Una consecuencia notable en la creciente crisis pandémica del Covid-19 es la interrupción progresiva de las obras y construcciones en todo el mundo, a medida que los procedimientos de cierre se vuelven más estrictos.

Si bien el brote parece haber alcanzado el pico en Asia (con China actualmente tratando de revivir su enorme economía), el resto del mundo todavía está luchando por contener el virus. A medida que muchos países y ciudades globales cierran, los proyectos y obras de construcción se han suspendido y la economía local se ha visto cada vez más afectada. Dada la contribución de la industria de la construcción al empleo y su importancia para la vitalidad de las ciudades, esta situación es una crisis sin precedentes.

Segun Arcadis España Design & Consultancy S.L., la mayoría de los países occidentales no estaban preparados para este brote. Muchos intentaron inicialmente equilibrar la continuidad del negocio mientras implementaban medidas de salud pública, temiendo la parálisis de un país y sus impactos económicos asociados. Este fue el caso en España, Francia y el Reino Unido, que no cerraron hasta finales del mes de marzo, y que hasta entonces tuvieron un enfoque poco claro en la gestión de las obras de construcción y muchas de ellas continuaron, como de costumbre, a pesar del riesgo para la salud de sus trabajadores.

Sin pautas claras, los contratistas estaban sumidos en la incertidumbre: ¿cómo mantener a los empleados seguros, lidiar con los retrasos o la escasez en la cadena de suministros? ¿Deberían cerrarse las obras y declararse una situación de fuerza mayor? ¿Cuáles serían los impactos contractuales?

 

Necesidad de clarificar la situación por parte de las autoridades públicas

Los proyectos y contratos se verán afectados por los problemas generados a raíz del Covid-19, ya que puede haber una disponibilidad limitada de materiales, una productividad reducida, necesidad de aumentar las medidas de salud y seguridad y posibles cierres de obras. La evidencia reciente de Italia, España y Francia, y ahora los Estados Unidos, demuestra que las órdenes contradictorias de los gobiernos y las medidas tardías o a medias han empeorado la situación. Una similitud creciente entre países requiere la necesidad de aclarar las políticas públicas a través de las siguientes acciones:

. Tomar decisiones audaces para designar qué tipo de construcción se considera un negocio esencial o de interés para la salud pública.

. Proporcionar una lista de recomendaciones para mantener la seguridad y salud de los trabajadores y organizar la continuidad de la obra: medir la temperatura de todos los trabajadores, limitar el número de reuniones no necesarias en la obra, distanciamiento social limitando el número máximo de trabajadores en un perímetro dado y organizar regularmente rotaciones.

. Aclarar las implicaciones legales con el fin de ayudar a las partes la responsabilidad potencial por demoras, proteger intereses y cómo notificar a la compañía de seguros. Asegurarse de que haya una comprensión clara sobre dónde repercutirán las pérdidas por el retraso y las interrupciones estipuladas ayudará a abordar los problemas de una manera más colaborativa con los clientes, evitar la mentalidad de reclamaciones directas.

. Reunir a todos las partes implicadas para llegar a un acuerdo sobre la aplicación efectiva de las políticas impuestas por las administraciones públicas. Estas partes interesadas incluyen: arquitectos, consultores e ingenieros y a cualquier persona que tenga responsabilidad en las obras.

Francia, Canadá y Alemania ya han comenzado a implementar este enfoque, así como el Reino Unido, que después de su período inicial aparentemente de laissez-faire ahora parece estar en la misma línea. Algunas inquietudes e impactos que pueden tener los clientes afectados por esta crisis incluyen la interpretación de las cláusulas contractuales, el potencial de reclamaciones, el riesgo de impacto en la cadena de suministro, disputas y planificación de la recuperación.

 

Lecciones de China: cómo reiniciar el motor

Cifras recientes, publicadas por el gobierno chino, muestran que en las ciudades costeras chinas hay un claro repunte en términos de suministros de hormigón y materiales así como de recursos laborales, en comparación con mediados de febrero que fue el pico del brote. Dicho esto, la situación todavía está siendo manejada con mucho cuidado por China que aparentemente ha estado dispuesta a sacrificar su economía para evitar un resurgimiento de la infección. En la provincia de Hubei, donde no se han registrado casos nuevos en los últimos días, el reinicio de la economía todavía es lento y está bajo control.

La reapertura de obras después del brote debe hacerse con mucho cuidado. Además, sería prudente continuar con las recomendaciones de Salud y Seguridad después de que se levanten los bloqueos, por ejemplo, con la medición de la temperatura de los trabajadores y la gestión de la proximidad de los trabajadores. De hecho, deberían mantenerse en el futuro ante un previsible posible resurgimiento de epidemias.

 

Adelantarse a la curva

Cuando finalmente se levanten los bloqueos, nuestra recomendación es que los organismos públicos realicen un mapeo de todos los proyectos de infraestructura e instalaciones públicas y una reevaluación de los permisos de construcción pendientes. El objetivo aquí es evaluar las posibilidades a corto plazo para convertirlas, a costes razonables, en obras y activos de construcción más resistentes. Es probable que el resurgimiento sea lento y ésta es una excelente oportunidad para dar un paso atrás y prepararse en consecuencia para el futuro.

Hay mucho en juego para todos. Dada la escala de inversión necesaria para reiniciar la economía, los gobiernos deben pensar ahora en diseñar infraestructuras resistentes y activos reversibles (como hoteles transformados en hospitales), acelerar la construcción fuera de la obra y modular, así como invertir a largo plazo en el sector empresarial. Esto contribuirá a no gastar la deuda pública en el mantenimiento de un sector de construcción tradicional no resistente.

Esta es una prueba de fuego para los gobiernos que están bajo presión para subsidiar el impacto económico y social a corto plazo de los bloqueos. Y esta es una oportunidad de por vida para asegurar nuestra prosperidad futura en lo que probablemente será un mundo transformado.

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El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), junto a la Cámara de la Construcción y el SUNCA, acordaron de forma tripartita un protocolo sanitario para retomar la actividad en el sector. También se consensuó un subsidio de forma bipartita que se financiará con fondos del sector.

Unos 45.000 trabajadores de la construcción retomarán las actividades de forma progresiva, para lo cual se deberán adecuar las condiciones de cada obra, informó el ministro de Trabajo, Pablo Mieres, en declaraciones a la prensa.

“La construcción es un sector que tiene menos riesgos que otros y por eso se puede retomar la actividad”, expresó.

“El acuerdo alcanzado abarca desde cómo se traslada el personal a las obras, hasta las características que deben tener los instrumentos e implementos que utilicen, y el cuidado de trabajadores con algún tipo de vulnerabilidad”, sostuvo el jerarca.

En este sentido, los vehículos que trasladen a los trabajadores ocuparán solo la mitad de sus plazas, y en los casos en que el personal deba instalarse durante varios días fuera de su localidad debido a las obras, las viviendas estarán acondicionadas para evitar el hacinamiento.

Además del protocolo sanitario se llegó a un acuerdo bipartito para subsidiar, con fondos aportados por trabajadores y empresarios, a quienes tengan problemas de salud que supongan un riesgo especial y por tanto no puedan retornar al trabajo.

Desde el inicio de la emergencia sanitaria, decretada por el Poder Ejecutivo el 13 de marzo, se ha venido trabajando desde el Gobierno y en diálogo permanente con los actores sociales, trabajadores y empleadores, en una serie de medidas de protección para los trabajadores y la ciudadanía en general, de forma de evitar la propagación del COVID-19.

En este sentido, es pertinente recordar las resoluciones ministeriales del 13 y 18 de marzo, consensuadas en el Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que establecieron las recomendaciones para prevenir el contagio del COVID-19 en los ámbitos de trabajo.

Asimismo se creó un subsidio por desempleo parcial, extendido hasta el 31 de mayo, se otorgó cobertura de seguro por COVID-19 para todo el personal médico, se consensuó de forma tripartita postergar el inicio de los Consejos de Salarios, se creó mediante decreto un subsidio por enfermedad para que trabajadores mayores de 65 años permanezcan en sus hogares, y se autorizó por parte del MTSS a adelantar licencias generadas en 2020.

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Viernes, 27 Marzo 2020 17:03

Construcción 4.0, la nueva tendencia

Las tendencias en el mundo de la construcción van desde la reducción de emisiones a la domótica o la utilización de drones, pasando por dar un mayor uso a los espacios exteriores o los espacios antes casi olvidados como los baños.

El desarrollo residencial de los próximos años apuesta por la denominada “Construcción 4.0”, caracterizada por la automatización de procesos, el análisis de Big Data y las tecnologías disponibles en Internet. Este concepto busca, a través de la aplicación de nuevos métodos y tecnologías, transformar los procesos constructivos de las viviendas para hacerlos más seguros, eficaces, eficientes y productivos. Con estas premisas, las tendencias en el mundo de la construcción van desde la reducción de emisiones a la domótica, pasando por dar un mayor uso a estancias antes casi olvidadas como los cuartos de baño.

 

Reducción de emisiones. La sociedad está cada vez más concienciada con el respeto al medio ambiente. Las constructoras buscan soluciones para reducir las emisiones de los edificios en un 40% e intentan que el uso de las energías renovables llegue al 27%. Un ejemplo de esta tendencia es el concepto ‘casa pasiva’, donde el diseño arquitectónico de la vivienda está pensado para ahorrar energía y mejorar la salud de sus habitantes. Estos sistemas se ajustan a la nueva legislación y, aplicados en obra nueva (Passivhaus) y rehabilitación (Enerphit), consiguen una demanda calorífica anual máxima de 15 kilovatios/hora por metro cuadrado, reducen a una décima parte del gasto en calefacción, posibilitan que cada habitante caliente 10 metros cuadrado por sí mismo, mantienen una temperatura acogedora todo el año, presentan aire fresco integrado y brindan una atmósfera interior saludable.

 

Materiales ecológicos. Los materiales ecológicos se fabrican y distribuyen con un bajo impacto medioambiental, son duraderos, reutilizables y menos nocivos para la salud, y su origen natural impiden que se alteran con el frío, el calor o la humedad. La tendencia está en el uso creciente de materiales naturales, como el hierro, la madera, las fibras naturales, el vidrio, el terrazo y el mármol, así como las de pinturas con componentes naturales, anticontaminantes y sin aditivos químicos. En la misma línea, la apuesta está en utilizar materiales reciclados y reciclables, así como los que no generan ningún residuo una vez que han terminado su vida útil.

 

Renovables. El ahorro energético se logra mediante el aislamiento y la refrigeración de la vivienda, con ventanas de puente térmico, y una mejor elección de materiales para hacer las casas más frescas o más calientes en los sitios donde las temperaturas son bajas. También, cada vez hay construcciones que utilizan energías renovables como paneles solares, fotovoltaicos o el biogás.

 

Aplicaciones en la construcción. En el proceso constructivo algunas aplicaciones sirven para ahorrar en consumo de papel y reducir el impacto en el medio ambiente, y permiten el seguimiento en cada parte de los procesos de la construcción con lo que se optimiza la sinergia entre distintos equipos de trabajo, incluso entre operarios de la obra y arquitectos. En el interior de las viviendas, las cámaras de seguridad son casi del pasado, ahora las casas se pueden controlar desde un teléfono móvil. Algunas aplicaciones permiten controlar desde la seguridad, hasta un detalle tan simple como encender una luz.

 

Detectar errores. La realidad virtual se ha empezado a aplicar en la construcción. Entre otros usos sirve para examinar los avances de una obra sin necesidad de desplazarse físicamente. También se utiliza para recrear construcciones y así visualizarlas como si ya estuvieran terminadas con lo que se pueden detectar posibles errores o defectos antes de iniciar las obras o durante el transcurso de la construcción. Por otro lado, el uso de drones permite inspeccionar áreas de difícil acceso o demasiado extensas, con lo que se optimiza el tiempo y el personal requerido para estas tareas. Además, los drones pueden aportar y guardar datos muy útiles para la construcción.

 

Disfrutar al aire libre. Las nuevas construcciones intentan que se pueda disfrutar más del exterior. La idea es incorporar elementos del exterior en el interior, con grandes ventanas para crear estancias muy luminosas de tal manera que cuando no sea posible contar con un gran terraza, al menos tener un espacio interior que se asemeje a esta. Otra opción es el acondicionamiento de terrazas y balcones para usarlos todo el año. Para ello se utilizan cerramientos, que permiten tener una zona exterior lista para usar todo el año, pese a las inclemencias del tiempo.

 

Zona para relajarse. El estrés y la consiguiente necesidad de relajarse hace que la tendencia actual sea incorporar en el baño una zona de relax a modo spa. Con los nuevos materiales de construcción, el diseño y la decoración, se puede transformar un baño en una zona relajante.

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El arquitecto compatriota Rafael Viñoly aseguró que su  proyecto se transformará en una nueva referencia arquitectónica para Punta del Este. El complejo de 184 mil m2 ya está en construcción, según un artículo de Paula Baldo, publicado en la publicación ARQ de Clarín.

El Cipriani Ocean Resort, Club Residence & Casino ya está en la fase inicial de su construcción y arrancó la preventa de 20 unidades exclusivas de una de las torres horizontales, que cotizan a 6.000 dólares el m2.

Para llegar a esta etapa, el mega emprendimiento de usos mixtos ubicado en la parada 11 de la Playa Brava superó fuertes críticas y disidencias diversas. Por un lado, porque el proyecto implica la demolición del icónico Hotel San Rafael. Inaugurado a fines de 1948, el hotel vivió su etapa de esplendor en los 60 y 70 para luego decaer hasta el abandono.

El otro punto de conflicto es la alta densidad que convierte al proyecto en un elefante blanco en medio de un área de residencias unifamiliares. Actualmente, las construcciones de gran altura son pocas y llegan hasta la Parada 10.

En 2018, Rafael Viñoly presentó un primer proyecto para el complejo de lujo. Se trataba de una torre de gran altura, 66 pisos, secundada por otras dos menores.

Los tres edificios de ladrillo visto y remate con cubierta inclinada eran una reinterpretación del estilo Tudor del viejo hotel. Por entonces, el municipio desestimó la propuesta por exceder la altura permitida. Inmediatamente después, el arquitecto uruguayo redobló su apuesta con un segundo proyecto que finalmente fue aprobado aunque no logró acallar el debate.

Viñoly conversó telefónicamente con ARQ desde Uruguay y afirmó: “Habrá muchos edificios así en Punta del Este”, adelantó.

El creador del Forum de Tokio arranca señalando que para entender el proyecto hay que mirar en perspectiva lo que ha pasado en el balneario más importante del Uruguay: “Punta del Este ha tenido una etapa de desarrollo descontrolado e intentos de neutralizar ese desarrollo por parte de las fuerzas vivas que quieren lo mejor para el lugar”.

 

Inversión y densidad

La inversión millonaria del empresario Giuseppe Cipriani puso al uruguayo en el brete de hallar una solución que saque el mayor provecho de un aspecto básico como el valor de la tierra. Viñoly considera que la densidad prevista para el sitio ahora es poco justificable, al menos que se lo vea en perspectiva.

Imagina que Punta del Este, beneficiada por la belleza natural de su paisaje y el marco de institucionalidad que Uruguay alza como bandera, es muy probable que atraiga población estable como sucedió en la Costa Brava o Miami.

La densidad física prevista por el plan regulador para el sitio es producto de decisiones políticas desacertadas, a su modo de ver.

Pero, a la vez, destaca las reglas claras que su país ofrece a los inversores. En ese sentido, Viñoly critica que la restricción de la normativa esté centrada únicamente en la altura máxima edificable. Con lo cual, para responder a la capacidad edificable de un terreno, resultan edificios rechonchos.

“No tienen sentido de esbeltez. Las torres se inventaron para que haya espacio entre ellas, aquí tienen proporciones ridículas. Es una lucha interminable entre la especulación privada y lo que genera el gobierno permitiendo alta densidad y restringiendo solo la altura”, afirmó.

Según narra la periodista especializada Paula Baldo, en el primer proyecto, Viñoly quiso demostrar que, para construir los m2 que le estaban permitidos respetando su criterio arquitectónico, la altura resultante de los edificios era inviable para la normativa.

“Si hubiéramos aplicado el código de otra forma nadie hubiera dicho nada, pero era un error garrafal. La crítica a ese primer proyecto es la crítica a una reglamentación que se ha convertido en regla”, sostuvo.

La segunda condición del proyecto que generó controversia entre los locales fue la demolición del hotel existente llevada a cabo los primeros meses de 2019.

Explicó que la decisión fue inevitable porque las condiciones de conservación del edificio eran tan malas que se hacía imposible recuperarlo. “El San Rafael va a ser reconstruido sin la obsesión de realizar una reproducción exacta. Se va a construir igual para mejor”, aseguró el arquitecto. Y adelanta que van a respetar el criterio de proporciones y el estilo, para lo cual se contrató un asesor especializado en estilo Tudor.

“Es una función social resolver la reconstrucción del hotel, para qué oponerse si a la gente le gusta”.

El estudio trabajó en otro proyecto, en Londres, en el que enfrentó una situación parecida. Fue el plan maestro para la Estación Eléctrica Battersea, que intervino un edificio que “no tiene un valor arquitectónico sino psicológico”, en el cual las chimeneas que emitían el humo negro producto de la quema de carbón son una referencia para los londinenses.

“En San Rafael sucede algo similar, arquitectónicamente es pobre, un falso Tudor, pero su masa con techos inclinados está incorporada al local. Pensamos que hay que respetarlo, al igual que Battersea, el edificio de ladrillo más grande de Europa”, señaló.

 

Infraestructura y servicios 

El arquitecto parece inmune a la controversia que generan sus ideas disruptivas: “La gente protesta, está fenómeno que lo haga. A mí me parece que esta discusión siempre es interesantísima, es positiva. Podés entender si tienen razón o no”.

Viñoly sigue fiel a sus convicciones porque asume que el tiempo le dará la razón. En efecto, fue criticado por el puente de calzada circular sobre la laguna Garzón que le encargó Eduardo Costantini para unir los partidos de Rocha y Maldonado sobre la ruta 10.

Recordó también la controversia con Acqua, un edificio con terrazas que se aleja del mar en su sentido longitudinal, muy cerca de allí, en la parada 19.

Finalmente, el complejo integrará un lujoso hotel que replica el estilo Tudor del tradicional San Rafael más dos edificios residenciales que, en vez de desarrollarse en gran altura, lo hacen en extensión horizontal.

Este proyecto, según Viñoly, es superador de la primera propuesta: “En la ‘torre horizontal’ todos los departamentos empiezan por sobre el piso 20, con lo cual todas las unidades tienen vistas espectaculares”, compara con una torre tradicional, donde los primeros pisos no gozan de ese privilegio.

Por otra parte, la extensión permite diferenciar accesos, con ascensores de uso semi exclusivo.

El emprendimiento tendrá múltiples actividades que justificarán su funcionamiento todo el año. Habrá un casino de 5.000 m2, un restaurant Cipriani, un ballroom para 900 personas, 3.000 m2 de spa, un teatro con capacidad para 1.000 personas, galería comercial de 2.200 m2 y un club de playa conectado con el complejo.

Esta negativa a conformarse con las torres bajas y de malas proporciones que le imponía la solución típica para responder a la norma llevó al arquitecto a proponer una tipología innovativa que tiene sus antecedentes. Uno de ellos es el conjunto The Interlace, en Singapur, proyectado por OMA en 2009.

Los 170 mil m2 de residencias están resueltos con la superposición de 31 bloques de solo 6 niveles cada uno, que se apilan alrededor de varios patios.

“Con Cipriani va a suceder igual que con el Walkie Talkie, van a haber muchos edificios así en el futuro”, compara Viñoly.

El edificio de 34 plantas ubicado en Fenchurch Street, en el distrito financiero de Londres, tiene una forma peculiar: se ensancha a medida que aumenta la altura. En efecto, fue fuente de inspiración para otros. “Tengo la seguridad que desde el punto de vista ético y profesional, que es desde donde uno puede contribuir, el proyecto de Cipriani es fenomenal. Igual que Walkie Talkie, Battersea y el puente Laguna Garzón”, aseguró Rafael Viñoly.

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El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) logra un acuerdo (que fue refrendado por la Cámara de la Construcción y el Gobierno), que implica una licencia especial desde el pasado 24 de marzo hasta el domingo 5 de abril, que al unirse con la licencia reglamentaria de Semana de Turismo del 6 al 12 de abril, permitirá minimizar los riesgos de la propagación del coronavirus COVID-19, en al menos 45.000 obreros del sector.

El pasado sábado 21 de marzo el Comité Ejecutivo Nacional del SUNCA, aprobó el acuerdo de licencia especial que abarca a 45 mil obreros de la construcción y que fue refrendado tanto por la Cámara de la Construcción como por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

El SUNCA expresó en una declaración, que el mundo enfrenta la pandemia del COVID-19 y sus impactos en la salud, la economía y la sociedad toda. Tales impactos “se están haciendo sentir en nuestro país y en nuestro pueblo”.

“Lo primero, lo central, es defender la vida y la salud, afrontar los desafíos en el plano sanitario, pero también las consecuencias económicas y sociales buscando salidas que contemplen a todos y que atienden, en particular, a los más vulnerables, a más humildes”, indica el gremio de la construcción.

El pasado 13 de marzo el gobierno decretó la emergencia sanitaria y dispuso un conjunto de medidas para intentar frenar el avance del coronavirus. En tal sentido, el sindicato remarca que “en el mundo y también en nuestro país ha quedado claro que la medida más efectiva para parar el avance del virus y proteger a la población es el aislamiento social, evitar las aglomeraciones de cualquier tipo, reducir al mínimo el contacto social”.

Tomando en consideración esta situación y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y el plan de contingencia de ASSE y el Sistema Nacional de Emergencia, en una reunión de urgencia, el Comité Ejecutivo Nacional del SUNCA tomó una serie de medidas, tales como: “la suspensión de actividades sindicales, la postergación de las elecciones del gremio, y la suspensión de actividades de los Fondos Sociales” todas ellas dirigidas a contribuir a enfrentar la pandemia y cuidar los trabajadores y sus familias.

Asimismo, el sindicato promovió la reunión urgente del Consejo de Salarios para analizar la situación de la industria y los posibles conflictos derivados de ella y sus soluciones.

 

Licencia especial 

A la vez, el gremio promovió, en el ámbito tripartito, “un acuerdo que permitiera que, por el mayor número de días posibles, 45 mil trabajadores y sus familias no estuvieran expuestos al contagio o se transformaran ellos en un foco de contagio”.

En dicho marco, el SUNCA resolvió aprobar, por unanimidad, “el acuerdo, logrado luego de una trabajosa negociación que culminó en la mañana de este sábado y que implica una licencia especial, del 24 de marzo hasta el domingo 5 de abril, que al unirse con la licencia reglamentaria de Turismo, del 6 al 12 de abril, permitirá por 20 días minimizar los riesgos de propagación de la enfermedad.

El criterio fue que el acuerdo tenía que cubrir a todos los trabajadores de la construcción y ramas anexas, tales como “extractiva, cerámica, hormigón y peajes, y en todo el país, más allá de algunas especificidades, en cuanto a la licencia reglamentaria, que fueron contempladas”.

 

Financiamiento

El SUNCA asegura que el acuerdo contempla que el financiamiento de la licencia especial de diez días, se dé a través de una partida fija de 16.505 pesos para cada trabajador y que se cobrará por única vez.

Dicha partida se financiará de la siguiente manera: “un 50% por cuenta de las cámaras empresariales, 30% a cargo del Estado, y el resto corre por cuenta de los trabajadores que aportarán un día de licencia anual y un día de salario vacacional.

El acuerdo también establece la realización de una campaña pública tripartita de sensibilización e información sobre la pandemia y las mejores formas de enfrentar su impacto.

Por otro lado se establece, en referencia a los préstamos para materiales de construcción, “encomendar a la directiva del Fondo Social de Vivienda para Obreros de la Construcción (FOSVOC) analizar los tiempos y plazos del beneficio y su reintegro”. Lo mismo para el Fondo de Cesantía y Retiro de la Construcción (FOCER) con respecto al análisis de retiros excepcionales”.

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