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El documento, denominado “Informe de Expectativas del Sector de la Construcción” fue elaborado en diciembre pasado con el objetivo de monitorear las expectativas de las empresas del sector  de  la  construcción  respecto  a  las  principales  variables  económicas,  su  capacidad instalada y expectativas de crecimiento. Esto  permite  obtener información  relevante  sobre la coyuntura actual y la evolución futura del sector y la economía en su conjunto. Para ello, se consultó a 71 empresas asociadas a  la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU) y a 10 empresas que integran la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU).  Del total de empresas contactadas se obtuvo una tasa de respuesta de 38,3%.

La percepción actual fue relevada mediante la variable de interés, para los que las empresas que respondieron debieron elegir entre “buena”,  “ni  buena  ni  mala” o “mala”,  mientras que las expectativas fueron recogidas mediante  la  percepción  de  la  evolución  futura  respecto  al  estado  actual, dividiéndose en “al  alza”, “igual” o “a la baja”.

 

Percepción

En  cuanto  a  la  percepción  actual,  tanto  de  la  economía  como  del  sector,  predominan  las respuestas  neutras  81%  y  71%  respectivamente,  seguido  de  las  respuestas  asociadas  a  una percepción negativa (16% y 26%). En  cuanto  a  las  expectativas  futuras,  si  bien  predominan  las  visiones  neutras  tanto  para  la economía (71%) como  para el sector (52%), la segunda categoría en cuanto a expectativas son respuestas  positivas.  Para  la  economía  el  19%  esperan  que  la  economía  evolucione  al  alza, mientras  que  para  el  sector  este  valor  se  ubica  en  el  entorno  del  32%.  “Esto  supone  una innovación  respecto  a  las  ediciones  anteriores  ya  que  es  la  primera  vez  que  se  releva  una proporción  de  esta  magnitud  de  respuestas  positivas  sobre  el  futuro  de  la  economía  y  el sector”, señala el informe.

 

Expectativas

Las empresas también fueron consultadas respecto a su capacidad instalada  actual y su expectativa a futuro.  Los resultados de esta consulta muestran que cerca del 48% se encuentran operando debajo del 70% de su  capacidad instalada,  observándose  un  valor  similar  para    la  expectativa  de  la  capacidad  instalada. “Adicionalmente” expresa el documento, “se  consultó  a  las  empresas  respecto  de  la  probabilidad  de  expansión  de  la capacidad en cuanto a maquinaria y persona. 

El 64,5% de las empresas ven como muy  poco  probable o  poco  probable  la  expansión  de  maquinaria;  este  indicador  se  sitúa  en torno al 61% para el caso de personal”.

Por último, se relevaron las expectativas sobre la evolución de los costos y sobre cuáles son sus principales factores que inciden sobre éstos.

“En  cuanto  a  la  evolución  de  los  costos,  el  52%  espera  que  evolucionen  a  la  par  que  el  IPC mientras que el 48% espera que evolucione por encima. El 90% identifica como principal factor de incidencia, el costo a la mano de obra, seguido de los insumos locales y costos financieros”, concluye el documento del Informe del Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC).

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Para este año se prevé una contracción cercana al 5%  que podría mantenerse durante todo el 2017, mientras que se estima que un 40% de los promotores no iniciarán nuevos emprendimientos una vez terminados los edificios que están construyendo, según datos aportados por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC). Ante esta situación, el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU), arquitecto Eduardo Steffen, en diálogo con Del Constructor, reflexionó sobre la situación que atravesó el sector en el 2016 y qué se puede esperar, en materia de reactivación, para este año.

En este contexto, Steffen hizo hincapié en la construcción de viviendas de interés social (VIS), promovidas a través de la ley 18.795, y en el decreto del Poder Ejecutivo del 13 de octubre de este año que promueve la construcción de proyectos de gran dimensión, como algunos de los incentivos para reactivar la industria de la construcción. También se refirió a los salarios como uno de los elementos que encarecen el costo final de la obra. “Los costos de construcción en nuestro país han aumentado sensiblemente en los últimos años y se alejan cada vez más de las posibilidades de los potenciales adquirentes” y que “los costos salariales en el Uruguay han aumentado 108% en términos reales en los últimos 10 años”.

Sobre el tema productividad, uno de los puntos en los que no concuerdan trabajadores y empresarios, el presidente de la APPCU dijo que existen dos causas que conspiran contra un acuerdo entre ambas partes. La primera son los nuevos procedimientos constructivos  y, la segunda, “la pérdida de gobernanza en las obras”. “Los capataces tienen un margen muy limitado de conducción y las acciones gremiales dificultan la posibilidad de exigir rendimiento en el trabajo. En ese sentido la conocida cultura del trabajo, que se ha ido perdiendo, y la poca posibilidad de revertir esa tendencia, gravitan en forma importante”, sentenció Steffen.

¿Cuál es la situación actual de la construcción?

El sector de la construcción ha experimentado variaciones importantes en la última década. En materia de inversión, alcanzó un máximo de 8.200 millones de dólares en el año 2013 cayendo a 6.800 millones en el 2015.Paralelamente en la ocupación de la mano de obra, llega a 73.115 personas en noviembre de 2012 bajando a 47.656 en julio del 2016. La mayor caída se produjo  durante el año 2015 a razón de 1.000 obreros por mes. En el correr del 2016, se estabiliza entre 47.000 y 48.000.En el sector vivienda es donde se produce la mayor contracción. De representar el 30% de la inversión total en construcción durante 2013, pasa a tener el 14% de participación en el 2015.

Hubo un descenso de la actividad. ¿Cree usted que se frenó la caída?

El Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) previó una contracción tendencial cercana al 5% para el 2016, pronóstico que se mantiene para 2017. Por otra parte en materia de vivienda, la iniciación de nuevas obras sigue cayendo sistemáticamente y un 40% de los promotores no iniciarán nuevos emprendimientos una vez terminados los edificios que están construyendo. 

 Se habla de una posible reactivación para el segundo semestre  de este año. ¿Qué piensa al respecto?

Hay varios factores que son fundamentales en cuanto a la posibilidad de reactivación del sector vivienda. Los programas promovidos dentro de la Ley 18.795 crecieron fuertemente hasta junio de 2014, momento en el cual se modifica la reglamentación estableciéndose topes de precios para el 25% de las viviendas de cada programa. Esto produjo una retracción importante en el ingreso de nuevas obras para ser promovidas en la Agencia de Vivienda, pasando de 347 viviendas por mes hasta ese momento, a 180 en el año siguiente. Si consideramos el período junio de 2014  a junio de 2016 el promedio baja a 131.Por otra parte, el 72% de las viviendas promovidas se radican en Montevideo, 21% entre Maldonado y Canelones que son los que tienen topes más altos, 7% entre 12 departamentos y ninguna vivienda en 4, que son Rivera, Flores, Río Negro y Treinta y Tres. La Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU), conjuntamente con nuestro asesor en materia habitacional Julio Villamide, hemos mantenido varias conversaciones a nivel del MVOTMA planteando la necesidad de efectuar cambios para reactivar el plan, que tantos beneficios ha reportado sobre todo a Montevideo, construyendo en barrios donde hacía más de 40 años que la inversión privada no se había interesado. Barrios como Cordón, Centro, Unión, Aguada, por nombrar algunas, se revitalizaron con importantes construcciones. Fundamentalmente nuestros petitorios fueron dirigidos a la eliminación de los topes de venta en todo el país, y a la eliminación de la obligación de no superar el 50% de cada programa con viviendas de un dormitorio. La realidad demuestra que dado la variación de las características de los nuevos hogares, tanto para la adquisición como para el arrendamiento, el interés de los nuevos ocupantes se orienta fundamentalmente hacia la vivienda de un dormitorio.

 Por otra parte, vemos con mucho interés el último decreto del Poder Ejecutivo del 13 de octubre del 2016 que promueve la construcción de proyectos de gran dimensión. Desde luego que se trata de obras puntuales, de gran envergadura, con una inversión en construcción de obra civil superior a 123.000.000 unidades indexadas (algo más de U$S 15.000.000 a la cotización actual), lo que habla de proyectos excepcionales, ya que la mayoría de los emprendimientos que realizan nuestros promotores son de dimensiones sustancialmente menores. También, vemos con mucha atención a la evolución de la construcción en la República Argentina. Ese mercado, que sufrió una depresión más importante que la de nuestro país, se está revitalizando y los precios de venta de unidades a estrenar ya superan los de Uruguay. La temporada pasada ya se vio gran interés por parte de los argentinos en el arrendamiento de apartamentos en edificios de Punta del Este. Hoy ya constatamos un gran interés en alquilar unidades en la temporada.

 

Costos y posibilidades

Se ha esgrimido que una de las causas del descenso de la actividad es, entre otras razones, la migración de inversores para otros países, como Paraguay. ¿Qué piensa de esto y cuáles serían las otras causas de ese descenso?

Los inversores están permanentemente buscando oportunidades de negocios, y no sólo en Paraguay, dónde la construcción tiene costos sustancialmente inferiores a los de Uruguay, y las condiciones laborales y la facilidad de comenzar nuevos emprendimientos son mucho mejores, sino también en países como Colombia, Panamá y la ciudad de Miami. Los costos de construcción en nuestro país han aumentado sensiblemente en los últimos años y se alejan cada vez más de las posibilidades de los potenciales adquirentes. Si bien a nivel regional no estamos demasiado altos, sí lo estamos a nivel internacional. Los costos salariales en el Uruguay han aumentado 108% en términos reales en los últimos 10 años, y su incidencia en los costos es muy importante. Por otra parte, entre los años 2010 y 2014 se fue generando un sobre stock de viviendas que se está paulatinamente absorbiendo. Ya  desde 2015 la venta de unidades construidas supera en cantidad a las que se inician en nuevos emprendimientos.

La situación regional como el cambio de gobierno en Argentina y crisis en Brasil, ¿cómo afectará a la industria de la construcción en nuestro país?

Tanto la Argentina como Brasil experimentaron una profunda depresión como consecuencia de la aplicación de políticas que crearon grandes desequilibrios macroeconómicos. No poca importancia tienen los motivos económicos a nivel popular, en la voluntad de cambio de gobernantes. Los nuevos gobiernos se ven enfrentados a la necesidad de aplicar correctivos muy duros e impopulares para poder encaminar nuevamente a sus economías. Del éxito de estas nuevas políticas económicas dependerá que puedan emerger de tal situación. Indudablemente que la recuperación de nuestros grandes vecinos influirá sustancialmente en nuestro país. El inversor argentino, y paulatinamente cada vez más el brasilero, experimentan gran atracción por invertir en el Uruguay por razones extra económicas. Punta del Este está considerada como el balneario más selecto de cono sur. Pese a nuestra gran autocrítica, nos ven como un lugar excepcional, tanto desde el punto de vista de la seguridad personal como de la jurídica.

 

Productividad

La productividad es otro de los temas que se han planteado. ¿Por qué es tan difícil llegar a un acuerdo entre empresarios y el Sunca?

Considero que hay dos causas fundamentales. La primera se refiere a la gran complejidad que ha devenido en la construcción como consecuencia de los nuevos materiales, nuevos procedimientos constructivos y la incorporación cada vez mayor de maquinaria. En consecuencia, la definición de una tarea y la posibilidad de establecer un rendimiento mínimo para cada una de ellas es sumamente compleja. La segunda causa es la pérdida de gobernanza en las obras. Los capataces tienen un margen muy limitado de conducción y las acciones gremiales dificultan la posibilidad de exigir rendimiento en el trabajo. En ese sentido la conocida cultura del trabajo, que se ha ido perdiendo, y la poca posibilidad de revertir esa tendencia, gravitan en forma importante.

¿Obras en la modalidad PPP y la nueva planta de celulosa podrán reactivar la actividad en el sector?

Hasta ahora las PPP han tenido un desarrollo limitado. Entendemos que el gobierno está haciendo esfuerzos por llevarlas adelante, lo cual apoyamos. En relación a la planta de celulosa creo que hay dos aspectos que considerar. Uno es la incidencia de la producción que generaría ese emprendimiento en el PBI uruguayo. Sería muy importante en cuanto al incremento de la producción y las exportaciones. Además generaría nuevas fuentes de trabajo, no tanto en el funcionamiento de la planta en sí misma, sino en el sector forestal, que es más intensivo en mano de obra. El otro aspecto es la incidencia en la creación de puestos de trabajo en la construcción. Ya hemos tenido la experiencia en las dos plantas anteriores. Generan un gran crecimiento de la mano de obra durante un período relativamente breve creando una distorsión importante en el mercado laboral y luego de terminada la obra queda una gran cantidad de obreros sin trabajo. Nosotros somos partidarios de políticas que tiendan a la creación de puestos de trabajo en forma permanente, de manera de poder planificar nuestros emprendimientos, como, asimismo, la capacitación del personal, tanto en los diversos oficios que involucran a la construcción como lo atinente a la prevención de accidentes laborales.

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No ha sido un buen año laboral para contratistas y subcontratistas. Así definió el ritmo de actividad del 2016 el presidente de la Liga de la Construcción, Ubaldo Camejo, al ser consultado por Del Constructor. Camejo agregó que los pronósticos sobre una posible reactivación del sector en el segundo semestre no fueron acertados y habrá que esperar a la segunda mitad del 2017.

No obstante, enumeró una serie de señales –la baja en los topes para las viviendas de interés social, la posibilidad de construcción de una nueva planta de celulosa, y la construcción de más de cien centros Caif por la modalidad PPP-, a lo que suma las medidas adoptadas por Argentina, que permite avizorar que la actividad irá en aumento en el próximo año. “Por eso esperamos que la situación comience a mejorar en la segunda mitad del año que viene”, afirmó Camejo.  Por último, se refirió al nuevo convenio en el Grupo 9-01 de la construcción e instalaciones de la construcción y a los alcances del mismo.

 

¿Cómo presidente de la Liga de la Construcción qué balance hace de este 2016?

Para la Liga, internamente considero que, ha sido un año bueno porque estamos finalizando los trabajos en el local social que conducen a una consiguiente ampliación de la sede en un espacio que hemos convertido en un salón de actos, para un auditorio con una capacidad para 50 a 60 personas.  Para nosotros es muy importante ese espacio con el fin de realizar asambleas, cursos  de capacitación laboral y eventos. En ese aspecto ha sido bueno. Lo que no ha sido bueno, como en años anteriores, ha sido en materia laboral. Todas las empresas, ya sean contratistas o subcontratistas, que integran la Liga, han sentido el impacto de la baja laboral que hubo en el correr de este año. Una situación que se viene deteriorando desde hace dos años, por cierto. Era previsible que esto ocurriera. Creo que el que no lo vio fue porque no quiso verlo. Estamos en una situación de la que, tal vez, no captamos la envergadura de la misma. La tomamos un poco a la ligera en muchos aspectos, porque veníamos con mucho viento en la camiseta. No tomamos las previsiones debidas. La recesión fue importante en algunos rubros.

 

¿En qué rubro, por ejemplo?

En el rubro subcontrato ha sido bastante elocuente. Se están haciendo obras de arrastre, pero no hay ese flujo de obras que hubo en años anteriores. Fue un año regular. Se esperaba una reactivación del sector para el segundo semestre de este año. Ahora las expectativas están centradas en el segundo semestre del 2017.

Quienes creíamos que la situación iba a empezar a mejorar en el segundo semestre de este año, nos equivocamos. Las condiciones, y no me refiero solo a las internas del país, sino también a nivel regional, no nos han ayudado.  Eso repercute en un país pequeño, de tres millones de habitantes, como el nuestro. Esperemos que el año que viene, nosotros calculamos que a partir del segundo semestre del 2017, se empiece a ver algunas mejorías. Hay algunas condicionantes que, nos atrevemos a decir, que podrían indicarnos ese panorama.

 

¿Se refiere al anuncio de una nueva planta de celulosa? 

Tenemos a futuro lo que todos consideramos una gran posibilidad de una nueva planta de celulosa. Por otro lado, se empezó a hablar lo de la planta regasificadora. El gobierno acaba de emitir  varias medidas concernientes a las viviendas de interés social, tanto para Montevideo como para el interior del país.  Esa son señales positivas. A nivel regional, Argentina ha tomado algunas medidas y todo indica que lentamente va a retomar su ritmo de actividad y por lo tanto de crecimiento. Eso esperamos que repercuta en Uruguay. Para nadie es un misterio que los argentinos tienen muy buena parte de sus ahorros y bienes en nuestros país, sobre todo en la zona del este, donde tienen sus mayores intereses. También las exoneraciones de tipo tributario es un punto atractivo para que los argentinos realicen nuevas inversiones. Por eso esperamos que la situación comience a mejorar en la segunda mitad del año que viene.

 

Ahora que nombra a las viviendas de interés social, ¿qué expectativa hay depositada en ellas para reactivar el sector?

En cuanto a la mano de obra no tiene una gran incidencia porque todos sabemos que una obra de cuarenta, cincuenta apartamentos, se hace con aproximadamente medio centenar de trabajadores, pero serviría para una reactivación al crear nuevos puestos de trabajo. No hay que olvidarse que hoy estamos por debajo de los 47.000 trabajadores en la industria de la construcción. Por lo tanto, si podemos mantener esa cifra y acrecentarlo en alguna medida, bienvenido sea.  La idea, el objetivo es, al menos, mantenernos en ese número, y frenar la caída. Todos sabemos que la construcción siempre se manejó en el orden de los 35.000 a 40.000 trabajadores.  Con esto quiero decirle que es muy difícil volver a ese pico, récord histórico de más de 74.000 trabajadores cotizantes del BPS que tuvimos en el 2013.  Ojalá llegáramos a esa cifra, no solo por el bien de la industria, sino por el bien del país, pero es muy difícil a corto plazo.

 

Panorama laboral 

 

¿Y la participación público privada, conocidas como PPP?

En estos días la Anep y el Codicen han salido a anunciar la ejecución  por la modalidad PPP de más de 150 Caif y jardines de infantes. Ya están preparando una licitación de más de cuarenta de estos centros que se van a licitar en los primeros meses del año que viene. Esto es un número muy importante para el sector. Creo que se está buscando, por un camino u otro, la reactivación de la industria.  No hay que olvidarse, además que la construcción de una posible nueva planta de celulosa va a implicar un gran trabajo de infraestructura de ampliación de puerto, puentes, carreteras y vías férreas. Todo eso generaría mucha mano de obra. 

Lo que sí parece descartado, al menos por un tiempo, es la construcción de edificios de gran porte, como ocurrió en años anteriores.

Lo que pasa es que la plaza está saturada para edificios de ese tipo con fines de vivienda. Hay muchas viviendas de ese tipo para comerciar en la franja costera y dentro de Montevideo. En ese aspecto, dependemos de los inversores que quieran realizar emprendimientos de ese tipo, pero la situación actual es que la plaza está saturada.  De hecho, nos consta que hay muchos proyectos de este estilo que están frenados a la espera de ver cómo se comporta el mercado.

 

¿En cuanto al nuevo Convenio Salarial del Sector que nos puede decir?

Creo que se logró un acuerdo potable y llevadero para el sector, el nuevo es de 22 meses de duración, o sea desde el 1º. de octubre de 2016 al 31 de julio de 2018.- El sector obrero no perdió salario real, dado que se incluyó un correctivo que se generó del 3.7% del período 1º. de octubre de 2015 al 30 de setiembre de 2016, más un 7,025% para los 12 meses que van desde el 1º de octubre de 2016 al 30 de setiembre de 2017, no hay que olvidar que ambas partes tuvimos que negociar dentro de las pautas establecidas por el Poder Ejecutivo y eso dificultó en varios aspectos la negociación.

Debo mencionar que dentro del Convenio se incluyeron temas muy importantes, como ser, el protocolo de prevención de conflictos (ver recuadro), se incrementó la partida por alimentación en un 11%, se realizó una declaración muy importante sobre el tema Salud Laboral, se creó una bolsa acumulable de horas que los trabajadores podrán utilizar en diversos cursos de capacitación dentro de Instituciones como son Focap, Inefop, Cetp, siempre reguladas por el Focap.

Otro tema de importancia fue la creación de algunas comisiones que estudiarán el tema del trabajo migrante, también la inclusión de las personas con discapacidad.- Se incluyó además dentro del Convenio una cláusula de la inserción de la Mujer en la Industria y otros temas de interés y que forman parte del nuevo convenio.

Considero que el Sector conformado por las Asociaciones Empresariales y el Sunca hemos dado un ejemplo de negociar dentro de un clima de mutuo respeto y madurez, donde cada una de las partes buscó resguardar desde su posición los intereses de su sector y también de la industria.

Deseo hacer público el agradecimiento a los representantes del Poder Ejecutivo y a los integrantes de la Mesa de Negociación que son en realidad quienes además de su aporte sobrellevan a las partes y el tiempo de esas negociaciones.

 

¿Y cómo influye en el sector  la situación de Brasil y su crisis política y Paraguay como mercado para los inversores?

No voy a opinar sobre política, la Liga de la Construcción del Uruguay es totalmente apolítica, pero varios economistas han pronosticado qué puede ocurrir con Brasil para el 2017 y 2018. Según estos analistas, Brasil crecería el año que viene a un ritmo de un 1% y para el 2018 estaría creciendo un 2.5%. Ojalá que sea así. De más está decir que si Brasil crece, va a repercutir en nuestra economía. Sabemos perfectamente que nuestro principal socio comercial es Brasil. En cuanto a Paraguay, prefiero no opinar porque desconozco personalmente ese mercado.  Paraguay no guarda mucha similitud con Uruguay, ni con Argentina, ni con Brasil.

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“Cada cien pesos que se invierten en la industria de la construcción, solo 17 pesos equivale al salario de los trabajadores”

 

La situación que atravesó el sector durante este año y lo que se espera para el 2017, fueron algunos de los puntos abordados por Marcelo Díaz, encargado de Prensa y Propaganda del Sindicado Único Nacional de la Construcción  y Afines (SUNCA).  El dirigente gremial se refirió a la pérdida de puestos en la industria, aunque recalcó que se ha frenado la caída y que, actualmente, se está en una “especie de meseta”.

Una de las causas del descenso de puestos de trabajo ha sido la migración de capitales, extranjeros y nacionales, a otros mercados como el paraguayo, así como el avance de la tecnología y los nuevos procesos de construcción.  De todas formas, el sindicato espera una reactivación en el primer cuatrimestre del 2017, teniendo en cuenta el anuncio de la instalación de una nueva planta de celulosa. Por último, Díaz se refirió a la productividad, donde no hay acuerdo entre cámaras empresariales y sindicato, al señalar que el diferendo es un tema “conceptual” y ahí radica la diferencia con la visión que tiene el empresariado al respecto. 

Como balance de este 2016, Marcelo Díaz dijo que “ha sido un año bastante complejo en función de la caída de los puestos de trabajo, dentro de un contexto de recesión económica en América Latina. En ese sentido, no hemos sido la excepción, pero también podemos decir que una de las causas de esta situación en nuestro país ha sido la fuga de capitales de inversión, tanto extranjeros como nacionales. Creo, y esto lo digo a modo personal, que estamos en una etapa de especulación. Varias ramas de la actividad están pasando por una situación compleja. Esto explica la caída de puestos de trabajo en la construcción. Hoy estamos en una suerte de meseta, donde se ha frenado la caída de puestos de empleo registrada meses atrás”..

El integrante del SUNCA agregó que muchos inversores, inclusive empresas nacionales, optaron por otros mercados, como es el caso del Paraguay. “Hay empresas nacionales que no se fueron del país, pero sí se fueron a invertir a otros países. Por ejemplo, Paraguay está pasando por un auge de la construcción”, señaló. Y descartó de plano que el costo de la masa salarial, tal como aducen algunos empresarios, sea uno de los motivos. “Eso no es así. Los números están clarísimos. Por cada cien pesos que se invierten en la industria de la construcción, solo 17 pesos llegan a significar en salarios del trabajador.  El 52% de esos cien pesos corresponde a materia prima que se utiliza. Hoy se mantiene todavía una condición de plusvalía importante, de mantener una rentabilidad en función de la inversión que se hace. Está claro que en Paraguay, y sin desmerecer a los trabajadores de ese país, están hoy en una situación muy compleja. No tienen organización, ni condiciones de pelear por una mejor distribución de la riqueza que se genera a partir del trabajo que generan ellos mismos. Actualmente nosotros estamos discutiendo que hay condiciones para mantener los niveles salariales que estamos teniendo y, puntualmente ubicar la condición de poder discutir en estos Consejos de Salarios una mejora salarial. No se puede hablar de una crisis en el sector, sí de un enlentecimiento de la economía del país porque hay inversores que invierten donde su capital le da más rédito”.   

 

Lo que se espera

En este aspecto, y en coincidencia con otros sectores de la industria, Díaz dijo que actualmente se está cerca de los 48 mil trabajadores aportantes al Banco de Previsión Social (BPS) y que la pérdida ronda los 10.000 puestos de trabajo. Recordó además que en 2013 se registró un record histórico de 73.000 trabajadores, respaldados en algunas obras de gran porte como la construcción de la planta de celulosa de UPM.  “Estamos de acuerdo que es muy difícil llegar a esa cifra de trabajadores en la industria. Al menos, no se ve a mediano plazo ese tipo de inversión para alcanzar esos números. Pero también tenemos que decir que seguimos manteniendo un nivel histórico de compañeros dentro de la rama de la construcción, a sabiendas que la industria ha cambiado mucho en tecnología y en procesos de construcción.  El avance de la tecnología ha llevado a menos puestos de trabajo y esos procesos de construcción son muchos más acelerados”, señaló.

Otro de los temas planteados fue la reactivación del sector de cara al próximo año. Para el dirigente gremial, es probable que para el primer cuatrimestre del 2017 empiecen a verse mejoras en materia de inversión. “Creemos que puede haber alguna inversión que haga crecer el sector. Estamos pensando en la nueva planta de celulosa, por ejemplo. También aspiramos a la inversión pública en obra pública, pero estamos de acuerdo que, si no se puede en este momento por la situación, vengan privados a invertir en el sector público y en infraestructura. De lo contrario, seríamos unos necios”, afirmó Díaz.

En cuanto a la productividad, dijo que el tema es “conceptual”, dejando en claro las diferencias con las cámaras empresariales. “Para nosotros la productividad no significa tener más producción solamente. Significa mucho más: invertir en capacitación, generar infraestructura y, sobre todo, condiciones laborales que permitan generar esa medición que es la productividad. Puntualmente, es un tema donde cada uno tiene su librito en función de sus intereses. Y nosotros tenemos el nuestro, lo vamos a defender y estamos dispuestos a dialogar como siempre y encontrarle una vía que sea favorable para ambas partes. Estamos dispuestos a discutir el tema productividad, pero no producción que genere más explotación.  Por eso digo que la capacitación de la mano de obra es algo central para nosotros. La mano de obra debe ser cada vez más calificada. Estos son los ejes centrales. Después tenemos algunas diferencias en cuanto a cómo tomamos cada una de las partes lo que es la productividad. El sector empresarial tiene como concepto de productividad generar más producción en el mismo horario de trabajo. Nosotros decimos que estamos en condiciones de generar acuerdos, siempre y cuando se contemplen mejoras para los trabajadores.  Lo primero para nosotros es la capacitación y, en segundo lugar, si hay una riqueza generada en función de nuestro trabajo, pretendemos una equidad a la hora degenerarse los niveles de productividad que se pretende en la industria.

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La actividad en la industria de la construcción seguirá incambiada, al menos es lo que se espera hasta el segundo semestre del 2017. Si bien no decaerá la actividad, el crecimiento no será el pronosticado para el segundo semestre de este año. Así lo expresó el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Ignacio Otegui en entrevista con Del Constructor. “No creemos que la situación se agrave en lo que queda del año. Tenemos expectativas que empiece a mejorar en el segundo semestre del 2017 “, afirmó.

Durante la charla, el empresario se refirió a la situación en la región –y cómo podría impactar en nuestro país- sobre todo a partir de la “Ley del blanqueo”  impulsada por el gobierno argentino y al anuncio de una tercera planta de celulosa en Uruguay. Sobre este último punto, se mostró cauteloso.  “El tema es si tenemos la capacidad de diseñar, montar y poner en marcha dos obras de gran porte –la vía férrea y un puerto- además de la tercera planta de celulosa, en un año.  Nadie va a invertir cuatro mil millones de dólares en un país, sino tiene garantizado el acceso al puerto”, sostuvo Otegui.

 

¿Cómo se encuentra hoy la industria de la construcción?

La segunda mitad del año viene transcurriendo casi igual que la primera. En consecuencia no hay un incremento notorio en la actividad, apenas un 2% o 3%, lo que significa entre 1.500 y 2.000  puestos de trabajo a nivel nacional. Esa es la oscilación que ha tenido en los últimos meses, con lo cual no hay recuperación, pero se frenó, en teoría, la caída. La realidad es esa. La percepción que nosotros tenemos es que esto va a seguir así hasta el primer semestre del año que viene. Es decir, la industria va a continuar con los niveles de actividad que tiene hoy. Es probable que en el segundo semestres del año que viene empecemos a encontrar alguna incidencia un poco mayor de la obra pública y, eventualmente, también de la obra privada. En definitiva, el universo de la actividad del sector hoy es un 16% de obra privada vinculada a la vivienda, 27% de obra pública y el resto es obra privada no vinculada a la vivienda. Todos tienen que mejorar algo a los efectos de que la industria mejore en su contexto global.

 

Durante el 2015 había expectativas de que el sector se reactivara en este segundo semestre, lo que no ocurrió. Esto significa que hay un desfasaje en un reinicio fuerte de la actividad.

Esa es la impresión que tenemos, de un corrimiento de un año. El escenario externo es más complejo de los que habíamos pronosticado  hace un año y medio. Da la impresión de que Argentina va a incidir en algunos rubros más rápido que en otros. Por ejemplo, en el rubro turismo es probable que incida primero que en el rubro construcción.  Eso tiene una incidencia importante en el rubro vivienda,  pero va a demorar todavía. El otro rubro, que no está vinculado a la vivienda, que es la mayor parte del sector construcción,  más del 45%, está vinculado a todas las obras privadas, no vinculadas a la vivienda, que de alguna forma han pasado por la Comap, la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones.  Ahí tenemos la impresión de que hubo una baja, por eso la industria cayó en el 2015 de forma importante y en el 2016 es probable que tengamos una caída menor a la del 2015, y eso va a repercutir en el primer semestre del 2017.  Ahora todo este escenario de ajuste  y las condiciones  diferentes en la ley de presupuesto que fue aprobada ahora, también implica una reducción de la inversión pública. Por lo menos, significa postergar algunas obras  porque no hay con qué hacerlas. Esa es la realidad.

 

¿En qué se está generando expectativa dentro del sector?

Hay una expectativa importante en la participación pública privada, en la inversión privada en algunos segmentos de lo que  son la obra no vinculada a la vivienda  y en la vivienda. La obra pública va a hacer lo que pueda hacer el gobierno con sus propias finanzas, más lo que pueda sumar el sector privado.  Para eso necesitamos ciertas condiciones que se están estudiando y negociando. Creo que hay cosas que se van a lograr  con más trabajo del que nos imaginamos a priori y hay otras que cosas que no se van a poder lograr.

 

¿Cómo afectará esto en los puestos de trabajo?

Estamos en 47.800 puestos de trabajo, aproximadamente. Este año vamos a estar por debajo de los 50.000 puestos de trabajo, que es muy diferente a los 70.000 que teníamos en los momentos pico con Montes del Plata. Estamos hablando de 27.000, 28.000 trabajadores menos  en la parte directamente de obra.  Lo que hay que visualizar aquí es que las obras se van terminando, arrancan menos de las que se terminan y en consecuencia empieza a bajar el número de trabajadores.  Después empieza a descender el personal técnico de obra, luego comienza a bajar el personal administrativo  y no técnico de obra, y después empieza a bajar en las oficinas. Ese proceso se está llevando hoy adelante en la industria. En el sector se han sacado esos 28.000 trabajadores dentro de obra y no menos de otros 20.000 que estaban en otras áreas.

 

Lo que vendrá

La nueva planta de celulosa, en caso de concretarse, supondrá un envión para la reactivación de la industria.

Si se hace, sería para el 2018.  Se me ocurre que en Uruguay  existe materia prima suficiente como para imaginarse una tercera planta  de celulosa. Eso es así desde hace ya un tiempo. En qué momento se hace, en qué condiciones y quién la hace, dependerá del momento. Si usted quiere ubicar una planta cerca de Paso de los Toros y conoce el país, sabe que tiene un problema. Hay una infraestructura inadecuada, primero para arrimar la materia prima a la planta y segundo, y el más importante y grave, es asegurarse que de la planta pueda acceder al puerto para poder embarcar lo que se ha vendido.  Si no tiene eso garantizado, no puede construir la planta. Nadie va a invertir cuatro mil millones de dólares en un país, sino tiene garantizado el acceso al puerto. Se requiere, lo ha dicho el propio gobierno, una línea férrea de Paso de los Toros al puerto de Montevideo y ampliación del puerto para este tema específico.  Eso hay que hacerlo sí o sí antes de la inversión. Le repito, nadie va a invertir cuatro mil millones de dólares si el dueño de casa no le dice que la casa está en condiciones para invertir.

  

¿Esta infraestructura requerida deberá instrumentarse por PPP o solo con dinero del Estado?

Puede ser con PPP con capitales locales o extranjeros, también como país podemos conseguir préstamos con organismos internacionales que puedan financiar los dos proyectos. Los mecanismos pueden existir, el tema es si tenemos la capacidad de diseñar, montar y poner en marcha esas dos obras de gran porte, además de la tercera planta de celulosa, en un año. Estamos hablando que esto es para finales del 2017, a más tardar a comienzos del 2018 debe estar iniciada. Si no se solucionan esas dos cosas, difícilmente haya tercera planta de celulosa. Estamos hablando de una planta que va a producir lo que producen las otras dos juntas.

 

 En la región

A nivel regional tenemos la crisis política en Brasil, que seguramente repercutirá en el sector, y por otro lado cierta expectativa de los inversores en el gobierno de Macri en Argentina, que anunció la llamada “ley de blanqueo”. ¿Cómo cree que afectará este escenario en Uruguay?

Eso va a blanquear parte de los activos que los argentinos tienen acá, como pueden ser propiedades, lo cual es bueno para ellos.  Por un lado es una oportunidad que tienen ellos de blanquear dinero que no tienen declarado, el problema es cómo van a tratar esos capitales en el futuro, dentro de cinco o diez años, si es que la mantienen invertida afuera. Esa es la pregunta que se están haciendo, porque después que uno declara sus bienes no hay marcha atrás, hasta tanto no los venda y demuestre qué hizo con esa plata. O sea, es un capital que no está en el régimen visual y después de declarado pasa a ser visualizado. A nosotros esas cosas no nos inciden mucho. La plata que está acá de los argentinos es el cambio chico de lo que tienen en el exterior. Seamos sinceros: lo que nosotros vemos de los argentinos en el Uruguay es la caja chica. Quien crea que el Uruguay es el gran refugio del capital oculto de la Argentina, me parece que comete un error. Es cierto que ha tenido una incidencia mayor en los últimos años que en el pasado, porque al sector inmobiliario se le sumó el sector agrícola y ganadero con inversiones importantes. 

   

¿Pero está ley del blanqueo no busca el retorno de los inversores argentinos a su país?

Es probable que pueda ocurrir en alguna medida esto que usted dice. Pero van invertir siempre y cuando sea negocio. Y para que sea negocio hay que tener compradores y el problema del Uruguay es que somos tres millones trescientas mil personas. Punta del Este no es para los uruguayos. Los compatriotas que van a Punta del Este son la minoría. Punta del Este funciona así porque  tiene una afluencia de turistas argentinos, que además son propietarios, que es altísima. Debe haber cuatro argentinos por cada uruguayo. Esa es una lógica que hay que entenderla. Y esto no es de ahora, viene de la década del 50. Creo que las medidas que ha adoptado el gobierno argentino podrán tener en algún momento un resultado no favorable para Punta del Este, pero en la medida que haya venta de apartamentos, empiece de vuelta a haber negocios y se rompa el circuito de los buenos negocios en otros lados, como se está rompiendo en Estados Unidos, comenzará a funcionar.  Hoy, aunque no cueste decirlo, es más caro construir en Estados Unidos que en Uruguay. Claro, sigue siendo más barato construir en Asunción, donde han captado capitales uruguayos y argentinos

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