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El especialista Wilson Baliño, quien, además, es asesor laboral de la Liga de la Construcción, explicó a Del Constructor las nuevas normativas que rigen en el sector  a partir de la firma de un nuevo convenio bipartito. En esta extensa entrevista se repasó las horas de espera por lluvia, viáticos por  traslados, compensaciones e incentivos, también, qué casos están exonerados de aportes al Banco de Previsión Social y son gravados por el IRPF.

Wilson Baliño explicó que en el último convenio del sector existieron algunos cambios. El primero de ellos fue la periodicidad del acuerdo salarial que es por veintiún meses. “Esto es nuevo en sí por la cantidad de meses. El del 1º de agosto del 2018 al 30 de abril del 2020. El primer período consta de once meses, que van desde ese 1º de agosto del 2018 al 30 de junio de 2019. Aquí el aumento fue de un 6.85% sobre los sueldos que existían  al 31 de julio del 2018. Después, el segundo período salarial va del 1º de julio de 2019 al 30 de abril del 2020. Esto significa que el segundo período es por diez meses. Aquí el ajuste ya está pactado en un 5.8%. También, en este segundo período, hay que llevar un control de la inflación, porque, en ese sentido, si la inflación es mayor a determinado porcentaje, también hay que incluirla como un contenido más para el segundo período”, explicó.

Otro de los nuevos elementos dentro del convenio salarial, es una partida extraordinaria que se crea por única vez. “Es para todos los trabajadores, siempre estamos hablando del grupo 9 subgrupo 01, que es una partida extraordinaria, equivalente  hasta 4.773 con 79 pesos uruguayos. Esta se genera por el período del 1º de agosto de 2018 al 30 de junio del 2019. Esto es el resultado de sumar 433 pesos con 98 centésimos por cada mes, donde el trabajador haya computado, por lo menos, un día de trabajo. Esto quiere decir que si un trabajador pasa a DISSE, al Banco de Seguros del Estado o al Seguro de Paro, pero computó un día efectivo de trabajo, se hace acreedor a 433.98  pesos en su haber. Y la suma de esos 433.98 es lo que da los 4.773 con 79 centésimos, que se cobra de una sola vez dentro de la primera quincena de julio de 2019 para todos los trabajadores jornaleros. Esto es por los meses que hayan prestado servicio a la empresa”, señaló el entrevistado.

Baliño explicó que si un trabajador, el 1º de agosto de 2018 cuando se crea esta partida extraordinaria esta en determinada empresa y queda desvinculado de la misma, por ejemplo, el 31 de enero de 2019,  computando un día efectivo de trabajo por cada mes como mínimo, cobrará el referido monto por cada mes trabajado. Si se va antes de la empresa, cobrará la partida generada al momento de la liquidación de sus haberes “Si trabaja seis meses, cobrará 433.98  pesos por seis. También puede pasar que haya un trabajador que no estaba en la empresa el 1º de agosto de 2018 y haya ingresado, por poner un ejemplo, el 1º de febrero de 2019,  sumará esa partida mensual hasta el 30 de junio de 2019. Ahí sumaría cinco meses, siempre y cuando tenga computado un día de trabajo efectivo como mínimo”. 

En cuanto a las horas de espera por lluvia, Baliño explicó que “es uno de los temas que requiere más complejidad, a veces, al momento de aplicarlo porque hay distintas variables. Se generan de una manera y se pueden perder de diferentes formas.  Por ejemplo, para generar las horas de espera por lluvia, el trabajador tiene que estar en tiempo y forma a la hora de ingreso como en cualquier día laboral. Quien no se presenta en tiempo y forma ya es una falta y no va a las horas de espera por lluvia. Aquel trabajador que sí se presenta en tiempo y forma, evidentemente se hace acreedor al salario, si puede desarrollar la actividad si es bajo techo o bajo resguardo, o aquel que está a la intemperie y no puede desarrollar la actividad porque está lloviendo. En este último caso, esos trabajadores pasan a estar en las horas de espera por lluvia. Esto es que el empleador le proporciona un lugar con resguardo a los efectos que pueda esperar. La potestad es íntegramente del empleador. Es decir, él es el que decide quién se queda,  quién se va o quién pasa a trabajar. El que pasa a trabajar cobra el salario, el que se retira, siempre bajo la decisión del empleador, cobra las seis horas de lluvia, y si el empleador decide que se quede, el trabajador se debe quedar en forma obligatoria, en el tiempo que fije el empleador. Puede hacerlo quedar las seis horas, o cuatro horas y decirle que, transcurrido ese tiempo, se vaya.  En este último caso siempre va a generar las seis horas porque el empleador dispuso que se fuera”.

Consultado sobre la eventualidad que el trabajador esté dentro de las seis horas y se vaya por decisión propia a las cuatros horas, el especialista explicó el trabajador “pierde las cuatro horas que estuvo más las otras dos horas. Es decir, no percibe nada porque decidió retirarse sin la autorización del patrón. Tampoco puede negarse a trabajar los días de lluvia, siempre y cuando haya resguardo. Tampoco puede negarse a quedarse bajo resguardo las seis horas o irse si el empleador así lo indica. Cuando hablamos de seis horas, estamos hablando de que el horario habitual de trabajo quede comprendido dentro de esas seis horas, porque si son las tres de la tarde y empieza a llover y su horario termina a las cinco, se le va a pagar dos horas por esperar de lluvia no las seis horas. Cuando hablamos de seis horas es el máximo que hay por día. Por otro lado, la hora del mediodía no se cuenta. Supongamos que está lloviendo a las siete de la mañana hasta las doce van cinco horas, de doce a una se hace el corte y no se cuenta,  y de las 13 a las 14 sería la sexta hora.  Ahí se cumplirían las seis horas de espera por lluvia”.

Otro tema abordado fue si las horas por lluvia llevan aportes, a lo que el asesor laboral de la Liga de la Construcción señaló que “estas horas están gravadas por el IRPF, pero exoneradas de aportes al Banco de Previsión Social, están exoneradas del Fondo de Cesantía y Retiro (FOCER) y no generan aguinaldo,  licencia, salario vacacional, ni despido, razón por la cual el trabajador va a tratar de conseguir la forma de poder trabajar para ganar el salario completo más los beneficios. Cuando son horas de espera por lluvia solo cobra el equivalente al salario neto de su categoría, sin percibir a modo de ejemplo: presentismo, incentivo, ropa, transporte o herramientas. Esto es básicamente las horas de espera por lluvia. Se puede dar también que el trabajador llegue tarde un día de lluvia. Ahí es potestad del empleador que lo deje entrar o lo puede sancionar por llegar tarde aunque esté lloviendo. El trabajador se debe presentar en tiempo y forma como cualquier día”. 

Asimismo, Baliño planteó una variante en este tema y es qué pasa a nivel de aportes si comienza a llover promediando la jornada laboral. “En este caso”, sostuvo, “y siguiendo con el ejemplo que le daba hoy, pongamos que entra a la siete de la mañana y comienza a llover a las 10 de la mañana. En esas tres horas cobra el salario más todos los beneficios y el presentismo. Cuando comienza a llover, suponiendo que no puede seguir trabajando, pasa a horas de espera por lluvia de diez a doce. Ahí cobra dos horas de espera por lluvia. De doce a una es el descanso y por lo tanto no cobra. A partir de las trece horas, suponiendo que sigue lloviendo, sigue en horas de espera por lluvia hasta las dos de la tarde. Si a  esa hora para de llover, vuelve a trabajar y a cobrar el salario normal trabajado. En este caso, la jornada laboral tuvo tres horas de espera por lluvia y el resto normal. Las horas trabajadas cobra el salario más los beneficios y las que no, cobra por espera por lluvia.

 

Viáticos

Otro de los temas más consultados dentro de la industria de la construcción refiere a los viáticos por traslados, que fueron creados por el decreto 414/85. Esta normativa comprende a los trabajadores que van a desarrollar una actividad fuera del departamento donde habitualmente realizan sus actividades. “Si son trabajadores permanentes, una vez que salen del límite urbano del departamento donde trabajan habitualmente, después de los cinco quilómetros, comienzan a percibir el viático por traslado, que puede ser por un día, dos o tres días, donde van y regresan en el día. Hasta los cinco quilómetros después del límite urbano no perciben viático, pero a partir de ahí sí perciben el viático completo al ser trabajadores permanentes. El viático corresponde al 50% del jornal del medio oficial albañil categoría 5 del personal incluido en la ley 14.411, que está en unos 647.67 pesos al día de hoy. Cobraría esa cifra por concepto de viático que está compuesto de un 40% por concepto de alimentación, 40% por locomoción o vivienda y 20% no reintegrable. Hay que destacar que en este caso, como hay una partida del 40% por concepto de alimentación, durante el período que cobra ese viático, deja de percibir la compensación alimenticia del ticket alimentación. O sea, que, cuando es un traslado largo, se cobra el viático pero no se percibe el ticket alimentación, lo cual es más beneficioso para el trabajador”, explicó Baliño.

En cuanto al personal que no es permanente, dejó en claro que este tipo de trabajadores es aquel que se contrata “al pie de obra” como se le llama comúnmente.

“Si la obra está dentro del área urbana no cobra viático, ahora, si son contratados para una obra que sale del límite urbano y es hasta los cinco quilómetros no perciben nada. A partir de esa distancia y hasta los veinticinco quilómetros cobran el 60% del viático que corresponde a un  trabajador permanente. Aquí los componentes son 40% por concepto de locomoción  y 20% no reintegrable. A partir de los veinticinco quilómetros, ya cobra el llamado viático largo. O sea que se agrega el viático por alimentación que es el otro 40%. Es de  destacar que ese trabajador no permanente, entre los cinco y veinticinco quilómetros sí cobra el ticket alimentación, pero cuando pasa los veinticinco quilómetros, como percibe el viático entero, deja de cobrar el ticket alimentación y pasa cobrar ese 40% por alimentación. El viático se genera por día trabajado y se pierde cuando la jornada no es completa laboralmente hablando por causas imputables al trabajador. En ese caso no se paga el viático del día. Recientemente, y por convenio colectivo de trabajo, no pierde el viático en días de paro y obviamente sí pierde el jornal. Es similar a como se legisló con la ley 19.051 por el tema de los presentismos que antes se perdían por el día de paro y ahora no. Quiere decir que, actualmente, los viáticos, cuando hay paro  decretado por el SUNCA o el PIT-CNT, no se pierden. Los viáticos por traslado están exonerados de aportes al Banco de Previsión Social. A los efectos del IRPF, si es sin pernocte, está gravado al 100% y si es con pernocte está gravado al 50%”, sostuvo.  Siempre se pagan sobre las horas efectivamente trabajadas.           

En cuanto a la eventualidad que el trabajador deba trasladarse durante un determinado período a otro departamento, Baliño afirmó que en ese caso “va a tener que adoptar residencia” Y explicó que “ahí no solamente  cobra el viático largo, sino que lo cobra todos los días, incluyendo feriados. O sea que lo cobra los treinta días del mes. A esta situación hay una salvedad, si  el trabajador decide el fin de semana ir a visitar a su familia en el departamento de origen, y el empleador toma conocimiento, en ese caso, ese fin de semana que no está en el lugar de trabajo, no percibe viáticos porque justamente no está en el departamento que hace generar ese viático. Después hay otra normativa, para aquellos que adoptan residencia, que es que cada treinta días corridos, el empleador le debe proporcionar la locomoción  o abonarle el pasaje de ida y vuelta, para que el trabajador pueda ir a ver a su familia. Además se le pagan los jornales que demande. Si viaja el viernes a la noche o el sábado de mañana percibe un jornal  y cuando regresa, por ejemplo, el lunes en la madrugada, percibe otro jornal, neto sin ningún tipo de beneficio adicional. Un detalle no menor es que el trabajador puede negarse a un traslado permanente.

 

Incentivos y compensaciones

Dentro de las diferentes normas y regulaciones en el sector de la construcción las compensaciones son otros de los temas. En este aspecto, Baliño sostuvo que las mismas “son, a modo de ejemplo, el desgaste por ropa pagado en efectivo que hoy por hoy lo tiene que pagar el subgrupo 01, porque cuando estamos hablando de esto nos referimos al grupo 9 subgrupo 01. En ese caso, la compensación a partir del 1º de abril del 2014 es obligación entregar a toda la rama de actividad, comprendida en este grupo y subgrupo, un equipo de ropa de invierno el 1ºde abril y un equipo de ropa de verano el 1º de octubre. No obstante a esto, siguen percibiendo la compensación diaria en efectivo por concepto de desgaste de ropa. A su vez, perciben una compensación por desgate de herramientas, a partir de la categoría medio oficial, aquellos que utilicen herramientas. También perciben la compensación por transporte y la media hora de descanso por día. También se le suma, porque es una compensación, las horas de espera por lluvia.  Todo esto está exonerado de aportes al BPS, no así del IRPF y no generan aguinaldo, ni licencia, ni salario vacacional, ni despido. Después está el incentivo que fue creado en porcentaje, un 10.42%,  a partir del decreto 30/91, que equivale a cinco horas. Esto quiere decir que todos los trabajadores  que tengan asistencia perfecta en la semana generan un 10.42%  sobre su salario básico, neto, por lo que no se incluye ninguna compensación, ni horas extras, nocturnidad, o sobre laudo en caso de lo que lo hubiera”.

También hay otro presentismo, que se creó por convenio colectivo, que es el presentismo mensual. Se genera de la misma manera que el incentivo semana, es decir por asistencia perfecta, y es de un 5% adicional. “Cuando hablamos de asistencia perfecta, nos referimos a llegar en hora, salir a comer en hora, reintegrarse al trabajo después del almuerzo en hora e irse del trabajo en hora. A su vez, no se puede faltar, salvo que sea una falta amparada por DISSE, ASSE o Banco de Seguros del Estado, en cuyo caso no perdería por los días efectivamente trabajados. Ambos presentismos se generan y se pierden de igual manera, lo único que uno se genera de forma semanal y el otro de forma mensual.  Si un trabajador tuvo asistencia perfecta durante todo el mes cobra el 10.42% más el 5%, lo que da un 15.42%. Ahora, si tiene una falta en una semana, pierde el presentismo de esa semana y, por ende, el presentismo mensual. El presentismo sí lleva aportes al BPS e IRPF, licencia, aguinaldo, salario vacacional y despido, genera todo. Tampoco se pierde si el trabajador tiene que hacer trámites personales relacionados al trabajo como puede ser renovar la libreta de conducir si trabaja como chofer o el carnet de salud. Se debe coordinar siempre con la empresa y el día del trámite no cobra el salario en las horas que le insume el trámite, pero no pierde ninguno de los dos incentivos por las horas efectivamente trabajadas. Lo mismo rige para los paros”.    

Por último, el especialista se refirió a las horas de asamblea sindical, que están dentro del convenio colectivo de trabajo. Los fueros sindicales, las libertades sindicales, fueron creados  por la ley 17.940 y reglamentados por el decreto 336/06 para la construcción. “Por convenio colectivo, se pactó a nivel de lo que es la asamblea sindical que los trabajadores tengan una hora al mes para realizar la asamblea, preferentemente al inicio o finalización de la jornada laboral, o en el descanso intermedio. Esta hora no es paga, pero no pierden el presentismo, el incentivo, ni tampoco el viático por traslado, concluyó el entrevistado.

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La expresión pertenece al Presidente de la República durante el último Consejo de Ministros realizado en Pueblo Centenario, en Durazno, el pasado 18 de febrero. El mandatario informó que el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, confirmó que “el cierre financiero de esa operación se terminará en marzo y en abril se podrá comenzar la obra” ferroviaria entre Montevideo y Paso de los Toros.

“El Ferrocarril Central es importante para trasladar la producción de la zona centro y norte del país y preservar las rutas”, afirmó. Recalcó, además, que se hará la obra, se instale o no la nueva planta de la empresa finlandesa UPM, propietaria de una similar, instalada en las cercanías de Fray Bentos.

Vázquez indicó que esa línea férrea se construirá por el mecanismo de participación público-privado (PPP) y la garantía será del BID y otros bancos, entre ellos, uno japonés. En ese sentido, informó que habló con Moreno, quien adelantó que “el cierre financiero de esa operación se termina en marzo y en abril se podrá comenzar a construir” el Ferrocarril Central, cuyo tendido ferroviario va de Montevideo a Paso de los Toros, en  Tacuarembó.

El mandatario añadió que “ya está aprobada la licitación, ratificada por unanimidad en el Tribunal de Cuentas”. Además, “la empresa constructora ya está haciendo los acopios necesarios para comenzar la obra cuando esté el mencionado cierre financiero”.

En relación con la propuesta para la estación central que realizó el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, aclaró que oficialmente no recibió el proyecto.

Explicó que se lo mencionó en reuniones por otros temas que mantuvieron el año pasado, el 6 de marzo, el 9 de julio, el 22 de noviembre y el 22 de diciembre.

“No desmentí al intendente, sino una noticia falsa que decía que el proyecto me fue presentado oficialmente en enero”, afirmó Vázquez. “Tengo una excelente relación con Daniel”, recalcó.

 

Aquellas plantas

En otro orden, recordó que hubo “muchas alarmas previamente pero pasaron 12 años y no ha sucedido nada” con las plantas de celulosa instaladas en Uruguay, señaló el presidente Tabaré Vázquez, al destacar que “el país tiene una muy buena experiencia” en ese tipo de actividad.

Recordó que “se decía que nacerían niños con dos cabezas, habría aumento del número de cáncer o leucemia, pero pasaron 12 años y no sucedió nada de eso”. Manifestó que “se superaron los temores y no hubo ningún impacto negativo”. “No es UPM la que más contamina el río Uruguay”, sentenció.

Agregó que, “con la tecnología que existe a nivel internacional, estamos seguros de que se atenderán correctamente los impactos ambientales”. Señaló que dio plazo hasta mediados de febrero de 2020, “pero queremos que se defina lo antes posible”.

 

Optimismo gubernamental

El mandatario se mostró optimista con la concreción de una nueva fábrica de esas características en el centro del país. “Desde mi punto de vista, se va a invertir”, enfatizó.

“Todas las tratativas (con UPM) están muy bien encaminados en tiempo y forma”, afirmó Vázquez en declaraciones a la prensa, antes de comenzar el Consejo de Ministros abierto en Centenario, departamento de Durazno. Agregó que se transita la última etapa para la definición de la inversión. “Desde mi punto de vista, se va a hacer”, enfatizó.

Destacó también “la muy buena experiencia con las dos plantas que ya funcionan en el país”, en referencia a la planta de UPM instalada en Fray Bentos y a la de Montes del Plata en Conchillas, Colonia.

Informó que mantuvo un encuentro con el director ejecutivo de UPM, Jussi Pesonen, “quien estaba muy conforme con la marcha de las etapas”.

Subrayó que el gobierno trabaja para la instalación de la planta “porque trae consigo trabajo de calidad, ingreso de divisas y mejorará la infraestructura del país”.

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En una extensa entrevista realizada por la periodista Virginia Recagno, publicada en La Diaria, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui, que dejará su cargo en octubre, se refirió a varios temas que hacen el sector.

En la nota se refirió, entre otros temas, a las relaciones laborales dentro del sector, a veces “duras” y “rígidas”. “Con los empleados, con los técnicos y entre los empresarios también. Alguien te contrata para que le produzcas un bien determinado y cuando eso está pronto, ya no te necesita más y no te quiere tener cerca porque en general en los procesos de construcción se dan discusiones, a veces fuertes”.

A modo de balance de su trayectoria al frente de la CCU recordó que una de las experiencias duras que le tocó vivir fue durante el boom de la construcción de 2012.

“El país tenía 5% de desempleo y nosotros 73.000 trabajadores, pero el sector era tierra de nadie. En todo sentido. Un momento difícil para el país, para la industria y para mí porque había 20.000 hombres de otros sectores trabajando sin código alguno. A ningún sector le fue bien, porque todos estábamos atrás de los trabajadores. Sólo los trabajadores se beneficiaron porque acordaron salarios por encima de lo que hubieran hecho en otro momento. La industria hoy, con 30.000 hombres menos trabajando, está mejor de lo que estaba en ese momento”.

 

Inversión

También se refirió a la inversión y un posible escenario a corto plazo. “Este año va a terminar igual. La industria va a seguir planchada y yo con eso igual me quedo conforme, porque, por más que quiera, si no hay inversión, no funciona. Nadie construye para comer o para sí mismo, construye para un tercero”, y agregó que, a su juicio, “se está descuidando la inversión”.

Si bien reconoció que de no primar  la modificación de las exoneraciones a la inversión de los últimos años la industria tendría 15.000 puestos de trabajo menos, consideró que  existe una división del pueblo uruguayo en ese tema.

“Nadie va a decir que está en contra de la inversión, sino de las exoneraciones, y eso es lo mismo que decir que se está en contra de la inversión, a fin de cuentas”, señaló y agregó que “el gobierno no tiene plata” y que “sólo le resta poner más impuestos”, pero afirma que “ahí la economía se asfixia en un año”.

En cuanto a la inversión externa, dijo: “¿Acaso se creen que alguien va a venir a poner plata para pagar impuestos acá? Eso no existe en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, que son los países con los que podemos compararnos. La pelea por la inversión es por el trabajo que genera y por el bien que queda. No es por el impuesto. Eso es de otra época”.

Para Otegui, al sector le aguardan tres años complicados. “El año que viene es electoral y el gobierno quiere hacer cosas; la oposición trata de que no se hagan, el otro –no importa de qué partido– es el primero del nuevo gobierno y está el armado de la Ley de Presupuesto. Además, si UPM comienza la planta, se vienen tres años complejos”.

 

UPM y el ferrocarril

Consultado por la periodista Virginia Recagno sobre la posible construcción de la segunda planta de UPM, señaló que implicará “un gran desafío”, especialmente por los requisitos exigidos por la empresa finlandesa antes de iniciar las obras.

“La construcción del ferrocarril, la ampliación del puerto de Montevideo, las vías de accesibilidad donde se va a instalar la planta y de 80 a 120 puentes que se van a tener que hacer de vuelta porque vienen los trenes. Todo eso está en el contrato firmado entre el gobierno y UPM”. Para Otegui, estos proyectos generarían entre 2.000 y 2.500 puestos de trabajo, una cifra que “mueve la aguja pero no es determinante”, si se toman en cuenta los 43.000 actuales.

No obstante, cree que el primer desafío es la puesta en marcha del ferrocarril tal como lo concibe la empresa finlandesa. “Si no se hace, UPM no va a hacer la planta. Es así”, enfatizó.

 

Una interrogante llamada PPP

Para el presidente de la CCU, los proyectos de Participación Público Privada, conocidas como PPP, son “una suerte de signo de interrogación”. “Son muy difíciles de llevar a cabo, no sólo en Uruguay, sino en el mundo entero. Acá, a dos o tres años de licitadas, las obras no empiezan porque tienen un problema financiero atrás. Cuando vos le decís a un privado ‘yo te voy a pagar por la disponibilidad y el uso, pero no te doy garantía’, el privado te mira y te hace pito catalán, salvo que encuentre mecanismos por los cuales quien invierte tenga alguna certeza de que va a cobrar. Nadie va a hacer nada si no hay una razonable responsabilidad en el pago de las cuentas. Uruguay en eso tiene una vieja tradición que ha sido difícil de armar: cumplir con los compromisos. Ahora, en todos los partidos –en algunos más y en otros menos– hay quien dice que no hay que pagar la deuda externa, y esas son de las cosas que complican a quien pone la plata”.

Las obras viales son otro de los problemas en materia de infraestructura, ya que se pasó de una red vial que “estaba subutilizada” a una que se agotó.

“La carga se multiplicó por cinco y la inversión a lo sumo por dos”, estimó. De las siete obras viales licitadas por PPP, a lo sumo se empezará una el año que viene, mientras que de las cuatro vinculadas a la educación es probable que se empiece una”.

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La séptima ronda de consejos de salarios comenzó el 2 de abril con 15 grupos que vencieron los primeros meses del año. El Ministerio de Trabajo ya coordinó con empresarios y sindicatos para que el grueso de los consejos que vencen en junio, unos 176 grupos, inicien su negociación entre abril y mayo, dado que es un año de mucha actividad. Del Constructor conversó con el director Nacional de Trabajo, Jorge Mesa, y el presidente del SUNCA, Daniel Diverio, sobre el posible escenario en el sector.

El lunes 2 de abril, Uruguay ingresó en la ronda de negociación colectiva pública y privada más grande de su historia.  En esa primera instancia se convocaron a los 15 consejos de salarios del sector privado que ya vencieron: industria láctea, tejido de punto, remise, bancos, procesadoras, tarjetas de crédito y fideicomisos, sectores rurales (el grupo madre, citricultura, arándanos, aves, suinos y apicultura), transporte urbano y suburbano de pasajeros y zonas francas.

En esta séptima ronda de negociación se convocó al sector público para escuchar las aspiraciones de los distintos sindicatos para comenzar a planificar la negociación de la Rendición de Cuentas que es la última de este período. De los 227 consejos de salarios que funcionarán en 2018, la mayor cantidad tienen vencimiento en el mes de junio. “Encontramos buena voluntad por parte de las cámaras empresariales y del PIT-CNT para iniciar la negociación antes del vencimiento de los respectivos convenios”, sostuvo el ministro Murro.

En diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional de Presidencia de la República, el ministro aseguró que la negociación se centrará en dos preocupaciones y ocupaciones del gobierno: el empleo y la mejora de los salarios. Esto incluirá además: formación profesional de trabajadores y empresarios, Sistema de Cuidados, prevención de conflictos, productividad, acceso a nuevos derechos (cultura, transporte, turismo social) y cláusulas de género.

Murro recordó que la evaluación de las seis rondas anteriores de negociación (2005 al 2017) fue muy positiva, con resultados generales buenos para el país, con 15 años de crecimiento de la economía. “En esos 15 años, hay 13 de nuestro gobierno y 13 de negociación colectiva. Creo que no es una casualidad sino una coincidencia fruto de las políticas llevadas adelante, donde se decidió que el desarrollo debía ser con negociación colectiva y en ese camino queremos seguir”, indicó Murro.

 

Cautela

El jerarca dijo que escuchó “reacciones razonables y cautas” tanto de empresarios como de trabajadores por lo que espera tener una buena instancia. “Tendremos mucho trabajo. Nos estamos preparando, fortaleciendo y capacitando al personal y ampliando salas de funcionamiento de los consejos de salarios para tener todo pronto de parte del ministerio, además de proporcionar indicadores para facilitar la negociación”, argumentó. 

Por otro lado, el titular del Ministerio de Trabajo reconoció que “los indicadores de empleo son una preocupación y ocupación del gobierno, compartida con las cámaras empresariales y el PIT-CNT”. Para el jerarca, esta definición implica compatibilizar el crecimiento del salario real con la necesidad de crear puestos de trabajo, tratar de que la masa salarial acompañe el crecimiento de la economía, con salarios diferenciales para trabajadores de menores ingresos y atención a las situaciones de las empresas.

Por otro lado, añadió Murro, las metas incluyen la protección de las mejoras salariales de los últimos 13 años y la promoción de otros aspectos laborales en los ámbitos de negociación colectiva en áreas como relaciones laborales, derechos y obligaciones y sostenibilidad de las empresas. El ministro subrayó que por primera vez fue efectuada una consulta previa a la ronda de negociación colectiva, por la cual seis cámaras empresariales y el PIT-CNT enviaron sus propuestas. En marzo se reunieron dos veces para profundizar el diálogo respecto a los documentos.

 

La propuesta del gobierno

La propuesta del Poder Ejecutivo presentada el pasado 13 de marzo se incluye aumentos semestrales del salario mínimo nacional que en enero de 2019 se ubicará en 15.000 pesos. Hasta la última ronda de negociación colectiva, los aumentos eran anuales.

Los lineamientos generales proponen acuerdos a 24 o 30 meses como mínimo, con ajustes semestrales o anuales en caso de que las partes así lo acuerden. Los aumentos propuestos para el primer año, según la calificación establecida para cada sector, son de 6,5% (sector en problemas), 7, 5% (sector medio) y 8,5% (sector dinámico). El segundo año serán de 6, 7 y 8 %, respectivamente, y para el último semestre o tercer año 5, 6 y 7 %.

Las pautas incluyen un correctivo a 18 meses de vigencia de los convenios y al término. Además, si en el primer año de la vigencia del convenio la inflación supera el 8,5%, podrá convocarse al Consejo de Salarios correspondiente, que podrá adelantar el correctivo. En caso de que la inflación medida en años móviles supere el 12%, al mes siguiente se aplicará un ajuste salarial por la diferencia entre la inflación acumulada y los ajustes salariales otorgados.

La propuesta del gobierno incorpora formación profesional y capacitación de trabajadores y empresarios, cláusulas de género en la totalidad de las negociaciones, protocolos de prevención de conflictos, seguridad y salud laboral, entre otros.

 

Las expectivas de la DINATRA 

Por su parte, el, director Nacional de Trabajo, Jorge Mesa, dijo a Del Constructor que esta ronda de negociaciones es “la más grande privada y pública en conjunto, el fenómeno comenzó en el 2005 cuando se reinstalaron los Consejos de Salarios y se inició la negociación a nivel de los públicos, con el conjunto de sectores, pero con estas característica de tantas mesas de negociaciones y de tanto volumen nunca habíamos tenido”.

Consultado sobre los lineamientos presentados por el gobierno para este Consejo de Salarios, el jerarca sostuvo que “(los lineamientos) expresan con bastante claridad la visión que el Poder Ejecutivo tiene sobre la actual circunstancia. Los lineamientos tienen tres objetivos básicos. Uno es que no se pierda el salario real, que los niveles de salario real logrados no se pierdan. Este es un elemento importante porque, obviamente,  que hace a la calidad de vida de los trabajadores, pero también a los elementos de consumo interno que en buena parte han movido la calidad económica del país en diferentes rubros. El segundo objetivo es que se parte por diferencias en sectores económicos y por nivel salarial, por lo que se atiende especialmente a los salarios más bajos con algún porcentaje un poco mayor que en el conjunto. Y, por último, que los sectores económicos, vuelvan a tener la oportunidad de que los actores clasifiquen. Esta vez con un agregado de que vamos a poner una información pública al servicio de que los actores ubiquen al sector en el contexto que está viviendo con algunos datos objetivos, que contribuyan a la discusión”, dijo Mesa.    

En lo que respecta al sector de la construcción, y consultado sobre lo esgrimido por el SUNCA en cuanto a la cláusula de prevención de conflictos, específicamente ante la posibilidad de la construcción de una segunda planta de UPM, el director Nacional de Trabajo, dijo a Del Constructor que esa cláusula ya existe. “El sector ya tiene en el convenio que está vigente un protocolo de prevención de conflicto que, por lo menos para el sector, es innovador, bastante completo, y tiene un escalonamiento importante de convocatoria a ámbitos, incluido el Consejo de Salario, para resolver situaciones de conflicto. De hecho, un porcentaje importante de los conflictos en la industria de la construcción  se tratan con anterioridad a que se desarrollen medidas sindicales”, afirmó Mesa a Del Constructor.

Otro de los puntos consultados es cómo podrá ser esta negociación teniendo en cuenta que en el sector se han perdido más de 20 mil puestos de trabajo en los últimos años. “Tengo la impresión que ya los actores dieron cuenta de esa situación de la industria. En la negociación anterior se habló de eso y ellos tuvieron en cuenta el contexto en el que se movían. El contenido de ese acuerdo demuestra que se era consciente de la situación de la industria. Creo en la madurez del sector por una larga historia de negociación colectiva para recoger estos elementos actuales, por lo que esperamos que los contenidos de esta nueva negociación van a dar cuenta de esta situación”.

 

La posición del Sunca

Por su parte, el presidente del Sunca, Daniel Diverio, calificó esta nueva negociación como “más general e integral”, debido a que es la ronda de Consejos de Salarios más grande de la historia del país. “Para nosotros, particularmente, es muy importante la defensa de los Consejos de Salarios como una de la herramientas fundamentales que hemos tenido los trabajadores para poder generar mejores condiciones  y por supuesto, también, de recuperación salarial. Es cierto que específicamente, en la construcción, cuando no había convocatoria a Consejos de Salarios en la década del 90 hasta el 2006, nosotros logramos mantener la negociación colectiva porque había una cultura en este sentido de las dos partes, tanto de las cámaras empresariales como de nuestro sindicato. Pero,  independientemente de eso, desde instalada la ley de negociación colectiva, ha sido otro el escenario donde, también, se puede plantear otros temas. Además, es un escenario donde legítimamente las partes van a defender sus intereses, pero a la vez ver en conjunto cómo podemos mejorar y avanzar en las distintas propuestas”, afirmó el sindicalista a Del Constructor.

Diverio también se refirió a la caída de puestos de trabajo en el sector que llegó a tener en 2013 más de 70.000 trabajadores cotizantes. En la actualidad, el sector tiene entre 40.000 y 45.000 trabajadores inscriptos en el Banco de Previsión Social. “Hay expectativa de que se mantenga este nivel de ocupación. Por lo menos es lo que se vislumbra, pero tenemos claro de que no estamos en la misma situación que en el 2013 y también tenemos claro que no estamos en el escenario del 2002 que apenas teníamos 15.000 trabajadores”.

Al respecto, y consultado sobre lo esgrimido por las cámaras empresariales sobre que no podrá ser sustantivo el aumento de la masa salarial, sostuvo que “nosotros haremos nuestro planteo siendo conscientes de que no estamos en aquel registro histórico de trabajadores en el sector, pero también sabemos que no estamos en una situación de crisis para la industria ni caótica. Hay que ver que cuando en el 2008 nosotros hablábamos de una reducción de la jornada, que no es un elemento menor, teníamos unos 40.000 trabajadores en la industria. Significa que con esa ocupación el sector tenía una musculatura importante. Cuando dicen que la industria hoy está en crisis es un planteo que no está acorde con la realidad, ni con la historia del sector. El promedio histórico es de 35.000 trabajadores y hoy estamos por encima de los 40.000 trabajadores”.

No obstante, Diverio dijo que Sunca está preocupado por la pérdida de casi 20.000 puestos de trabajo desde el 2013 a la fecha. “Hasta el 2013 hubo una fuerte inversión extranjera en el Uruguay, mucha de ella destinada a la construcción, fundamentalmente en el mercado inmobiliario, en parques eólicos y en la construcción de cientos de silos para guardar granos que fueron construidos por los trabajadores. A eso hay que sumarle una fuerte inversión pública y la obra de Montes del Plata que llegó a tener 7.000 trabajadores. Eso explica el crecimiento importante del sector. Ahora, nuestro objetivo es ver cómo generamos la posibilidad de que esos miles de compañeros que hoy están desocupados, muchos de ellos  provenían de otras industrias, por ejemplo, fábricas que cerraron, encontraron en la construcción una salida laboral. Nosotros también estamos discutiendo, y nos sumamos a lo que plantea el PIT-CNT, que se debe discutir profundamente  lo que es realmente la diversificación de la matriz productiva para generar puestos de trabajo que sean mucho más calificados. Para esto hay que hacer un esfuerzo más grande en inversión en nuevas tecnologías y capacitación, para encontrar un salida en lo laboral”, señalo el presidente del Sunca.      

Por último, Diverio se refirió a la posibilidad de la instalación de una segunda planta de UPM. “Bienvenida la inversión. Hay que generar puestos de trabajo, pero nosotros pusimos sobre la mesa de negociación tripartita dos o tres elementos que nos parecen claves. La primera es que cualquier inversión que aterrice en el Uruguay tiene que tener los controles ambientales necesarios. En segundo lugar, debe cumplir la normativa de seguridad e higiene y, por último, respetar los derechos conquistados por los trabajadores”.

 

La visión empresarial 

Por su parte, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Ignacio Otegui, consultado sobre la ronda de negociación que comenzará en julio, dijo  a Informativo Sarandí que “no están en condiciones de aumentar los salarios que ya son buenos”. Si bien aclaró que no se planteará una rebaja salarial “la industria no puede y el país no debe seguir aumentando los salarios”.

Consultado sobre el pedido de aumento salarial que, seguramente, el sindicato realizará en la próxima ronda de Consejos de Salarios, respondió a los colegas de Informativo Sarandí: “¿Sabe cuánto gana un obrero de la construcción? 60.000 pesos. Los sueldos son los que son. Cuando vienen las cosas favorables, uno los aumenta. Pero cuando las cosas están de punta… Yo no los quiero rebajar, pero no puedo subirlos más”.

Sostuvo además que la industria de la construcción perdió el 20% de la productividad en los últimos 15 años, y recordó: “llegamos a tener 73.000 trabajadores directamente en obra y hoy estamos en 41.200”. “Estamos en niveles de actividad parecidos a la década del 90”, afirmó.

 Otegui agregó que existen “tres motores” en la industria de la construcción. “Uno es la obra privada no vinculada a la vivienda, que en los últimos siete u ocho años, ha sido el principal motor. El segundo es la obra pública que tuvo una caída en sus niveles de actividad en los últimos dos años. El último motor es la obra privada vinculada a la vivienda. Esto es el 100% de la industria que en el 2017 representó el 9.2% del  PBI nacional. Somos el tercer sector de la economía uruguaya en invertir, más allá de que tenemos tres años seguidos de contracción, lo que generó la caída del PBI y del empleo. Esta situación no tiene muy preocupados porque el escenario que vemos para este año, en el mejor de los casos, es similar al del 2017. Estimamos que este año habrá un 45% de obra privada no vinculada a la vivienda, un 35% de obra pública y un 25% de obra privada vinculada a la vivienda, cuando hace seis años se había alcanzado el 31%”, señaló el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay.

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La investigación “Caracterización cíclica y tendencial del producto bruto de la industria de la construcción en Uruguay entre 1988 y 2017”, elaborado por las economistas Eugenia Rodríguez y Bibiana Lanzilotta, analiza la relación existente entre el producto bruto (PB) de la construcción y el Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo en las últimas tres décadas.

La investigación hace hincapié en la importancia de la construcción en el país. Para ello marca que el PB de esta industria representó, en promedio, el 8% del PIB nacional en pesos constantes entre 1997 y 2016, y dio trabajo al 7,8% de todos los ocupados en el país en promedio entre 2011 y 2016, lo que significa unas 120.000 personas.

 

Salarios 

A su vez, y pese al bajón que  experimentó la construcción  en los últimos años, los salarios de los empleados del sector medidos por el Índice Medio de Salarios (IMS) crecieron 88,3% punta a punta en esos años y la ocupación aumentó 3,7%. Además “se trata de un sector clave en el proceso de formación de capital, explicando aproximadamente el 50% de la formación bruta de capital fijo, lo que permite el crecimiento sostenible a largo plazo”, destacan las autoras.  Dado todo esto, la investigación afirma que es “importante conocer el desempeño de la industria de la construcción, así como sus rasgos más salientes, para poder caracterizar su relación con el ciclo macroeconómico nacional y comprender la realidad actual”.

Asimismo, agregan que “la caracterización de la evolución del PB del sector, y conocer los principales rasgos de su comportamiento tendencial y cíclico facilitará la comprensión de cuáles son sus determinantes y qué se puede esperar del futuro”.

Las economistas hallan que el producto sectorial y el global presentan un comportamiento “similar”, fruto de que están “estrechamente vinculados”. Así, “en momentos de auge hay una mayor demanda para reparación y creación de nuevas viviendas, así como también hay mayor capacidad de inversión para expandir y construir nuevos establecimientos”, señala el estudio, mientras que “en momentos recesivos la actividad de la construcción se contrae significativamente”.

A pesar de la “evolución similar” constatada entre el PB de la construcción y el PIB, la del primero aparece más “volátil”. De esta manera, cuando se expande lo hace “por encima del nivel general”, mientras que cuando la actividad se contrae “cae por debajo del mismo”.

Los resultados del trabajo permiten concluir que el “PB de la construcción es procíclico respecto del PIB nacional y dependiendo del periodo que se considere, adelanta o sincroniza con éste”.

En la actualidad, y recordando que el trabajo se publicó a fines del 2017, se estaría atravesando por “la parte baja de un nuevo ciclo”, cuyo inicio se remontaría a 2015. La parte más baja de esta fase, en tanto, habría sido entre finales de 2016 y el arranque del año pasado (7% inferior a la tendencia de largo plazo en promedio, se detalla). Se añade, sin embargo, que según la información de los componentes proyectados “la fase a la baja de este ciclo habría sido menos profunda que las anteriores”.

 

Crecimiento

De hecho, con información del primer trimestre de 2017, “las estimaciones de los componentes del PB de la construcción muestran que la tendencia-ciclo se expandió en el orden del 1,9% interanual en el último dato, se está en la fase baja del ciclo, y los últimos datos marcan un punto de giro hacia el crecimiento”.

En esta línea, la última edición del Índice Líder de actividad de la Industria de la Construcción (ILIC), confeccionado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, difundió estimaciones que “permiten anticipar un posible cambio de tendencia sobre la primera mitad de 2018” para el sector.

Las economistas también pusieron la lupa en de qué manera la actividad de la construcción a nivel regional puede afectar a esa misma industria dentro de las fronteras de Uruguay. En concreto, se observó qué es lo que sucedía con Argentina. Para ello, se recurrió al Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de Argentina. Desde 1996 “el componente cíclico del ISAC adelanta por lo menos tres trimestres los grandes movimientos de las tasas de variación de la actividad del sector nacional”, señala el estudio. Debido a esto, plantea el trabajo, se cuenta con “evidencia de que existen fuertes interconexiones entre el sector de la construcción y el sector inmobiliario de ambos países”.

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