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Miércoles, 12 Septiembre 2018 17:08

Fachadas surrealistas en el Museum Garage

Las fachadas son, sin dudas, los principales atractivos de un edificio o de una construcción. Un claro ejemplo es el Museum Garage de Miami, un complejo de siete pisos, que concentra espacios comerciales, áreas públicas, y un estacionamiento con capacidad para 800 vehículos. Inaugurado hace unos meses, sus fachadas generan una imagen surrealista como consecuencia de la combinación de cinco intervenciones artísticas.

La historia de este edificio se remonta a 2015, cuando el promotor del Distrito del Diseño de Miami, Craig Robins, encargó al arquitecto Terence Riley desarrollar conceptualmente el proyecto, quien tuvo la idea de invitar a cinco estudios de arquitectura de todo el mundo: WORKac, J Mayer H, Clavel Arquitectos, Nicolas Buffe y K / R. A. A. cada uno le asignó un área para que crearan libremente y como resultado quedó esta verdadera obra de arte.

El estudio J Mayer H, con sede en Berlín, diseñó una fachada titulada XOX (abrazos y besos en inglés) que se encuentra en la esquina del edificio. La intervención se compone de grandes volúmenes de formas sinuosas con rayas rojas y azules, que se mezclan con pantallas metálicas lacadas en blanco. Las piezas parecen un rompecabezas que flota por encima del edificio. Un detalle, además, es que de noche las pantallas blancas se retroiluminan.

La intervención del equipo de WORKac, fue más allá de una simple piel, su fachada adquiere un cierto volumen pero alberga en altura una auténtica Granja de Hormigas (así es el título de la intervención). Se trata de espacios en miniatura que recrean un jardín, una biblioteca, un espacio de arte y un patio de recreo. Las áreas de circulación aparecen y desaparecen detrás de una pantalla de metal perforada.

Otra de las intervenciones que se destacan es la que diseñó la firma española Clavel Arquitectos. Se trata de una cuadrícula de 45 vehículos pintados en tonos dorados y plateados. Con el título Atasco urbano, esta obra se inspira en el renacimiento de la vida urbana en el Distrito del Diseño de Miami, donde las estructuras antiguas se convierten en espacios revalorizados.

El estudio neoyorkino K / R. A. A. ha diseñdo una fachada estampada en naranja y blanco que toma su forma de las barreras de trafico de EEUU. Bautizada como Barricada, en la obra sobresalen grandes cubos de hormigón que parecen volar sobre la acera.

Por último, el artista francés Nicolas Buffe, creó una composición con enigmáticas figuras en chapa negra cortada con láser y plástico de resina de fibra. A nivel de calle, como si de un edificio renacentista se tratara, el diseñador colocó cuatro cariátides (figura femenina esculpida, apoyada sobre una columna, con un entablamento que descansa sobre su cabeza), con función de columna de siete metros de altura a la entrada y a la salida del garaje. La instalación denominada “Juego serio” es el resultado de la yuxtaposición de las dos obsesiones del autor: el anime japonés y la arquitectura barroca y rococó.

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Esta “instalación escultórica ciberfísica” fue diseñada y desarrollada por Ozel Office, un estudio de arquitectura con sede en Los Ángeles que explora el vínculo entre arquitectura, diseño y tecnología.

El invento, bautizado como Cypher, activa sus movimientos a partir de sensores, escáneres y tecnología de realidad virtual. La escultura viviente se comporta de dos maneras: por un lado, se infla y desinfla cuando detecta movimientos de personas, animales o cualquier objeto en movimiento. Por otro, reacciona adoptando diferentes formas a partir de las órdenes recibidas por un usuario que tenga un casco VR conectado. 

“El proyecto tiene como objetivo desafiar las nociones de lo que es real y virtual, y fusionar dominios que generalmente se ven como distintos. Cypher crea un puente entre los mundos físico y digital, colocándolos en el mismo plano experimental a través de una combinación de simulación de realidad virtual y e interacción sensor-basada humano-robot. Cypher tiene la habilidad de traducir conceptos y experiencias que tradicionalmente se ven como pares de dominios opuestos: escultura y arquitectura, digital y físico, visual y táctil, material y simulado",  explicó Güvenç Özel, líder del estudio californiano.

La escultura tiene un marco de aluminio T-ranurado con juntas de acero. Dentro del marco funciona un compresor de aire y una computadora, que sirven como el "cerebro" de la escultura. Estos componentes están conectados a un entramado de sensores, válvulas y circuitos que permiten generar los movimientos de Cypher. Para la "piel" se utilizaron paneles flexibles de silicona y termoplástico con fibra de carbono.

En cuanto a su tonalidad oscura, los creadores explican que “el color negro brillante se utiliza para mejorar la mística del objeto, borrando así las verdaderas cualidades morfológicas de la escultura a través de la ausencia de luz y reflejos variables". La piel tiene una serie de "clusters robóticos blandos" con sensores infrarrojos que están conectados a válvulas de solenoide. Son estas válvulas que se comunican con la computadora y controlan los movimientos.

En su parte superior, un escáner de luz láser permite detectar los objetos del entorno. Este dispositivo permite a Cypher detectar objetos a una distancia de hasta 40 metros.  El equipo creó una serie de patrones de comportamiento preprogramados que se basan en la proximidad de los espectadores. Cuanto más cerca de la escultura, mayor reacción. Además de los sensores infrarrojos y el escáner, el movimiento de Cypher también puede ser controlado por una persona a través de un dispositivo VR. Se trata de un casco negro fabricado con el mismo material y el mismo proceso de Cypher.  Mientras usa los auriculares, el usuario es "teletransportado" al interior de la escultura, que puede generar cambios de forma a partir de movimientos de manos y brazos.

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¿Cómo diferenciarse y resaltar características propias? ¿Cómo pegar el salto y llegar a mercados internacionales? Con estas dudas y otras certezas, los diseñadores industriales compatriotas Agustín Menini y Carlo Nicola comenzaron con su estudio hace 10 años. Egresados de la Escuela Universitaria Centro de Diseño de Montevideo, transitaron el camino de la búsqueda y el posicionamiento. Hoy, después de varias escalas exitosas en Brasil y Milán, forman parte de las voces emergentes del diseño de la región.

En la última edición del Salón Satélite de Milán representaron a Uruguay en la muestra “África & Latinoamérica, Diseño Emergente”, aunque ya habían recibido premios, menciones y licencias a partir de sus presentaciones en High DesignExpo, en la ciudad de San Pablo, y fueron finalistas del Premio Salão Design, uno de los más importantes de la región.

 

Mobiliario y equipamiento

 Socios y fundadores de la Cámara de Diseño de Uruguay, Menini y Nicola llevan adelante una tarea tan difícil como necesaria: lograr que empresas y diseñadores se pongan de acuerdo y sienten las bases de un programa de fortalecimiento con conglomerados incipientes. Comercializar y fabricar es el otro desafío. Y en eso están. A partir de identificar el adn uruguayo en texturas y materiales, Menini y Nicola definen el futuro del estudio. “A nuestra formación en diseño le faltaba la pata comercial, por eso nos capacitamos, participamos de incubadoras y programas de desarrollo”, comentaron a la publicación ARQ del diario argentino Clarín.

Así, lograron obtener la licencia de 45 productos y ampliaron servicios: interiorismo y desarrollos integrales se sumaron a las colecciones de mobiliario y equipamiento. Además, avanzan con la presentación en la feria Design Junction, a realizarse en setiembre en Londres. “Aprendimos a entender nuestras fortalezas: un gran vínculo con la industria y la venta de licencias. Estamos obsesionados con la identidad uruguaya o rioplatense, cómo nos ven desde afuera”, señalaron.

El vínculo, cada vez más estrecho con Brasil, los inspiró para el lanzamiento de la colección Sueño Tropical, donde reconocen la influencia vegetal, gastronómica y hasta el particular “estado de ánimo y el optimismo que nos transmiten”.

Entre los materiales, exploran las posibilidades del cuero, el metal y la madera. En el proyecto Paisaje Oriental trabajaron junto a Malabrigo, fabricante de hilados de lana merino teñidos en forma artesanal.

 “Buscamos recrear de forma explícita paisajes uruguayos a través de colores y formas, donde la lana es el gran interlocutor”. Esta línea de ondas suaves, montes de especies autóctonas y dunas los llevó a Milán para representar a nuestro país. “Es representativa de esos gestos geográficos que nos interesa mostrar y que, fuera de la región, resultan particulares. Reivindicamos lo local y el diseño plural del hábitat desde países emergentes, que empiezan a cuestionarse la universalidad y la homogeneidad del diseño”, afirmaron Menini y Nicola.

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