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En una extensa entrevista realizada por la periodista Virginia Recagno, publicada en La Diaria, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui, que dejará su cargo en octubre, se refirió a varios temas que hacen el sector.

En la nota se refirió, entre otros temas, a las relaciones laborales dentro del sector, a veces “duras” y “rígidas”. “Con los empleados, con los técnicos y entre los empresarios también. Alguien te contrata para que le produzcas un bien determinado y cuando eso está pronto, ya no te necesita más y no te quiere tener cerca porque en general en los procesos de construcción se dan discusiones, a veces fuertes”.

A modo de balance de su trayectoria al frente de la CCU recordó que una de las experiencias duras que le tocó vivir fue durante el boom de la construcción de 2012.

“El país tenía 5% de desempleo y nosotros 73.000 trabajadores, pero el sector era tierra de nadie. En todo sentido. Un momento difícil para el país, para la industria y para mí porque había 20.000 hombres de otros sectores trabajando sin código alguno. A ningún sector le fue bien, porque todos estábamos atrás de los trabajadores. Sólo los trabajadores se beneficiaron porque acordaron salarios por encima de lo que hubieran hecho en otro momento. La industria hoy, con 30.000 hombres menos trabajando, está mejor de lo que estaba en ese momento”.

 

Inversión

También se refirió a la inversión y un posible escenario a corto plazo. “Este año va a terminar igual. La industria va a seguir planchada y yo con eso igual me quedo conforme, porque, por más que quiera, si no hay inversión, no funciona. Nadie construye para comer o para sí mismo, construye para un tercero”, y agregó que, a su juicio, “se está descuidando la inversión”.

Si bien reconoció que de no primar  la modificación de las exoneraciones a la inversión de los últimos años la industria tendría 15.000 puestos de trabajo menos, consideró que  existe una división del pueblo uruguayo en ese tema.

“Nadie va a decir que está en contra de la inversión, sino de las exoneraciones, y eso es lo mismo que decir que se está en contra de la inversión, a fin de cuentas”, señaló y agregó que “el gobierno no tiene plata” y que “sólo le resta poner más impuestos”, pero afirma que “ahí la economía se asfixia en un año”.

En cuanto a la inversión externa, dijo: “¿Acaso se creen que alguien va a venir a poner plata para pagar impuestos acá? Eso no existe en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, que son los países con los que podemos compararnos. La pelea por la inversión es por el trabajo que genera y por el bien que queda. No es por el impuesto. Eso es de otra época”.

Para Otegui, al sector le aguardan tres años complicados. “El año que viene es electoral y el gobierno quiere hacer cosas; la oposición trata de que no se hagan, el otro –no importa de qué partido– es el primero del nuevo gobierno y está el armado de la Ley de Presupuesto. Además, si UPM comienza la planta, se vienen tres años complejos”.

 

UPM y el ferrocarril

Consultado por la periodista Virginia Recagno sobre la posible construcción de la segunda planta de UPM, señaló que implicará “un gran desafío”, especialmente por los requisitos exigidos por la empresa finlandesa antes de iniciar las obras.

“La construcción del ferrocarril, la ampliación del puerto de Montevideo, las vías de accesibilidad donde se va a instalar la planta y de 80 a 120 puentes que se van a tener que hacer de vuelta porque vienen los trenes. Todo eso está en el contrato firmado entre el gobierno y UPM”. Para Otegui, estos proyectos generarían entre 2.000 y 2.500 puestos de trabajo, una cifra que “mueve la aguja pero no es determinante”, si se toman en cuenta los 43.000 actuales.

No obstante, cree que el primer desafío es la puesta en marcha del ferrocarril tal como lo concibe la empresa finlandesa. “Si no se hace, UPM no va a hacer la planta. Es así”, enfatizó.

 

Una interrogante llamada PPP

Para el presidente de la CCU, los proyectos de Participación Público Privada, conocidas como PPP, son “una suerte de signo de interrogación”. “Son muy difíciles de llevar a cabo, no sólo en Uruguay, sino en el mundo entero. Acá, a dos o tres años de licitadas, las obras no empiezan porque tienen un problema financiero atrás. Cuando vos le decís a un privado ‘yo te voy a pagar por la disponibilidad y el uso, pero no te doy garantía’, el privado te mira y te hace pito catalán, salvo que encuentre mecanismos por los cuales quien invierte tenga alguna certeza de que va a cobrar. Nadie va a hacer nada si no hay una razonable responsabilidad en el pago de las cuentas. Uruguay en eso tiene una vieja tradición que ha sido difícil de armar: cumplir con los compromisos. Ahora, en todos los partidos –en algunos más y en otros menos– hay quien dice que no hay que pagar la deuda externa, y esas son de las cosas que complican a quien pone la plata”.

Las obras viales son otro de los problemas en materia de infraestructura, ya que se pasó de una red vial que “estaba subutilizada” a una que se agotó.

“La carga se multiplicó por cinco y la inversión a lo sumo por dos”, estimó. De las siete obras viales licitadas por PPP, a lo sumo se empezará una el año que viene, mientras que de las cuatro vinculadas a la educación es probable que se empiece una”.

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"El Gobierno ha tomado una serie de medidas para reactivar la inversión y la creación de empleo", destacó el ministro de Economía, Danilo Astori quien indicó el aumento en el monto de los proyectos de inversión promovidos, que totalizan 367 millones de dólares, y la recuperación del índice de volumen físico de la construcción.

Al comparecer en la Comisión Integrada de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Astori informó el crecimiento del monto de los proyectos presentados ante la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones de los primeros cinco meses del año. Detalló: “Los años anteriores venían registrando una evolución descendente y la medición de enero-mayo de 2018 no solo interrumpe esa evolución, sino que, al mismo tiempo, marca, en millones de dólares en este caso, la iniciación de un proceso de crecimiento de estos proyectos”.

También mencionó la recuperación del índice de volumen físico de la construcción y la recuperación de los recursos que todo el país destina a maquinarias y equipos, desde setiembre de 2017 y hasta marzo de 2018, que definió como “el corazón de la inversión”.

Por su parte, el subsecretario, Pablo Ferreri, repasó que “en 2016, los proyectos presentados alcanzaron los 222 millones de dólares; en 2017, 171 millones de dólares, y en 2018, 367 millones de dólares”.

Destacó además que esto se produjo gracias a los decretos reglamentarios de la Ley de Promoción de Inversiones, que proveen varios estímulos adicionales, particularmente a la creación de empleo. Manifestó: “Si tomamos los primeros cinco meses del año y los comparamos con iguales períodos de 2015, 2016 y 2017, los millones de dólares de inversión han aumentado considerablemente”.

En cuanto a la industria de la construcción, destacó que, durante 2017 y los primeros meses de 2018, se presentaron 60 proyectos de gran dimensión económica que implican una inversión potencial de aproximadamente 1.900 millones de dólares, divididos en partes iguales entre Maldonado, por un lado, y Montevideo y Canelones, por otro.

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En último informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC), realizado en abril, da cuenta que se deteriora  la  percepción  actual  de  la  economía  y  del  sector,  al  tiempo  que  las  expectativas son menos optimistas en relación al informe anterior. Asimismo, los resultados de la consulta señalan que los indicadores de clima desmejoran, tanto para la economía como para el sector y  mejora levemente la utilización de la capacidad instalada actual, aunque empeoran  las expectativas para los próximos meses.

El trabajo realizado por el CEEIC, que tiene como principal objetivo monitorear las expectativas de las empresas del sector respecto  a  las  principales  variables  económicas,  su  capacidad  instalada  y expectativas de crecimiento, recabó la opinión de 71 empresas asociadas a la  Cámara de la Construcción de Uruguay (CCU) y a 10 empresas asociadas a la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU). Del total de empresas contactadas se obtuvo una tasa de respuesta de 35,8% que giró en torno a tres ejes: Expectativas, Capacidad Instalada y Evolución de los costos.

En el primero de ellos, las empresas fueron consultadas sobre su percepción actual y qué expectativas tenían para la economía y el sector de la construcción en particular. La  percepción  actual  es relevada mediante la apreciación  del presente  de la variable de interés como (Buena, Ni buena ni mala, Mala) mientras que las expectativas son recogidas mediante la percepción de la evolución futura respecto al estado actual (Al alza, Igual, A la baja).

“En cuanto a la  percepción actual de la economía, predominan las respuestas neutras (79%), seguidas por  las  respuestas  negativas  (17%)  y  en  último  lugar  las  positivas  (3%),  evidenciándose  una disminución en las respuestas positivas. En cuanto a la percepción actual del sector, los porcentajes se tornan aún más negativos, dado que 52% de respuestas son neutras, 45% son negativas y apenas 3% son respuestas positivas”, señala el informe..

Al ser consultadas sobre expectativas a futuro, también predominaron las visiones  neutras tanto para la economía (76%) como para el sector (72%). En segundo lugar, se observa una mayor prevalencia de expectativas  negativas  para  la  economía  en  su  conjunto  (21%  frente  a  un  3%  de  expectativas positivas) mientras que, en el caso de la percepción sectorial, las expectativas positivas y negativas se encuentran igualadas (14% de las empresas relevadas).

 

Capacidad y expectativa 

En cuanto al segundo punto de la encuesta, capacidad instalada actual y su expectativa sobre el futuro, los resultados  muestran que el 63% de quienes respondieron se encuentran operando por debajo del 70% de su capacidad instalada. Al momento de analizar las expectativas, este valor se ubica en 74%. Estas cifras, respecto al informe anterior del CEEIC, “suponen una variación positiva para la capacidad actual y negativa para la capacidad esperada dado que estas se ubicaron en 68% y 60,7% respectivamente.  Por  lo  tanto,  incluso  cuando  la  capacidad  actual  mejoró  levemente,  las  expectativas  sobre  la misma han empeorado. También se observa que aunque existe un mayor porcentaje de empresas operando  por  encima  del  70%  de  capacidad,  el  porcentaje  de  empresas  que  declaran  operar  a  niveles de 90% o más de capacidad pasó desde 3,5% en febrero a un 0%”, señala el documento.

Consultadas las empresas sobre la probabilidad de expansión de la capacidad instalada en cuanto a maquinaria y personal, los datos recabados arrojaron que 67,9% ve como “muy poco probable o poco probable” la expansión de maquinaria, mientras que, consultadas sobre la contratación de personal, el valor se situó en 79,3%. Lo que demuestra que es más probable para los encuestados adquirir nueva maquinaria, que contratar nuevo trabajadores.

 

Costos y factores 

En materia de la evolución de los costos, el 72% de las empresas encuestadas aguardan que aumenten a la par del IPC, mientras que un 21% cree que serán mayores al mismo y solo un 7% contestó que espera que estos sean menores. Estos porcentajes reflejan las menores expectativas sobre la evolución de costos desde el primer relevamiento realizado por el CEEIC en  octubre de 2015,  ya que el porcentaje de respuestas con expectativas menores o iguales al IPC ha sido el máximo registrado hasta el momento (79,3%).

En cuanto a los principales factores que influyen sobre los costos,  tales como  subcontratos, mano de obra, insumos importados y locales o costos financieros, el 93,1% reportó como principal factor la mano de obra, seguido de los  costos  en  insumos  locales  con  un porcentaje de 6,9%.

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La economía uruguaya tendría este año y el siguiente un desempeño económico mejor al que registró en 2017. Mientras que el año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) nacional creció 2,7% en términos interanuales, se proyecta que el año en curso cierre con un incremento de 3% y que el siguiente lo haga con uno de 3,1%. Esto se desprende de la encuesta LatinFocus Consensus Forecast  que  recabó la opinión de 18 consultoras, bancos y AFAP entre el 10 de abril y el 16 de abril de este año.

Entre la anterior edición de la encuesta y esta última, se conoció cómo le había ido a la economía uruguaya el año pasado, luego de que el Banco Central divulgara su Informe de Cuentas Nacionales a fines de marzo. Sobre esto, el sondeo indica ahora que el crecimiento de la actividad se aceleró “marginalmente” durante el último trimestre del año, lo que hizo que la tasa de expansión de 2017 fuera la más alta de los últimos tres años (en 2016 el PIB había aumentado 1,6% y en 2015, 1%).

La mejora observada durante el último tramo del año pasado, marca el informe, fue liderado por un sector externo “robusto”,  las exportaciones treparon 7,6% en comparación con 2016, y un “fortalecimiento” del consumo privado, que subió 4,4% en el año. Pese a esto, el relevamiento indica que, según indicadores disponibles hasta ahora, este “impulso” parece haber amainado en el primer trimestre de 2018, y menciona que el consumo de los hogares se contrajo por un salto “considerable” del desempleo y más presiones inflacionarias.

En la vereda de enfrente, marca que el crecimiento de las colocaciones en el exterior continuó viéndose en el arranque del año, y que la producción industrial mostró un buen desempeño en febrero.

Para el resto del año, en tanto, se aguarda que un incremento de las exportaciones dé lugar a un cambio de tendencia en la producción industrial, al tiempo que también se prevé que la inversión vuelva a la senda del crecimiento. De la mano de un consumo que seguiría expandiéndose, estos deberían ser los principales motores de la actividad en el año.

La expectativa de 3% de aumento del PIB para este año implica un leve ajuste a la baja respecto a la edición anterior, cuando los analistas habían barajado un incremento de 3,1%. Por el lado de los precios, en tanto, se destaca que en marzo la inflación volvió a estar dentro del rango meta definido por el Central (entre 3% y 7%). Así, los consultados esperan que la inflación se ubique a fines de 2018 en 7,3%, 0,1 por encima de lo que preveían un mes atrás.

 

Escenario regional

Si se mira cuál es el escenario en América Latina en general, el sondeo indica que parece haber dejado los malos años 2015 y 2016 “firmemente” en el espejo retrovisor. Según las estimaciones de esta edición de la encuesta, la región se expandió 2% en términos interanuales durante el cuarto trimestre de 2017, la tasa más elevada de crecimiento desde el primer trimestre de 2014.

Se espera, asimismo, que la economía latinoamericana se acelere este año, producto de un contexto externo favorable, con precios de las materias primas más elevados, baja inflación y políticas monetarias más “acomodaticias”. Pese a que las dinámicas de crecimiento hoy son más “fuertes” que en años pasados, se plantea también que la recuperación hasta ahora ha sido “moderada”, y la capacidad ociosa persiste entre los jugadores regionales de mayor peso. Además, los altos déficits fiscales y externos que presentan los países latinoamericanos “amenazan” con sacar a la región de este momento de expansión. Los analistas consultados aguardan que América Latina crezca 2,3% este año y 2,8% el próximo.

Con respecto a Brasil, el reporte indica que la recuperación económica parece estar “fortaleciéndose”, luego de que el crecimiento se acelerara en la última parte de 2017. A pesar de esto, los problemas persisten y se prevé que la mejoría sea “gradual”. Ahora el foco del país está en las elecciones presidenciales que se celebrarán en octubre. Quien se calce la banda presidencial “tendrá que enfocarse en corregir las finanzas del gobierno”, lo que incluye la implementación de una postergada  reforma del sistema de previsión social. Los analistas esperan que la economía más grande de la región crezca 2,5% este año y 2,8% en 2019.

Argentina, por su parte, presenta buenas señales,  como un desempleo en caída y una producción industrial “robusta”, pero la preocupación continúa por el lado de los sectores externo y monetario. Los encuestados creen que la actividad en el país vecino se incrementará 2,6% en 2018 y 3,2% el año que viene.

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Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) señala que se registró en el 2017 una cierta mejora con respecto al año anterior y los empresarios tienen renovadas expectativas para 2018. De hecho, la producción de cemento portland creció en unas 101.000 toneladas en el segundo semestre respecto al anterior, y alcanzó el máximo volumen desde 2012, aunque parte del aumento se debió a mayores exportaciones hacia Argentina.

Asimismo, si bien la situación actual del sector continúa en terreno negativo según la percepción de los empresarios que respondieron al relevamiento bimensual del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción), mejoraron las expectativas, y un tercio de los consultados prevén un alza de la actividad.

El estudio indica que solo un 4% evaluó como “buena” la realidad del sector (el 29% la consideró “mala” y el 68% “ni buena ni mala”), pero 32% se mostró expectante de que exista un aumento de la actividad a futuro, contra un 18% que piensa que empeorará y un 50% que seguirá igual.

 

Proyectos PPP

Es este contexto, el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, dijo al diario El País que tras alcanzar “un piso” en la caída de la actividad, el esperado repunte del sector llegaría a finales de este año de la mano de varios proyectos de Participación Público-Privada (PPP) que comenzarán obras públicas que crecen por ser época preelectoral y algunos emprendimientos privados en Montevideo y Punta del Este.

“En el resto de las obras privadas no vinculadas a vivienda hay menos inversión. Nuestra impresión es que se frenó la caída y la industria va a quedar estabilizada en el mismo nivel que el año pasado en los primeros meses de 2018”, sostuvo Otegui. Pese a este freno en la caída de la actividad del sector, aún no se ha logrado aumentar el número de trabajadores, teniendo en cuenta durante el boom de la construcción se llegó a un pico histórico de 73.000 trabajadores frente a las 45 mil obreros que hoy registra el sector.

Cabe recordar que en el último año el sector perdió 3.360 obreros  y no mejoran las perspectivas, ya que los empresarios ven más posible incorporar maquinaria que personal según la encuesta del CEEIC. De hecho, el 32,2% contestó que está a favor de la adquisición de maquinarias, mientras que el 28,6% cree que contratará mano de obra y un 71% cree “muy poco probable o poco probable” contratar empleados. Otro de los datos del informe del CEEIC es que el 68% de las empresas del sector operan con menos del 70% de su capacidad instalada (era 62,5% en la edición anterior), con un 60,7% que esperan a futuro mantener ese funcionamiento por debajo de sus posibilidades.

A su vez, solo el 3,5% trabaja con más del 90% de su capacidad instalada, y el 7,2% tiene expectativas de hacerlo. Además, el relevamiento mostró que el 42,8% de los empresarios entienden que los costos del sector evolucionan por encima de la inflación. Consultados sobre los factores que más influyen dentro de esos costos, un 92,9% mencionó la mano de obra, seguido muy de lejos por los insumos locales (3,6%).

 

Cemento

Por su parte, un informe de la Cámara de la Construcción del Uruguay señala que en el segundo semestre del año pasado la producción de cemento portland, sin incluir cemento blanco, cemento de albañilería ni ningún otro tipo de cemento, llegó a 411.833 toneladas, superando ampliamente (32,7% más) el registro del primer semestre de 310.265 toneladas.

Con esos datos, se llega a un volumen de producción anual de 722.098 toneladas, que significa un incremento de 20% respecto al año anterior (unas 122.000 toneladas más) y el mayor número para un año desde 2012.

“La producción y comercialización de cemento puede ser un indicador indirecto, en términos tendenciales, del dinamismo de la actividad de la construcción”, indicó el trabajo de la gremial.

Es que la mayor producción alcanzada en 2017 interrumpió “la trayectoria decreciente que se venía observando en forma continua desde 2012” en el sector.

Buena parte del aumento de la producción respondió a las exportaciones  hacia Argentina, que se duplicaron en 2017 respecto al año previo, alcanzando el nivel más alto desde 2011. Como ejemplo, se cita que  en 2013 se exportaron 8.672 toneladas y el año pasado 137.323. Lo producido en el segundo semestre del año se valoró en 1.863 millones de pesos, casi medio millón por encima del registro de la primera mitad de 2017.

Otro dato que incluye el trabajo es que en noviembre último se llegó al máximo nivel de producción mensual (87.457 toneladas) desde septiembre de 2011. En base a estas cifras, el informe de la gremial indica que la industria del cemento brinda “señales positivas para la construcción en el año corriente”.

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