamos el efecto cascada, el derrame al resto de la economía.

Hay una cantidad de inversiones que la gente asigna que se va hacer sólo para UPM, pero son inversiones que quedan para todas las actividades del país, sea en rutas o en el ferrocarril central.  De concretarse esta inversión va a mover la aguja de manera significativa porque entre la propia obra y todas las obras conexas se estima que pueda haber alrededor de ocho mil trabajadores  en su momento de máxima ocupación. Eso equivale a un 20% de la ocupación que hoy tenemos.

 

¿Qué expectativa tiene para este año?

Creo que el 2019 va a ser parecido al año pasado, donde la actividad estuvo sostenida, más que nada, por una inversión pública fuerte, sobre todo en lo que tiene que ver con la vialidad. También durante el presente año se van a ir concretando algunos proyectos de Participación Público Privada (PPP), que están en el proceso entre la adjudicación provisional y la firma del contrato, que lleva su tiempo. También hay proyectos de PPP para centros educativos que van a empezar este año. Creemos que toda la inversión pública directa más estas obras que son públicas con financiamiento privado, van a sostener la actividad por lo que falta de inversión privada.

 

El algún momento el ministro Rossi manifestó su malestar por la lentitud en la concreción de las PPP.

Creo que es una curva de aprendizaje para el país, los organismos estatales, las empresas y el sistema financiero.  Es cierto que se ha demorado -en algunos casos un año, en otros bastante más- el cierre financiero que es el proceso entre que se adjudica provisionalmente la licitación y se concreta la firma del contrato.

No nos olvidemos que hay muchos actores, Ministerio de Transporte, Ministerio de Economía, organismos financiadores, todo eso ha generado estos procesos largos. Creo que esto es mejorable, corregible, pero la modalidad PPP es una herramienta valiosa y poderosa para permitirle al país mejorar su infraestructura.

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El pasado  lunes 18 de marzo comenzaron  las obras del túnel de Avenida Italia. El costo total será de 18 millones de dólares y demandará un año y medio de trabajo. La obra se financia con endeudamiento a través del Fondo Capital.

La primera etapa será el corrimiento y la posterior reconexión de los servicios de UTE, OSE y Antel, que durará unos 3 meses y que era uno de los aspectos que más preocupaba a los vecinos de la zona. Luego se procederá a la construcción del túnel que demandará 9 meses de trabajo, tras lo cual se realizará la pavimentación a nivel de Avenida Italia, así como la construcción de veredas, bicisendas y la colocación de alumbrado.

 

Repercusiones

Esas obras se extenderán por 4 meses y durante ese tiempo el tránsito será canalizado únicamente por el túnel, que tendrá dos sendas por sentido y una extensión de 300 metros (desde la calle Luis Sambucetti hasta Brito Foresti), de los cuales 90 estarán bajo techo.

Según una nota publicada por el diario El País,  la obra no solo implicará la construcción del túnel sino que también repercutirá en algunas calles aledañas: Manuel Albo, entre Avenida Italia y 8 de Octubre, pasará a ser doble mano (3 carriles habrá en sentido Norte y dos en sentido Sur), mientras que se suprimirá el giro a la izquierda desde la avenida Albo que permitía ingresar a Avenida Italia.

El plazo estimado incluye el ensanche y doble mano de Albo, lo que tendrá una duración aproximada de tres meses. Por otro lado, la construcción del túnel demorará nueve meses.

El pavimento de Avenida Italia (las sendas de arriba del túnel, para lo que se canalizará el tránsito por el túnel) demorará cuatro meses.

En cambio, se generará un giro en “U” en el cantero central de Ricaldoni que posibilitará, a aquellos que vienen por Albo, tomar Avenida Italia hacia el Este. La Avenida Ricaldoni se ensanchará y pasará a tener tres carriles en sentido Sur y cuatro para quienes circulan hacia el Norte.

Las paradas de ómnibus se redistribuirán y se colocarán nuevos refugios. Según aseguraron desde la comuna, “se intentará mantener la proporción de verde existente en la zona y las plantas y árboles que se deban retirar serán trasladados al Parque Batlle”.

Según explicó el gerente del proyecto, el arquitecto Gustavo Carvallo, “los problemas que hay actualmente en los cruces de Avenida Italia y Albo y de Avenida Italia y Centenario, son los tiempos de espera y el impacto ambiental, sobre todo debido a los semáforos y a la falta de sendas adicionales”, ya que los autos pasan más tiempo prendidos y contaminando.

Por su parte, el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, dijo  en conferencia de prensa que la velocidad promedio en esos tramos es a veces de 11 kilómetros por hora. “Es una zona donde se genera un verdadero embudo”, sostuvo Martínez.

 

Cambios

Con las obras se busca lograr una disminución en los tiempos de desplazamiento que en algunos casos se podrían reducir a la mitad. “Por ejemplo, desde bulevar Artigas hasta Luis Alberto de Herrera, dependiendo de la hora, se bajará el tiempo de desplazamiento de 3 a 4 minutos; antes llevaba 7, 8 minutos hacer ese recorrido mientras que ahora llevará 4”, explicó el arquitecto Carvallo.

En cuanto a las velocidades de desplazamiento, aumentarán en algunos casos hasta dos veces y media, según Carvallo. “Se espera que la velocidad media de los vehículos en Avenida Italia, entre Luis Alberto de Herrera y Bulevar Artigas, pase en la mañana de 11,4 kilómetros por hora a 27 kilómetros por hora en los vehículos comunes y de 11,2 km/h a 23,2 km/h en el caso de los ómnibus, lo que representa una mejora del 138% y del 107% respectivamente.

De tarde, en tanto, la mejora será de 157% en autos y de 126% en ómnibus: se pasará de 10 kilómetros por hora a circular entre 23 y 27 km/h.”, indicó el encargado de la obra.

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El éxito o fracaso de un hormigón a la vista no radica solamente en mantener una coloración regular sino también en la preservación de su aspecto en el tiempo. Por otro lado, es habitual que la apariencia del hormigón se la vincule fundamentalmente a la coloración y tonalidad, que dependen de la proporción entre los materiales, aunque éstas no son las únicas variables con incidencia en la estética final.

En ese sentido, se destaca la importancia de clarificar las expectativas acerca del tipo de hormigón que se desea obtener. En función de las expectativas, se recomienda a los proyectistas ir cumpliendo todas las etapas del diseño con una mirada abarcativa. Por ejemplo, establecer las especificaciones del hormigón considerando todos los aspectos relacionados al proceso: encofrados, desmoldantes, diseño de acabados, juntas de trabajo, estrategias de llenado y habilidades de la mano de obra.

Respecto de las expectativas, los especialistas advierten que las terminaciones con encofrados entablonados suelen resultar más “tolerantes” a ciertas diferencias de tonalidad y textura; mientras que las terminaciones con encofrados lisos son más “exigentes” en cuanto a uniformidad de esos parámetros. En cuanto a la uniformidad del color, la superficie expuesta del hormigón está especialmente influenciada por las características de la pasta cementicia, por ser la que se aloja en las paredes del encofrado. A su vez, depende del color y tonalidad del cemento, y de la relación w/c (agua/cemento, en masa).

En ese sentido, es necesario mantener una alta uniformidad en la provisión de materiales y sus proporciones, lo cual ayuda a conservar un aspecto homogéneo en el hormigón. Si esto no fuera evitable, se recomienda trabajar con texturas u otros recursos arquitectónicos que impidan una comparación directa de tonalidades entre las distintas etapas de hormigonado.

En la etapa de construcción, una deficiente capacitación de la mano de obra, y también de su supervisión, se pueden omitir con algunas cuestiones básicas. Por ejemplo, la protección temprana que todo hormigón de losa necesita para evitar una rápida evaporación superficial del agua.

Un error muy frecuente, post hormigonado, es no considerar los tiempos de curado imprescindibles durante la ejecución de los trabajos, ya que el curado es el mantenimiento de las condiciones de humedad y temperatura que permiten la correcta hidratación de la pasta cementicia.  De esta manera, el curado cobra fundamental relevancia en la durabilidad al asegurar la calidad del hormigón de recubrimiento. Una buena medida en este sentido es mantener los encofrados durante un período de siete o más días. Si fuera necesario removerlos antes por cuestiones relativas al proceso constructivo se recomienda especialmente tomar las medidas necesarias para mantener condiciones de temperatura y humedad adecuadas.

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El edificio corporativo Plaza Alemania, que se construye en la rambla del barrio Palermo de Montevideo, estará finalizado entre marzo y abril de este año, según explicó a revista Propiedades Román Viñoly, director de Integrated Developments, la firma desarrolladora del proyecto.

Detrás de esta construcción se encuentra el reconocido arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, quien inició en 2017 esta aventura y ya analiza nuevos proyectos arquitectónicos.

 

Estructura y confort

Contará con dos subsuelos para estacionamiento, 17 pisos de oficinas que van desde los 500 a 1.000 metros cuadrados y un último piso destinado para una terraza panorámica.

Pretende ser uno de los edificios de oficinas premium de mayor altura y mayor espacio de la ciudad, abarcando una superficie total de 14.000 metros cuadrados.

La planta baja funcionará como hall de acceso a Plaza Alemania y alojará un restaurante de primera categoría con terraza sobre la plaza que lleva el nombre del edificio.

Román Viñoly dijo a la revista Propiedades que “el edificio, en su totalidad, será destinado a renta. Fue concebido como una inversión de valor a largo plazo y le pertenece a una sociedad que lo administrará como un único activo. De este modo, se evitan las complejidades operativas de edificios que son financiados por la preventa de múltiples unidades”.

 

Smartbuilding

La idea es que empresas internacionales ocupen sus instalaciones. Con ese objetivo fue concebido ya que se trata de un smartbuilding, detalló. “Así fue diseñado, conforme a todos los requerimientos que hoy en día se encuentran en los manuales de inmobiliaria de las multinacionales más importantes: desde LEED, IBC, NFPA, hasta puntos de recarga de vehículos eléctricos, etc.”, afirmó Viñoly.

“El edificio cuenta con sistemas automatizados de control de acceso y seguridad, cortinas, iluminación LED de alta eficiencia, llamada anticipada de ascensores, distribución de carga de climatización, utilización de la energía generada por su planta solar, re-uso de aguas grises. La envolvente del edificio está diseñada para disminuir entre un 20% y 60% el ingreso de radiación solar respecto de una envolvente tradicional”, detalló.

“Entendemos que el conjunto de características técnicas de este edificio no se encuentran en los otros proyectos que se están levantando en la ciudad. Por el avance de nuestra comercialización puedo confirmar que hay demanda como la que proyectamos en nuestro plan de negocio”, añadió el director de Integrated Developments.

 

Zona privilegiada

¿Cuál es la importancia de contar con un proyecto como este en la rambla de Montevideo? Viñoly tiene claro que el emprendimiento se ubica en una zona “privilegiada”, con “vistas abiertas hacia al mar, la rambla y la ciudad en un entorno verde de parques costaneros”.

“La zona cuenta con buenos servicios, una creciente población residencial y por su posición central entre Buceo y Ciudad Vieja, permite el rápido traslado a estas y otras zonas hasta en las horas más congestionadas”, opinó.

Este edificio es sólo el comienzo de las operaciones de Integrated Developments en la capital del país.

“Hay algunas oportunidades en la zona de este emprendimiento y por otras partes de Montevideo”, sostuvo el entrevistado.

Viñoly explicó los proyectos, y desafíos de la empresa quelidera.

“En Integrated Developments nos atrae el clima profesional de la ciudad, la relativa estabilidad de la economía, su rol regional y el espíritu de colaboración que aporta un equipo de trabajo que incluye la constructora Arca Construcciones, los bancos BBVA y Santander que financiaron esta obra, y el grupo de asesores, proveedores y gremios que nos han permitido llegar a este momento en presupuesto y cronograma”, sentenció.

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