Luego de muchos años de anuncios y proyectos que quedaron por el camino para la Punta Brava de Punta Carretas -entre otras cosas se había manejado la posibilidad de que Buquebus mudara hacia allí su terminal-, se encuentra en marcha la construcción del nuevo puerto de yates que tendrá Montevideo, según informó el diario El País, en un artículo de Andrés López Reilly.

Se trata de una obra que la empresa Saceem está haciendo para la Dirección Nacional de Hidrografía y que se prevé sea inaugurada en el segundo semestre de 2021 (tras el lanzamiento se informó erróneamente que estaría terminada hacia 2022). El Ministerio de Transporte y Obras Públicas invertirá 17 millones de dólares en este puerto destinado al uso deportivo y recreativo.

El proyecto incluye la reparación y prolongación de 60 metros de la escollera existente. También se reacondicionará la explanada, para lo cual se adecuará su protección perimetral de piedra, reconstruyéndose el muelle que existe en ese sitio.

Del mismo modo, se prevé la construcción de una marina de 82 metros de extensión con capacidad para 36 embarcaciones. Y adicionalmente, se realizarán las previsiones para otras dos marinas, que sumarían una extensión de 180 metros y una capacidad de hasta 76 embarcaciones deportivas con sus respectivas amarras.

“Todas las obras en el agua tienen su complejidad porque están expuestas permanentemente a los temporales, a las sudestadas que vienen con olas de dos o tres metros. Otra complejidad es construir la escollera, que es la protección, el escudo. Es una de las tareas más críticas”, explicó a El País el vicepresidente Comercial y de Operaciones de Saceem, Alejandro Ruibal.

“Cuando hay temporales, las obras directamente se paran. O si hay una temporada con muchas olas y viento, el rendimiento baja muchísimo. Y ahí es casi como trabajar en mar abierto. No estamos adentro del puerto de Montevideo, que tiene otras protecciones. Ahí se está muy expuesto”, indicó. De todos modos, Ruibal aseguró que la empresa, que posee vasta experiencia en construcciones portuarias, tiene “todo para este tipo de obra: la gente y los equipamientos”.

 

Escollera y calado 

Saceem también construirá edificios para oficinas, realizará las instalaciones eléctricas, de agua potable y de combate contra incendios, así como el cercado perimetral y la reparación de las vías de acceso. Probablemente la parte más complicada de la obra sea la ampliación de la escollera, el principal resguardo para los vientos y las mareas.

“Esta escollera se construyó cuando se hizo el emisario subacuático (en la década de 1980), como protección provisoria para las embarcaciones que estaban ahí para la obra. Y está en pie todavía, sin que se le hiciera ningún mantenimiento. Nosotros lo que vamos a hacer es reforzarla en todo sentido, y ampliarla en tamaño. Hay un diseño hidráulico atrás de todo esto”, indicó Ruibal.

A su vez, el proyecto incluye dragar para aumentar el calado (profundidad del agua) de 1,5 metros que tiene actualmente a 3,5 metros. “Se van a dragar unos 50.000 metros cúbicos”, explicó el vicepresidente Comercial y de Operaciones de Saceem. Por ahora se trabaja con poca gente, unas 15 personas, porque lo que se está haciendo es básicamente trasladar la piedra para la nueva escollera.

 “Y se está trabajando mucho en la ingeniería. Es una obra típica de ingeniería marítima, que tampoco es muy intensiva en mano de obra”, anotó Ruibal. Y agregó: “Son marinas apoyadas por pilotes. Se van a hacer piezas prefabricadas que se van montando en el sitio, como se hizo en el puerto de Piriápolis o en el de Punta del Este”.

 “Además de las marinas, la escollera y la explanada, se van a construir una cantidad de servicios para los barcos. Va a quedar muy lindo, se transformará en un paseo iluminado, tipo el puerto de Punta del Este o el de Piriápolis, con servicio de agua potable, red contra incendios y un cerco perimetral, además de que se van a acomodar las vías de acceso”, detalló Ruibal.

“Creo que esto va a cambiar mucho esa punta que estaba desperdiciada, es una de esas cosas lindas que tiene la costa de Montevideo. Dependerá de alguien que se le ocurra plantear algo para que haya otros desarrollos en el lugar. Hay más áreas, así que capaz que termina habiendo otro tipo de locales, más restaurantes. Va a quedar un paseo muy lindo”, destacó el empresario.

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El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, asesor de la Unesco, formulará este mes a Uruguay las últimas preguntas sobre su propuesta de inscripción de la iglesia de Estación Atlántida en su Lista del Patrimonio Mundial, que puede concretarse este año, informó el titular local de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, Nelson Inda. El templo es la más emblemática obra arquitectónica de Eladio Dieste (1917-2000).

El Ministerio de Educación y Cultura y la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación presentaron, el 1.º de febrero de 2019, ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la propuesta de inscripción de la parroquia Cristo Obrero y Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en la Estación Atlántida de Canelones, en la Lista del Patrimonio Mundial de esa agencia especializada.

Ese templo católico integra un conjunto de más de 150 edificios construidos por la empresa fundada en 1954 por el ingeniero Dieste y su colega Eugenio Montañez, con sede en Montevideo. En esas obras trabajaron ambos profesionales junto a otros. La propiedad de la iglesia de Atlántida es compartida por el Obispado de Canelones y la Congregación de Hermanas Rosarinas.

 

Reconocimiento

Las obras de Dieste, se caracterizan por la optimización de recursos, destacó Inda. Tomó el ladrillo, que debe ser el elemento prefabricado más antiguo de la arquitectura, y lo llevó a su máxima liviandad en la creación de superficies curvas a partir de una nueva tecnología que denominó cerámica armada, explicó. Sus creaciones se expresan en construcciones abovedadas realizadas con ladrillo, armadura de acero y un mínimo de hormigón.

Inda reseñó, consultado por la Secretaría de Comunicación Institucional, que el 21 de noviembre en París, en la sede del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, (Icomos, por sus siglas en inglés) se realizó la última reunión entre expertos de esta organización y los representantes uruguayos Carlos Galcerán, de la Comisión del Patrimonio, el especialista venezolano-mexicano Ciro Caraballo y la embajadora ante la Unesco, Alejandra De Bellis.

Ese encuentro le permitió a Icomos obtener insumos que le permitirán formular antes de finalizar este mes una serie de interrogantes oficiales con aspectos específicos del informe. El cuestionario deberá ser respondido antes del 28 de febrero de este año, apuntó el entrevistado.

Luego de ello, Icomos elaborará el informe definitivo que presentará al Comité de Patrimonio Mundial que sesionará en julio en China, donde anunciará qué propuestas integrarán la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco; sobre lo que Inda se manifestó muy optimista.

“El bien propuesto puede considerarse la mejor expresión artística alcanzada a partir de la innovación técnica y constructiva concebida por (…) Dieste”, reseña la propuesta presentada por Uruguay. “Con su forma de construir se plasma una obra arquitectónica ejemplar, de gran belleza plástica, formal y espacial”, agrega.

“Es conocida y valorada a escala mundial, mencionada en gran número de publicaciones especializadas de arquitectura y construcción, estudiada en las escuelas de arquitectura e ingeniería de diferentes países, visitada por especialistas en arte, arquitectura e ingeniería de variada procedencia y conmueve, también, al público que busca sensibilizarse con las manifestaciones culturales locales”, indica el escrito, a modo de justificación de valor universal excepcional de la estructura.

Uruguay cuenta hasta ahora en la Lista de Patrimonio Mundial a la ciudad de Colonia del Sacramento, inscripta en 1995, y el Paisaje Cultural e Industrial de Fray Bentos, que tiene como núcleo al ex frigorífico Anglo, reconocido en 2015.

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El presidente del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Afines, Daniel Diverio, recibió a Del Constructor en la sede del gremio para analizar la situación del sector frente a un nuevo gobierno, las perspectivas para este 2020 y la necesidad de atraer inversores, pero sin flexibilización ni desregularización laboral. Al contrario, Diverio cree que mantener las reglas claras y profundizar las conquistas de los trabajadores es un sesgo de seriedad por parte del país.

 

¿Qué balance hace el SUNCA del 2019?

Hace poco juntamos el Ejecutivo de nuestro sindicato e intentamos hacer un balance de lo que ha sido el año. En lo que tiene que ver en lo laboral ha sido un año donde no hemos tenido muchos altibajos. O sea, venimos de una baja importante de trabajadores de la industria de la construcción a partir del 2014 a la fecha y a partir del 2017, 2018, estamos en un meseta con un promedio entre 40 mil y 45 mil trabajadores.

Sí es cierto que hace muchos años que venimos manteniendo ese nivel, hay una realidad que es que en el 2013 llegamos a tener más de 70 mil trabajadores que fue un hecho muy puntual. Pero la realidad es que la preocupación que tenemos, si pensamos en esa cifra, que fue la industria que perdió más fuentes de trabajo.

Si se habla que en el Uruguay en los últimos años se perdió un promedio de 50 mil, 60 mil puestos de trabajo, hay que ver que el 50% de esos puestos de trabajo pertenecen a la construcción.

 

Evidente que eso preocupa.

Claro, es un balance que hacemos con mucha preocupación, porque entendemos que la mejor forma para generar y dinamizar la economía es fundamentalmente a partir del mercado interno y, por ende, generando, puestos de trabajo.

Y creemos que la construcción juega un papel fundamental en eso. Este año que comienza hay  una serie de proyectos que son interesantes, como la inversión extranjera para la instalación de la segunda planta de UPM, como el desarrollo de algunas inversiones en la modalidad Proyecto Público Privado para la construcción de algunos Caif, liceos y escuelas, que permitirían oxigenar un poco la industria.

Pero está claro que la preocupación mayor es la inversión privada directa, donde hemos tenido una caída muy importante, y eso depende mucho también del escenario regional e internacional. Es un año que en lo laboral tuvimos algunas dificultades, pero puntualmente, en lo referido al sindicato, colmó las expectativas de lo que veníamos planteando, ya que en los años más complicados es cuando necesitamos tener más organización sindical.

No solamente para defender las conquistas que tenemos, sino para tener perspectivas hacia el futuro. Este año en particular no solamente hicimos una gran campaña de afiliación, pero fundamentalmente de sindicalización y logramos, en los diecinueve departamentos del país, reafirmar las departamentales que tenemos electas y que el conjunto de obras existentes estén organizadas como sindicatos.

Eso permitió, entre otras cosas, que realizáramos un encuentro programático (N. de Redacción: ver documento adjunto) con la participación de más de mil delegados de todo el país, donde pusimos sobre la mesa alguno temas que para nosotros son centrales para discutir es un nuevo escenario político.

 

Reglas claras

Usted se refiere a la inversión privada que se necesita para recuperar el sector. El gobierno saliente adoptó una serie de medidas como fue la exoneración de algunos tributos a las megas obras, por citar un ejemplo. ¿Eso fue suficiente para frenar en algo la caída del desempleo?

Según como se mire. Estamos en esa meseta que te decía desde hace algunos años y eso es, de alguna forma alentador, porque  dejó de caer el desempleo. También somos conscientes que es imposible el boom histórico de ocupación que tuvimos.

Por eso es que apostamos a la inversión pública, fundamentalmente como generadora de empleo. Por eso creemos que el proceso de inversión que se hizo fuertemente en las empresas públicas, con Ancap, UTE, OSE o Antel, permitió fortalecer el sector de la construcción.

Lo mismo de la mano de lo que han sido las PPP. Es cierto que están más retrasadas si las comparamos con la inversión directa, extranjera y privada, fundamentalmente en el sector inmobiliario, ante la coyuntura que se vive en la región. Sobre todo, Argentina que era la que más invertía en el sector inmobiliario, especialmente en Maldonado y en el sector de la costa.

Si bien es cierto que se tomaron algunas medias, también es cierto que aún esas medidas no se vieron con la profundidad que esperábamos.

Ahora, creo que la garantía mayor que tiene el país para poder atraer inversiones extranjeras tiene que ver justamente con las reglas de juego que tiene el país. Uruguay tiene una fuerte reglamentación, con muy buenas normativas en seguridad e higiene, en materia de leyes laborales y muy fuerte en lo que tiene que ver con los convenios colectivos, los laudos y las condiciones de trabajo.

Hay que seguir fortaleciendo estos aspectos. Eso hace que quien mira el país para invertir tiene en claro cuáles son las reglas de juego.

Y eso permite, también, poder generar condiciones de mayor inversión.

Creo que apostar a la flexibilización laboral y la desregulación para generar inversiones, puede llevar al efecto contrario.

A que exista desconfianza en la firmeza de lo que son las reglas de juego en nuestro país.

 

¿Cuáles son las perspectivas del SUNCA para el 2020?

Cuanto tuvimos el mayor nivel de desregulación, los salarios más bajos y menos incidencia del Estado en los controles de las relaciones laborales existieron los niveles de desocupación más altos.

Me refiero al 2002 cuando llegamos a un 20% de desocupación. Por eso hablamos de que las perspectivas, ya no solo para el gremio o el sector, sino para el país, tienen que estar sobre las bases de lo conquistado hasta el momento. Ver la incidencia de los salarios en los costos de la construcción como un tema central no es cierto.

Hoy, los salarios en los costos de la construcción son muchos menores a lo que eran en otras décadas. A partir del avance que tuvimos en inversiones tecnológicas y nuevas formas de construcción que hicieron las empresas y que, por tanto, aceleran los procesos de producción, demuestran que el jornal del trabajador tiene mucho menos incidencia en el costo final de la obra.

En la actualidad, los procesos de producción son mucho más acelerados y con menos trabajadores y en menos tiempo se construye la misma obra que se hacía veinte años atrás.

La productividad es un tema que podemos discutirlo porque hay mayor productividad con menos cantidad de jornales. Otro gran avance fue bajar la carga horaria de 48 horas a 44 horas.

Y sin embargo, bajando esa carga horario los niveles de productividad no cayeron. Nosotros, como sindicato, creemos que está bueno discutir la productividad, pero también discutir como se distribuyen los beneficios de la productividad en el conjunto del sector.

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En el 3er Encuentro Programático del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Afines, denominado  “Guillermo Machado”, participación 1200 delegados de todo el país. En el mismo se abordaron  y analizaron  los principales temas de la industria de la construcción, al tiempo que se analizaron propuestas desde la óptica de los trabajadores para ponerlos en debate con los distintos actores de la realidad social.

En este contexto, el SUNCA presentó, en un año electoral y con lo que ello implica, los principales planteos de los trabajadores, con la idea de intercambiar  opiniones con los diferentes actores políticos.

“La industria de la construcción es un sector prioritario para poder pensar el desarrollo económico y social del país, y los trabajadores tenemos propuestas sobre cómo impulsarla”, sostiene el documento al que tuvo acceso Del Constructor. El referido trabajo del Encuentro Programático se realizó en tres grandes áreas temáticas: Inversión, Empleo y Formación Profesional; Salud Laboral y Seguridad Social y Vivienda.

 

Inversión y empleo

En lo que respecta al primer ítem -Inversión, Empleo y Formación Profesional- se señaló la necesidad de un  incremento de la inversión pública, en infraestructura, centros de estudio, de atención de salud, teniendo en cuenta la necesidad de un mayor impulso en el tema Vivienda.

Así también, se subrayó articular los encadenamientos productivos, con proveedores de materiales de construcción de fabricación nacional, a la vez de generar las condiciones para la inversión en fabricación de materias primas que actualmente no se producen en Uruguay (como placas de yeso, fibrocemento, etc).

También la prioridad en los proveedores nacionales, un instrumento fundamental para la generación de empleo”, sostiene el documento y agrega la “necesidad de políticas integrales de reconversión laboral, capacitación y formación profesional permanente, potenciando los instrumentos ya existentes para la misma e incrementar la coordinación y aplicación de los diferentes planes de culminación de ciclos educativos, logrando una mayor profesionalización de los trabajadores, dignificando y humanizando la organización del trabajo.

Por otra parte, se hace hincapié en “profundizar lo conquistado a través de la negociación colectiva, la certificación de competencias (reconocimiento formal del saber hacer del trabajador) es y debe ser el instrumento para que la Industria tenga un nivel superior de organización y mayor democracia en cuanto al acceso al empleo”.

 

Ley de Salud y Seguridad 

En este sentido, se estipula la Creación de un Centro de Investigación en Salud Laboral, para poder implementar las medidas de prevención en aquellas empresas de 5 a 50 trabajadores, con recursos y gestión bipartita (SUNCA – Cámaras Empresariales).

“Es en esas empresas chicas donde muchas veces tenemos mayores inconvenientes, y donde hay que poner foco para la prevención de accidentes”, sostiene el documento.

También se deja constancia de humanizar los “baremos”, que miden la discapacidad para el desempeño de la tarea.

“Son miles de casos en que al trabajador se le niega la jubilación por enfermedad, sin tomar en cuenta que es una industria con gran esfuerzo físico y emocional (por lo zafral). Su ciclo laboral termina más temprano, o deja la industria emigrando a otra actividad laboral.

Además incluir a la Construcción como trabajo insalubre, ya que el trabajador está expuesto a riesgos climáticos y a diferentes productos químicos, a sobreesfuerzo, movimientos repetitivos, exposición al sol, a la humedad, condiciones que determinan el envejecimiento prematuro. En Argentina, se jubilan con 55 años de edad y 25 de aportes, cuando el 80% de los aportes de los últimos 15 años sea en la Construcción”, cita a modo de ejemplo.

También se refiere a una segunda reducción de la jornada laboral.

“Los avances de la tecnología incorporada al sector, determina que los tiempos de ejecución de obra sean cada vez más cortos. Por lo cual, para preservar los puestos de trabajo y tomando en cuenta las consecuencias de salud que este trabajo implica. Reducir la carga horaria semanal nos parece un aporte sustancial a la calidad de vida de sus trabajadores”, afirma el informe.

Se pide además el reconocimiento de la jornada del sector. Entre 2008 y 2009, el Consejo de Salarios del Sector determinó la reducción de la jornada semanal de 48 a 44 horas semanales.

“Este avance no se vio reflejado en los cómputos de jornales a BPS, que sigue calculando por 8 horas cuando debería hacerlo por 7 horas 20 minutos. Por lo tanto, exigimos el reconocimiento de BPS en cuanto a los avances obtenidos en el sector, a todos los efectos de sus prestaciones establecidas por ley 14.411(seguro de desempleo, salario vacacional, licencia, aguinaldo).

 

Vivienda

El último punto tratado refiere a la perspectiva de poder llevar a la realidad el derecho a la vivienda como derecho humano central dignificante, generador de empleo y constructor de una sociedad integrada. Así, se expresa, la necesidad de la construcción de nuevas viviendas y mejoramiento del stock existente.

Se estima hoy un déficit de 70.000 viviendas, y de las que están habitadas, cerca del 30% tiene fallas constructivas riesgosas para la salud de sus habitantes (humedades, riesgo eléctrico y derrumbe potencial, y se agrega en la “necesidad de discutir precio y acceso a la tierra urbana, así como una mayor regulación del mercado, combatiendo la especulación inmobiliaria”.

Mejorar los mecanismos de acceso al alquiler, modificar la tasa de IRAE (Impuesto a la Actividad Empresarial), generando un porcentaje que vaya destinado al Fondo Nacional de Vivienda (ley 13.728) y la exoneración del IVA a los materiales destinados a la construcción de viviendas sociales y todo el arco cooperativo, son algunos de los reclamos contemplados en el documento.

También se solicita una serie de medidas para las viviendas vinculada a los servicios, educación, transporte, salud y recreación.

“Aprovechar mejor el suelo urbano que ya posee servicios y frenar la expulsión de los sectores vulnerables hacia periferias carentes de servicios, y comenzar la discusión política sobre la creación de un MEVIR urbano”. “Ésta política, agrega el documento, “ha sido exitosa en el medio rural, y también puede serlo en las ciudades, al tiempo que se aboga por fortalecer el FOSVOC, con un mayor aporte económico a ese fondo, proponiéndose que el FOSVOC pueda crear un “Fondo de Garantía” que permita a los trabajadores acceder al alquiler sin tener que depender del sistema de crédito privado”.

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El gobierno extendió el plazo de los beneficios fiscales para las construcciones de “gran dimensión económica” -alrededor de US$ 16 millones- para la venta o arrendamiento de inmuebles con destino a oficinas o vivienda, que se habían puesto en 2016 y que vencían el 31 de diciembre de 2021.

Tras una reunión entre empresarios de la construcción de viviendas y oficinas y el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori y el subsecretario de esa cartera, Pablo Ferreri, se hizo el anuncio.

El nuevo decreto señala que el plazo para ejecutar las obras se extendió un año, del 31 de diciembre de 2021 al 31 de diciembre de 2022. Eso será siempre que la obra se inscriba ante el Banco de Previsión Social antes del 31 de diciembre de este año y se comience con su ejecución antes del 15 de enero de 2020.

“Esto les da más tiempo a las empresas, que por distintos motivos asociados a las realidades del mercado vieron demorado el inicio de las obras o la ejecución de las mismas”, dijo Ferreri  al diario El País. “Esta extensión del plazo, permitirá que efectivamente puedan utilizar los beneficios que prevé la norma” lo que “con el plazo más corto les hubiera resultado inviable”, agregó.

 

Beneficios

Los beneficios incluyen la exoneración de algunos impuestos y tasas a la importación de equipos, máquinas y materiales destinados a la obra civil y exoneración del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas por el equivalente al 20%, 25% o 30% de la inversión (a mayor monto invertido, mayor porcentaje de beneficio), entre otros.

“Según lo conversado con algunos de los principales promotores de la construcción, esto posibilitará la ejecución de proyectos por aproximadamente US$ 250 millones”, señaló Ferreri.

El vocero del encuentro por el lado de los empresarios fue Eduardo Campiglia, director de Campiglia Construcciones. “Nos comunicaron la extensión de plazo que habíamos solicitado, porque hay proyectos muy importantes que sin (la extensión del) plazo se perdían los beneficios fiscales, entonces no se iban a comenzar”, señaló Campiglia.

En el caso de Campiglia, el ejecutivo explicó que están con un proyecto de oficinas y viviendas en la zona del World Trade Center en Pocitos. “Es un proyecto que venimos luchando hace 27 años y esperamos concretarlo ahora. La extensión del plazo (de los beneficios fiscales) ayuda a tomar el riesgo” de la inversión, aseguró.

“Si no tuviéramos este beneficio sería imposible (de concretarlo) porque es un proyecto a largo plazo”, agregó y remarcó que la iniciativa implica unos US$ 100 millones.

Campiglia dijo que desde la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU) se planteó al gobierno la posibilidad de que aquellas empresas con varios proyectos pero que individualmente no alcancen a ser de “gran dimensión económica” pudieran sumarse y así acceder a los beneficios.

Sin embargo, Ferreri señaló que “esto en principio no se analizó”.

El empresario Eduardo Campligia dijo que la construcción “no está en el mejor momento. Pero, la construcción es así, tiene momentos más altos y más bajos”.

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