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Hacer edificios de madera puede parecer una idea más bien medieval. Pero hay un problema muy moderno que está impulsando a las ciudades y los arquitectos a recurrir a la madera tratada como un recurso: el cambio climático. El concreto es la segunda sustancia más utilizada en la economía global, después del agua, y una de las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero más grandes del mundo. El proceso químico con el que se crea el cemento, el ingrediente clave del concreto, involucra grandes cantidades de dióxido de carbono.

La ONU estima que habrá 9.8 mil millones de personas viviendo en el planeta para mediados de siglo. Necesitarán un lugar para vivir. Si el concreto es la única respuesta a la construcción de nuevas ciudades, las emisiones de carbono aumentarán, lo que agravará el calentamiento global. Por eso los científicos y los constructores han comenzado a innovar con otros materiales, en una lucha por alternativas a un producto universal que ha sustentado nuestra vida moderna durante siglos.

El problema con el reemplazo del concreto, según un informe de The Guardian, es que es muy bueno en lo que hace. Chris Cheeseman, profesor de ingeniería de recursos materiales en el Imperial College de Londres, dijo que la clave a considerar es la gran medida en que el concreto se usa en todo el mundo y es probable que continúe usándose: “El cemento es alto en carbono, pero el concreto no. Pero es la escala en la que se usa lo que lo hace alto en carbono. La magnitud de la fabricación es tan enorme, ese es el problema “, sostuvo.

Cheeseman también señaló otra ventaja: el concreto y el acero tienen propiedades de expansión térmica similares, por lo que el acero se puede usar para reforzar el concreto, lo que lo hace mucho más resistente y flexible como material de construcción de lo que podría ser por sí solo. El acero utilizado puede ser reciclado, lo que reduce su impacto de carbono, pero Cheeseman dice que la combinación de acero y concreto, que da una enorme resistencia a los edificios, aunque es moldeable y ampliamente disponible, es difícil de superar.

Usar madera, por ejemplo, no es sencillo. La madera absorbe la humedad del aire y es susceptible a la putrefacción y las plagas, sin mencionar el fuego. Pero tratar la madera y combinarla con otros materiales puede mejorar sus propiedades. La madera laminada en cruz es una madera de ingeniería, hecha de capas encoladas de madera aserrada sólida en forma transversal, para formar bloques de construcción. Este material es liviano pero tan resistente como el concreto y el acero, y los expertos en construcción dicen que puede ser más versátil y más rápido para trabajar que el concreto y el acero, e incluso, se afirma que es más silencioso.

 

Aumenta la demanda

Stora Enso es el mayor proveedor de madera laminada cruzada de Europa, y Markus Mannström, vicepresidente ejecutivo de biomateriales, informó que la compañía está experimentando una creciente demanda a nivel mundial para la construcción de madera, y el cambio climático es el factor clave. Los países nórdicos, donde tiene su sede Enso, han liderado el camino, pero la compañía está viendo una creciente demanda en todo el mundo, Asia incluida.

Pero sin embargo la madera tratada tiene limitaciones. En Noruega, se planea que el edificio Mjøstårnet sea el más alto del mundo con un marco de madera. Subirá 88 metros de altura, con 18 pisos, y se utilizará para oficinas, habitaciones de hotel y apartamentos. Mjøstårnet puede no mantener su corona por mucho tiempo, si avanza la construcción de un proyecto en Japón, el W350: tendrá 70 pisos, y estará hecho de madera en un 90%. Aunque solo cuando haya sido probada en la práctica será posible considerar a la madera una alternativa generalizada al concreto en la construcción de edificios altos.

Las cenizas volantes son otra posible opción. Son subproductos de las centrales eléctricas que queman carbón: las cenizas, las partes no quemadas del carbón que solían dispersarse en el aire, que recolectan las centrales eléctricas modernas. Puede incorporarse a las mezclas de concreto para compensar entre un 15% y un 30% del cemento, sin dañar la resistencia o la durabilidad.

Un subproducto de la industria de procesamiento de mineral de hierro, la escoria de alto horno granulada molida, también se puede usar de una manera similar. Esto se incorpora a las mezclas de concreto y tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero Anna Surgenor, asesora principal de sostenibilidad del Green Building Council del Reino Unido, sostuvo que aunque estos productos de desecho pueden ahorrar carbono en la mezcla de concreto, su uso no siempre es sencillo. “Es posible reemplazar el contenido de cemento en el concreto con productos de desecho, un activo construido también podría usar materiales alternativos (como la madera) en la construcción para reducir el impacto general del carbono. Sin embargo, si se transportan a largas distancias, utilizando combustibles fósiles, el uso de materiales alternativos podría no tener sentido desde una perspectiva general de reducción de carbono“.

Nuestra especie es adicta al concreto. Lo usamos más que cualquier otra cosa, excepto el agua. Como ese otro material maravilloso hecho por el hombre, el plástico, el hormigón ha transformado construcción y el hábitat saludable. Pero, al igual que con el plástico, solo ahora estamos despertando a sus peligros.

El concreto causa hasta el 8% de las emisiones globales de CO2; si fuera un país, sería el peor culpable del mundo después de los Estados Unidos y China. Llena nuestros basureros, sobrecalienta nuestras ciudades, causa inundaciones que matan a miles de personas y cambia nuestra relación con el planeta.

Las cenizas volantes del carbón y la escoria del mineral de hierro abundan en algunas de las áreas donde el concreto es más necesario, incluidos los países en rápido desarrollo, como China e India. Pero son pesados y su transporte también es costoso.

 

El grafeno

Otros materiales discutidos tienen pros y contras. Los silicatos de magnesio no están tan ampliamente disponibles como los bloques de construcción de concreto, por ejemplo, limitando su atractivo. Las arcillas de calcita son prometedoras, según Cheeseman, pero reducirán las emisiones de concreto solo en un tercio; vale la pena hacerlo, pero no es una solución integral.

La investigación en la Universidad de Lancaster ha encontrado que agregar partículas de vegetales, sí, zanahorias o remolacha azucarera, puede fortalecer el concreto y reducir el volumen de cemento requerido. Se está realizando un trabajo similar con el bambú y otras fibras.

El grafeno, un material maravilloso inventado en el Reino Unido a principios de este siglo, también entra en juego. Los expertos de la Universidad de Exeter han utilizado el grafeno en la construcción de concreto para crear un nuevo material compuesto que es dos veces más resistente que el concreto tradicional y cuatro veces más resistente al agua. Pero su uso comercial todavía está lejos.

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Foster + Partners crea un rascacielos de más de 300 metros con miradores desde los que contemplar la ciudad de forma espectacular.

El futuro de la arquitectura está en la construcción vertical. La falta de espacio en las ciudades modernas está haciendo que muchos estudios de arquitectura planteen enormes rascacielos que pretenden conquistar el cielo.

Norman Foster, a pesar de sus 83 años, sigue siendo el nombre en el que todos pensamos cuando unimos arquitectura y futuro, así que celebramos que el ayuntamiento de Londes haya dado luz verde a su proyecto para Tulip, el rascacielos de más de 300 metros que quitará el puesto a The Shak, el edificio triangular de Renzo Piano.

Para este proyecto Foster + Partners se ha unido al grupo bancario J. Safra Group, ya que ambos tienen como objetivo revitalizar The Gherkin, uno de los edificios más queridos por los londinenses y todo un referente de la arquitectura mundial.

Además de transformar el centro financiero de Londres, dotará al barrio de un nuevo espacio cultural y de vanguardia, perfecto para el turismo. Aquellos que teman a las alturas quizá no se entusiasmen al saber que The Tulip contará con toboganes de vidrio y paseos en góndola a 305,3 metros de altura, además de un espectacular mirador desde el que disfrutar de unas vistas espectaculares de Londres, un sky bar y restaurantes con vistas de 360 grados a la ciudad.

 

Sostenibilidad 

El espacio se extenderá hacia un parque público situado en la azotea, aumentando en 8,5 veces la superficie verde del lugar.

Pero la arquitectura también se implicará con la sostenibilidad, y es que se trata de un edificio con huella de construcción mínima que cuenta con vidrios de alto rendimiento y sistemas que reducen el consumo de energía, células fotovoltaicas que generan energía y tecnología de combustión cero.

Con el cambio de siglo la City of London Corporation ha querido crear una Milla de la Cultura que cuente con instalaciones turísticas que puedan competir a nivel mundial, pero además busca implicarse con las escuelas de la propia ciudad, ofeciendo visitas gratuitas a 20.000 estudiantes de los colegios públicos.

 

Espíritu londinense

En palabras de Norman Foster, "el Tulip se encuentra en el espíritu de Londres como una ciudad progresista y con visión de futuro. Ofrece beneficios significativos a los londinenses y visitantes como un hito cultural y social con recursos educativos inigualables para las generaciones futuras."

En palabras de su socio de proyecto Jacob J. Safra: “Estamos encantados de beneficiarnos del talento excepcional de Foster + Partners para traer a Londres esta atracción de visitantes de clase mundial.

La elegancia y la fuerza suave del tulipán complementan al icónico pepinillo. Confiamos en el papel de Londres como ciudad global y nos enorgullece ofrecerles a sus escolares un aula con tecnología de punta en el cielo para apreciar la historia y el dinamismo de Londres".

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En Ciudad de México, San Pablo, Lagos, Shanghái y Delhi, la población no aumenta según el crecimiento lento y gradual que la teórica del urbanismo canadiense  Jane Jacobs pensaba que era el bueno para las ciudades, sino que irrumpe como un desbordamiento. La mera magnitud de estas ciudades de aluvión señala una quiebra respecto de Europa y Estados Unidos de América. Por ejemplo, los demógrafos de Naciones Unidas calculan la actual población de Delhi en 24 millones. La ciudad más grande del mundo es Tokio, con 37 millones de habitantes. En 1950, como contraste, solo había un puñado de ciudades con 8 millones de habitantes; Londres y Nueva York se mantienen hoy algo por debajo de los 9 millones. Pero la tasa de crecimiento urbano, más que las puras cifras, no ha marcado un abismo entre el Sur y el Norte global. Delhi crece a alrededor del 3%; en el siglo XIX, Nueva York y Londres crecieron a un ritmo similar. La diferencia está en que el motor urbano occidental se está enfriando; hacia 2050, Nueva York y Londres habrán crecido tal vez un 18%, mientras que Delhi será por lo menos un ciento por ciento más grande.

La pregunta es ¿por qué crecen tanto las ciudades?  Una respuesta se encuentra en los escritos del economista y filósofo escocés de Adam Smith. Tal como expone en el libro “ La riqueza de las naciones”, publicado en 1776, los mercados más grandes dispararán la división del trabajo en el proceso productivo. Un ejemplo moderno es que la gran demanda de automóviles baratos sustituyó las carrocerías fabricadas a mano antes de la Primera Guerra Mundial, y en los años veinte perfeccionó las diferentes tareas de la línea de montaje. En relación con Smith, la analogía urbana sería que si se destinan 10.000 personas a un área que anteriormente albergaba a 2.000, hasta las casas deberán adecuarse a la división del trabajo, con apartamentos de distintos tamaños y formas, a la vez que dedicar otros espacios a usos especializados, como aparcamientos bajo jardines. En otras palabras, la magnitud engendra complejidad.

 

Megalópolis

Una “megalópolis” es consecuencia de este modelo de desarrollo, en el que la división del trabajo, las funciones y las formas se intensifican a medida que la ciudad se expande. Lo normal es que la expansión esté enmarcada en términos geográficos o regionales. En la actualidad, Pekín está tratando de crear una megalópolis generando una región urbana de centenares de kilómetros, con subciudades conectadas entre sí por un eficiente sistema de transporte.

A diferencia de la mal afamada extensión de Ciudad de México, la idea china consiste en que cada una de estas subciudades se convierta en una ciudad por derecho propio y desempeñe una función especializada en el seno de la gran Pekín. El modelo norteamericano para esto es la megalópolis que se extiende desde Washington hasta Boston y que se desarrolló en el siglo pasado a lo largo de la costa oriental de Estados Unidos, región urbana que analizó el geógrafo

Tampoco una megalópolis es, al menos exactamente, lo que se nomina una ciudad global. En las ciudades globales, la proximidad entre ciudades dentro de una región metropolitana no importa demasiado. Hay un conjunto de tareas financieras, legales y correspondientes a otros servicios especializados que tiene a su cargo la economía global; estas “funciones globales” se reparten en diferentes ciudades de una red en la que cada ciudad desempeña un papel particular, por lejos que se hallen una de otra. Por ejemplo, alguien está a punto de comprar mil toneladas de cobre para dedicarse al negocio global de ese mineral.

El precio por tonelada puede negociarse en Chicago, donde hay un mercado especializado en materias primas. La financiación puede venir de bancos de Tokio. El asesoramiento legal necesario podría buscarse en Londres, donde los especialistas tienen gran experiencia en las particularidades nacionales de los diferentes regímenes legales.

Para la extracción del cobre se puede buscar consejo en Dallas, donde, gracias a sus industrias petroleras, los expertos lo saben todo acerca de equipamientos a gran escala. En conjunto, Chicago, Tokio, Londres, Dallas, La Paz y Johannesburgo se comportan como una molécula de ciudad global.

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La Torre de la Defensa será un edificio “solemne y monumental, que dialoga en clave posmoderna con el marco histórico en el que se emplaza. Tiene la expresividad contemporánea del cristal y el hormigón, y aunque tiene reminiscencias clásicas prescinde de sobregestos ornamentales innecesarios”. Así lo explicó  al diario sanducero El Telégrafo el arquitecto Jorge Paggi, quien junto al arquitecto Alberto Zinno y al ingeniero Estanislao Gossi, llevan adelante la propuesta técnica enmarcada en el emprendimiento Babel Desarrollo y Promoción. Será construido en la esquina de Zorrilla de San Martín y Florida, en pleno centro sanducero,  en un terreno de más de 1.100 metros cuadrados y tomando el predio de una casa construida a fines del siglo XIX. Se prevé que la obra esté finalizada en 2021

Paggi afirmó que con sus 75 metros de altura será la torre más alta del interior del país, exceptuando las existentes en Punta del Este, y significará para Paysandú “un paso decisivo para que vuelva a situarse como una de las principales capitales de la región”, y que la obra se realiza “apostando a su casco urbano, celebrándolo y reconvirtiéndolo para lanzarse al futuro”.

El arquitecto detalló que el edificio “es de una planta circular, con estructura de hormigón y vidrio, que reduce el 75% de las patologías de otros métodos constructivos y resistirá vientos de hasta 350 kilómetros por hora (que no se dan en Uruguay), según fue calculado por un profesor grado 5 de la Facultad de Ingeniería”. Asimismo, contará con dos subsuelos, dos niveles para oficinas que ocupan todo el frente urbano, “por lo que no será agresivo para las pequeñas viviendas aledañas al edificio”. En la mitad del padrón, “sale el edificio con 16 niveles hacia arriba (que hacen 18 con los dos subsuelos) donde van los apartamentos. Y el remate del edificio es un duplex, que se achica un poco pero le da esa imagen de punta que tiene la torre. Y al final, arriba de todo, habrá un remate iluminado, que será como un faro para la ciudad”.

En total, el edificio contará con entre 24 y 27 plantas independientes, entre apartamentos y oficinas con sus diferentes características. Los 16 pisos cubren los 360º, por lo que tienen vista para todos los puntos cardinales en el caso de los que son de un apartamento por planta, con más de 200 metros cuadrados de superficie.

Los apartamentos tendrán hasta tres dormitorios, living comedor, dos baños, lavadero, losa radiante por unidad y por sector, aire acondicionado central por unidad y una gran innovación: va a estar totalmente domotizado, esto es que podrá controlarse a distancia y por la voz o el teléfono celular los blackouts motorizados, las luces y acondicionamiento térmico y por los toma corrientes integrar el sistema de electrodomésticos, definiendo así el encendido o apagado del microondas, por ejemplo. Para la torre habrá dos ascensores con capacidad de ocho personas, y otros dos ascensores para las oficinas.

 

Diseñadores de interiores

Como un servicio extra, los apartamentos “estarán equipados, y tenemos dos diseñadores de Buenos Aires que brindarán la posibilidad de arreglar a su manera el equipamiento, y van a diseñar los accesos y las salas de recreación (‘amenities’) para las oficinas y para la torre”, explicó el arquitecto Paggi.

En el primer piso, para las oficinas, habrá una cafetería con balcón hacia la plaza Constitución, también habrá un gimnasio de 125 m2 con vestuario. Y para la torre, serán dos piscinas climatizadas, una para niños y otra para adultos con baños, casilleros y vestuarios asociados ocupando cien metros cuadrados. Habrá dos barbacoas que suman 145 m2 y un jardín solarium de 340 m2 con balcón a la plaza.

También tendrá regulador de la intensidad de las luces y el audio, y dispositivos de oscurecimiento con cortinas de enrollar motorizadas y controladas a distancia. “Tecnológicamente hablando es un edificio de punta”, afirmó Paggi, “y pondrá a Paysandú al nivel de cualquier capital del mundo”.

En los dos primeros pisos de la torre habrá cuatro apartamentos de dos dormitorios, o también como posibilidad de que haya dos de unos 90 m2 o un gran apartamento de 230 metros cuadrados, “de acuerdo a las necesidades y el interés de los compradores”.

El edificio y todos los apartamentos tendrán una terraza que rodea cada piso con vidrio laminado en tubos de aluminio anodizado.

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Según un estudio de la consultora Mercer, que analiza 39 factores agrupados en 10 categorías, como "ambiente político y social" y "recreación", Viena destaca como la mejor ciudad del mundo para vivir.

En tanto Caracas, se desplomó 29 puestos y es la peor en calidad de vida.  Montevideo se posicionó  como la ciudad latinoamericana con mejor calidad de vida en el lugar 78.

Viena, la capital de Austria, fue por décimo año consecutivo la ciudad con mejor calidad de vida del mundo.

La capital de Austria es una ciudad de tamaño medio, segura y relativamente verde, características que comparte con el segundo lugar, Zúrich -una urbe mucho más cara y con un importante centro financiero- y con Auckland, Múnich y Vancouver, que ocuparon el tercer lugar.

Caracas, en tanto, se desplomó 29 puestos y fue la peor de América Latina en el lugar 202. La consultora Mercer dijo que la capital venezolana "vio caer los estándares de vida luego de una significativa inestabilidad política y económica".

Venezuela ha sufrido de hiperinflación, escasez de bienes básicos y, más recientemente, una crisis política desde que el líder de la oposición, Juan Guaidó, se autoproclamó presidente en enero.

Sin embargo, su índice se basó en los datos analizados entre septiembre y noviembre de 2018, lo que significa que no tuvo en cuenta acontecimientos recientes, como un apagón y protestas.

Según la consultora, la calidad de vida está determinada por muchos factores, desde el acceso al transporte público y los niveles de congestión del tráfico, a la disponibilidad de viviendas, escuelas internacionales y la escena cultural de la ciudad.

Las 10 ciudades al final de la lista de 231 urbes analizadas fueron casi las mismas que las del último ranking, entre ellas Bagdad, Saná y Puerto Príncipe en el Caribe.

 

Latinoamérica

Después de Montevideo, Buenos Aires y San Juan de Puerto Rico le siguen como las ciudades latinas con más calidad de vida, Santiago de Chile (93), Ciudad de Panamá (97), Brasilia (107), San José de Costa Rica (108), Monterrey (113), Asunción (115), Rio de Janeiro (118), San Pablo (119), Quito (122), Lima (124),Bogotá (128),Ciudad de México (129), La paz (156), San Salvador (175), La Habana (192) y Caracas (202).

 

Seguridad

Este año el estudio incluyó un escalafón en el que se mide a las ciudades en materia de seguridad personal. Para esto se tiene en cuenta factores como la estabilidad interna de las ciudades, los niveles de delincuencia, la aplicación de la ley, las relaciones con otros países y, la libertad de prensa, entre otros.

“La seguridad personal es la base de la estabilidad en cualquier ciudad, sin la cual no pueden prosperar los negocios ni los talentos”, señala el estudio.

“Las ciudades Latinoamericanas se encuentran rankeados en las siguientes posiciones; Montevideo (90), Santiago de Chile (98), Manaos (103), Asunción (110), Buenos Aires (136), La Paz (152), Lima (157), México (157) y Caracas (222) siendo el país más inseguro de la región”, concluyó el estudio.

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